10.12804/revistas.urosario.edu.co/desafios/a.14705
DOSSIER TEMÁTICO
Hugo Daniel Ramos1
1 Universidad Nacional del Litoral - CONICET, Argentina.
0000-0003-1807-633X
ramoshugo78@gmail.com
Artículo recibido: 29 de julio de 2024
Artículo aprobado: 25 de noviembre de 2024
Para citar este artículo: Ramos, H. D. (2025). Construir a un presidente: redes personales y partidarias del kirchnerismo en Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe (2003). Desafíos, 37(1), 1-27. https://doi.org/10.12804/revistas.urosario.edu.co/desafios/a.14705
RESUMEN
El presente trabajo analiza las redes de apoyo y construcción política que sostuvieron la candidatura de Néstor Kirchner para las elecciones presidenciales del año 2003 en Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe, provincias que representan cerca del 20% del padrón electoral nacional. Aunque existen algunos trabajos que analizan al kirchnerismo a nivel subnacional, todavía no se ha indagado de forma suficiente y de forma comparada la importancia relativa de los distintos tipos de redes que contribuyeron a que el candidato obtuviera el segundo lugar en la contienda nacional y lograra, posteriormente, acceder a la presidencia. Asimismo, el artículo señala la importancia de las relaciones amicales y personales a la hora de hacer política en Argentina, aspecto que hasta el momento ha sido poco explorado.
La investigación que sustenta el artículo parte de un enfoque cualitativo y se basó en el análisis de noticias periodísticas de medios gráficos de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos —entre diciembre de 2002 y abril de 2003— y 10 (diez) entrevistas personales semiestructuradas, realizadas a militantes kirchneristas y peronistas de Santa Fe y Entre Ríos. Para Córdoba se recuperó, además, investigaciones previas que han abordado a profundidad el caso provincial.
Palabras clave: política subnacional; redes personales; redes partidistas; kirchnerismo, elecciones presidenciales.
ABSTRACT
This paper analyzes the networks of support and political construction that supported Néstor Kirchner's candidacy for the 2003 presidential elections in Córdoba, Entre Ríos and Santa Fe, provinces that represent nearly 20% of the national electoral roll. Although there are some studies that analyze the kirchnerismo at the subnational level, the relative importance of the different types of networks that contributed to the candidate's second place in the national race and his subsequent access to the presidency has not yet been sufficiently investigated in a comparative way Likewise, the article points out the importance of friendly and personal relationships in politics in Argentina, an aspect that has been little explored so far.
The research that supports this article is based on a qualitative approach and is based on the analysis of newspaper articles from the graphic media of Cordoba, Santa Fe and Entre Rios from December 2002-April 2003 and 10 (ten) semi-structured personal interviews with Kirchnerist and Peronist militants from Santa Fe and Entre Rios. For Córdoba we also recovered previous research that has dealt in depth with the provincial case.
Key words: subnational policy; personal networks; partisan networks; kirchnerismo, presidential elections
RESUMO
Neste artigo, são analisadas as redes de apoio e construção política que sustentaram a candidatura de Néstor Kirchner nas eleições presidenciais de 2003 em Córdoba, Entre Ríos e Santa Fé, províncias que representam cerca de 20 % do eleitorado nacional. Embora existam alguns estudos que analisam o kirchnerismo em nível subnacional, a importância relativa dos diferentes tipos de redes que contribuíram para o segundo lugar do candidato na corrida nacional e sua posterior ascensão à presidência ainda não foi suficientemente investigada de forma comparativa. O artigo também aponta para a importância das amizades e dos relacionamentos pessoais na política argentina, um aspecto que até agora foi pouco explorado. A pesquisa que fundamenta o artigo baseia-se em uma abordagem qualitativa e na análise de artigos de jornais da mídia impressa de Córdoba, Santa Fé e Entre Ríos, de dezembro de 2002 a abril de 2003, e em 10 entrevistas pessoais semiestruturadas com militantes kirchneristas e peronistas em Santa Fé e Entre Ríos. Para Córdoba, também recuperamos pesquisas anteriores que trataram em profundidade o caso da província.
Palavras-chave: política subnacional; redes pessoais; redes partidárias; kirchnerismo; eleições presidenciais.
Introducción
Néstor Kirchner asumió la presidencia de la Nación el 25 de mayo del año 2003. Su candidatura se oficializó apenas tres meses antes de la elección, el 10 de enero de ese mismo año. Aunque por entonces ejercía su tercera gobernación en la provincia de Santa Cruz, no era una figura central de la política nacional. Sin embargo, en ese escaso tiempo logró obtener el apoyo suficiente como para vencer a otras candidaturas relevantes y con trayectoria, como la de la doctora Elisa Carrió o la del exministro de Economía Ricardo López Murphy.1 Asimismo, pudo superar a uno de sus principales rivales en la interna abierta del justicialismo —el exgobernador de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá— y posicionarse apenas a dos puntos del candidato peronista triunfante, Carlos Saúl Menem. Finalmente, y después de la elección general, logró obtener un respaldo político lo suficientemente amplio como para que su rival renunciara al ballotage el 14 de mayo.
¿Cómo logró Néstor Kirchner posicionarse? ¿Con base en qué redes políticas pudo canalizar a su favor parte del descontento en torno al sistema político —léase la crisis de representación de finales del año 2001 (Cheresky, 2004)— como la esperanza de un cambio superador? En este sentido, se debe mencionar que el lugar que obtuvo en la contienda presidencial dependió en buena medida del patrocinio del presidente provisional Eduardo Duhalde y del apoyo del justicialismo de la Provincia de Buenos Aires que respondía a este dirigente (Raus, 2017).2 Sin embargo, también fue necesario obtener votos en el resto de las provincias argentinas, aspecto que hasta el momento ha sido menos estudiado. En esta línea, el presente trabajo se propone analizar las redes de apoyo y construcción política que sostuvieron la candidatura de Néstor Kirchner del año 2003 en las provincias de Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe, distritos que representan cerca del 20% del padrón electoral nacional. Tanto Córdoba (Tcach, 2023a, 2023b) como Santa Fe (Ramos & Vaschetto, 2022a; Ramos, 2023, entre otros) cuentan con valiosos antecedentes que se recuperaron en esta investigación. Asimismo, el trabajo de Sosa y Ortiz de Rozas (2022) ofrece un panorama imprescindible acerca de los orígenes y desarrollo del kirchnerismo en ocho provincias argentinas. Sin embargo, hasta el momento no se ha identificado estudio alguno que compare estas tres provincias y que indaguen, además, en un aspecto particular de las redes político-partidarias (Sawicki, 2011): la importancia de las relaciones amicales3 y personales a la hora de hacer política en Argentina.
Desde esta perspectiva, el presente trabajo se propone realizar una doble contribución: por un lado, explicitar las bases políticas de sustentación de la candidatura de Néstor Kirchner en las provincias consideradas, señalando las particularidades y semejanzas de cada construcción; y por otro, indagar en torno al carácter de esas bases; esto es, identificar el tipo de relación que vinculaba a los actores que participaron de la campaña presidencial.
Es de aclarar que las redes se analizaron e interpretaron de forma situada. Esto es importante en relación con la incertidumbre que definió al contexto político argentino del período 2001-2003. Así, un elemento a considerar es que una parte poco mensurable del éxito en la activación de vínculos previos (personales y políticos) de Néstor Kirchner se explica por una coyuntura particular que, así como truncó aspiraciones políticas, abrió alternativas hasta entonces insospechadas. Aunque el artículo no se detiene en esta problemática, es un elemento que está presente en el análisis.
