EDITORIAL

Alejandro Barranquero Carretero 1
Universidad Carlos III, España
Eva González Tanco 2
Universidad del Cauca, Colombia

EDITORIAL

Anuario Electrónico de Estudios en Comunicación Social "Disertaciones", vol. 11, núm. 2, 2018

Universidad del Rosario

Este número especial de Disertaciones recoge un conjunto de estudios empíricos y ensayos acerca de la comunicación indígena en América Latina. Nos encontramos frente a un campo de estudios emergente, principalmente desde las primeras décadas del siglo XXI, cuando la cuestión indígena se convirtió en un componente inexcusable de la agenda política y social de la región. De hecho, en 1992, el quinto centenario del mal denominado descubrimiento de América supuso un acicate fundamental para el impulso de estos estudios, en especial cuando esta conmemoración comenzó a signarse desde valores como la resistencia indígena, la interculturalidad o la común-unidad de los pueblos del Abya Yala. Por otra parte, el acervo de saberes de los pueblos indígenas comenzó a ser reivindicado por núcleos de pensamiento crítico, como el giro decolonial (Castro-Gómez y Grosfoguel, 2007), la ecología política (Alimonda, 2015) o los estudios sobre movimientos sociales (Zibechi y Hardt, 2013).

Pensar la comunicación indígena implica huir de estereotipos y de los rígidos límites de las disciplinas para avanzar hacia estudios complejos, interdisciplinares y transfronterizos. De hecho, aunque las políticas científicas se siguen concibiendo desde los estrechos márgenes del Estado-nación, los avances en la materia implican una extensa diversidad de debates locales y territoriales, en particular en el interior o en los intersticios de aquellos países en los que estas comunidades son mayoritarias —México, Guatemala, Perú y Bolivia— o componen núcleos importantes de población: Brasil, Ecuador, Chile, Colombia, Argentina, Venezuela y Paraguay. Por otra parte, conviene señalar que el ‘término’ comunicación indígena es una etiqueta resbaladiza y homogeneizadora que, sin embargo, ha sido apropiada para reivindicar la existencia de ‘formas otras’ de comunicar. Estas manifestaciones van más allá de los modelos importados que más influyeron en la conformación de las teorías latinoamericanas (especialmente funcionalismo y teorías críticas) y aportan una mirada descolonizadora al campo desde la realidad heterogénea y dinámica de estos pueblos (Torrico, 2016).

Por otra parte, la extensa diversidad étnica y lingüística de América Latina exige extremar las precauciones a la hora de generar teorías universales en torno a la cuestión, puesto que la comunicación indígena —o, mejor dicho, las comunicaciones indígenas, en plural— es tan diversa y multiforme como los más de 500 pueblos originarios que hoy coexisten en el subcontinente. No obstante, y como pone de manifiesto el presente monográfico, existen algunas continuidades en los modos de pensar y de hacer la comunicación de muchos colectivos.

En primer lugar, la comunicación se suele concebir desde sistemas amplios e integrales de pensamiento, cosmovisiones y planes de vida, en los que lo comunicacional es solo una parte más del fundamento y la proyección misma de la comunidad. De este modo, la comunicación se entreteje y resulta inseparable de las cosmogonías, las fórmulas autónomas de organización política o económica, y la comprensión y el acercamiento al territorio y la naturaleza. A partir de ahí, la comunicación indígena conforma un pluriverso que exige una aproximación integral a los saberes y que es, a su vez, una vacuna contra la fragmentación a la que ha conducido el conocimiento moderno y eurocéntrico. Es decir, frente a la rigidez concéntrica del “especialismo” (Ortega y Gasset, 1998), los pueblos indígenas invitan a pensar lo “abigarrado” y lo excéntrico de los procesos constitutivos de todo saber, lucha y experiencia (Zavaleta, 1986).

Hemos titulado este monográfico Comunicación indígena en América Latina porque los pueblos indígenas se suelen acercar a los fenómenos mediáticos desde el concepto más integral de la comunicación, y no tanto desde miradas reduccionistas de carácter mediático o informacional. Las comunicaciones indígenas, en muchos casos y como tendencia, están dando la misma importancia a los medios (herramientas) y a los espacios (magmas) de comunicación, coincidiendo con los pensamientos críticos latinoamericanos, que rechazan la creencia entusiasta en los medios masivos y las TIC como multiplicadores mágicos del desarrollo. De hecho, la comunicación modernizadora casi siempre ha actuado en favor de la discriminación o la invisibilidad de los pueblos indígenas, y sus propias representaciones en los medios masivos han oscilado entre la negación, el blanqueamiento del mestizaje y el retrato de un indio permitido (Hale, 2004) e integrado en los nuevos Estados plurinacionales. Es de ahí que muchos pueblos originarios intentan ser cautos a la hora de introducir las TIC en sus sistemas comunicacionales, tal y como queda patente en debates como el de la comunicación como ‘tejido’, o los que distinguen entre comunicación propia y apropiada, evidenciando tensiones entre agencia y estructura, o entre lo oriundo y lo importado.

