Editorial

Jérémy Robert
Instituto Francés de Estudios Andinos, Francia
Cyriaque Hattemer
Instituto Francés de Estudios Andinos, Francia
Luis Berneth Peña
Universidad Externado de Colombia, Colombia
Thierry Lulle

Editorial

Territorios, no. 36, 2017

Universidad del Rosario

Para la sección temática de este nuevo número tuvimos el gran gusto de invitar a Jérémy Robert, Cyriaque Hattemer y Luis Berneth Peña, todos geógrafos pero con diversos temas de investigación. Su colaboración ha sido realmente muy valiosa e interesante. Ellos habían participado en la organización de la sexta edición de las Jornadas de los Jóvenes Americanistas (JJA) “Ciudad y Conflictos: ayer, hoy y mañana” en 2015 en las cuales tuvimos la oportunidad de participar. Tal como lo hicimos para otros números, nos pareció que los ponentes de este evento podrían proponer a la revista artículos muy pertinentes, lo cual acordamos y concretamos con los tres organizadores. De hecho recibimos una gran cantidad de artículos de tal suerte que pudimos prever abordar el tema en dos números seguidos. A continuación los editores invitados nos presentan los antecedentes y los artículos de la sección temática.

1. Elementos de contexto de la sección temática

El génesis de este proyecto editorial ha sido la sexta edición de las Jornadas de los Jóvenes Americanistas (JJA) “Ciudad y Conflictos: ayer, hoy y mañana” que tuvo lugar en julio de 2015 de manera simultánea en Bogotá y Madrid (Hattemer, Robert & Bignon, 2015) 1 . Este doble evento juntó más de 60 investigadores y profesionales provenientes de 13 países con la idea de fomentar la discusión entre temáticas urbanas y el análisis de los conflictos desde un punto metodológico, conceptual y epistemológico. El debate giró en torno a un conjunto de temáticas muy actuales en la investigación urbana en América latina: los conflictos en relación al ordenamiento territorial y a las desigualdades; el acceso a los recursos y a los servicios urbanos; la problemática ambiental; la inseguridad y el orden público. La riqueza de las reflexiones justificó una convocatoria abierta en la revista Territorios. Este número refleja un proceso de valorización y de reflexión colectiva con artículos de los participantes a las JJA de 2015, completados por textos presentados a la convocatoria. Vale la pena mencionar el esfuerzo de jóvenes investigadores en este proceso que parte de un intercambio colectivo para llegar al desarrollo de los trabajos académicos que serán presentados en los números 36 y 37 de la revista Territorios. Otro aspecto a resaltar es la proveniencia andina de las artículos (dos son de Colombia, los otros son de Perú, de Bolivia y de Venezuela) que responde a al objetivo de visibilizar la producción académica sobre temas urbanos de esta región (Metzger, Rebotier, Robert, Urquieta & Vega-Centeno, 2016) y de contribuir a identificar las especificidades de sus procesos al mismo tiempo que su posición en el escenario latinoamericano.

La cantidad de propuestas (más de 40) ilustra tanto la importancia de los conflictos en la actualidad de las ciudades latinoamericanas, como el interés siempre creciente de los investigadores por esta temática. Invitado principal de las JJA en Bogotá, Patrice Melé 2 habla de un “momento agonístico” de las ciencias sociales refiriéndose a la multiplicación de trabajos sobre el conflicto en los últimos años (Melé, 2013). Al editar este texto, se han publicado un gran número de convocatorias y artículos sobre el tema, se han realizados seminarios y coloquios y conflictos de naturaleza diversa siguen ocupando las primeras planas de los periódicos.

