Territorios
ISSN:0123-8418 | eISSN:2215-7484

Territorialidad inmigratoria de trabajadores bolivianos en Mendoza (Argentina). Aproximación etnográfica a partir de tres casos de estudio emplazados en espacios rurales*

Immigration Territoriality of Bolivian Workers in Mendoza (Argentina). Ethnographic Approach Based on Three Case Studies Located in Rural Areas

Territorialidade imigratória de trabalhadores bolivianos em Mendoza (Argentina). Aproximação etnográfica a partir de três casos de estudo localizados em espaços rurais

Marta Silvia Moreno

Territorialidad inmigratoria de trabajadores bolivianos en Mendoza (Argentina). Aproximación etnográfica a partir de tres casos de estudio emplazados en espacios rurales*

Territorios, núm. 41, 2019

Universidad del Rosario

Marta Silvia Moreno **

Universidad Nacional de Chilecito, Argentina


Fecha de recepción: 13 Noviembre 2018

Fecha de aprobación: 29 Abril 2019

Resumen: A partir de una aproximación etnográfica a los territorios agrícolas de Mendoza entre 2009 y 2018, en este trabajo busco analizar el modo en que los movimientos territoriales de migrantes laborales entre diversas regiones de Bolivia y algunas localidades rurales de la provincia han dado lugar a la construcción de territorialidades inmigratorias. Para ello, primeramente sintetizo la movilidad territorial que vincula a ambos países a partir de las trayectorias migratorias de trabajadoras/ es bolivianas/os, y luego profundizo en los territorios de asentamiento permanente o transitorio de estas/os migrantes en algunas localidades rurales de Mendoza. Considero tres casos empíricos que resultan ejemplares de estas dinámicas: Cordón del Plata (Tupungato), Ugarteche (Luján de Cuyo) y 25 de Mayo (Maipú), localizaciones que tienen en común una importante presencia de migrantes bolivianos que se articulan en ciertos segmentos del mercado laboral, principalmente la agricultura. Esta aproximación nos posibilitará mostrar las particularidades que asume el proceso de reterritorialización efectuado por los migrantes bolivianos en dichos lugares, en el que construyen territorialidades únicas, cargadas de atributos objetivos y sentidos subjetivos que marcan su distintividad.

Palabras clave: Migrantes bolivianas/os, territorialidad inmigratoria, movilidad territorial, territoriosred, lugar, localidades rurales, Mendoza (Argentina).

Abstract: Based on an ethnographic fieldwork in the rural territories of Mendoza made between 2009 and the present, in this work I analyze the way in which the territorial movements of labor migrants between different regions of Bolivia and some rural locations of this province, have given place to the construction of migratory territorialities. To that end, I first synthesize the territorial mobility that links both countries based on the migratory trajectories of Bolivian workers, and then I focus on the territories of permanent or transitory settlement of these migrants in some rural areas of Mendoza. I consider three empirical cases that are exemplary of these dynamics: Ugarteche (Lujan de Cuyo), Cordon del Plata (Tupungato) and 25 de Mayo (Maipu); locations that have in common an important presence of Bolivian migrants that articulate in certain segments of the labor market, mainly the agriculture. This approach will allow us to show the particularities assumed by the process of re-territorialization carried out by Bolivian migrants in these places, process in which they build unique territorialities, charged with objective attributes and subjective senses that mark their distinctiveness.

Keywords: Bolivian migrants, migratory territoriality, territorial mobility, territories-network, place, rural localities, Mendoza (Argentina).

Resumo: A partir de uma aproximação etnográfica nos territórios agrícolas de Mendoza entre 2009 e o presente. Neste trabalho busco analisar o modo em que os movimentos territoriais de migrantes laborais entre diversas regiões da Bolívia e algumas localidades rurais da província, têm dado origem à construção de territorialidades imigratórias. Para isto, primeiramente sintetizo a mobilidade territorial que vincula ambos os países a partir das trajetórias migratórias de trabalhadores bolivianos, e depois aprofundo nos territórios de assentamento permanente ou transitório destes migrantes em algumas localidades rurais de Mendoza. Considero três casos empíricos que resultam exemplares destas dinâmicas: Cordón del Plata (Tupungato), Ugarteche (Luján de Cuyo) e 25 de Mayo (Maipú); localizações que tem em comum uma importante presença de migrantes bolivianos que se articulam em certos segmentos do mercado laboral, principalmente a agricultura. Esta aproximação nos possibilitará mostrar as particularidades que assume o processo de reterritorialização efetuado pelos migrantes bolivianos em ditos lugares, processo no que se constroem territorialidades únicas, carregadas de atributos objetivos e sentidos subjetivos que marcam sua distintividade.

Palavras-chave: Migrantes bolivianos, territorialidade imigratória, mobilidade territorial, territórios-rede, lugar, localidades rurais, Mendoza (Argentina).

Introducción

Las migraciones laborales desde Bolivia hacia Argentina se caracterizan por ser uno de los flujos migratorios más relevantes de la región dada su permanencia en términos históricos y su dinamismo en la actualidad. En el caso particular de Mendoza, los migrantes bolivianos comenzaron a llegar desde 1950 atraídos por el incremento de la demanda de trabajo estacional en las cosechas agrícolas de vid, frutales y hortalizas (Moreno & Torres, 2013). Con el correr del tiempo, algunos se establecieron definitivamente en algunas zonas rurales, mientras que otros continuaron desplazándose hacia la provincia encadenando diversas cosechas (Moreno, 2013; 2016).