La investigación que sustenta el artículo parte de un enfoque cualitativo y se basó en el análisis de noticias periodísticas de medios gráficos de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, así como del análisis de 10 (diez) entrevistas personales semiestructuradas realizadas a militantes kirchneristas y peronistas de Santa Fe y Entre Ríos.4 Para Córdoba se recuperaron, además, investigaciones previas que han abordado en profundidad el caso. El período de análisis abarcó los meses de diciembre de 2002 hasta abril del 2003. En general no se consideraron los apoyos obtenidos por Kirchner luego de la asunción presidencial porque se entiende que ese proceso obedeció a otras lógicas que no se indagan en este trabajo.
El artículo se estructura en dos apartados. En el primero se desarrolla una perspectiva teórica propia, las categorías principales trabajadas y los aportes previos necesarios para contextualizar adecuadamente el objeto. En el segundo, se trabaja sobre los casos, teniendo en cuenta el tipo de red y las relaciones establecidas entre los actores. El artículo se cierra con una serie de conclusiones generales.
Política subnacional y redes partidistas
Hace varios años el historiador Darío Macor sostenía en una obra ya clásica que las provincias argentinas eran verdaderos "espacios de producción de lo político" (Macor & Iglesias, 1997). Esta idea, luego refrendada por los aportes de Aelo (2010), Ferrari y Mellado (2016), y Sosa y Ortiz de Rozas (2022), entre otros, también inspiró nuestro trabajo. En este sentido, la investigación se inscribe en los estudios sobre política subnacional en Argentina y en los términos definidos por Sebastián Mauro, Victoria Ortiz de Rozas y Martín Vaca Narvaja (2016). Según estos autores, con quienes hay coincidencias, la clave es intentar mejorar la comprensión de la dimensión subnacional de los fenómenos políticos —que generalmente se asumen como nacionales—, complejizar las explicaciones que se definen en la escala mayor y dar cuenta de cómo la pertenencia a áreas centrales o periféricas condiciona la construcción y articulación del poder por parte de los actores políticos.
El caso que se analiza en este artículo se centra en la coyuntura eleccionaria del año 2003 y en las redes de soporte político que le permitieron a Néstor Kirchner obtener la presidencia de la Nación. Como sabemos, el entonces candidato pertenecía al Partido Justicialista (PJ), una organización partidaria (Panebianco, 1990) que afrontaba un doble desafío: la sucesión de su conducción —traducida en el enfrentamiento entre el presidente provisional Eduardo Duhalde y el ex presidente Carlos Menem— y la superación de la crisis de representación que afectaba al sistema político argentino, al menos desde el año 2001 (Pousadela, 2004).
En función del objeto en estudio, las características organizativas del justicialismo son relevantes porque fueron las que facilitaron que el mismo partido presentara tres candidatos para la contienda presidencial: Adolfo Rodríguez Saá, Carlos Menem y Néstor Kirchner.5 Sin embargo, lo que interesa rescatar es que los tres apelaron, en principio, a las mismas redes partidarias para sustentar sus candidaturas. En el plano provincial esta situación inédita tensionó a los distintos justicialismos distritales, profundizando su fragmentación y desarticulando toda posibilidad de un accionar unificado y conjunto entre militantes y dirigentes peronistas de cada provincia.
En este punto, según la perspectiva de análisis de Sawicki (2011), cuando se cambia la escala de observación, en especial cuando nos aproximamos al análisis de la política local "se constata fácilmente la porosidad de las fronteras entre los partidos políticos y su entorno social". Así, sostiene que existe "un continuo de relaciones entre dirigentes, militantes, adherentes, simpatizantes y electores. En este sentido, el partido descansa en redes relacionales que se entrecruzan" (2011, p. 43). El conjunto de estas relaciones —actualizadas en espacios comunes de sociabilidad y basadas en intereses o valores compartidos— es conceptualizada por el autor como entorno partidista. A su vez, el autor propone una clasificación o tipología para analizar las cadenas de relaciones que se establecen entre individuos y grupos, y que no necesariamente tienen por propósito construir el partido político al cual se vinculan. Por el contrario, su función principal es inscribir el "vínculo partidista en el entramado de las relaciones cotidianas" que nutren socialmente y sostienen al partido en cuanto tal.
Lo interesante de este planteo es que permite reconstruir —con base también en las propias características organizativas del PJ— el entramado de relaciones a las que apeló Néstor Kirchner en la coyuntura del año 2003, ya sea por dentro o por fuera de las fronteras organizacionales formales del partido; esto es, al entorno del cual se nutrió para sustentar su candidatura. Recuperando parte de la tipología de Sawicki (2011), se trabajó aquí con dos tipos de redes. En primer lugar, las redes personales, o "el conjunto de relaciones [basadas en] la amistad, la familia, la vecindad, la religión, la profesión, el clientelismo [...] formales o informales de un individuo dado [ego]" (Sawicki, 2011, p. 44). De este tipo de red es interesante, en particular, la traducción de las relaciones de amistad en recursos políticos, así como la importancia de las relaciones familiares al interior de los sectores que sostuvieron a Néstor Kirchner. En segundo lugar, las redes partidistas, entendidas como "sistema de afinidades duraderas fundado en intereses comunes, en lazos de dependencia o de obligaciones, entre individuos que deciden aliarse dentro de una organización o de un sector dado de la sociedad" (Sawicki, 2011, p. 45). En este punto el enfoque consistió en identificar los sectores del justicialismo que apoyaron a Néstor Kirchner en cada provincia y los grupos a los cuales se enfrentaron por su respaldo a los otros candidatos.6
Aunque posicionado en el análisis del entorno político —más que social— este trabajo puede vincularse con los aportes de Auyero (2007) y con ciertos aspectos de su perspectiva teórica. En efecto, hay un acercamiento al análisis de vínculos sociales que cruzan las fronteras partidarias y que anidan en relaciones personales y políticas, más que en la disciplina o en la identificación con la etiqueta partidaria; se asume así la presencia de cierta zona gris de las prácticas políticas, que amerita un análisis más profundo para avanzar en la comprensión de cómo se hace política en Argentina. Asimismo, el presente trabajo sigue el camino que ya han recorrido otros autores —como Vommaro y Morresi (2015, p. 18)— que entienden a los partidos desde perspectivas más flexibles, como "conjunto de redes con grado variable de formalidad y de informalidad [inmersos en] un complejo proceso de interacción con el medio".7
En el próximo apartado se recuperan las características de los justicialismos provinciales, las redes de relaciones que se activaron frente al desafío electoral del año 2003 y se analizan los tipos de redes que soportaron la candidatura presidencial de Néstor Kirchner.
El candidato del presidente y las redes provinciales
El proceso que desembocó en las elecciones presidenciales del año 2003 ya ha sido estudiado en profundidad, por lo cual no se desarrollará aquí. Sin embargo, se retoman algunos aspectos del análisis de Raus (2017), que son relevantes para la contribución de este trabajo. En este sentido, el autor señala que las posibles candidaturas del PJ, hacia mediados del 2002, eran al menos seis: Carlos Reutemann (gobernador de Santa Fe), José Manuel de la Sota (gobernador de Córdoba), Juan Carlos Romero (gobernador de Salta), Néstor Kirchner (gobernador de Santa Cruz), Adolfo Rodríguez Saá (exgobernador de San Luis) y Carlos Menem (expresidente de la Nación en el período 1989-1999). Del proceso de disputas internas del justicialismo —en especial del enfrentamiento entre Eduardo Duhalde y Carlos Menem— emergieron las fórmulas finales. Cabe destacar que en su conformación no fue menor el peso de las encuestas —que provocaron, por ejemplo, la caída de la candidatura de José Manuel de la Sota—, pero también el control de los recursos organizativos partidarios, lo que le permitió a Eduardo Duhalde suspender las internas partidarias —previstas para el 23 de febrero— y lograr la autorización del Congreso del PJ para la presentación de tres candidaturas peronistas a las elecciones generales.8
En este punto es importante recuperar un aspecto relativamente relegado: que el apoyo del entonces presidente y del aparato partidario bonaerense a Néstor Kirchner fue tardío y se produjo recién entre finales de diciembre de 2002 y principios de enero de 2003. Para entonces hacía varios meses que este recorría el país reactivando vínculos y construyendo redes de apoyo político —como se verá posteriormente—, pero fue posiblemente esa decisión la que contribuyó a que lograra alcanzar el segundo lugar en la contienda electoral.
