“UNA MEJOR COMUNICACIÓN PARA UN MUNDO MEJOR”

Marta Rizo García
Universidad Autónoma de la Ciudad de México, México

“UNA MEJOR COMUNICACIÓN PARA UN MUNDO MEJOR”

Anuario Electrónico de Estudios en Comunicación Social "Disertaciones", vol. 13, núm. 2, 2020

Universidad del Rosario

Que necesitamos una mejor comunicación para generar entornos sociales mejores, menos hostiles y más habitables para todas y todos, es una idea que tiene mucho eco cotidianamente, pero sobre la que se suelen decir muchas generalizaciones y vagueda-des que conducen a poco o nada. En ocasiones, muchos de los problemas de nuestras sociedades depositan la responsabilidad en la comunicación. Si las cosas no funcionan en el ámbito polí-tico, familiar, amoroso, escolar, laboral, etc., la comunicación suele tener la culpa. Sobre ella pesa una responsabilidad muy nombrada, pero poco pensada seria y rigurosamente. El libro En defensa de la comunicación, de Leonarda García-Jiménez, cubre esta falta, y lo hace con rigor y precisión, pero también con un libro para ser leído y comentado por un público amplio, y no solo por quienes nos dedicamos al mundo académico. En el prólogo, Peter Simon-son expone con calidez unas palabras que me parece que vale la pena recuperar aquí:

Leonarda García-Jiménez ha escrito una apasionada defensa de la comunicación y su teoría. Su perspicaz libro, bellamente escrito, promueve la idea de que no necesitamos más sino mejor comunicación si queremos crear culturas plurales e inclusivas que den un mayor peso a los compromisos éticos que sostienen a la democracia como una forma de vida en comunidad. Para desarrollar esta cuestión, la autora nos muestra el valor de la teoría de la comunicación como una forma de comprensión y acción que atraviesa a la inves-tigación académica y a la vida cotidiana (p. 15).

La comunicación es un proceso fundamental que guía el entendimiento del yo, del otro y de la sociedad. Desde este lugar, la autora plantea una dimensión ética y práctica de la comunicación. Pero lo hace no a modo de manifiesto o de declaración de principios, sino sobre todo con base en un conocimiento de las teorías de la comunicación que deben servir, según ella, no solo para saber qué es la comunicación y desde dónde la pensamos, sino sobre todo qué hacemos con ella. Así, el libro “está escrito para aquellos que creen —o al menos perciben— que una mejor comuni-cación es esencial para encontrar nuestro camino a través de los retos éticos y democráticos de nuestra era” (p. 17).

Para ello, En defensa de la comunicación ilustra, a partir de un trabajo empírico realizado por la autora con estudiantes de España y Estados Unidos, las formas ordinarias con las que la gente le da sentido a la comuni-cación en sus vidas cotidianas. Y lo hace articulando teoría y práctica, a partir de la exposición sintética pero clara y precisa de las siete tradiciones teóricas que planteó Robert T. Craig hace ya algunas décadas, que son las siguientes: Sociopsicológica, retórica, sociocultural, fenomenológica, cibernética, semiótica y crítica. Cada tradición plantea una definición de comunicación y permite abordar determinados problemas comunicativos, Leonarda García-Jiménez, además, propone que cada una de estas tradiciones, más allá de sus posibilidades, presenta limitaciones para la acción ética y política. Este modelo teórico-práctico de Craig permite pensar de qué forma la comunicación puede servir para construir sociedades más plurales e inclusivas.

En este libro, la autora comprende la teoría como una invitación a entender la comunicación y sobre todo a actuar sobre ella. La comunicación, y su relación con el entendimiento, pasa necesariamente por la práctica, es práctica. Para García-Jiménez, la investigación en comunicación y específicamente las teorías de la comunicación “deben trabajar en pos del encuentro (ética) y la construcción democrática (política)” (p. 25). Dicho de otro modo, “si la comunicación implica la superación de la otredad y la construcción de sociedades inclusivas, entonces la investigación y teorías de la comunicación pueden y deben ayudar al encuentro con el otro y a la mejora demo-crática” (p. 25-26).

En defensa de la comunicación está estructurado en dos grandes partes. En la primera, “la comunicación es un fenómeno personal y social fundamental”, la autora desarrolla la propuesta teórica-epistemológica que atraviesa toda su propuesta. Así, plantea el compromiso ético y político de la investigación de la comunicación, y aborda cómo la metacomunicación, es decir, los modos en que hablamos de la comunicación, son materia prima para pensar los modos en que nuestras sociedades pueden ser más plurales, más justas, más democráticas y, en definitiva, más sanas y habitables para quienes estamos en ellas. Esta idea da pie a la segunda parte de la obra, titulada “Sobre cómo promover sociedades más éticas e inclusivas: concepciones, rasgos de la situación actual y principales problemas de la comunicación”, donde Leonarda García-Jiménez expone la matriz teórico-práctica de la comunicación, con base en la propuesta de Craig, que permite pensar a la comunicación como base de las sociedades democráticas. Como ya dijimos, de cada una de las siete tradiciones teóricas, la autora expone su definición, los problemas comunicativos que atiende, y sus posibilidades y limitaciones. Se trata de un trabajo minucioso de articulación entre la propuesta teórica de Craig y el trabajo empírico realizado con 34 estudiantes de España y Estados Unidos, quienes son tomados como ejemplo para ilustrar cómo hablamos de nuestra comunicación cotidiana.

En las conclusiones de En defensa de la comunicación, Leonarda García-Jiménez reitera la invitación a realizar una investigación en comunicación en favor de sociedades más inclusivas, donde podamos interactuar tomando en cuenta nuestras diferencias —por razones de género, religión, ideología, orientación sexual, etc., no anulándo-las, pero tampoco poniéndolas en el centro —a modo de obstáculo— de toda nuestra relación con las y los otros. Dice la autora:

La cuestión no es si podemos comunicarnos o si es posible la comunicación, si no, si podemos comunicar-nos mejor y superar, aceptar y abrazar la diferencia [...], una cuestión que tiene claras consecuencias éticas (superación de la otredad) y políticas (revitalización de la democracia entendida como una construcción pública basada en la diversidad). Y la respuesta que he planteado en este libro es bastante clara al respecto: solamente el pluralismo asegura estas condiciones básicas para la supervivencia de entornos inclusivos. Solamente la aceptación de que nuestra forma de pensamiento y estilo de vida no son los únicos posibles ni deseables, es lo que asegura una promoción de entornos éticos y democráticos (p. 109-110).

Queda claro entonces que investigar la comunicación implica no solo pensarla académicamente, sino hacer cosas con ella, actuar sobre ella. Leonarda García-Jiménez da muestras en esta obra de su compromiso ético y político. Su brillante trayectoria académica, que destaca en el ámbito de las teorías de la comunicación, sigue completándose con obras como esta, En defensa de la comunicación,en la que observamos a la autora no solo como lo que es, una teórica y destacada intelectual del campo de la investigación de la comunicación en España, sino también —y quizás más importante— como una ciudadana, una mujer, una amiga y una colega preocupada por construir un mundo mejor.