Las localizaciones rurales en que se fueron radicando las primeras cohortes migratorias paulatinamente alcanzaron una “masa crítica” (Herrera Lima, 2000), que posibilitó su configuración como “territorios–red” (Haesbaert, 2011), es decir, como eslabones o nudos territoriales (Raffestín, 2011) dentro de las redes definidas por la movilidad de poblaciones que “saben circular” (Tarrius, 2000).

A partir de una aproximación etnográfica multilocal (Marcus, 2001) efectuada entre 2009 y 2018, analizo el modo en que los movimientos territoriales de migrantes laborales entre diversas regiones de Bolivia y algunas localidades rurales de la provincia de Mendoza han dado lugar a la construcción de territorialidades inmigratorias.

Para efectuar este abordaje, primeramente sintetizo la movilidad territorial que vincula a ambos países a partir de las trayectorias migratorias de trabajadoras/es bolivianas/os (Moreno, 2016), poniendo de relieve los movimientos y desplazamientos migratorios que se vinculan con el marco transnacional más amplio que los contiene. Fruto de esta aproximación resulta un mapa de desplazamientos del que forma parte Mendoza, donde se espacializan sus interconexiones con migrantes, territorios y producciones agrícolas que trascienden la escala nacional y entran en vínculación con el sur y los valles de Bolivia.

A partir de estos resultados, profundizo en los territorios de asentamiento permanente o transitorio de estas/os migrantes en algunas localidades rurales de la provincia. Para ello considero tres casos empíricos que resultan ejemplares de estas dinámicas: Cordón del Plata (Tupungato), Ugarteche (Luján de Cuyo) y 25 de Mayo (Maipú). Estas localizaciones tienen en común una importante presencia de migrantes bolivianos que se articulan en ciertos segmentos del mercado laboral, principalmente la agricultura.

En este marco, focalizo en la manera en que la cercanía respecto a los lugares de contratación informal de trabajadores estacionales, la presencia de intermediarios, las facilidades en la obtención de un alquiler para migrantes y el desarrollo de modalidades de intercambio comercial materializadas en ferias y festividades permiten a muchos de estos trabajadores cubrir sus necesidades de reproducción social y al mismo tiempo encontrarse disponibles como mano de obra. Esta aproximación posibilitará mostrar las particularidades que asume el proceso de reterritorialización efectuado por los migrantes bolivianos en estas localidades, en el que construyen territorialidades únicas, cargadas de atributos objetivos y sentidos subjetivos que marcan su distintividad.

Especificaciones sobre territorio, espacio y lugar en el análisis de las migraciones

Desde finales del siglo XX, la perspectiva territorial de conformación de espacios sociales transnacionales ha sido recuperada por múltiples autores abocados al análisis de las migraciones laborales (Herrera Lima, 2005; Benencia, 2005; Pizarro, 2010; Ciarallo, 2014). De acuerdo con Ariza (2007), el enfoque transnacional se construyó al calor de la crítica de la teoría de la asimilación como marco interpretativo predominante para el análisis de la integración social de los migrantes en la sociedad receptora, y ofreció una mirada metodológica “más centrada en los aspectos culturales que económicos; en la agencia que en la estructura; en las redes, las organizaciones sociales de base, las comunidades y las familias, que en los mercados, las macroestructuras, los estados o las naciones” (p. 467).

El calificativo de transnacional para explicar estos procesos obedece a la creación de nuevos modos de vida por parte de personas involucradas en un tipo de migración recurrente y continuo. Tal como plantea Ciarallo (2014), la cualidad más distintiva del transnacionalismo es la intensidad en los flujos migratorios, que difuminan y subsumen las fronteras nacionales. Esta intensidad circulatoria se complementa con la multiplicación de asentamientos en la sociedad de destino (Herrera Lima, 2000) y da cuerpo a espacios de migración plurilocales, sustentados en redes de intercambios que vinculan en forma cotidiana y permanente a las comunidades de origen y destino. Los espacios sociales que se construyen en el entramado de relaciones y plurilocalizaciones territoriales trascienden los enfoques clásicos del mercado de trabajo (Ortiz, 2002) y de las migraciones centradas en los factores económicos de expulsión y atracción (Ariza, 2007). Desde estas nuevas miradas se intenta dar cuenta de la complejidad de estos fenómenos, de las nuevas interacciones espaciales y de las particularidades que se presentan en cada caso (Benencia, 2005; Herrera Lima, 2005).

Un aporte sustancial a esta perspectiva proviene del campo de la geografía crítica. En esta línea, Haesbaert (2011) postula una relación dialéctica entre territorio y red; sostiene que los territorios no serían tales sin las redes al tiempo que estas precisan de la apropiación de un territorio para su desenvolvimiento. Desde esta mirada, se pone atención de forma simultánea tanto a los diversos anclajes territoriales en los que tiene lugar la vida de los migrantes, como a las formas en que estos territorios se mantienen unidos a través de la constante movilidad.

Asimismo, cada una de estas localizaciones se concibe al mismo tiempo como un sitio de permanencia temporal para algunos migrantes y más prolongada para otros (Haesbaert, 2011). Lara Flores (2006) los define como:

un territorio migratorio (Faret, 2001) construido en los ires y venires por donde se ha circulado (…) donde la relación con los diferentes espacios se vuelve significada en hechos que se convierten en información que se transmite mediante redes, que son soporte de un territorio con centralidades múltiples, a través de las cuales se dan un conjunto de flujos de toda naturaleza ([de personas], de información, de bienes, de afectos, de solidaridades y de conflictos) (p.15).