En la tabla 1 se visualizan los resultados obtenidos por Néstor Kirchner y Carlos Saúl Menem, los dos candidatos más votados, en las elecciones a nivel nacional y en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe. Asimismo, se ponderan los votos obtenidos en cada distrito y por cada candidato, en relación con el total de sufragios conseguidos en el país, para dilucidar la contribución de cada provincia en el total de sufragios ganados por cada candidato. Los datos confirman la importancia de la Provincia de Buenos Aires en la victoria de Néstor Kirchner (en ese distrito logró el 44,29 % de los votos obtenidos a nivel país), pero también señalan otros aspectos significativos.
Tabla 1. Votos obtenidos y contribución de cada distrito9
Distrito |
Carlos Menem |
% |
% Total |
Néstor Kirchner |
% |
% Total |
Buenos Aires |
1515638 |
20,40% |
31,96 |
1910516 |
25,72% |
44,29 |
Córdoba |
477738 |
28,42% |
10,07 |
181702 |
10,81% |
4,21 |
Entre Ríos |
185370 |
29,77% |
3,90 |
129190 |
20,74% |
2,99 |
Santa Fe |
425886 |
25,26% |
8,98 |
271591 |
16,11% |
6,29 |
Total votos 4 distritos |
2604632 |
54,91 |
2492999 |
57,78 |
||
Total nacional |
4741202 |
24,45 % |
100 |
4313131 |
22,25% |
100 |
Fuente: elaboración propia.
Néstor Kirchner perdió en las tres provincias consideradas en este trabajo. En Córdoba obtuvo el quinto lugar, logrando solo el 10,81% de los votos. En Santa Fe alcanzó el cuarto puesto, con el 16,11% y en Entre Ríos el segundo, con el 20,74%. En todos los casos el candidato triunfante fue Carlos Menem, quien logró sumar 1088994 votos en las tres provincias frente a los 582483 logrados por Kirchner. Menem perdió en Buenos Aires, pero concentró los sufragios positivos en la región central del país: los tres distritos contemplados le aportaron un 22,95%, mientras que las restantes 18 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires le sumaron 38,09% de los votos. Con un perfil de votos similar, Néstor Kirchner logró el 13,49% de sufragios en Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe (9,46 puntos menos que Carlos Menem) y el 42,22% en el resto de los distritos (4,13 puntos adicionales a los logrados por su rival). Es claro que la diferencia de 12,33 puntos de la provincia de Buenos Aires fue decisiva.
Ahora bien, ¿qué factores explican que Néstor Kirchner perdiera de forma tan contundente en Córdoba, pero que lograra el segundo lugar en Entre Ríos? ¿Es posible rastrear, a través del análisis de las redes políticas y de las dinámicas justicialistas locales algunos aspectos que nos brinden respuestas para estas diferencias de votos entre distritos relativamente parecidos? En este sentido, cabe resaltar que las tres provincias forman parte de la región central del país, hecho que ha sido institucionalizado con la creación —bajo el impulso de sus gobernadores— de la Región Centro, hacia finales de los años 90. Santa Fe y Entre Ríos son provincias vecinas que pertenecen al Litoral argentino con una significativa interconexión social, económica y cultural. Cabe realizar similares apreciaciones con respecto al vínculo entre Córdoba y Santa Fe. Con base en un estudio que recupera tres variables (el peso relativo del Estado, la fortaleza del sector privado y el tipo de actividad económica que predomina), ambos distritos integran el grupo de provincias con economías diversificadas y con un sector privado importante (Behrend & Bianchi, 2017); Entre Ríos, en cambio, forma parte del grupo de economías no especializadas, donde el Estado es el principal empleador e inversor. En términos de su sistema político, aunque poseen características distintivas, lo cierto es que los tres distritos se definen por la pluralidad y por presentar regímenes competitivos (Calvo & Escolar, 2005) con alternancias en sus máximas magistraturas.10
Los justicialismos provinciales y el apoyo a Néstor Kirchner
Como se planteó anteriormente, la resolución de la disputa por la sucesión al interior del PJ —que se superpuso a la elección para elegir al próximo presidente— tuvo un efecto disruptivo en los justicialismos distritales. En principio, los enfrentó a la disyuntiva de a qué candidato apoyar, lo cual dependió de diversos factores. Por entonces, tanto en Córdoba como en Santa Fe, el peronismo era la fuerza gobernante; no así en Entre Ríos, cuyo gobernador —Sergio Montiel— pertenecía a la ucr.
En esta línea, el gobernador de Santa Fe, Carlos Reutemann había sido, durante el primer semestre del año 2002, un firme candidato a presidente; su renuncia personal se debió, al menos en parte, a diferencias con Eduardo Duhalde, aun cuando este lo apoyaba decididamente (Ramos & Vaschetto, 2022a). El "Lole", como lo llamaban sus amigos, ingresó a la política santafesina de la mano de Carlos Menem, con quien para entonces todavía sostenía buenas relaciones; de hecho, lo recibió personalmente cuando el candidato visitó su provincia apenas unos días antes de las elecciones ("Reutemann se encontró con Menem...", 2003), lo cual fue interpretado como un gesto inequívoco de apoyo. Oficialmente, sin embargo, el justicialismo de Santa Fe se mantuvo prescindente, al igual que su gobernador.
Como ya mencionamos, también José Manuel de la Sota había apostado a la presidencia, en este caso hasta el momento mismo en que Néstor Kirchner anunció su propia candidatura en alianza con Eduardo Duhalde ("De la Sota renunció.", 2003). A las heridas que dejó el apoyo del entonces máximo magistrado al gobernador santacruceño se sumó, también aquí, la cercanía con Carlos Menem. En este sentido, se asocia el nombre del cordobés con la denominada Renovación peronista de los años 80 —y, por ende, a su enfrentamiento con el riojano—,11 lo cierto es que desde finales de los 90 se había acercado decididamente al menemismo. Tal como demuestra Reynares (2017), la reorganización de la coalición dominante del peronismo cordobés —que lideró José Manuel De la Sota y que le permitió acceder a la gobernación en 1999— se hizo de la mano de una transformación programática similar a la encarada a nivel nacional por Carlos Menem, lo cual habilitó tender vínculos personales y políticos perdurables entre ambos. Aunque oficialmente también manifestó su prescindencia en la contienda presidencial, no puede dejar de mencionarse que quince días antes de las elecciones la propia ciudad capital amaneció empapelada con carteles que consignaban la fórmula "Menem presidente-De la Sota gobernador", y cuya autoría reconoció un dirigente muy cercano al gobernador cordobés, Francisco Fortuna, vicepresidente de la legislatura local ("De la Sota calentó la interna.", 2003).