En segundo lugar, las luchas por los derechos culturales y territoriales de los últimos años han provocado que la comunicación indígena se piense como un instrumento para la creación de redes e incidencia política. Desde esta perspectiva, la comunicación se concibe como estrategia, mecanismo disruptivo o repertorio de acción colectiva que ayuda al fortalecimiento interno y al posicionamiento externo de estas comunidades en aras de una descentralización del poder. Pero esta visión convive con otras perspectivas menos instrumentales que asumen lo comunicacional como un fin en sí mismo, por su capacidad creadora de sentidos colectivos. Es decir, los medios son espacios susceptibles de portar relaciones de dominación, pero también en ellos es posible desafiar la racionalidad moderna/colonial y articular nuevos marcos epistemológicos y experienciales a partir de reivindicaciones comunes a muchos pueblos nativos, mestizos o afroamericanos: el reclamo del territorio, la armonía con la naturaleza, el refuerzo de los vínculos societales, el rescate de los saberes ancestrales, etc. En este sentido, propuestas integrales como las del buen vivir o vivir bien (una traducción incompleta al español de la expresión quechua sumak kawsay y aymara suma qamaña) contribuyen a pensar la comunicación desde una perspectiva no antropocéntrica, lo que supone un reto para la tradicional asociación entre comunicación y persona, o entre comunicación y cultura. A su vez, estas aproximaciones ponen el acento en las interacciones dentro de las comunidades, y entre estas y la naturaleza, lo que cuestiona el antiguo ideario colonial y economicista del desarrollo (Barranquero y Sáez Baeza, 2015).

En tercer lugar, la comunicación indígena supone dar continuidad a ciertos debates tradicionales del pensamiento comunicacional latinoamericano, que a su vez se están renovando a partir de las particulares cosmovisiones que manejan muchos pueblos originarios (Arcila, Barranquero y González Tanco, 2018). Una primera continuidad tiene que ver con la reivindicación de los medios alternativos y populares en el seno de muchos territorios originarios, una discusión que viene ocupando a las teorías latinoamericanas desde finales de los años sesenta. No obstante, los pueblos indígenas ayudan a ampliar la mirada, puesto que lo alternativo no es solo para ellos una manera de contrarrestar las representaciones incompletas o estereotipadas de los medios masivos, sino que es también una reivindicación de la identidad, la naturaleza y el territorio, e incluso la posibilidad de pensar otros imaginarios acerca de las tecnologías. De hecho, las creativas apropiaciones indígenas de tecnologías importadas como internet, las redes tecnológicas o la telefonía móvil, están contribuyendo a redimensionar los estudios que relacionan ciencia, tecnología y sociedad, y a desestimar la supuesta hegemonía de cualquier uso impuesto o programado.

Una segunda continuidad es una visión macro de estructuras y derechos comunicacionales; es decir, una preocupación creciente por la economía política de los medios y la cultura, en este caso desde el reconocimiento del enfoque diferencial aplicado al ámbito originario como eje para pensar las políticas públicas. Ya en los años noventa, los 500 años de resistencia indígena fueron el detonante de un proyecto panindigenista que trascendió las lógicas locales para reclamar acciones positivas y derechos restitutorios en el ámbito internacional. Más adelante, en la década de 2000, los debates adoptaron una mirada más multiétnica y diferencial (González Tanco, 2016), que tuvo su punto máximo de expresión en las distintas cumbres de comunicación indígena del Abya Yala (México, 2010; Colombia, 2013; y Bolivia, 2015). En todas ellas estuvo presente la idea de articular políticas públicas desde el Estado para garantizar el acceso y la participación en los medios de estas comunidades. Desde entonces, la idea de políticas diferenciales ha trascendido a distintos países de América Latina y ha sido reclamada desde el derecho colectivo a la comunicación y la diversidad cultural (Doyle, 2015).