Para este número, el objetivo inicial ha sido cuestionar la relación entre los conflictos y las ciudades. ¿Cuáles son los tipos de conflictos trabajados y sus características (materialización, temporalidad, temáticas, escalas)? ¿Cómo el conflicto es movilizado en la investigación, qué lugar ocupa y cuál es la relación con la temática urbana? Partiendo de una convocatoria amplia sobre estas temáticas, se buscó evidenciar las diferentes expresiones de los conflictos que toman lugar en la ciudad o que toman la ciudad por objeto. Se trata de ilustrar tanto tendencias y dinámicas de sociedad (aceptabilidad de política, expresión del pedido a más deliberación o derechos), como de entender las causas y los efectos de estas situaciones. Para esto, se favorecieron el desenclave disciplinario y la diversidad de enfoques para interrogar estas temáticas en América Latina, en particular en la región andina. El presente editorial propone presentar algunos elementos de discusiones, basándose en parte en los debates de las JJA de 2015, a modo de introducción a los textos del dossier temático.

2. Conflictos y ciudad: posicionamientos

La noción de conflicto permite calificar una gran diversidad de situaciones. Es una noción difícil y se suele confundir los conflictos con los retos o con las manifestaciones que los conflictos producen. La desigualdad, la penuria del acceso a la vivienda, la inseguridad, la mercantilización de la vida cotidiana, el individualismo, etc., suelen ser mencionados como contradicciones de la vida urbana, pero también como efectos de contradicciones más profundas (Harvey, 2007). Una primera distinción puede hacerse entre las confrontaciones visibles y los conflictos “latentes”. En el primer caso, se trata de fenómenos evidentes, entre protagonistas conscientes de la incompatibilidad de sus posiciones respectivas sobre intereses y valores (Villeneuve, Trudelle, Pelletier & Theriault, 2009), con materializaciones en el espacio público y de forma privilegiada en los medias. Los conflictos latentes abarcan una gran diversidad de situaciones de confrontaciones, luchas o de tensión y remiten también a un conjunto de categorías duales (orden/desorden, legalidad/ilegalidad, formalidad/informalidad) que evidencian fronteras físicas y simbólicas que se construyen en torno a las ciudades latinoamericanas pero que no necesariamente provocan conflictos abiertos. De manera general, los conflictos implican diferentes niveles oposiciones o antagonismos entre categorías de actores. Y estos son inherentes a las dinámicas urbanas como lo ilustra el gran número de expresiones para adjetivar la realidad contradictoria de la ciudad: ciudades muertas (Jacobs, 1961), el urbicidio (Campbell, Graham & Monk, 2007; Carrión, 2014), la ciudad sin ciudadanos (Dammert, 2004), la ciudad revanchista (Smith, 2012), etc. Esta diversidad de las acepciones de la noción de conflicto hace su riqueza. Y al momento de cuestionar su relación con la ciudad, genera de una complejidad conceptual concomitante de una diversidad de enfoques. Los puntos de partida son varios (y complementarios): unos proponen analizar la realidad urbana para revelar conflictos; otros estudian el conflicto para entender mejor la realidad urbana. Buscar en qué manera los conflictos producen la ciudad es una opción intermediaria. La categorización propuesta es necesariamente forzada. Responde a la voluntad de evidenciar mostrar la multiplicidad de formas de investigar “conflicto(s)” y “ciudad”, de puntos de partida y de objetivos, más que a una delimitación fija e impermeable de enfoques.

2.1 Revelar conflictos mediante el estudio de las dinámicas urbanas: el conflicto como horizonte epistemológico

En América latina, las investigaciones prestan mucha atención al origen político y social de los conflictos. Numerosas investigaciones privilegian el marco conceptual de los (nuevos) movimientos social urbanos (Goirand, 2010; Melé, 2012). Los analistas han hecho énfasis en los clivajes sociales dominantes y en la afirmación de la identidad en protestas “populares” y alzamientos “espontáneos”. Estos trabajos siguen la influencia de una sociología de obediencia marxistas, en particular de los primeros trabajos de Manuel Castells, que dieron un peso al concepto de movimientos social urbanos para construir una teoría general del cambio social (Castells, 1972). Si el autor hizo la autocrítica de su proposición para luego centrarse en las relaciones entre movilización urbana y cambio urbano (Castells, 1983), la proposición inicial tuvo por consecuencia de poner la situación de conflicto dentro de un marco de análisis macro social.

