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En la actualidad, el algoritmo, y con este la inteligencia artificial (IA), ha conformado un nuevo campo de batalla en el denominado ciberespacio, con nuevas reglas y nuevas posibilidades para los contendientes, sin fronteras físicas ni demarcaciones judiciales nítidas, con una regulación internacional basada por el momento en códigos de buenas prácticas y comportamiento responsable; cosa que parece una ironía cuando se trata de enfrentamientos bélicos.
La vulnerabilidad que subyace tras estas tecnologías es que si se emplean de forma pérfida, cabe la posibilidad de que, mediante el manejo de la opinión pública, sistemas democráticos se puedan convertir en “democracias virtuales” desconectadas de la ciudadanía en las que las decisiones verdaderamente importantes las tomaría una “élite técnica”, y los “especialistas”, de rostro desconocido, que dominarían los algoritmos diseñándolos de acuerdo con su particular ideología y sibilina visión de la lógica sin el concurso de unos ciudadanos convertidos en simples usuarios.
Con estas herramientas se ha generado un espacio donde se crean las legitimaciones políticas y se toman gran parte de las decisiones, incluidas las militares. En este contexto, las autoridades, las instituciones y los líderes de opinión de países enemigos, adecuadamente corrompidos, pueden convertirse —ellos mismos— en operadores de la red creando un relato político con el que se eliminen disidencias, tanto mediante censuras “suaves” —como la imposición de la “corrección política” y su agenda— o “duras” —como el “cierre informativo”, el “borrado”, la “denegación de servicios y presencia”, las fake news, el “activismo hacker”, la “ciberguerrilla” o la “ciberguerra”—.
Así, estas nuevas tecnologías han alterado las tácticas militares principalmente en tres aspectos: los sistemas de armamento autónomos, es decir, la guerra a distancia; el mando y control del conflicto ayudado por la IA predictiva, y el control de los grupos sociales concernidos mediante las nuevas tecnologías de la información y la comunicación aplicadas al llamado “ámbito cognitivo”.
En este contexto, para las operaciones militares toma especial relevancia la idea que ya proclamaba Sun Tzu: subyugar al enemigo sin presentar batalla. El dominio de la opinión pública —tanto la propia como la enemiga— será el nuevo armamento con el que se podría conseguir subyugar a naciones o colectivos enemigos sin enfren tamientos bélicos ni derramamientos de sangre; la utilización de la ingeniería social mediante ingredientes como la intimidación, la persuasión, la disuasión, la percepción, el amedrentamiento etc., “empaquetados e inoculados” a la población a través de “píldoras algorítmicas”, serán la mejor, más barata y más eficaz munición.
Por otra parte, es sabido que los conflictos armados afectan de forma transversal a todas las instituciones y ramas del Estado, y que la apariencia, la confusión o la mentira son elementos que manejan todos los bandos contendientes, de forma que en un conflicto armado la primera víctima es la verdad. Todo ello dificulta en gran medida abordar estudios empíricos sobre cualquier aspecto relacionado con sucesos bélicos, pues todos los datos que rodean dicho entramado están clasificados como materia secreta que, en muchos casos, las naciones implicadas no dan a conocer nunca, lo que impide adverar los que se conocen.
En el presente número de Disertaciones, titulado “Comunicación pública y conflictos armados: el papel de la cognición y el algoritmo en los entornos de la defensa y la seguridad nacional”, se presentan cuatro estudios y dos ensayos con los que se pretende invitar a la reflexión sobre los efectos y trascendencia del empleo de la IA en conjunción con la comunicación y la propaganda. Es conveniente tener en cuenta que la guerra en Ucrania había comenzado pocos meses antes de cerrar esta publicación.