Tanto en Santa Fe como en Córdoba los gobernadores tenían una influencia decisiva en la posición partidaria, ya fuera porque su sector controlaba a la organización (Ramos, 2011; Lascurain, 2021; Reynares, 2018) o porque directamente la presidía.12 El caso de Entre Ríos presentó algunas complejidades adicionales al estar el PJ en la oposición. Sin embargo, quien era el presidente del partido, Augusto Alasino, era un reconocido menemista —de hecho, estuvo a cargo de la campaña electoral de Carlos Menem en la provincia—. Oficialmente, sin embargo, el PJ de Entre Ríos también se declaró prescindente. Por su parte, el principal rival interno de Alasino, Jorge Busti, por entonces Senador Nacional y exgobernador (1987-1991 y 1995-1999) había desarrollado gran parte de su carrera política al amparo del menemismo, aun cuando originariamente formó parte de la tendencia revolucionaria del peronismo en los años 70. En palabras de Alfonsín, que ha estudiado a la dirigencia del peronismo entrerriano en esta coyuntura: "Busti quiere mostrar un cierto progresismo; sin embargo, sus dos gestiones como gobernador no confirmaron esta tendencia" (2003, p. 23). Busti se preparaba en el año 2003 para una nueva gobernación ante el fracaso rotundo de la gestión aliancista de Montiel, pero ante la fragmentación de su propio sector, también decidió finalmente abstenerse de apoyar a alguno de los candidatos en pugna.
En la tabla 2 se sintetizan los datos expuestos en los párrafos anteriores, que dan cuenta del entorno hostil que debió enfrentar Néstor Kirchner en las tres provincias, al menos en lo que respecta a sus máximas magistraturas y a la primera línea de las dirigencias justicialistas.
Tabla 2. Posiciones gubernamentales y partidarias
Provincia |
Gobernador |
Partido |
Redes Partidarias |
Córdoba |
José Manuel de la Sota (PJ) |
José Manuel de la
Sota |
Mayoría de apoyos a Menem |
Santa Fe |
Carlos Reutemann (PJ) Posición oficial: prescindente |
Angel Baltuzzi (Reutemanista) -Prescindente |
Mayoría de apoyos a Menem |
Entre Ríos |
UCR-Sergio Montiel |
PJ-Augusto Alasino (Menemista) -Prescindente |
Mayoría de apoyos a Menem |
Fuente: elaboración propia con base en el análisis de las fuentes periodísticas y entrevistas.
Sin embargo, la prescindencia o neutralidad de los gobernadores peronistas y de los partidos distritales respecto a los tres candidatos justicialistas debe ser matizada, en al menos tres aspectos.
Primero, porque en realidad encubrió la tensión interna de los PJ provinciales, fracturados entre una mayoría de apoyos a la figura de Carlos Menem —como indica la tabla 2— y grupos de diversa importancia contrarios a su candidatura.
Segundo, porque no impidió el establecimiento paralelo de acuerdos entre los gobiernos provinciales —en especial Córdoba— o con dirigentes locales —Santa Fe y Entre Ríos— con quien era por entonces presidente, Eduardo Duhalde. No es un dato menor, en este sentido, el ascenso del cordobés Juan Carlos Maqueda13 a la Corte Suprema de la Nación en esta coyuntura (Gutiérrez, 2002) y la jerarquización de los vínculos de Duhalde con Jorge Obeid y Jorge Busti, ambos exgobernadores que ocupaban cargos en el Congreso Nacional (el primero como diputado y el segundo como senador). Cabe recordar que ambos se diferenciaban de las conducciones locales del partido—aunque formaban parte de su coalición dominante— y que fueron electos como gobernadores con el apoyo explícito del naciente kirchnerismo luego de las elecciones presidenciales.
Y tercero, porque la prescindencia, de hecho, habilitó que los sectores no vinculados al menemismo trabajaran activamente en pos de los otros candidatos, utilizando al menos parte de las estructuras partidarias locales. En función de las condiciones provinciales, esa posibilidad fue mayor o menor y no necesariamente favoreció a Néstor Kirchner,14 pero es claro que existió y fue relevante en el marco de la construcción de redes locales de apoyo. Así, la prescindencia habilitó el desarrollo de negociaciones y acuerdos políticos entre liderazgos locales y nacionales y entre candidatos y funcionarios provinciales y municipales, sin penalizaciones partidarias.15
Redes personales y partidarias
Aunque la candidatura de Néstor Kirchner en el año 2003 pudo ser sorpresiva para muchos argentinos lo cierto es que el trabajo político había empezado desde hacía varios años. Se enfatiza en la noción de trabajo para dar cuenta de que se trató de una construcción que tuvo distintos hitos y momentos; el culminante fue el acuerdo con Eduardo Duhalde entre finales del 2002 y principios del 2003. Antes de esa fecha, sin embargo, pueden registrarse varias instancias que oficiaron como peldaños para acceder a la máxima magistratura nacional. Por mencionar a los más conocidos: la creación del Grupo Calafate, en 1998; Calafate ii, en 1999; el Frente Federal Solidario (FFS), entre los años 2001 y 2002; y la fundación de La Corriente, aproximadamente en el año 2000.16
Para este trabajo interesa en particular el último caso, ya que se registró su presencia en el período de estudio en las provincias de Entre Ríos ("Técnicos de Kirchner...", 2002) y en el sur de Santa Fe (Ramos & Vaschetto, 2022a), no así para el caso de Córdoba (Tcach, 2023a, 2023b).17 De escasa magnitud y desarrollo para el caso santafesino, La Corriente se articuló con base en lazos y vínculos personales y nucleó a un pequeño grupo de dirigentes peronistas, en algunos casos con posiciones institucionales.18 En Entre Ríos, sin embargo, tuvo mayor relevancia, al estar asociada a una figura con fuerte peso en el armado kirchnerista local, Pedro Guastavino, como veremos luego.
Junto a La Corriente, a principios del año 2003 se conformó el grupo denominado Confluencia Argentina, que articuló a figuras que no provenían originariamente del peronismo, pero que se posicionaban en el amplio campo del progresismo. En Confluencia participaron no solo dirigentes sino también partidos distritales y, en el caso santafesino, dieron origen, en los años posteriores, a un partido kirchnerista que compitió por fuera del PJ local, "Confluencia Santafesina" (Ramos & Vaschetto, 2022a). Además de Santa Fe, Confluencia tuvo una clara presencia en Córdoba —no así en Entre Ríos— y en otras provincias relevantes, como Buenos Aires, Mendoza y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ("Kirchner hablará en el lanzamiento...", 2003). Parte de los cuadros que conformaron este agrupamiento habían militado previamente en el Frente Grande.
Aunque nacido en un ámbito institucional formal, cabría mencionar un tercer espacio que compartió la escala de actuación,19 el denominado Grupo Talcahuano (gt). Probablemente más reconocido que los anteriores, gt se creó desde el Congreso Nacional en apoyo de ciertas iniciativas tendientes a renovar las prácticas políticas, en la estela de la crisis de representación de finales del año 2001.20 Originariamente reunía a cerca de una docena de legisladores, provenientes de varias provincias, que viraron decididamente en apoyo a Néstor Kirchner una vez que se despejaron las dudas acerca de su candidatura; entre ellos cabe nombrar a los diputados Julio Gutiérrez (Santa Fe), Blanca Osuna (Entre Ríos) y, luego de las elecciones nacionales, Eduardo Di Pola (Córdoba).21
¿Qué tuvieron en común estos espacios, amén de contribuir a sostener políticamente la candidatura de Néstor Kirchner? Dos aspectos clave: que se articularon en función de relaciones personales más que partidarias y que se basaron en ideas compartidas en torno al rumbo que debía tomar la Argentina en esa coyuntura.22 Es importante diferenciar ambas dimensiones, aunque analíticamente parezcan indistinguibles. En efecto, el diputado Di Pola —por mencionar un caso trabajado en profundidad por Tcach (2023a)— no solo apoyó a Néstor Kirchner por pertenecer al mismo partido; lo hizo por haber entablado previamente una estrecha relación con Cristina Fernández en diversas comisiones de trabajo que compartieron en el Congreso Nacional. En la misma línea, Eduardo Sigal y otros dirigentes de Confluencia Argentina trabajaron por la candidatura kirchnerista, no por pertenecer al PJ —Sigal era, por caso, el presidente del Frente Grande— sino por compartir similares ideas en torno al futuro del país (Piqué, 2003). Finalmente, otro integrante de ese agrupamiento, Rafael Bielsa, de origen peronista y exdirigente del Frente País Solidario (frepasü), compartía tanto ideas como militancias previas y su apoyo señala también ciertas confluencias generacionales de militancias setentistas encontradas tanto en el caso santafesino como entrerriano.23
Ahora bien, ¿cómo se articuló y con base en que redes se armó y se sostuvo la candidatura de Néstor Kirchner en cada distrito?