El modo de organización y su lógica intrínseca transforma a estos territorios en espacios distantes pero unidos por las prácticas y los significados que les atribuyen los migrantes (Moraes Silva, 2008). El espacio se entiende aquí como una construcción siempre inacabada que resulta del interjuego tiempo/espacio/sociedad (Lefebvre, 1974) ya que deja de señalar la superficie donde se localizan los grupos humanos, para incorporar la dimensión subjetiva desde donde el espacio-territorio se define como el producto de la apropiación y valoración simbólica con relación a su espacio vivido por un grupo, que permite enriquecer el análisis de las múltiples imbricaciones materiales y simbólicas implícitas en la noción (Haesbaert, 2009).

La perspectiva transnacional encuentra su complemento en algunas investigaciones realizadas en América Latina, que vienen enfatizando en los últimos años la importancia que comporta la recuperación de lo local en los estudios científicos. Entre otros, Arturo Escobar (2011) recupera la categoría de ‘lugar’ como la experiencia de una localidad con cierto nivel de arraigo y vinculación con la experiencia cotidiana, donde se propicia la construcción de identidades. Sostiene que a pesar de la dominante transnacionalización de la vida social, se produce una personificación y apropiación del lugar que resultan difíciles de negar.

Desde esta perspectiva, el presente artículo se propone explorar los modos que asume la territorialidad inmigratoria construida por trabajadores bolivianos a partir de un estudio de caso emplazado en tres localizaciones rurales de la provincia de Mendoza (figura 1) que a la vez que se construyen como la ‘periferia’ de la gran ciudad, funcionan como ‘nudo’ de oportunidades para la reproducción social (Godelier, 1989) dentro de las actividades agrícolas en las que se articulan mayoritariamente estos migrantes. La territorialidad refleja para Raffestin (2011) “(…) la multidimensionalidad de la vivencia territorial por parte de los miembros de una colectividad y por las sociedades en general” (p. 112). Se trata entonces de una noción atada al territorio pero que al mismo tiempo lo excede porque incluye las relaciones sociales que se establecen con otros y que pueden ser de clase o de nacionalidad, entre muchas otras.


Unidades de estudio seleccionadas
Figura 1
Unidades de estudio seleccionadas


Fuente: Conicet, Mendoza.

Metodología aplicada en el abordaje de la territorialidad inmigratoria

Los datos que presentamos en este trabajo forman parte de un trabajo de campo extenso que abarca el recorrido de licenciatura y el de formación doctoral y postdoctoral (2009-2018), donde se ha tomado como objeto de estudio a los trabajadores bolivianos que participaban de las cosechas agrícolas de Mendoza desde una aproximación etnográfica (Hammerley & Atquinson, 1994). Este enfoque pemitió reconocer desde el comienzo del trabajo de campo la versatilidad del contexto de estudio, por lo que se recobraron los aportes de la etnografía multilocal (Marcus, 2001) para realizar trabajo de campo en tres localizaciones (figura 1) que se tornaron relevantes durante la primera fase de investigación orientada a identificar las principales zonas de residencia (permanente o transitoria) de los trabajadores agrícolas bolivianos: los barrios 25 de Mayo (Maipú) y Cordón del Plata (Tupungato) y el distrito de Ugarteche (Luján de Cuyo). En todos los casos se trata de territorios socialmente complejos, con escasa presencia de instituciones y servicios públicos, crecientes problemas de pobreza y precarias condiciones de vivienda e infraestructura.

Para Marcus (2001) abarcar en el mismo contexto de estudio diversos lugares y procurar establecer su relación a partir de una investigación etnográfica directa constituye una importante contribución de esta clase de etnografía porque habilita la generación de conexiones a partir del seguimiento de discursos distintivos en todos los sitios, que ponen de relieve las vinculaciones que se construyen entre los mismos.

De todos ellos, el barrio Cordón del Plata fue el primero al que se accedió durante el trabajo de campo que implicó el desarrollo de la tesis de licenciatura. Durante las entrevistas efectuadas en Valle de Uco, se multiplicaron las referencias de técnicos, intermediarios y trabajadoras/es que señalaban a ese barrio como el sitio de procedencia de la mayoría de quienes se empleaban en las cosechas de vid y frutas de la zona. Esto motivó realizar trabajo de campo en el lugar, que fue especialmente intenso durante la temporada de 2009 y se complementó con sucesivas visitas en los años siguientes.

La visibilización pública de un conflicto protagonizado por los ‘ajeros bolivianos del 25 de Mayo’ en Rodeo del Medio (Maipú) hacia fines del 2010 permitió ampliar el trabajo de campo en otro contexto de estudio relevante y enriquecer los puntos de comparación entre estos territorios, como entre las/os trabajadoras/es que residían o circulaban por ellos, a partir de entrevistas a profundidad y observación participante entre 2010 y 2013.

Asimismo, en ambas localizaciones se acumularon las referencias que señalaban a Ugarteche como otro contexto de estudio relevante, que compartía con los anteriores una importante concentración de trabajadoras/es e intermediarios, como el establecimiento de sitios específicos de ‘enganche’ para las cosechas. Esto, nuevamente, llevó a ampliar el trabajo de campo a esta localidad entre 2011 y 2018.