Estas perspectivas, la construcción de políticas públicas con enfoque diferencial y la apropiación de nuevas tecnologías en el tejido comunicativo de los distintos pueblos indígenas, son los que centran las investigaciones que recoge este volumen. Como es habitual, el monográfico que ahora presentamos está abierto por una primera sección con un artículo invitado, y una segunda, de trabajos empíricos o de investigación, en la que se incluyen seis contribuciones que superaron un proceso de evaluación por pares ciego, que fue posible gracias a la colaboración de expertos(as) de América Latina y Europa, a quienes desde estas líneas agradecemos la colaboración.

El ensayo que abre este número monográfico muestra algunas de las cuestiones anteriormente referidas, como ciertas apropiaciones tecnológicas creativas y arraigadas en la propia cultura y cosmovisión de las comunidades indígenas. El texto elaborado por Fátima Silveira Souza y Ana Luisa Teixeira de Menezes introduce los conceptos de cuerpo e imagen, tal como los comprende la cultura guaraní de Rio Grande do Sul, en el sur de Brasil. No es habitual encontrar en la literatura sobre comunicación indígena un acercamiento a las causas de la popularidad de redes tecnológicas como Facebook, que han causado furor y en muchos casos revolucionado los temas habituales de discusión de estas comunidades, en especial entre los más jóvenes. Como afirma el ensayo, esta red permite transformar la percepción de tiempo y espacio, y ofrece una posibilidad nueva de generar alianzas y entender(se) en las alteridades. Las autoras relacionan los conceptos de identidad híbrida e individual-colectiva con los de nombre sagrado y la dimensión corporal, y los triangulan para explicar ciertas pautas de apropiación tecnológica. El ensayo aborda otras preocupaciones inherentes a la posibilidad de transculturación, un tema que concierne a todos los pueblos que se adentran en la globalización tecnológica. No obstante, mantienen una visión optimista de la interculturalidad, dado que la vida de los mbya-guaraníes se abre a otras comunidades a partir de estas redes. Todo ello les permite un ejercicio de reflexión acerca de la fagocitación, a la que consideran una interacción dialéctica que supone una absorción de lo otro y, a su vez, una devolución ‘procesada’ al otro, que tiene como resultado la resignificación de sus formas de estar en el mundo y un fortalecimiento de la identidad y la cosmovisión del pueblo mbya-guaraní.

Sobre los artículos de investigación

El capítulo de estudios comienza con un bloque sobre la diferencialidad en materia de políticas públicas de comunicación. El primero de los trabajos está firmado por la profesora e investigadora Magdalena Doyle y se titula “Acceso y participación de los pueblos indígenas en el sistema de medios de Argentina”. Partiendo de una revisión documental muy sistemática, la investigadora reconstruye tres décadas de luchas por el reconocimiento del derecho a la comunicación de los pueblos originarios que habitan en este Estado. Su artículo profundiza en las comprensiones, reivindicaciones y cuerpos legales en materia de comunicación emanadas de los debates de los pueblos originarios, y sitúa su foco de análisis en el antes y el después de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (2009). Su trabajo analiza la reconfiguración histórica de estos debates y, a su vez, los nuevos desafíos que supone la llegada al poder de Mauricio Macri en 2015 y su neutralización de la Ley de Medios.

El segundo artículo, defendido por Norma Liliana Lizondo y titulado “La comunicación con identidad. Regulaciones y un estudio de caso”, dialoga con el trabajo de Doyle, si bien se diferencia del anterior al subrayar el escaso interés que ha despertado la comunicación indígena en la academia latinoamericana de la comunicación. A partir de observaciones, entrevistas y revisión documental, Lizondo repasa el recorrido de la radio FM comunitaria La Voz Indígena situada en Tartagal (provincia de Salta, Argentina), y vincula nuevamente su desarrollo con el antes y después de la ley de 2009. Desde conceptos como el de comunicación con identidad y derecho a la comunicación, la profesora destaca dos rasgos esenciales de esta emisora: por un lado, el carácter transversal que en la programación tienen la demanda de derechos y la recuperación de la memoria; y, por otro, la propia polifonía a la que apunta la emisora, puesto que sus programas están conducidos por comunicadores(as) de siete grupos étnicos distintos: guaraníes, wichíes, tapietes, chanes, tobas, chorotes y chulupies.