En el caso de Entre Ríos fue clave la actuación del ya mencionado Pedro Guastavino. Por entonces diputado provincial del PJ, Guastavino fue amigo personal y compañero de estudios y de militancia de Néstor Kirchner en la Federación Universitaria para la Revolución Nacional, cuando ambos estudiaban la carrera de derecho, en la Universidad Nacional de La Plata (Abrevaya, 2010). Desde ese vínculo privilegiado, y en asociación con La Corriente, fue el encargado de armar la campaña en Entre Ríos y de disputar con los otros liderazgos justicialistas del distrito los votos de los electores entrerrianos.
En ese proceso, también cobró relevancia su espacio originario de militancia en la Provincia, con sede en Gualeguaychú, la tercera ciudad más poblada de Entre Ríos. Oriundo de esta ciudad, Guastavino formó parte del grupo fundador de Militancia Peronista, agrupación que tuvo sus orígenes en los años 70 y que se posicionó a favor de Héctor Cámpora.24 Entre los integrantes de esa agrupación —y con vínculos personales con Guastavino— también se encontraba Daniel Irigoyen (senador provincial) y Emilio Martínez Garbino, por entonces intendente de Gualeguaychú, quienes también sostuvieron la candidatura de Néstor Kirchner ("Dato: En Gualeguaychú también ganó...", 2007).25 Compartiendo espacios de militancia setentista también se encuentra Hernán Orduna, intendente de la ciudad de Concordia —segunda ciudad más poblada del distrito—, quien se sumó rápidamente a la campaña ("Kirchner estará el martes en.", 2003). El cargo que ocupaba Guastavino facilitó un rápido acceso a los dirigentes partidarios locales.
En Entre Ríos —al igual que en Santa Fe— fue muy relevante el rol de los intendentes locales, esto es, la construcción desde abajo más que desde los dirigentes más encumbrados del PJ. 26
Esto fue así porque, como ya se mencionó, la mayor parte de las estructuras partidarias apoyaron a Carlos Menem. De los futuros candidatos a gobernador que se manifestaron públicamente antes de las elecciones nacionales solo uno apostó a Néstor Kirchner —Julio Ramos, que no tenía estructura en la Provincia y era además asesor de Eduardo Duhalde—, mientras que Jorge Busti mantuvo un estratégico silencio. Los restantes se inclinaron por el candidato riojano: Marcelo Casaretto (senador provincial); Héctor Maya (excandidato a gobernador y exsenador nacional); Augusto Alasino (presidente del PJ provincial) y Mario Moine (exgobernador).
Cabe insistir en que en Entre Ríos fue muy relevante la presencia de cuadros políticos de exmilitantes setentistas. A los ya mencionados se suma Julio Solanas, diputado nacional, quien formó parte de una de las primeras mesas promotoras y que ese mismo año fue electo intendente de Paraná. También, de esa misma ciudad, está Aldo Bachetti, exmiembro de la Juventud Peronista Regional ii (y con vínculos con Jorge Obeid, quien la dirigió hasta 1974),27 ambos con llegada a Carlos Kunkel, un reconocido dirigente peronista, que en los 70 condujo a la Juventud Peronista de La Plata ("Kirchner y Scioli apelarán...", 2003). Para esta coyuntura, Kunkel —cuya presencia también se identificó en Santa Fe— era un amigo personal muy cercano de Néstor Kirchner y fue el principal cuadro político a cargo del reclutamiento de exintegrantes de la izquierda peronista.
Como puede observarse, Jorge Busti —futuro gobernador de Entre Ríos en el período 2003-2007— no formó parte de las redes iniciales de apoyo a Néstor Kirchner. Sin embargo, es de destacar que su posicionamiento fue resultado de la necesidad de mantener unida a su base política provincial, dividida entre menemistas, kirchneristas y a favor de Rodríguez Saá. Una vez concluida la elección y antes del ballotage, Busti logró encuadrar a su sector bajo la candidatura de Kirchner ("Para el exgobernador la prioridad es.", 2003), lo cual le valió su reconocimiento. En una clara demostración de la alianza política que se estableció en esta coyuntura, el candidato a vicegobernador de la fórmula bustista fue nada menos que Pedro Guastavino.
En síntesis, en esta provincia los vínculos personales y, en particular, de amistad, fueron clave: Pedro Gustavino, el rol de Carlos Kunkel, los vínculos entre Guastavino y el grupo de Militancia Peronista de Gualeguaychú señalan la relevancia de las relaciones amicales en la política entrerriana. Superpuestas en parte a estas redes, el vínculo histórico común de la militancia setentista —redes partidarias de larga data— resuena de forma clara en el conjunto de actores políticos que apoyaron inicialmente a Néstor Kirchner.
En Santa Fe también se encontró un vínculo personal fundamental para el inicio del armado político orientado a sostener la candidatura kirchnerista. Su origen estuvo en Nicolás Fernández, por entonces el segundo senador nacional por Santa Cruz del PJ.28 En su juventud Fernández estudió derecho en la ciudad capital de esta provincia, en la Universidad Católica de Santa Fe (ucsf). Allí conoció y estableció vínculos de amistad con Gustavo Marconatto, quien luego fue funcionario durante las gobernaciones justicialistas en los años 90. Esa relación es la que se reactivó en la coyuntura del año 2003, cuando Fernández le solicitó a Marconatto armar la provincia para Kirchner. Lejos de un puro trabajo de militancia territorial, Gustavo Marconatto fue nombrado el 14 de marzo al frente de la Subsecretaria de Asuntos Municipales del Ministerio del Interior por el gobierno de Eduardo Duhalde, organismo clave en el reparto de fondos para los Municipios de todo el país ("Acusan al gobierno de presionar.", 2003).
Desde ese ámbito y, nuevamente, con base en un vínculo personal, Marconatto impulsó la conformación de un grupo de intendentes y presidentes comunales peronistas en apoyo a la candidatura de Néstor Kirchner. Su padre, Ángel Marconatto, por entonces intendente de Las Parejas —una ciudad del sur provincial— tendrá aquí un rol clave; y la denominada Liga de los Intendentes, que se conformó bajo su impulso, alcanzó un importante volumen político y territorial.29
La estrategia, que claramente rompió con el "control de fronteras" (Gibson, 2006) del gobernador Carlos Reutemann, se complementó con el trabajo territorial de La Corriente en el sur provincial, el armado político de Carlos Kunkel y, también, de Nicolás Fernández, en pos de sumar a grupos de exmilitantes peronistas que habían abandonado el partido y el acuerdo político establecido con Jorge Obeid. 30
Cabe recordar que Jorge Obeid fue gobernador en la segunda mitad de la década de los 90 (1995-1999) y, aunque su liderazgo y sector tenían entidad y autonomía al interior del peronismo santafesino, lo cierto es que estaba subordinado a la conducción de Carlos Reutemann. El "Turco", como era conocido en la provincia, contaba con una extensa trayectoria partidaria. Había sido el principal dirigente de la jp Regional ii hasta 1974. Luego de la dictadura había ocupado cargos a nivel municipal y había sido intendente de la ciudad de Santa Fe entre los años 1991 y 1994. Ahora bien, su común pertenencia generacional a la militancia de los 70 tuvo en este caso derivaciones diferentes a las observadas en Entre Ríos. Como planteó uno de los entrevistados:
Dentro del obeidismo me consta que algunos, que las segundas líneas, había varios de los integrantes que siempre tuvieron bastante rechazo hacia la figura de Néstor y de Cristina [...] como que todavía, como que no hubiera pasado el tiempo. Los conflictos de los años 70 [...] seguían vigentes, ¿me explico? (D. V., comunicación personal, 25 de julio de 2017) 31
Los conflictos de los 70 demuestran que una común experiencia generacional de militancia no genera, necesariamente, relaciones políticas sinérgicas; por el contrario, en ocasiones impide la consolidación de redes y núcleos de colaboración mutua. Así, y en el caso santafesino, cierta distancia y desconfianza mutua fue un dato característico de la relación entre el obeidismo y el kirchnerismo en los años por venir. En la coyuntura concreta del año 2003, Jorge Obeid apoyó a Néstor Kirchner a pedido de Eduardo Duhalde —lo que da cuenta también de la relevancia de las redes estrictamente político-partidarias ligadas a su figura— y, aunque algunos dirigentes de su círculo de confianza participaron de las distintas instancias organizativas provinciales —Rubén Mehauod, por entonces concejal en la ciudad de Santa Fe y Ariel Dalla Fontana, diputado provincial—, el esfuerzo desplegado fue limitado y acotado temporalmente.