En todos los casos las estrategias privilegiadas fueron la observación participante, y las entrevistas y conversaciones con las y los migrantes que se daban cita en estas localidades en diferentes contextos. Se realizaron sucesivas visitas a sus domicilios particulares y se participó en encuentros en las calles, plazas y ferias, así como en los momentos de contratación de trabajadores en diferentes celebraciones y reuniones que tuvieron lugar en los territorios.

En este marco se combinaron diferentes técnicas para recabar información, entre otras, relatos de vida y entrevistas en profundidad (Hammersley & Atkinson, 1994) en las circunstancias en que resultó posible aplicarlas 1 . Se sumaron además extensas instancias de observación participante llevadas a cabo en la mayor cantidad de contextos y actividades en las que resultó posible asistir. En estos espacios, tanto como en los más formalizados de entrevista, se recuperó una amplia variedad de testimonios orales que permitieron reconstruir e interpretar las significaciones que se le atribuían tanto a los territorios de residencia en Mendoza, como al marco transnacional más amplio de movilidad.

Movilidad territorial entre Bolivia y Mendoza

A partir del registro y análisis de las trayectorias migratorias y laborales de migrantes procedentes de Bolivia se pudieron identificar las distintas localizaciones que organizan el circuito migratorio que estructura en escala ampliada el territorio migratorio transnacional construido entre Bolivia y Argentina/Mendoza 2 .

Los datos recopilados en el trabajo de campo pusieron de relieve las tempranas experiencias de movilidad de los entrevistados dentro de su país, a través de formas de movilidad interna entre sus pueblos y las principales ciudades de Bolivia. Otro aspecto que surgió fue la participación de gran parte de ellos en migraciones estacionales para trabajar en algunas cosechas en Bolivia y Argentina, previo al arribo por primera vez a Mendoza. En algunos casos, los desplazamientos habían incluido la participación en actividades no agrícolas entre las que se encuentran la venta callejera y el servicio doméstico en el caso de las mujeres; así como la articulación en el sector de la construcción y en cortaderos de ladrillos entre los varones. Se argumenta que estas “(…) prácticas de movilidad habilitaron la obtención de los primeros acercamientos hacia la experiencia migratoria, e incluso en algunos casos, permitieron tomar conocimiento de las posibilidades laborales que ofrecía Mendoza” (Moreno, 2016, p. 301).

Asimismo, estos movimientos fueron posibilitados por formar parte de redes migratorias que trascienden las fronteras nacionales, redes verticales y horizontales (Pedone, 2010) que han servido de soporte de los encadenamientos migratorios entre distintas localizaciones (Lara Flores, 2010), a las que se podía arribar por el establecimiento previo de parientes o porque los acompañaba un amigo o familiar. Al mismo tiempo, cada localización podía transformarse luego en plataforma para un nuevo despegue hacia otras regiones, motivado por relaciones de poder asimétricas al interior de las redes familiares o amicales, por nueva información que destacaba las bondades de algún otro destino o por el incentivo de algún pariente o amigo a emprender nuevos horizontes. Esto muestra las maneras en que se produce la socialización de los espacios de soporte de las prácticas de movilidad (Tarrius, 2000).

En síntesis, el establecimiento de inmigrantes bolivianos en diversos puntos del territorio fue promovido por pioneros que facilitaron luego la llegada de familiares, amigos y conocidos merced a redes migratorias, que dieron lugar a la construcción de nuevos espacios económicos, sociales y culturales transnacionales bolivianos (Benencia, 2009). La multiplicación de estos espacios ha intensificado las lógicas de circulación e intercambio y complejiza los circuitos que efectúan los trabajadores agrícolas que actualmente transitan por Mendoza.

Se recurrió a la representación cartográfica (figura 2) para efectuar una síntesis de los movimientos migratorios de los entrevistados. Se trata de una cartografía cualitativa que representa con líneas los desplazamientos en el espacio y con puntos las actividades laborales en los distintos nudos y lugares de tránsito de los trabajadores entrevistados en Mendoza 3 .


Flujos migratorios entre Bolivia y Argentina
Figura 2
Flujos migratorios entre Bolivia y Argentina


Fuente: Conicet, Mendoza.

En una primera aproximación, la figura 2 pone de relieve el circuito migratorio del que forma parte Mendoza, que se abastece de pobladores oriundos de los valles y el sur de Bolivia, del noroeste de Argentina y de provincias limítrofes, principalmente. Un aspecto revelado por esta aproximación es la intensidad de los flujos, visible en la cantidad de veces que hay movilidad por el territorio. Los trayectos de los recorridos trazados por los migrantes, de tantos y tan entrecruzados, dificultan incluso la lectura del mapa confeccionado.

Una lectura más detenida de esta figura exhibe las distintas localizaciones donde convergen los trabajadores antes o después de trabajar en las cosechas frutihortícolas de Mendoza. Aquí se incluyen viejos y nuevos destinos laborales en Bolivia (Bermejo, Santa Cruz de la Sierra) y Argentina (Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, San Juan, San Luís, Rosario, Córdoba, Buenos Aires y Río Negro). Entre los primeros destacan la zafra de caña de azúcar, la cosecha de tabaco, zanahoria, uva, aceituna, pera y manzana; mientras que entre los segundos se incluye la producción hortícola, el desmalezado de surcos, los cortaderos de ladrillos y el desempeño en el sector de la construcción (Moreno, 2016).