Un eje fundamental ha sido la existencia de economías superpuestas a veces complementarias pero sobre todo conflictivas. De ahí el tema de la informalidad vs. La formalidad (Duhau, 1998; Clichevsky, 2000; Torres, Rincón & Vargas, 2009), los diferentes circuitos de la economía (Santos, 1973; De Mattos, 2007), la contradictoria forma de crecimiento de la ciudad y de los mercados del suelo (Abramo, 2012). El lugar de las ciudades en la globalización ha llamado una atención especial entre los investigadores y más específicamente los conflictos derivados del modelo de desarrollo neoliberal (Cuervo, 1996; Brand, 2009). Las desigualdades, la segregación, la gentrificación, la inseguridad así como los problemas ambientales hacen parte de los temas más comúnmente asociados. Con la reapropiación y la difusión de trabajos sobre el “Derecho a la ciudad”, la dinámica que consiste en evaluar el significado de la contestación y su impacto sigue hoy día en un lugar predominante.

2.2 Revelar las dinámicas urbanas asumiendo el conflicto como punto de partida

Asumiendo que la conflictualidad hace parte de las dinámicas urbanas, los conflictos son entendidos como reflejo de la sociedad. La ciudad es motivo y objeto de conflicto cuando protagonistas se enfrentan por la apropiación o reorganización de un espacio. Las tentativas de control de una población estimada indeseable, peligrosa o “informal”; los intentos de adquirir un pedazo de ciudad a disposición de otro o la búsqueda de captación de un recurso sea material o inmaterial llevan a identificar las dimensiones simbólicas de los conflictos así como las lógicas de control del orden social y territorial.

La ciudad es también receptor y marco de los conflictos. Centro de poder, espacio público con simbólica política y social, la ciudad y en particular sus plazas y calles son una escena donde se da a ver las oposiciones y las luchas. Espacio por excelencia de convivencia, la calle expresa también las desigualdades sociales, con una mezcla de inseguridad con intolerancia. Lecturas sociales y etnográficas se complementan de abordajes de sus dimensiones espaciales. La geopolítica urbana por ejemplo, propuesta por François Hulbert (2009) (entre otros) e inspirado de la escuela de Yves Lacoste (1976) busca entender las construcciones territoriales, las prácticas urbanas y las representaciones contradictorias del espacio a través del estudio de rivalidades de poderes e influencias.

Los conflictos urbanos en este sentido ofrecen un material de gran riqueza y que permite abordar la multiplicidad de las dinámicas y desigualdades sociales, sean raciales, de género, de poder, etc. Se considera implícitamente la ciudad como catalizador y lugar de innovación social y bien lo ilustra la ciudad como espacio de las luchas medio ambientales, donde dinámicas globales toman lugar y se construyen con movilizaciones y participación ciudadana en la ciudad, revelando una democracia ambiental en construcción.

2.3 Cuando los conflictos producen la ciudad

Otro enfoque se deprende de una explicación macro teórica y de las tendencias globales para focalizarse en los efectos de los conflictos. A partir de un análisis detallado de las dinámicas de los conflictos de proximidad, Melé (2012) propone analizar su rol en la producción de la ciudad. Esta producción puede ser territorial, jurídica, política pero también simbólica. Al proponer “tomar en serio” la situación de conflicto e interpelarse sobre lo que pasa en concreto, la propuesta se enfoca en el conflicto como motor de cambio, de transformación, de producción de algo; insistiendo sobre la descripción final de los estudios de casos y dejando de lado antecedentes explicativos como las macro teorías y sus concomitantes ultra locales tal como NIMBY (Not In My Backyard).