Si a este esquema se suma al diputado nacional Julio Gutiérrez, mencionado cuando se habló del Grupo Talcahuano, y a Juan Carlos Mazzón, como articulador y operador que respondía directamente a Eduardo Duhalde, se tiene el esquema básico del armado kirchnerista en Santa Fe.32 Como se puede deducir, en esta provincia se desplegaron claramente redes personales que se transformaron en partidarias y redes propiamente justicialistas, que se superpusieron a los vínculos personales —en ocasiones obstaculizando el armado—. Con resultados menos satisfactorios que en Entre Ríos —Néstor Kirchner obtuvo el cuarto lugar en esta provincia—, logró conformar la base para el despliegue, posterior a las elecciones presidenciales, de cara a las elecciones para la gobernación y para los diputados nacionales por Santa Fe.32 Nuevamente el vínculo de la amistad —en especial entre Nicolás Fernández y Gustavo Marconatto— fue muy importante, aunque menos significativo que en el caso anterior; aquí se observa una mediación que no estuvo presente en Entre Ríos. Asimismo, en Santa Fe cobró mayor sustancia la articulación de redes partidistas, paralelas a la conducción reutemanista del partido.
A diferencia de los dos casos expuestos, en Córdoba el armado kirchnerista encontró mayores dificultades. Como ya ha trabajado en profundidad Tcach (2023a, 2023b), en esa provincia no hubo vínculos personales que facilitaran la estructuración del soporte político necesario para el candidato. Al principio del apartado se mencionó la parcial excepción del diputado Di Cola, que el autor citado define como un caso "intermedio entre aquellos [vínculos] determinados por redes partidarias y personales" (Tcach, 2023a, p. 45). Fuera de esta relación previa, todos quienes se sumaron a la campaña de Néstor Kirchner lo hicieron bajo la conducción de José Manuel De la Sota, entre ellos, Carlos Caserio, ministro provincial de Obras Públicas, Adan Fernández Limia, viceintendente de la ciudad de Córdoba y los dos senadores nacionales del PJ del distrito: Jorge Montoya y Beatriz Halak.34 Tampoco se encontró aquí la articulación de grupos de exmilitantes setentistas en apoyo a la candidatura de Néstor Kirchner; por el contrario, quien era el principal referente simbólico de ese espacio, Horacio Obregón Cano —hijo del histórico exgobernador, Ricardo Obregón Cano—35 acompañó la candidatura de Adolfo Rodríguez Saá y, posteriormente, fue su candidato a gobernador. Finalmente, los armados articulados a nivel nacional —como Confluencia Argentina— apenas tuvieron presencia en este distrito, en especial de la mano de Carlos Rossi, concejal de la capital provincial y perteneciente al partido distrital Unión Vecinal —que luego militó en las filas de Luis Juez, en el marco de la denominada Transversalidad—.36
El férreo control del justicialismo delasotista también se hizo presente luego de las elecciones nacionales. Aunque el gobernador anunció públicamente su apoyo a Néstor Kirchner, el 10 de mayo, lo hizo en el marco de la ya más que notoria y anunciada derrota de Carlos Menem en el ballotage ("De la Sota votará a Kirchner", 2003). Meses después se presentó a su reelección, a la que accedió de forma holgada, acompañado de Juan Schiaretti —insospechado de cualquier vínculo con el kirchnerismo—.
Como sabemos, Néstor Kirchner obtuvo el quinto lugar en Córdoba, quedó a casi 300000 votos de distancia del triunfador de la contienda, Carlos Menem.
No puede dejar de mencionarse en este punto los vínculos entre el candidato puntano, Adolfo Rodríguez Saá, exgobernador de una provincia limítrofe de Córdoba, con el peronismo cordobés. De hecho, Córdoba fue el distrito donde este cosechó el segundo mayor caudal absoluto de votos luego de la provincia de Buenos Aires. Un liderazgo justicialista reactivo a su candidatura, la ausencia de vínculos y relaciones personales previas, y redes partidistas mayormente ligadas a las otras fórmulas presidenciales operaron, en definitiva, para provocar una magra cosecha de votos.
Conclusiones
Néstor Kirchner obtuvo el segundo lugar en las elecciones presidenciales de Argentina del 27 de abril de 2003 con el 22,25% de los votos. Ante la renuncia de su principal contrincante, accedió a la presidencia el 25 de mayo de ese mismo año, dando origen a uno de los ciclos políticos más extensos de la historia política argentina reciente. Aunque mucho se ha insistido en la importancia que tuvo la Provincia de Buenos Aires en su performance electoral —así como en el apoyo del poderoso justicialismo bonaerense que comandaba el presidente provisional Eduardo Duhalde— lo cierto es que el candidato necesitó reunir votos en el conjunto de los distritos argentinos.
Se abordaron los casos de Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe, provincias donde Néstor Kirchner fue derrotado por Carlos Menem, pero que le permitieron obtener el 13,49% de los sufragios del país. Un dato importante es que, aunque los tres distritos pertenecen a la misma región geográfica del país y mantienen rasgos socio-económicos relativamente similares, los resultados electorales fueron significativamente distintos.
En el presente trabajo se argumenta que esas diferencias fueron resultado —al menos en parte— de la presencia previa desigual de vínculos y redes personales —en especial, de relaciones de amistad— que facilitaron la activación y estructuración de redes político-partidarias de apoyo a la candidatura kirchnerista. Asimismo, que las redes partidistas previas —no necesariamente justicialistas— se activaran a su favor. En este camino se mencionaron los principales armados nacionales con llegada a los distritos —La Corriente, Confluencia Argentina y el Grupo Talcahuano— y se hizo una reconstrucción de las redes locales de soporte. De los tres casos trabajados queda clara también la importancia de la militancia setentista para el caso de Entre Ríos y, en menor medida, para Santa Fe. También el intento de armar por abajo, a nivel de las municipalidades y comunas, frente a una dirigencia partidaria, que apoyó mayormente a Carlos Saúl Menem.
Finalmente, comparando Santa Fe y Córdoba, el gobernador cordobés tuvo una mayor capacidad de controlar y limitar decisivamente la injerencia del poder central en la búsqueda de apoyos a la candidatura de Néstor Kirchner, así como la presencia competitiva de Adolfo Rodríguez Saá.
En definitiva, con el presente trabajo se avanza sobre un campo poco explorado —la importancia de las relaciones personales y su transformación en capitales políticos— y se demuestra la manera en que las dinámicas políticas locales impactan decisivamente en los resultados electorales nacionales.