Así, los trabajadores pueden unir uno o varios nudos antes y después de transitar por Mendoza, de acuerdo a la densidad de las redes migratorias en las que participen y a sus motivaciones personales; se observan trayectorias moldeadas por intrincados circuitos y con una alta intensidad circulatoria, a la par de movimientos directos de baja intensidad.

La fluidez que exhiben estos circuitos posibilita recalcar la dimensión repetitiva y a la vez durable de los movimientos en flujos migratorios que se expresan a través de la persistencia y la reversibilidad (Lara Flores, 2010). En el caso de estudio, “los distintos desplazamientos se bifurcan a la vez que convergen en distintas localizaciones, tejiéndolas como partes del territorio” (Moreno, 2016, p. 299).

Inscripción local de la movilidad laboral transnacional

Para efectuar esta investigación, se realizó trabajo de campo en Cordón del Plata (Tupungato), 25 de Mayo (Maipú) y Ugarteche (Luján de Cuyo). Estos sitios constituyen las ‘sedes físicas’ más relevantes del mercado laboral agrícola en Mendoza, ya que propician el encuentro entre los trabajadores que arriban para cada temporada de cosechas y los cuadrilleros o intermediarios que los contratan para trabajar en los distintos oasis productivos de la región (Moreno, 2016; 2017). El incremento de barrios satelizados en los pueblos y ciudades intermedias, de acuerdo con Bendini y Steimbreger (2015), permite profundizar su interrelación con áreas agrícolas circundantes y torna posible la combinación de actividades y de espacios de trabajo.

En parte por la creciente tendencia de las explotaciones agrícolas por evitar la presencia de trabajadores viviendo dentro de las fincas hacia finales del siglo XX, estos territorios se fueron construyendo como núcleos de poblamiento de trabajadores agrícolas, que se dispusieron en tierras fiscales, desocupadas o incluso previamente productivas, alrededor de algunas producciones desarrolladas en los oasis de la provincia como la horticultura en Ugarteche, la producción de ajo en el barrio 25 de Mayo y la chacra y los frutales en el barrio Cordón del Plata.

La localidad de Ugarteche, ubicada en el extremo sur del departamento de Luján de Cuyo (oasis norte) y a 35 km de la capital provincial (figura 3), exhibe una mayor presencia histórica de trabajadores disponibles para insertarse en las distintas actividades estacionales que ofrece la agricultura provincial. Su poblamiento se remonta a la década de 1940, momento a partir del cual comienza a crecer de forma sostenida hasta reunir en la actualidad a 6603 habitantes (DEIE, 2010), en su mayoría bolivianos y descendientes de bolivianos. “Acá son todos de Bolivia, todo Bolivia en un solo Ugarteche” (Cuadrillero, 2012).


Localidad de Ugarteche y su
carnaval
Figura 3
Localidad de Ugarteche y su carnaval


Fuente: Moreno, (2011); Carrizo, (2012) 4 .

Durante la década de 1940 Ugarteche se convirtió en un polo de producción hortícola impulsado por algunas familias descendientes de europeos, que aprovecharon el tendido del ferrocarril y los por lo que debían despacharse desde otras estaciones. Alrededor de esta actividad comenzaron a llegar los primeros trabajadores norteños y bolivianos durante la década de 1950, quienes se ubicaron en los márgenes de la RPN 15, que atraviesa la localidad en dirección norte/sur.

Acá, en un principio, los primeros habitantes eran los criollos 5 , y como era una zona muy rica, así en lo que es lo productivo, empezaron a llegar poquitos paisanos 6 y ellos mismos les avisaban a los parientes, y así se fueron quedando (personal Delegación Municipal, Ugarteche, 2012).

Entonces en esa época [1950/1960] cuando yo era chica, mi papá salía a buscar gente y venían del norte y de Bolivia (…) mi recuerdo era que bajo de un sauce se instalaba la gente y venían los chacareros y la buscaba y se la llevaba [a trabajar]. Y después esos volvían al norte, eran golondrinas, viste. Y bueno, había una familia que ellos venían todos de Bolivia, y mi papá todos los años los iba a buscar, pero ellos volvían a Bolivia. Hasta que un año le dice mi abuelo, ¿por qué vas y venís? ¿Por qué no te quedás? Entonces le hicieron una casa en la finca, así, de adobe, y se quedaron, y ahora está acá toda la familia (entrevista a hija de productor vitícola descendiente de españoles, Ugarteche, 2012).

Desde entonces, la localidad creció y se expandió al ritmo de las posibilidades laborales y de los flujos migratorios que por ellas se vieron atraídos. Si bien parte de sus habitantes han residido allí por largos periodos, y tienen hijos y nietos nacidos en la localidad, en la actualidad también existen migrantes llegados recientemente y algunos que permanecen solo temporalmente por los periodos de cosechas que se suceden año a año, cuestión que se replica en las otras dos unidades de estudio.

Las transformaciones productivas operadas en las últimas décadas en la agricultura provincial 7 promovieron en la zona procesos de cambio en el uso del suelo por la creciente implantación de nuevos viñedos sobre tierras previamente dedicadas a la horticultura, el abandono de algunas parcelas y la utilización de tierras previamente improductivas, a partir de innovaciones tecnológicas como el riego por goteo.