El primero de los estudios lo realiza el profesor de la Universidad Complutense de Madrid, Pablo Sapag Muñoz de la Peña, con el título “Comunicación pública y conflictos armados: el papel de la cognición y el algoritmo en los entornos de la defensa y la seguridad nacional”. Corresponsal en varias guerras y gran conocedor del conflicto sirio —con base en sus trabajos de mayor alcance que ya ha publicado—, mediante buscadores como Google identifica y analiza el uso de nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTIC) como difusores propagandísticos en conflictos armados. Apoyándose en sus investigaciones, propone un modelo que puede ser útil para evaluar la relación entre NTIC-vieja propaganda-medios de comunicación periodística en otros conflictos, como el de Ucrania.
El segundo estudio se titula “Actores menores en la gran política: los conflictos armados de Kósovo y Georgia”. Su autor, José-Miguel Palacios Coronel, es profesor de la Academia Diplomática Europea y especialista en el análisis de conflictos armados centroeuropeos. El estudio pone de manifiesto que, a pesar de que el juego de la gran política suele ser patrimonio de las grandes potencias, se producen casos en los que un pequeño actor es capaz de imponer su línea política y sus prioridades a una gran potencia si consigue aprovechar una “ventana de oportunidad” en la que sus objetivos particulares estén alineados con las prioridades políticas coyunturales de la gran potencia. El trabajo compara los conflictos de Kósovo (1996-1999) y de Georgia (2008) mediante el análisis del material publicado principalmente por medios de comunicación albaneses kosovares y la interpretación de los principales actores del conflicto georgiano diez años después.
El tercer estudio ha sido realizado por Jesús Miguel Flores-Vivar, Jacinto Gómez López, ambos miembros de la Universidad Complutense de Madrid, y Ángel Gómez de Ágreda, coronel del Ejército del Aire (España). Con el título “Taxonomía de la inteligencia artificial en el entorno cognitivo de los conflictos”, se aborda y analiza el paradigma de la IA aplicada a usos bélicos; se reflexiona cómo los conflictos contemporáneos se libran en muy buena parte los campos cibernéticos y el cognitivo, con la finalidad de alterar la voluntad de los adversarios, al tiempo que hace hincapié en el potencial de la IA en el desarrollo de las operaciones militares y principalmente en escenarios no convencionales.
El cuarto estudio, titulado “Fuerzas Armadas, la opinión pública y el algoritmo: actores principales de la defensa nacional en España”, lo ha escrito el firmante de este editorial, mediante el análisis de fuentes secundarias proporcionadas por el Centro de Investigaciones Sociológicas, la lingüística y la prensa digital de los últimos años. En este se da a conocer lo que la población entiende por conflicto armado, así como las causas que han producido la distorsión existente en la sociedad española a la hora de colaborar con la defensa nacional y sus Fuerzas Armadas. Al mismo tiempo, se analiza el papel del algoritmo, y con él la IA, tanto en el aspecto armamentístico como en el de las NTIC, al haberse convertido estas últimas en herramientas imprescindibles para conseguir la cohesión social y el respaldo de la opinión pública en asuntos relacionados con las Fuerzas Armadas y los conflictos armados.
En cuanto a los ensayos, el titulado “Fotografiar al soldado’: Víctor Eduardo Prado Delgado, memorias de un corresponsal de guerra en Colombia (1963-1966)”, escrito por Juan Camilo Riobó-Rodríguez (Universidad de Guanajuato), presenta un estudio biográfico e historiográfico de las fotografías de un corresponsal de guerra en el marco de un proyecto político-comunicativo que se desarrolló en Colombia entre 1963 y 1966. Con este trabajo se da a conocer un ejemplo palmario de lo que se puede alcanzar mediante la colaboración de los medios de comunicación con las Fuerzas Armadas y las Fuerzas de Orden Público en la resolución de un conflicto armado cuando se capta a la opinión pública. Aunque en las fechas y lugares en que se produjo no se disponía de las actuales TIC, quedó demostrado que los trabajos audiovisuales de los corresponsales de guerra son pieza clave en este tipo de situaciones.
