Beatriz González-de-Garay 1
1 Universidad de Salamanca (España)
https://orcid.org/0000-0002-0382-0640
bgonzalezgaray@usal.es
La profesión periodística vive momentos complicados debido a la precarización, la inmediatez, el intrusismo y la dependencia de los poderes político-económicos. Desde que, en el albor de los medios de comunicación, se comprobara su capacidad para influir en amplios sectores sociales, estos han tratado de ser controlados por las diferentes formas de poder. De ahí que la ética sea uno de los baluartes más valiosos y, a veces, más escasos que encontramos entre los, las y les periodistas, y los medios para los que trabajan.
Adolfo Carratalá realiza un análisis exhaustivo de los principales desafíos éticos presentes en la cobertura mediática de las realidades LGTBI+, entre los que destacan la invisibilización, el sensacionalismo y las formas de representación estigmatizantes. Mediante el estudio de casos paradigmáticos, la revisión de investigaciones recientes y la formulación de un decálogo de buenas prácticas, el autor plantea una propuesta orientada a promover una comunicación más equitativa, inclusiva y emancipadora.
El libro comienza señalando la importancia que las representaciones mediáticas tienen para la sociedad en general, pues permiten un contacto vicario con grupos con los que quizá no se relacionan en el mundo real, pero especialmente para los propios componentes del colectivo LGBTI+, que, a diferencia de otras minorías o sectores tradicionalmente discriminados, no suelen tener en su entorno de socialización primaria (la familia o posteriormente la escuela) otros referentes LGBTI+. Esta bisagra entre el efecto ventana y espejo de los medios define en gran medida la tensión de muchos de los discursos mediáticos polarizados sobre las orientaciones e identidades no normativas: exhibicionismo o naturalidad, proselitismo o reconocimiento, victimización o igualdad.
El text aporta fuentes rigurosas a las que los, las y les profesionales, así como lxs ciudadanxs, pueden recurrir para consultar datos sobre las representaciones audiovisuales LGBTI+; a saber, GLAAD en Estados Unidos y ODA en España. Posteriormente, se realiza un repaso por los diferentes actores que han elaborado guías, leyes o vigilado el tratamiento de las personas LGBTI+ en los medios, proporcionando una exhaustiva relación en los anexos.
El autor se apoya en su amplia experiencia investigadora para ofrecer una visión global, pero al mismo tiempo pormenorizada, del objeto de estudio. Así, sitúa el tratamiento mediático de las cuestiones LGBTI+ en un ecosistema global plagado de bulos al servicio de la agenda ultraderechista. Explica, por ejemplo, cómo se ha vinculado al colectivo con epidemias y pandemias desde los tiempos del sida hasta la reciente COVID-19. También, aborda los discursos de odio como el otro pilar sobre el que descansa el deliberado efecto de la desinformación.
Con la misma deontología profesional que analiza en los medios de comunicación, el autor examina, de forma veraz y comprometida, la evolución y actual situación del tratamiento periodístico de las orientaciones sexuales e identidades de género no normativas. Enumera en la primera parte del libro los principales problemas éticos en lo que a tratamiento de las personas LGBTI+ se refiere; a saber, ocultar o invisibilizar la diversidad sexo-genérica; estereotipar; estigmatizar y prejuzgar; no permitir que sean las personas LGBTI+ las fuentes directas de las noticias; recurrir al sensacionalismo, o hipervisivilizar a los hombres gais, relegando al resto de las identidades dentro del colectivo.
Carratalá recurre a numerosos ejemplos para ilustrar sus afirmaciones y dedica la segunda parte del libro a algunos casos paradigmáticos, como los archiconocidos del caso Arny o Dolores Vázquez, pero también los más actuales y menos analizados como el de Lyssa da Silva o el suicidio de un menor trans en Sallent. Estructura el estudio de los casos en quién, qué, cuándo, dónde y cuál fue el/los problemas del tratamiento mediático de la noticia, haciendo así suya la clásica fórmula del periodismo de las 5W, pero sustituyendo el por qué por el cuál fue el problema.
Por último, en el tercer capítulo de la publicación, se ofrece un decálogo destinado a los, las y les trabajadores de los medios de comunicación sobre cómo abordar con responsabilidad y compromiso ético las informaciones en las que aparezcan miembros de la comunidad LGBTI+.
En definitiva, el Tratamiento ético de la comunidad LGTBI+ en los medios da a conocer las malas praxis periodísticas, por desgracia abundantes, para ofrecer a continuación la manera adecuada y ética de hacerlo. La verdadera aportación del libro deviene de la mezcla de la perspectiva académica con la periodística, diferenciándose así de otras guías o recomendaciones de asociaciones, sindicatos, medios de comunicación o consejos que, no obstante, se recogen en el texto (anexo II) por su vocación de rigurosidad, practicidad y ética. Además, se incluyen de una forma analítica y crítica, atendiendo a su origen, contenido, innovaciones, limitaciones e impacto, y ayudando a poner en perspectiva las diferentes iniciativas que se han hecho en España para autorregular la cobertura de la personas no cisheterosexuales en los medios de comunicación. También se desglosa en los anexos el articulado de las diferentes leyes estatales y autonómicas dedicadas a los medios de comunicación. Es, por tanto, un texto accesible, pero no simple; práctico, pero no infundado, y actual, pero no descontextualizado. Una buena adquisición para cualquier redacción periodística.