Por ese motivo también la gente dejó de trabajar la chacra 8 , porque se han hecho todas viñas y en la viña ninguno tiene un obrero que viva en la finca, hacen todo por goteo y qué se yo, y trabajan con cuadrillas. Toda la gente que trabajaba la chacra está acá ahora [en el poblado de Ugarteche], por eso hay muchísima gente (migrante tucumano residente de Ugarteche, 2012).

En el presente, Ugarteche ha adquirido el estatus de localidad con jerarquía urbana, cuyos habitantes se distribuyen en distintos loteos, barrios y zonas ocupadas a la vera de los canales de riego, muchos de los cuales todavía carecen de los servicios básicos.

Los barrios 25 de Mayo y Cordón del Plata datan de la década de 1980. El primero se ubica en el distrito de Rodeo del Medio, Maipú (oasis norte), una zona densamente poblada que en 2010 superaba los 25000 habitantes (DEIE, 2010). Este barrio se dispuso sobre terrenos que pertenecieron a Ferrocarriles Argentinos. A comienzos de la década de 1980, en esta zona solo había una huella de tierra rodeada de campo junto a la cual comenzaron a edificarse las casas de las primeras familias de trabajadores. Estas se desempeñaban en la producción hortícola, particularmente de ajo, que es la principal producción en esta zona y abarca tanto la fase primaria como la industrial (figura 4). Con el correr del tiempo la RPN 50 se pavimentó y se conformó una unión vecinal para que los vecinos pudieran acceder a algunos servicios básicos como la luz y el agua potable, en el marco de sucesivos intentos de desalojo por parte del Estado. A mediados del año 2000, se conformó una cooperativa y con ayuda de algunas instituciones estatales y universitarias se regularizó la situación del barrio.


Barrio 25 de Mayo
Figura 4
Barrio 25 de Mayo


Fuente: archivo personal de la autora.

El barrio Cordón del Plata se ubica en un distrito del departamento de Tupungato que ha tenido un crecimiento pronunciado en las últimas décadas, en 2010 alcanzó los 7401 habitantes (DEIE, 2010). Un grupo de trabajadores que vivían en las fincas de la zona y necesitaban acceder a viviendas propias formaron una cooperativa en la década de 1980 con la intención de construir el barrio. Entre todos compraron un terreno previamente dedicado a la producción hortícola y lo donaron al Instituto Provincial de la Vivienda (IPV), que finalizó la construcción del barrio en 1989. En ese entonces era una apretada fila de viviendas rodeadas de chacras y frutales, dispuestas sobre un margen de la RPN 96, que fue pavimentada posteriormente.

El ‘boom vitivinícola’ que experimentó este oasis a partir de 1990 (Bocco, 2007), visible en la radicación de importantes emprendimientos que avanzaron sobre el piedemonte y extendieron la frontera agraria mediante el cultivo de uvas finas, sumado al desarrollo agroindustrial de la zona incidieron en la radicación de nuevas/os trabajadoras/es de otros departamentos de la provincia como del noroeste argentino y Bolivia, que se concentraron en el Cordón del Plata y en otros barrios que se construyeron junto a este como El Álamo y Norte.

Más allá de las particularidades de cada uno de estos casos de estudio, lo interesante es que la progresiva radicación de familias bolivianas que se apropiaron de estos territorios contribuyó a que funcionaran como ‘nudos’ de oportunidades para la reproducción social dentro de las actividades agrícolas, que los tornaron elegibles para la radicación y tránsito de nuevos migrantes que arribaron posteriormente. Esto sentó las bases de lo que Lara Flores y Sánchez Saldaña (2015) denominan ‘industria de la migración’, encargada de promover la llegada de trabajadores desde las regiones de origen, además de ofrecer para ellos alojamiento y alimentación.

En particular, la fijación de sitios específicos de contratación y enganche de trabajadores en estos territorios de Mendoza ha incidido en multiplicar sus ofertas de trabajo, facilitando el acceso a una mayor cantidad de opciones para los trabajadores que residen o transitan por ellos (Moreno, 2017; 2018). Esto se evidencia en comentarios y apreciaciones: “Ugarteche lo que tiene muy bueno es muy mucho trabajo, los paisanos lo saben, por eso vienen”, “acá [en el 25 de Mayo] se trabaja bien”, “aquí [en Cordón del Plata] trabajo siempre hay”. Estos sitios específicos de enganche coinciden con la plaza del barrio 25 de Mayo y las rutas provinciales N° 15 y N° 96 en Ugarteche y Cordón del Plata.

Por otro lado, muchos de quienes llevan más tiempo viviendo en estos territorios construyeron en sus propiedades ‘la típica pensión paisa’ y alquilan habitaciones de distinto precio y tamaño, que generalmente comparten un solo baño, a aquellos que llegan a trabajar temporalmente en las cosechas. “Después todos hacen esto, porque vos entrás a todas estas casas que están así, para atrás, son todas piecitas para alquilarles a los que vienen por la temporada” (migrante bolivian, 25 de Mayo, 2011). Estas pensiones se ubican en las cercanías a los espacios de enganche. No cuentan con ningún cartel que las identifique dado que funcionan informalmente a partir del ‘boca en boca’, por lo que son los trabajadores quienes se acercan y preguntan, recomendados por algún conocido.

Finalmente, alrededor de estos nudos poblacionales han prosperado modalidades de intercambio comercial materializadas en ferias (figura 5), en las que se venden alimentos e insumos necesarios para los trabajadores a precios más económicos.