En el segundo ensayo, “Comunicación durante situaciones extraordinarias en quiebra: cuando las fuentes oficia- les mienten y las redes sociales desinforman”, cuyo autor es Fernando Fernández Alcaide (Universidad de Málaga), se estudia el papel de las redes sociales en situaciones de emergencias graves o catastróficas, como puede ser un conflicto armado. Se pone el relieve en que durante una emergencia o una catástrofe, los especialistas que ejercen como fuente oficial, o como portavoz principal, deben canalizar el mensaje más adecuado en todo momento, atendiendo a criterios lógicos de liderazgo, de servicio público y responsabilidad aplicada al deber de información pública, evitando en todo momento que los líderes políticos y los portavoces oficiales puedan dejar de ser colaboradores y aliados en la respuesta a la emergencia para convertirse en los principales focos de la catástrofe.
Como viene siendo habitual en Disertaciones, este número también cuenta con una sección de “Avances” con temática abierta y reseñas de libros.
La sección de “Avances” se compone de cinco artículos. El primero, titulado “Diferencias de representación de género entre las películas españolas dirigidas por hombres y por mujeres (2018-2019)”, está escrito por María Marcos Ramos, Teresa Martín García y Beatriz González de Garay (Universidad de Salamanca). En este se presenta un estudio relativo a la idea que diversas organizaciones han señalado sobre la posibilidad de que si hay más mujeres en la dirección de películas, habrá más películas protagonizadas por mujeres. Al no haber evidencia científica de ello, con este estudio quiere comprobar si existe una relación directa entre el género del director y los personajes, así como si existe relación estadística significativa entre el género del director y la ocupación del personaje u objetivos personales versus laborales.
El segundo lleva el título “Desbordando hashtags de Twitter. La protesta digital k-pop en el Paro Nacional de 2021 en Colombia”, elaborado por Andrés Lombana-Bermúdez y Sergio Rodríguez Gómez (Pontificia Universidad Javeriana en Colombia), y presenta los resultados de un estudio exploratorio y empírico de la acción de protesta digital k-pop en la red social Twitter, desplegada en el marco del Paro Nacional de 2021 en Colombia. A manera de conclusión, se ofrece una discusión sobre el vínculo entre las tácticas de protesta digital con la denominada guerra de información y la efectividad de la acción k-pop.
El tercero es el resultado de una investigación exploratoria y descriptiva sobre la desconfianza en los medios de comunicación en el contexto de las movilizaciones sociales en Panamá, en julio de 2022. Lleva el título “Movilizaciones sociales, desconfianza en los medios y falta de pluralismo: el caso de Panamá”, y su autoría corresponde a Raisa Urribarri, del Centro Internacional de Estudios Políticos y Sociales (CIEPS).
El cuarto parte de una investigación sobre la mediatización de los procesos comunicacionales en el ámbito de las fronteras internacionales de Brasil en su relación con los países vecinos. Con el título “Midiatização e disputa de sentidos na Amazônia: identidade cultural versus securitização” ha sido escrito por Ada Cristina Machado da Silveira, Camila Hartmann y Marjorie Barros Bock. Además, en este se reflexiona sobre la actividad comunicativa mediática con el análisis de la actividad noticiosa realizada por medios digitales en el contexto de la Amazonía transfronteriza.
En el quinto, mediante una serie de entrevistas directas, se plantea el infoentretenimiento en el contexto del teleperiodismo en Maranhão y pretende comprender cómo funciona el proceso. Lleva el título “Onde está o infotenimento? Análise dos telejornais maranhenses JmTV 1ª Edição e Hora D”, y sus autoras son Marcelli Alves da Silva y Frida Bárbara Medeiros.
Finalmente, en lo que respecta a la reseña, David Blanco-Herrero (Universidad de Salamanca, España) plantea un riguroso y pormenorizado análisis del contenido del libro titulado De votantes a hooligans. La polarización política en España, cuyo autor es Mariano Torcal, y que ha sido publicado por la editorial Catarata.
Ángel Ibáñez,
coronel de Infantería (r) y doctor en Comunicación Social
angelip2003@hotmail.com