Rafael Franco y Amparo Huertas nos presentan en el tercer artículo al pueblo a’uwẽ, en portugués xavante, con quienes trabajaron en un proyecto de educación mediática e inclusión digital. Los autores realizan una interesante reflexión, muy cercana a la antropología visual, acerca de la mediación y la reproducción que propician las TIC sobre las identidades múltiples de este grupo indígena. Una conclusión destacable de su proyecto es que la apropiación de estas tecnologías no hace distinción entre procesos y productos; cualquier resultado (tecnológico) es fruto de un proceso de construcción y apropiación, lo que permite incorporar esos productos al acervo de memoria colectiva de la comunidad. Además, se nos muestra cómo los medios audiovisuales construidos por los xavante son un reflejo de su propia cosmovisión, pero a su vez una hibridación identitaria que evoluciona según sus intercambios con la alteridad y el resto de pueblos. Es por ello que finalmente actúan como elementos centrales de sus propias políticas de auto y heterorrepresentación.

Titulado “Los medios indígenas en Argentina: caracterización y desafíos a partir de la experiencia de dos radios kollas”, el cuarto de los artículos, a cargo de Emilse Siares y Francesca Belotti, también está en consonancia con los anteriores, en especial con el de Lizondo, puesto que parte del estudio de caso de dos experiencias de comunicación indígena en Argentina que figuran entre las primeras amparadas en el marco de la Ley de Medios de 2009. A diferencia de La Voz Indígena, las emisoras FM Pachakuti y FM Runa Simi Kolla nacieron tras la adopción de esta ley, puesto que algunos de sus integrantes habían participado en los debates previos a su aprobación. Situadas en el norte de Argentina, pero esta vez en la provincia de Jujuy, el artículo parte de entrevistas a informantes clave para desvelar que estas radios tienen como principal objetivo fortalecer las luchas políticas y culturales de los pueblos kolla y andinos, y, en particular, la recuperación de su memoria y saberes ancestrales. Por otra parte, el trabajo analiza la percepción que manejan los propios comunicadores acerca de los vaivenes de la ley e insiste en el análisis de las relaciones reticulares que estas emisoras establecen con otros medios de su entorno.

El quinto de los artículos, firmado por Alejandra Aguilar y titulado en portugués “O protagonismo comunicacional- informacional-digital indígena na sociedade da informação: antecedentes, experiências e desafíos”, nos presenta una investigación centrada, como la de Franco y Huertas, en el ámbito de las tecnologías de la información, pero esta vez desde una mirada amplia a los pueblos indígenas de América Latina. Desde nociones como indigenismo virtual, convergencia digital nativa o activismo cibernético indígena, la autora hace un recorrido por distintos usos y apropiaciones del escenario digital con objeto de construir imaginarios acordes a los intereses, demandas y aspiraciones indígenas. Además, se repasan documentos, cumbres y encuentros que han fortalecido el interés por la investigación en estas cuestiones.

En sexto y último lugar, las investigadoras Emilia Villagra y María Paula Milana nos exponen el caso de la radio FM OCAN en la provincia argentina de Salta y, en concreto, en la Qullamarka, el territorio de los kollas. Este estudio enmarca la comunicación indígena en la más larga tradición de experiencias alternativas de América Latina, y en el propio camino de legitimación y reafirmación identitaria de los pueblos originarios. El cuadro que dibujan las autoras consolida la idea de que la ley argentina de 2009 fue un importante acicate para que las comunidades organizadas crearan sus propios medios de comunicación, animando incluso el debate en el resto del Abya Yala. En este sentido, también sugieren que la modificación a la ley llevada a cabo por el gobierno de Mauricio Macri supone una reducción de la participación en las organizaciones indígenas y en el interior del tercer sector de la comunicación. Esto queda bien ejemplificado en el ahogo que hoy enfrenta la propia radio que es objeto de este estudio. Por último, el trabajo también da cuenta de la introducción de nuevas complejidades en el entramado indígena, como la perspectiva del buen vivir, la formación de comunicadores populares y las alianzas interculturales en aras de la sostenibilidad de estos medios.

Para concluir, cabe destacar cómo este número, sin proponérselo, representa algunas de las características y limitaciones que ya apreciábamos al introducir la investigación sobre comunicación indígena. Por un lado, llama la atención el interesante y desproporcionado número de mujeres que firman los artículos, dado que casi todas las que atendieron a la llamada a artículos fueron investigadoras. Esto nos lleva a reflexionar sobre la coherencia de las luchas indígenas con respecto a otros universos epistémicos claramente decoloniales como el feminismo o la ecología profunda, en especial en una era que algunas investigadoras han calificado de hipercapitalista, antropocéntrica y depredadora de los recursos de la naturaleza. De hecho, la propia propuesta del buen vivir, varias veces mencionada, representa para algunos pueblos indígenas el gineceo, o la matriz femenina para la utopía de la armonía biocéntrica.