Productos ofrecidos en las ferias de Ugarteche, Cordón del Plata y 25 de Mayo
Figura 5
Productos ofrecidos en las ferias de Ugarteche, Cordón del Plata y 25 de Mayo


Fuente: archivo personal de la autora.

Sííí, todos se están viniendo para acá, por el laburo más que nada. Por todo, porque también acá es más barato, es más barato que en otros lugares, por ejemplo, las verduras, viste, vos los días domingos venís [a la feria] y la conseguís a la acelga a $1 (…) en cambio si vos vas a una verdulería o a un mercado en [la ciudad de] Luján, está todo al triple. Entonces vos tenés que ver eso también, porque encontrás los fideos, todo eso, mucho más barato (migrante boliviana, Ugarteche, 2012).

Como se mencionó previamente, estas ferias se emplazan en territorios que tienen en común la residencia y tránsito de un importante número de migrantes que trabajan mayoritariamente en los sectores agrícola, de la construcción y del servicio doméstico, ocupaciones que en general no resultan deseables para la población local. Tal es la vinculación entre estas ferias y la población trabajadora de estos territorios, que justamente se realizan en el único momento libre para la mayoría de estos trabajadores: los días domingo. A contramano de la mayoría de los comercios que cierran sus puertas para descansar, los feriantes encuentran en él un momento único para la venta, mientras que los trabajadores y asistentes hallan allí un espacio para realizar sus compras semanales, comer alguna ‘comida típica’, esparcirse y socializar con vecinos y compatriotas.

A través de la provisión de una amplia gama de productos ofrecidos ‘a buen precio’, estas ferias organizadas alrededor de la economía popular acaban por cumplir además un importante rol en la disminución de los costos de reproducción de la fuerza de trabajo que se desempeña en estos segmentos precarizados del mercado de trabajo 9 .

Vemos así que a través de estos espacios de intercambio y encuentro se fortalece el tejido social y se recrea un mundo de trabajadores por fuera del control de los patrones en las fincas. De acuerdo con Trpin (2004), en estos caseríos rurales se propicia un espacio propio que no se define exclusivamente por lo laboral, sino también por el ocio y la reunión. Estas prácticas se encuentran permeadas por cierta autonomía 10 , en comparación con los lazos de subordinación y dependencia que experimentan quienes permanecen dentro de las explotaciones agropecuarias.

Dichos aspectos pueden ser aprehendidos en los casos de estudio no solo a través de las ferias dominicales, sino también de los partidos de fútbol celebrados entre connacionales; las ceremonias religiosas que profesan la fe cristiana y evangélica, y la celebración de los carnavales, los rituales en honor a la madre tierra y las festividades patrias de Bolivia, que contribuyen a sobrellevar las exigencias del mundo laboral. Se trata de prácticas materiales y simbólicas que se producen en el marco de la inmigración con el fin de recargar las energías vitales, que permitan regresar a la vida cotidiana del trabajo y en muchos casos de la discriminación y la informalidad.

De este modo, para quienes llegan por primera vez o permanecen temporalmente, estos territorios migratorios les ofrecen un conjunto de oportunidades que les permiten resolver rápidamente la obtención de ‘trabajo, techo y comida’ a un precio accesible durante su permanencia. A su vez, muchos de los que se han asentado encuentran un beneficio en el transitar de familiares, paisanos o aun de desconocidos dado que han estructurado sus estrategias laborales en función de las posibilidades diferenciales que presentan estos territorios de alta intensidad circulatoria, que les permiten contratar jornaleros estacionales para trabajar, alquilarles una habitación u ofrecerles productos en las ferias y mercados. Estos elementos convierten a las unidades de estudio en espacios de ‘alta densidad relacional’ (Lara Flores, 2012), es decir, de encuentro, intercambio y negociaciones entre los distintos actores que allí convergen.

La evidencia recogida en el trabajo de campo ha permitido constatar, además, que muchos trabajadores que circulan por Mendoza lo hacen entre estos distintos polos debido a sus posibilidades diferenciales.

Allá en el barrio, yo le digo, la pobre gente está llegando, se está yendo a Tupungato, Ugarteche, unos se están yendo, otros se están volviendo, van y vuelven (migrante boliviano residente en 25 de Mayo, 2010).

Estas localizaciones podrían comprenderse mejor como formando parte de ‘territorios migratorios’ de diversos grupos sociales. Para Lara Flores (2010) podría considerarse a cada uno de ellos como un eslabón dentro de un conjunto de espacios organizados que componen el itinerario de la movilidad de estos trabajadores. “Espacios que a pesar de su dispersión geográfica, mantienen una cohesión propia en tanto que cada uno de ellos tiene un sentido, entre el conjunto de lugares por donde circulan o se asientan los trabajadores” (p. 13), mostrando así el modo en que la movilidad construye los territorios y los articula de manera diversa y siempre renovada (Quesnel, 2010).

Conclusiones

En este trabajo se propuso analizar la territorialidad construida por trabajadoras/es bolivianas/os en sus desplazamientos laborales entre Bolivia y Mendoza. Para ello se procedió en dos líneas de indagación complementarias: una dispuesta a recuperar el marco transnacional más vasto en que se inscriben estos desplazamientos, y otra orientada a focalizar la escala local para dar cuenta de tres anclajes territoriales que llevan la marca de la bolivianidad, ya que se hallan cargados de marcas objetivas y sentidos subjetivos que conforman una territorialidad otra, única y distintiva.