Este enfoque busca evidenciar las “marcas” y “efectos” de los conflictos. Estos se pueden materializar en divisiones, fragmentaciones o fenómenos de segregación del espacio urbano (Sierra, 2016). Este análisis se aplica también a conflictos latentes, a la imagen de la producción del espacio resultado de la inseguridad (Rebotier, 2009; Vega Centeno y Pabón, cada uno en este número). A otra escala, los conflictos externos a la ciudad, como lo son los conflictos armados peruano o colombiano, tienen repercusiones directas sobre los procesos de urbanización, en sus dimensiones cuantitativas y cualitativas.

Como productores de política (y de políticas), los conflictos pueden ser interpretados como un antagonismo de la “buena gobernanza” en la producción de la ciudad. En este sentido, la propuesta se enfoca en los problemas, fricciones y obstáculos —marcados por la incertidumbre y la inestabilidad— más que en las soluciones y buenas prácticas de una gestión urbana “controlada”. La propuesta evidencia las visiones antagónicas de la gobernanza urbana: un orden urbano negociado en la interacción entre actores vs. un orden urbano impuesto desde arriba con jerarquía y normas definidas. El conflicto se vuelve reflector pero también parte de las modalidades de gobierno y de gobernanza de la ciudad.

Con la misma lógica, el conflicto produce también espacio público y ciudadanía. Si se considera mayormente el conflicto como una oportunidad para acceder a un espacio público también se puede pensar que el conflicto crea la escena para tratar el tema que quiere ser discutido. Dicho de otra manera el “público” del conflicto, por ejemplo la gente afectada, construye en el conflicto el espacio de debate que necesita. Al final, y ampliando el espectro de observación, los conflictos también producen cambios sociales, en la misma línea de la “transacción social” de Jean Remy (2016). Se vuelven un indicador —del mismo modo que el derecho (Ugalde, 2015) pero sin limitarse a él— de lo que se considera o se vuelve negociable en la sociedad.

3. De conflicto a desigualdades estructurales: miradas desde la región andina

Los textos de esta sección temática se ubican mayormente en los dos últimos enfoques presentados, con abordajes mezclados. Las desigualdades sociales reveladas por conflictos de diferente naturaleza son un referente común, de la misma manera que las formas urbanas producidas por los conflictos. Cumple con las expectativas de ofrecer un abordaje multidisciplinario y apuntando varias temporalidades. Las contribuciones mezclan enfoques de sociología urbana, (micro) etnografía, aproximaciones socio-históricas, análisis de las formas, arquitecturas y dinámicas socio espaciales de las ciudades.

En el primer texto de esta sección temática, Pablo Vega Centeno propone una lectura de la conflictividad urbana a partir de la agudización de las prácticas de segregación y de exclusión en los espacios públicos de Lima. Desarrolla una reflexión en torno a diferentes “facetas en conflicto” entre usuarios en la ciudad, sean entre los conductores de vehículos motorizados y los peatones o entre los vecinos residentes y los transeúntes. Toma distancia de las lecturas macro teóricas que tienden a atribuir los hechos observados a las políticas neoliberales, fijándose más bien en lo cotidiano, en las prácticas, discursos o mensajes visibles en la ciudad: reacción de vecinos, rejas en los barrios, hípermediatización de la delincuencia, publicidades de promotores inmobiliarios, etc. Esta lectura de los conflictos urbanos evidencia la multiplicidad de las fuentes de la exclusión y desigualdad. Interactúan procesos globales y lógicas mercantiles, políticas urbanas (gestión de los espacios públicos por las municipalidades o priorización del automóvil por ejemplo), así como usos y representaciones de los propios habitantes de las ciudades. Lejos de una forma de ciudadanía que lucha por lo colectivo, la “ciudad de los vecinos” es exclusiva y segregada, caracterizada por miedo al otro, por encerramientos (gate communities), con una “aversión a la calle como espacio para la vida social”. Desde el momento en el cual los residentes aprovechan de su poder de decisión para excluir a otros, subrayando un cierto “riesgo de la democracia”, el barrio se va transformando como un espacio privado y la ciudad se fragmenta en una multiplicidad de enclaves, donde los extraños se encuentran cada vez más estigmatizados y marginados. Los conflictos —como procesos de exclusión entre grupos— se exprimen en toda su “crudeza” en el uso cotidiano de los espacios públicos, y materializan las discriminaciones entre clases sociales y el racismo, generalmente ausentes de la agenda política como de las preocupaciones de los limeños mismos.