Por otra parte, podemos destacar la coincidencia en la temática de muchas de las contribuciones, lo cual alerta sobre ciertas limitaciones en el abordaje del objeto de estudio. Este monográfico desvela, por un lado, el enorme interés por analizar la apropiación de la tecnología desde perspectivas más antropológicas, y, por otro, la cuestión de las políticas públicas desde la inclusión del derecho a la comunicación diferencial, que emerge alrededor de 2009. No obstante, apenas recibimos contribuciones acerca de otras parcelas que fueron propuestas como líneas de trabajo y entre las que podríamos destacar: cine y vídeo indígena, metodologías y mecanismos de comunicación interna para la generación de saberes o la toma de decisiones, o estudios más relacionados con la lingüística o la semiótica. A su vez, hay países con fuerte componente indígena, como México, Colombia, Bolivia o Guatemala, que no aparecen representados en este monográfico. Esto es debido a que algunos artículos no pasaron las rondas de evaluación y otros que sí las superaron no llegaron a tiempo de incorporar sus aportaciones. En cualquier caso, la ausencia también es debida a que la investigación en el subcontinente sigue estando determinada por fuertes desigualdades epistémicas, no solo con respecto a comunidades investigadoras de ámbito internacional (como la anglosajona), sino también dentro del propio territorio, y entre sus propios territorios y grupos humanos.

Por último, consideramos que la investigación sobre comunicación indígena avanza a un ritmo considerablemente más lento que las prácticas y las reflexiones que suceden en el seno de las propias comunidades. Este monográfico de Disertaciones puso de manifiesto que las agendas activistas y políticas de muchos(as) intelectuales indígenas de la región se priorizan frente al hecho de disponer de tiempo y recursos para preparar proyectos de investigación, artículos, revisiones, etc. Es por ello que animamos a la academia a seguir abriendo las puertas a la divulgación científica de las propias comunidades originarias, y a habilitar espacios de encuentro que animen a la profundización en este apasionante campo de estudios y prácticas.

Referencias

1. Alimonda, H. (2015). Ecología política latinoamericana y pensamiento crítico: vanguardias arraigadas. Desenvolvimento e Meio Ambiente, 35, 161-168.

2. Arcila, C., Barranquero, A., & González Tanco, E. (2018). From media to buen vivir. Latin American approaches to indigenous communication. Communication Theory, 28(1). Doi: 10.1093/ct/qty004

3. Barranquero, A., & Sáez Baeza, C. (2015). Comunicación y buen vivir. La crítica descolonial y ecológica a la comunicación para el desarrollo y el cambio social. Palabra Clave, 18(1), 41-82. Doi: 10.5294/pacla.2015.18.1.3

4. Castro-Gómez, S., & Grosfoguel, R. (Eds.). (2007). El giro decolonial. Reflexiones para una diversidad epistémica más allá del capitalismo global. Bogotá: Siglo del Hombre Editores.

5. Doyle, M. M. (2015). Debates y demandas indígenas sobre derechos a la comunicación en América Latina. Temas Antropológicos, 37, 89-118.

6. González Tanco, E. (2016). Identidad y empoderamiento para ‘liberar la palabra’. Construcción de un sistema de comunicación indígena en los pueblos originarios del Cauca, Colombia (Tesis doctoral no publicada, Universidad Complutense de Madrid, España).

7. Hale, C. R. (2004). Rethinking indigenous politics in the era of the ‘indio permitido’. NACLA Report on the Americas, 32(2), 16-21.

8. Ortega y Gasset, J. (1998). La barbarie del ‘especialismo’. En M. Gardner (Coord.), Los grandes ensayos de la ciencia (pp. 91-96). México: Nueva Imagen.

9. Torrico, E. (2016). Hacia la comunicación decolonial. Sucre: Universidad Andina Simón Bolívar.

10. Zavaleta, R. (1986). Lo nacional-popular en Bolivia. México: Siglo XXI.

11. Zibechi, R., & Hardt, M. (2013). Preservar y compartir: bienes comunes y movimientos sociales. Buenos Aires: Mardulce.

Notas de autor

1 Editor invitado - Disertaciones 11(2), Profesor del Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual, Universidad Carlos III de Madrid. E-mail: abarranq@hum.uc3m.es

2 Editora invitada - Disertaciones 11(2), Profesora del Departamento de Comunicación Social, Universidad del Cauca. E-mail: tanco.eva@gmail.com