Estos procesos de apropiación territorial son comprendidos como parte de la gestación de ámbitos de reproducción social y de reconstrucción de identidades vinculadas a la comunidad boliviana (Grimson, 1999). Se ha observado que el tejido social diverso que allí se expresa fue incluyendo progresivamente lugares de contratación de trabajadores, pensiones para migrantes, ferias y celebraciones que mantienen contacto con el país de origen de la mayoría de sus pobladores. Podría considerarse que los procesos de apropiación de estos espacios por parte de los migrantes bolivianos no solo ubican a estos lugares como puntos de referencia territorial de la colectividad boliviana en Mendoza, sino que además los tornan elegibles para la radicación y tránsito de nuevos migrantes en función de las maneras en que son construidos como nudos de posibilidades particulares para la vida y el trabajo en el extranjero.

A partir de las reflexiones de Lara Flores (2012), estos territorios podrían pensarse como espacios en los que se ha propiciado un cruce de escalas, que van desde lo local a lo internacional; no únicamente geográficas, sino además de tiempos y culturas que entran en contacto.

La aproximación etnográfica multilocal efectuada en la ruralidad de Mendoza posibilitó dar cuenta de la diversidad de situaciones y experiencias que ponen de manifiesto la manera en que lo local contribuye a la comprensión del hecho migratorio como un fenómeno global (Quesnel, 2010), en el que diferentes formas de movilidad se superponen, yuxtaponen y articulan en sitios específicos y localizados, que se vuelven distintivos por brindar posibilidades diferenciales para la reproducción social de la vida, de distintos grupos sociales, que han arribado en distintos contextos históricos.

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Notas

* Desarrollo parcial de la investigación efectuada por la autora para obtener el título de Doctora en Ciencias Sociales en la Universidad Nacional de Cuyo. Tesis defendida en marzo de 2017. La misma se titula: “De pasaditas nomás voy”. La participación de migrantes bolivianos en las cosechas agrícolas de Mendoza. Estudio de caso a partir de una etnografía multilocal.

1 Los entrevistados fueron seleccionados con base en un muestreo teórico a partir de las técnicas de bola de nieve y selección por redes (Hammersley & Atkinson, 1994), que cubrió los relatos de vida de 30 trabajadores bolivianos a los que se sumaron más de 100 registros de campo que recuperan observaciones y conversaciones informales en los distintos territorios objeto de análisis. Especialmente en los espacios de enganche de trabajadores, en las ferias dominicales, en festividades religiosas, carnavales y reuniones vecinales.

2 Estos aspectos fueron desarrollados más ampliamente en Moreno (2016), por lo que se remite al lector interesado a esta publicación, dado que aquí únicamente se hace una síntesis que sirve de soporte al análisis presentado en el próximo apartado.

3 Por constituir una síntesis de las distintas trayectorias no se consideran las diversas temporalidades de los distintos desplazamientos, como tampoco los recorridos realizados a través de rutas y vías férreas a lo largo del territorio.

4 Se agradece a Fernando Carrizo, el fotógrafo de la Biblioteca Alberdi de Luján de Cuyo por facilitar algunas tomas fotográficas del Carnaval de Ugarteche en 2012.

5 En este contexto el término ‘criollo’ refiere a la noción abarcativa de ‘nacido en el lugar’, que incluye los descendientes de europeos nacidos en América.

6 Término con el que suele designarse en Argentina a los inmigrantes oriundos de Bolivia.

7 Estas transformaciones se orientaron hacia la producción de uvas finas para vinificar y comercializar en los mercados internacionales. Ello supuso la implantación de nuevos viñedos y el trasplante de uvas varietales en fincas antes dedicadas a las uvas comunes (Bocco, 2007).

8 Término derivado del quechua chackra, que designa un pequeño terreno dedicado a la agricultura. En Mendoza se utiliza para referenciar los predios dedicados a la producción hortícola, que se diferencian de las fincas destinadas a la producción de frutales y vid.

9 Torrado (1998) sostiene que la traslación de parte del costo de reproducción de la fuerza de trabajo asalariada a modos o formas de producción productoras de bienes y servicios, que componen la canasta de consumo de la familia obrera, constituye una modalidad de explotación capitalista del trabajo. En estos casos los modos de producción subordinados transfieren gratuitamente a los capitalistas una fracción del valor de esos productos que sirven para disminuir el costo de reproducción de la fuerza de trabajo para el capital.

10 Entendida como “las acciones y el discurso de los grupos subordinados que buscan recrear espacios socioculturales propios dentro y fuera de las relaciones de poder” (Lagos, 1997, p. 179 citado por Trpin, 2004, p. 97).

Notas de autor

** Licenciada en Sociología y Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad Nacional de Cuyo. Becaria postdoctoral en el Instituto de Ciencias Humanas, Sociales y Ambientales (Incihusa), Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicet), Mendoza. Profesora de la Universidad Nacional de Chilecito (UNDEC), La Rioja. Correo electrónico: smoreno@mendoza-conicet.gob.ar ORCID: https://orcid.org/0000-0002-8767-810X

Información adicional

Para citar este artículo: Moreno, M. S. (2019). Territorialidad inmigratoria de trabajadores bolivianos en Mendoza (Argentina). Aproximación etnográfica a partir de tres casos de estudio emplazados en espacios rurales. Territorios, (41), 23-43. Doi: http://dx.doi.org/10.12804/revistas.urosario.edu.co/territorios/a.7390

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