Los procesos de producción de la ciudad, en particular del suelo y de la vivienda, analizados en el artículo de Andreina Torres, Víctor Pineda y Enrique Rey llevan también a la reproducción de la fragmentación, exclusión y segregación histórica de la capital venezolana. En su artículo titulado Las disputas urbanas en la Caracas del siglo XXI: retos y potencialidades en la producción social del suelo, se analizan dos casos reveladores de la capital venezolana: los Campamentos de Pioneros y la Gran Misión Vivienda Venezuela. Los autores exponen una serie de conflictos que se desprenden de las contradicciones entre la lógica de las organizaciones sociales y la lógica estatal en la producción del hábitat y el suelo urbano. Introducen la noción de ensamblaje tanto para caracterizar el conflicto como para mostrar la diversidad de relaciones que se establecen en torno a tres dimensiones involucradas en la producción del hábitat: a) los sentidos, objetivos y programa político; b) la participación, organización y división social del trabajo y c) las nociones de “propiedad”. El artículo resulta iluminador sobre la relación que tienen los conflictos locales con procesos más amplios como lo es la crisis petrolera sobre la producción del hábitat.

Desde Bolivia, Nadia Guevara Ordóñez propone relacionar las problemáticas contemporáneas de las ciudades latinoamericanas con procesos republicanos. En su artículo El conflicto entre la modernidad y la construcción de lo indígena en Bolivia desde el espacio urbano paceño, analiza las transformaciones urbanas legitimadas por el discurso de la “modernidad” de las élites citadinas a inicios del siglo XX, poniendo en evidencia la evolución de los cánones de segregación y explotación de la población indígena en La Paz. De una ciudad colonial que se caracterizaba por una marcadísima división entre “blancos” colonos y parroquias periféricas indígenas —similares a otras ciudades coloniales del continente—, La Paz va borrando sus fronteras materiales sin que desaparezcan las formas de exclusión. Esta “apertura del espacio” es concomitante de la instauración de nuevas formas de segregación y jerarquía. La demostración se basa en tres formas de control socio espacial: la regulación y la especialización del uso de los espacios urbanos (uso de las plazas o de los mercados, barrios cerrados); la puesta en escena de los cuerpos en el espacio público (vestimenta) y la limitación del acceso a los medios de transporte. Las normas y reglas, refiriéndose a una argumentación higienista de la urbanidad, buscan definir e imponer las buenas conductas en el espacio público. El cuestionamiento de las formas de apropiación del espacio urbano remite directamente a la incorporación de lo indígena en el discurso nacional, a la transformación de las formas de exclusión y la reproducción de las formas de dominación. Al mismo tiempo, emerge una participación activa de la población marginada frente a estos dispositivos de control, redefiniendo las reglas actuales de la convivencia y de la producción de la ciudad.

Los discursos higienistas y normativos están también en el centro de la reflexión de Carolina Pabón que explora el conflicto urbano como situaciones de “desprecio” entre grupos sociales con materializaciones violentas. En su artículo Espacio urbano, narrativas de desprecio y “limpieza social” en Bogotá expone cómo se entiende la inseguridad desde la perspectiva de los relatos de las personas en el sector de Patio Bonito. Explora una dimensión poco trabajada de los conflictos urbanos que tiene que ver con la radicalización de las visiones cotidianas de orden moral y social y la deshumanización que se deriva de ella. La autora llama la atención sobre la preocupante aceptación que tiene la violencia como instrumento para enfrentar los problemas de seguridad pero, además, plantea interesantes vínculos entre las narrativas del desprecio con las formas de estructuración del espacio urbano, las dinámicas barriales y comunales. Su planteamiento amplía la visión sobre los conflictos, introduciendo la dimensión de las prácticas y relatos de las personas.