Notas
1 La primera contaba con una extensa trayectoria en la Unión Cívica Radical (ucr), de la cual se había escindido para fundar la coalición Argentinos por una República de Iguales (ari), organización con la que compitió en las elecciones del año 2003. El segundo también provenía del mismo partido y en el 2002 había fundado el derechista Recrear.
2 Eduardo Duhalde había sido designado por la Asamblea Legislativa para completar el mandato interrumpido del expresidente Fernando De La Rúa, que renunció en diciembre de 2001 luego del estallido social que provocó su caída. Antes de su nombramiento había ocupado la presidencia el exgobernador Adolfo Rodríguez Saá por apenas siete días. Si bien no se analiza aquí su trayectoria política, cabe recordar que Duhalde era un dirigente justicialista nacional con una vasta experiencia. Desde 1983 fue intendente de Lomas de Zamora (1983-1987), diputado Nacional (1987-1989), vicepresidente de la Nación (1989-1991), gobernador de la Provincia de Buenos Aires por dos mandatos (1991-1999) y candidato a presidente para las elecciones de ese último año por el PJ. En el año 2001 asumió como senador nacional hasta que fue elegido presidente provisional. Esta trayectoria se articuló con una extensa red de vínculos político-partidarios de alcance nacional que le permitió enfrentar políticamente y, a la postre, vencer a Carlos Menem en la coyuntura de 2003, aunque a costa de su propia renuncia a presentarse como candidato.
3 La categoría de amistad y su dimensión política ha sido objeto de especial atención en el campo de la filosofía política. En este trabajo se sigue los lineamientos de García Sáez (2023), entendiendo la amistad como un tipo especial de relación social entre sujetos, basada en afinidades electivas y en la lealtad crítica. En este sentido, el presente artículo adhiere a las palabras del autor cuando afirma que "No somos mónadas aislados, sino que nos constituimos políticamente en nuestras relaciones con los otros" (p. 389). Se asume la amistad como un tipo específico de relación dentro del conjunto de relaciones personales de un sujeto dado.
4 Los diarios consultados fueron: La Voz (Córdoba), El Litoral y La Capital (Santa Fe) y El Diario y Uno (Entre Ríos). Con respecto a las entrevistas, fueron realizadas personalmente a militantes peronistas (varones y mujeres) de las provincias de Santa Fe y Entre Ríos. La mayor parte de ellos rondaba los 40-50 años al momento de la elección presidencial del año 2003 y contaba con trayectorias previas de militancia en el justicialismo, incluyendo en algunos casos el ejercicio de la función pública en cargos legislativos o políticos. Algunos de los entrevistados, sobre todo los del grupo de santafesinos, habían abandonado el partido en los años 90 en disconformidad con la conducción menemista a nivel nacional y reutemanista en el plano provincial, pero se sintieron interpelados con los discursos y promesas de campaña de Néstor Kirchner. A la postre, el kirchnerismo fue la vía de entrada para su reingreso a la militancia y al PJ.
5 Se siguen los lineamientos de Levitsky (2005) cuando sostiene que el PJ es una organización de masas débilmente rutinizado, con predominio de estructuras informales y donde sus dirigentes cuentan con una importante autonomía estratégica.
6 Del trabajo de campo también se deduce la presencia de un tercer tipo de red, que se conceptualizó como sindicales. Por razones de espacio no se analizan aquí.
7 Aunque centrados en dimensiones de análisis diferentes y desde perspectivas teóricas disímiles, otros autores han abordado el entorno social de las organizaciones partidarias y han construido puentes entre organización social y construcción política, en especial durante el período del kirchnerismo (2003-2015). Se destaca en especial los aportes de Pérez y Natalucci (2012) y de Retamozo, Viguera y Schuttenber (2013). Desde una perspectiva más cercana al aporte de este análisis, se destacan los estudios de Vommaro (2017) y Vommaro y Morresi sobre el pro (2015).
8 Las cuales se conformarían de la siguiente manera: Adolfo Rodríguez Saá-Melchor Posse; Carlos Menem-Juan Carlos Romero y Néstor Kirchner-Daniel Scioli.
9 Los datos fueron obtenidos de los resultados oficiales disponibles en la página web del Ministerio del Interior: https://www.argentina.gob.ar/dine/resultados-electorales/elecciones-2003#4
10 Las tres provincias reunían al 19,9% de la población argentina según los datos del Censo Nacional del año 2001: Córdoba 8,4%; Santa Fe 8,27% y Entre Ríos 3,2%. En términos sociales, hacia esa fecha la primera de las provincias registraba que el 11,1% de sus hogares tenía necesidades básicas insatisfechas, porcentaje similar al de Santa Fe (11,9). Para Entre Ríos el número era mayor y ascendía al 14,7% (Instituto Nacional de Estadística y Censos [ INDEC], 2003). Estos números vuelven a reflejan cierta asimetría entre las provincias de Santa Fe y Córdoba, por un lado, y Entre Ríos, por el otro. Las dos primeras cuentan con importantes núcleos agroindustriales que, aunque mermados por la larga crisis de finales de los años 90, todavía son muy significativos. Santa Fe cuenta además con el principal polo portuario exportador de la producción agrosojera de la Argentina que para la fecha de nuestro trabajo estaba en pleno proceso de desarrollo. Entre Ríos, en cambio, ha sido un distrito más ligado a la producción primaria y, en especial a la ganadería con una dotación de recursos de menor productividad, en especial para la producción agraria. Las diferencias poblacionales también reflejan la desigual recepción de migrantes en las décadas previas y, en especial, de principios del siglo xx, mucho mayor para los casos de Córdoba y Santa Fe (Ramos & Vaschetto, 2022b).
11 José Manuel de la Sota fue el candidato a vicepresidente que acompañó la fórmula renovadora de Antonio Cafiero y que se enfrentó a Carlos Menem-Eduardo Duhalde en las internas del año 1988.
12 El autor agradece a la doctora Virginia Tomassini la confirmación de este dato en relación con el caso de Córdoba.
13 Exministro de Educación de José Manuel De la Sota en el período 1999-2001 y senador nacional al momento en que fue nombrado como integrante del Supremo Tribunal
14 En el caso entrerriano, el exgobernador Adolfo Rodríguez Saá ganó en el Departamento de Concordia, históricamente asociado al peronismo y muy relevante en términos poblacionales (el segundo lugar, luego de Paraná). En Córdoba ganó en seis departamentos del sur de la Provincia, todos cercanos a San Luis. En Santa Fe ganó en uno de los departamentos limítrofes con la provincia mediterránea.
15 Cabe recordar aquí, además, la incertidumbre política ante una coyuntura lábil y socialmente tensa. La prescindencia puede entenderse como un mecanismo que, utilizado estratégicamente por las coaliciones dominantes peronistas provinciales, les permitió sortear la fragmentación interna y la división partidaria nacional para conducir con éxito al partido de cara a la contienda presidencial. Así, podría aventurarse que, si las tres candidaturas presidenciales nacionales del PJ fueron una suerte de interna abierta del partido, la prescindencia fue el mecanismo que aseguró que los contendientes accedieran a las redes partidarias provinciales sin provocar su estallido.
16 Tal como desarrolla García (2016), el Grupo Calafate fue un intento de formar un think thank progresista, en apoyo de la candidatura presidencial de Eduardo Duhalde de 1999. Formado por peronistas antimenemistas, fue el núcleo básico de origen de muchos de los dirigentes que acompañaron a Néstor Kirchner desde 2003. Calafate ii, desarrollado en Tanti, Córdoba, ya había sido liderado por el propio Kirchner y reflejó el distanciamiento con Duhalde en relación con los modos de conducción de su campaña presidencial. Por su parte, el FFS agrupó a once gobernadores de provincias pequeñas —en términos de población y PBI— en defensa de sus intereses frente a las provincias grandes como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. En este caso su espacio de actuación fue el Congreso Nacional. La Corriente, finalmente, fue el intento de armar una estructura de alcance nacional que integrara a dirigentes de segundas líneas y militantes peronistas disconformes con la dirección nacional del partido ("Kirchner lanzó su corriente nacional...", 2000).