El último artículo de la sección temática propone por su parte una lectura socio histórica de las condiciones que obstaculizan la resolución de conflictos de uso del suelo y de ocupación de ciertos espacios de la ciudad. En su artículo sobre las prácticas de ordenamiento de Bogotá y los conflictos derivados de la declaración de la Reserva Bosque Oriental en 1976, Humberto Rojas Pinilla interpreta estos conflictos como el producto de rutinas establecidas en el Estado que hunden sus raíces en la colonia y de la aplicación de medidas no «aclimatadas», es decir, supuestas soluciones a problemas locales que no parten ni de las dinámicas, ni de las prácticas de quienes habitan esas zonas. Para tal fin, el autor propone una cronología de las prácticas de planeación en Bogotá que le permite hablar de un habitus en el que los conflictos no pueden ser ni abordados, ni solucionados. La superación de ese habitus, se presenta como un desafío para la resolución de conflictos como la segregación socio espacial, la distribución inequitativa de los costos y beneficios de las intervenciones distritales y la extracción de recursos vía urbanización, clientelismo y gentrificación.

Más que un análisis de casos de conflictos evidentes, mediáticos, donde grupos y opiniones opuestas se enfrentan frontalmente, esta sección temática evidencia dimensiones subyacentes de las desigualdades y de los procesos de exclusión urbanos. Ofrece de esta manera una lectura de las dinámicas socio espaciales de la producción del espacio (Lefebvre, 1974) y de la ciudad, como bien lo plantea Vega Centeno. Las dimensiones de conflicto y de dominación se hacen presentes tanto entre los actores que participan directamente en la producción del espacio urbano, como en las formas de apropiación cotidianas y en los imaginarios. Al abordar los procesos de reproducción del orden socio urbano caracterizados por la multiplicidad de las formas de marginación, estos textos contribuyen de forma no directa pero original a los debates actuales entorno al “derecho a la ciudad” (Carrión & Erazo, 2016; Margier & Melgaço, 2016). De hecho, la entrada privilegiada no es la de las reivindicaciones colectivas de una ciudadana por una ciudad más justa. Al contrario, las prácticas cotidianas como las políticas urbanas traducen la multiplicidad de tensiones, con expresiones muy sutiles o violentas y cambiantes en el tiempo y en el espacio. De esta manera se evidencia la necesidad de prestar una atención minuciosa —y crítica— en la forma como las prácticas democráticas y políticas cuestionan la reproducción del orden social urbano.

En la sección general acogemos varios artículos que se inscriben en una reflexión sobre el tiempo, la historia, la memoria y el espacio, la ciudad, el territorio, el paisaje. En el artículo Espaço, Imagem e Memória: adensamento dos conteúdos coletivos à materialidade da cidade Andrei Mikhail Zaiatz Crestani y Regina Maria Klein Martins de Araújo abordan las relaciones socio espaciales que dan contenido al espacio urbano e imprimen en el tiempo significados que se vuelven densos materialmente. Es así como estas relaciones, tangibles e intangibles, construyen el paisaje urbano, al tejer memorias colectivas que se asignan a los lugares de la ciudad. Este artículo se apoya en una discusión en torno al proceso de asentamiento de los significados y de la memoria colectiva en los espacios urbanos y su relación con las acciones de gestión y apropiación de la población. El caso de estudio es el sector Largo da Ordem en Curitiba a partir del análisis de recortes de prensa en los últimos 50 años y en imágenes registradas por los usuarios en 2015, estableciendo el paralelo entre la imagen que se construye históricamente en acciones de la gestión y los fragmentos de esta memoria que quedan (o no) en la apropiación contemporánea.

En Modernización urbana y exclusión social en Cartagena de Indias, una mirada desde la prensa local Fabricio Fabián Valdemar Villegas trata de evidenciar el contraste entre los objetivos y referentes de los planes urbanísticos de la primera mitad del siglo XX en Cartagena de Indias y la mirada crítica de la prensa local. Pese a sus particulares disposiciones, los dos planes —el Plan Pearson de 1914 y el Plan Regulador de 1948— tenían como propósito la modernización del entorno urbano. En el ideario de las élites locales y nacionales, este objetivo estaba garantizado por las referencias que tenían los dos planes a los modelos urbanos euro centristas y por la priorización del componente morfológico. Esta modernización se apoyaba en la higienización, la implementación de servicios públicos y el equipamiento urbano, al servicio del despegue económico que por décadas le fue esquivo a la ciudad. Sin embargo, frente a esta pretensión, tal como la prensa lo pudo expresar, se oponía otra ciudad en donde la exclusión fue el rasgo sobresaliente de su vida social.

En su artículo El Centro Histórico de Quito en la planificación urbana (1942-1992). Discursos patrimoniales, cambios espaciales y desplazamientos socioculturales Santiago Cabrera Hanna analiza la construcción del discurso patrimonial autorizado sobre el Centro Histórico de Quito, mediante una indagación de su lugar en la planificación de la ciudad, desde sus primeros instrumentos, concebidos en la década de los cuarenta por Jones Odriozola, hasta las consideraciones más reflexivas, en la década de los noventa, sobre las relaciones entre el manejo del patrimonio edificado de la ciudad y sus habitantes, con base en la apreciación de los procesos de integración, segregación y gentrificación sociales, justificados en el paradigma de la regeneración de la ciudad y el conservacionismo.

El artículo El hábitat popular. Algunos aportes teóricos de la realidad habitacional de sectores desposeídos de Virginia Miranda Gassull propone una reflexión sobre los diversos enfoques de la problemática habitacional de los sectores populares a lo largo de las últimas décadas en Latinoamérica. La autora se ubica principalmente en la formación de la disciplina de arquitectura y destaca las corrientes desarrollistas, desde la arquitectura como disciplina técnico-social hasta los avances expuestos por organizaciones sociales de base dedicadas a esta temática y las nociones andinas. Esta lectura comparativa permite contribuir a la construcción de un marco teórico incorporando la visión de los distintos organismos internacionales que han operado en la construcción académica en torno a esta problemática del hábitat popular.

El tema del último artículo es bien distinto al de los anteriores, ya no tiene esta misma perspectiva histórica. En El ordenamiento territorial para la gestión del riesgo de desastres naturales en Colombia Daniel Calderón Ramírez y Klaus Frey tiene como punto de partida el hecho de que en Colombia la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (LOOT), es una de las herramientas que permitió la restructuración del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo, generando que los entes territoriales pudieran organizarse en una gestión conjunta al nivel central, bajo los principios de descentralización, coordinación, complementariedad y concurrencia; esto con el objetivo de fomentar acciones estratégicas coordinadas hacia el conocimiento del riesgo, reducción del riesgo y manejo de la emergencia. Los autores muestran cómo la LOOT ha permitido mejorar las competencias de los entes territoriales para la gestión del riesgo de desastres, por medio del traspaso de mayor autonomía del nivel nacional hacia los departamentos y municipios, así como el fortalecimiento de asociaciones municipales como el caso del Área Metropolitana del Valle de Aburrá y su plan intermunicipal de gestión del riesgo —Red Riesgos—.

Referencias

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Notas

1 La sexta edición de las JJA fueron un esfuerzo común del Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA), el Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos (CEMCA), el Instituto de las Américas (IDA) y la Casa de Velázquez (Madrid) en España. Recibió el apoyo de la Unidad Mixta Internacional del CNRS-iGLOBES y, con el proyecto ANR Bluegrass, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), la Embajada de Francia en Colombia, el Instituto Francés de América Central (IFAC), la Alianza Francesa de Bogotá, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), la Universidad Externado de Colombia, la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), el Colegio de México (Colmex) y el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) de la Alcaldía Mayor de Bogotá.

2 UMR CITERES, Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), Université François-Rabelais de Tours.