17 Los trabajos de Rodrigo (2022) y Mellado (2022) también señalan su presencia en las provincias de San Juan y Mendoza.
18 En particular, Hugo Marín, un empresario amigo personal de Néstor Kirchner —había residido varios años en Río Gallegos— y Alberto Monti, intendente de una pequeña localidad, Correa.
19 Esto es: agrupamientos nacionales con proyecciones distritales, aunque de distinta envergadura de acuerdo con el distrito considerado.
20 En especial de la caducidad de todos los mandatos y del juicio político a los integrantes de la denominada "mayoría automática" de la Corte Suprema de Justicia, afín a Carlos Menem.
21 En las fuentes periodísticas consultadas se menciona la presencia de otro diputado oriundo de Córdoba, Guillermo Johnson, pero este dato no se ha corroborado. Otros legisladores que lo integraron fueron: Gerardo Conte Grand (San Juan), Mónica Kuney (Santa Cruz), Dante Canevarolo (Santa Cruz), Arturo Lafalla (Mendoza), Sergio Acevedo (Santa Cruz), José Falú (Tucumán), Ricardo Gómez (Buenos Aires) (Mendieta, 2003).
22 En relación con las ideas comunes que compartía, al menos parte de la base política inicial del kirchnerismo, consultar a Schuttenberg y Rosendo (2015).
23 Esta apreciación es resultado del trabajo empírico y de las entrevistas realizadas a militantes y funcionarios justicialistas de ambas provincias. La común militancia en organizaciones de la izquierda peronista no garantizó el apoyo unívoco a Néstor Kirchner. Sin embargo, y como demuestra Montero (2007), el discurso de Néstor Kirchner, en especial luego de que asumió la presidencia, desplegó ciertos sentidos novedosos en la política argentina vinculados con los años 70, que interpelaron positivamente a grupos de exmilitantes setentistas que habían participado en redes políticas de la izquierda peronista y del campo de la nueva izquierda en general, entre los que se destaca el compromiso militante y la recuperación del rol del Estado —tanto en su dimensión económica como social—. Estos aspectos se delinearon en la campaña electoral y, de acuerdo con las entrevistas realizadas, facilitaron el acercamiento a las redes kirchneristas de estos militantes, algunos de los cuales seguían en el partido en organizaciones de base, se habían vinculado con la experiencia del Frente Grande u similares o habían abandonado la militancia. Es necesario seguir trabajando en este aspecto a partir de un análisis prosopográfico de mayores alcances.
24 Perteneciente al amplio campo de la izquierda peronista, Héctor Cámpora fue designado por el propio Juan Domingo Perón como candidato del peronismo para las elecciones de marzo de 1973. Fue presidente de la Nación entre esa fecha y julio del mismo año, cuando debió renunciar.
25 Parte de estas redes romperían con el PJ luego de las elecciones nacionales y conformarían el Nuevo Espacio Entrerriano, en alianza con otros fragmentos partidarios. Su candidato a gobernador sería precisamente el intendente de Gualeguaychú.
26 A los mencionados podemos agregar José Laurito (intendente de Concepción del Uruguay, cuarta ciudad más poblada), Julio Ardaz (intendente de Basabilvaso) y José Nogueira (intendente de La Paz).
27 Cabe recordar que Jorge Obeid renunció a la dirección de la Regional ii en el marco de la ruptura más amplia de la Juventud Peronista con Montoneros, que dio origen a la jp-Lealtad en 1974.
28 La primera senadora nacional de esa provincia era Cristina Fernández de Kirchner.
29 La Liga llegó a reunir a cerca de cien intendencias y presidencias comunales antes de las elecciones, entre ellas, algunas de las principales ciudades de la Provincia: Reconquista, Avellaneda, Santo Tomé, Coronda, Puerto General San Martín y Villa Constitución ("Kirchner sumó el apoyo de...", 2003). Luego de las elecciones nacionales dobló su número y negoció por puestos en las listas de diputados provinciales con Jorge Obeid, quedando bajo la dirección de Juan Carlos Mazzón a nivel nacional. También se integraron a este grupo algunos concejales rosarinos, entre ellos, Agustín Rossi, futuro diputado nacional y quien se transformaría en el principal referente kirchnerista de Santa Fe.
30 En Santa Fe durante los años 90 el peronismo se encuadró bajo un liderazgo —el de Carlos Reutemann— claramente alineado con las políticas neoliberales de Carlos Menem. A diferencia de Entre Ríos, en este distrito esto tuvo un efecto expulsivo de importantes cuadros políticos que terminarían recorriendo el camino de la disidencia, primero bajo el liderazgo de José Octavio Bordón y luego en el frepaso. Ante el fracaso de la experiencia, varios de esos militantes abandonaron la militancia activa o generaron espacios de debate y discusión al margen del PJ. En trabajos previos se ha mencionado el caso de Foro para la Reconstrucción Nacional (FORENA), por ejemplo, integrado por futuros cuadros políticos de relevancia del kichnerismo a nivel nacional (Ramos & Vaschetto, 2022a).
31 En este punto es importante anotar que la Conducción Nacional de Montoneros acusó a Jorge Obeid de traición y forzó su exilio a Perú por dos años. Ni Néstor Kirchner ni Cristina Fernández militaron en Montoneros, pero parte de la dirigencia peronista santafesina los acusaba de tales. Como se sabe, los procesos de construcción de las memorias sociales en ocasiones responden más a las demandas y necesidades del presente que a una reconstrucción fiel de los acontecimientos del pasado.
32 Además de la Liga de los Intendentes, encaró las negociaciones con Jorge Obeid previas y posteriores a las elecciones y vinculó a la dirigencia rosarina —en especial Norberto Nicotra, exconcejal y luego presidente del PJ a partir del año 2004— con el santacruceño.
33 Es relevante mencionar que en el mismo momento en que se desarrollaban las elecciones nacionales, la ciudad capital de Santa Fe experimentaba los inicios de lo que sería la mayor catástrofe hídrica de su historia, con el desbordamiento del Río Salado —que recorre de norte a sur todo el margen oeste de la capital provincial—. La inundación provocó más de 30 muertes y cerca de 120000 evacuados —un tercio de los habitantes de la localidad—, junto con miles de viviendas destruidas. El impacto de este acontecimiento desdibujó localmente la disputa por el candidato al cual apoyar en el fallido ballotage y congeló la contienda provincial por varios meses. Finalmente, Jorge Obeid ganó la gobernación y fue acompañado por María Eugenia Bielsa, hermana del entonces primer ministro de Relaciones Exteriores de Néstor Kirchner, Rafael Bielsa. En la elección legislativa nacional ingresó al Congreso como diputado Gustavo Marconatto.
34 Ese apoyo fue limitado y circunscripto a determinadas figuras y dependió de los acuerdos políticos previos del entonces gobernador con el presidente Eduardo Duhalde.
35 Reconocido como uno de los líderes del Cordobazo de 1969. En 1973 fue elegido por Juan Domingo Perón como candidato a la gobernación, logrando articular bajo su liderazgo a la izquierda peronista y a parte del sindicalismo combativo. Electo gobernador, fue depuesto por un levantamiento policial en febrero de 1974.
36 De acuerdo a Retamozo y Trujillo Salazar, la Transversalidad fue una estrategia desplegada por Néstor Kirchner en los primeros años de su mandato y "consistió en la apertura a la incorporación de cuadros, sectores de partidos y movimientos sociales en una suerte de inclusión subordinada que operaba sobre los escombros del sistema de representación partidario" (2019, p. 189).
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