El territorio es un complejo sistema de relaciones en que confluyen recursos, funciones, potenciales, etc. Bajo esta perspectiva, es posible abordar las problemáticas y propuestas con un carácter integral, lo que en términos de desarrollo persigue el logro de una cohesión territorial que integre espacios, recursos, sociedades e instituciones inmersos en regiones, naciones o espacios supranacionales. En este punto resulta relevante abordar la desigualdad en función de que existen factores que diferencian la apropiación de las capacidades de acuerdo con las interacciones que se manifiestan en cada territorio.
En el presente trabajo exponemos una propuesta compuesta teórico-metodológica de análisis de las problemáticas y los recursos, mediante un enfoque de potenciales territoriales, el cual consiste en identificar recursos y determinar problemas a partir del uso y aprovechamiento que se hace de ellos, todo con el objetivo de atender a las condiciones de desigualdad territorial manifiestas en el desarrollo de las economías y de las personas.
La metodología empleada es la propuesta por el 'agenciamiento de desarrollo', cuyas bases suponen la relación presente entre ámbitos de participación, gestión y territorialización. Por medio de un estudio de caso se propone generar algunas reflexiones en cuanto a la desigualdad territorial y el papel que los potenciales de un territorio influyen como condicionantes del desarrollo.
El estudio de caso que aquí se presenta es parte de un esfuerzo realizado por un equipo multidisciplinario de investigadores pertenecientes al Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la misma casa de estudios, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, así como del Observatorio Mexicano de Políticas para el Desarrollo A.C., en el marco del proyecto "Fondo Único de Cooperación Técnica. Formulación de propuesta sobre agenciamiento de desarrollo: una estrategia de gestión territorial y articulación de potenciales locales", auspiciado por el IICA México.
Las acciones del estudio se llevaron a cabo de junio a diciembre de 2022 en el municipio de Rayones en el estado de Nuevo León (México). La estrategia metodológica y de análisis de la información empleó un enfoque descriptivo, identificando características y prácticas que permitieron delimitar los rasgos del territorio, mediante técnicas cualitativas para la recolección y tratamiento de los datos recabados con los actores y en general de las relaciones que se establecen en las prácticas productivas; se emplearon datos estadísticos que permitieron entender el contexto situacional.
En general se trató de un estudio de tipo transversal, lo que permitió obtener una imagen del estado en que se encontraba el territorio a partir de las relaciones establecidas (agenciamientos) y en función de la desigualdad territorial observada en el municipio respecto de la región en la entidad en que se encuentra. Se arrancó con un análisis de gabinete en el cual se reflexionó sobre la pertinencia del uso del agenciamiento de desarrollo como metodología idónea para retomar en el estudio de caso. Igualmente, se diseñaron en gabinete los instrumentos que ocuparían a lo largo del proyecto.
Ya en campo, se efectuaron tres talleres grupales con aproximadamente 30 productores fundamentalmente de nuez y aguacate, al igual que con autoridades estatales y municipales y asociaciones civiles, y 10 entrevistas individuales. El trabajo de campo se realizó a partir de entrevistas semiestructuradas a los actores territoriales. Para el caso de los talleres se llevaron a cabo metodologías de análisis participativos. Se llegó a los resultados que aquí se comparten utilizando la metodología del agenciamiento de desarrollo, misma que se explica más adelante.
A lo largo del texto se recuperará no solo la metodología del agenciamiento de desarrollo, sino los elementos clave que la constituyen. De entre estos, cabe resaltar la importancia de la gestión, entendida aquí como aquellos procesos de territorialización que generan agenciamientos basados en las expectativas e intereses ciudadanos. Para el agenciamiento de desarrollo es fundamental el tema de la gestión, pues es en este ámbito en el que el desarrollo puede operar de mejor manera a nivel local y regional.
Las discusiones alrededor de las causas que explican las disparidades económicas en las regiones se encuentran ligadas al estudio de las razones de la distribución espacial de las actividades económicas de la población, mismas que definen en gran medida la manera en que se configuran los procesos de desarrollo. La desigualdad alude a una condición de vulnerabilidad y discordante al acceso de recursos y servicios para el bienestar de una población.
En los territorios esta condición se encuentra ligada a fenómenos tales como el impacto del crecimiento de las ciudades o el aislamiento e inaccesibilidad geográfica, en los que prevalece la fractura y distorsión de cadenas productivas, la ausencia de circuitos de producción-consumo, al igual que la predominancia de economías de subsistencia, procesos de degradación ambiental, así como una alta dependencia de subsidios y transferencias públicas.
El abordaje de la desigualdad territorial supone la posibilidad de identificar las condiciones de desarrollo, al igual que las complejidades que se deben enfrentar en cuanto a la mejora en la calidad de vida de los habitantes de un territorio en su conjunto.1
La desigualdad lleva implícita un carácter comparativo, cuya naturaleza es de orden territorial fundamentalmente, de manera que la calificación y estratificación se determina en función del lugar que ocupa en un orden superior, es decir, frente a un conjunto de valores de una sociedad.
En el análisis económico, al igual que en otras ciencias sociales, la desigualdad se ha consolidado como un tema importante en cuanto a su naturaleza de fenómeno social, pero también como materia de políticas públicas para el siglo xxi. De hecho, se habla cada vez más de desigualdades que reflejan diferencias y divergencias que están relacionadas con características personales que van más allá del ingreso y la riqueza, como el género y la raza, pero también con las desigualdades que se viven por la edad o por la ubicación geográfica, si consideramos los impactos que el cambio climático tendrá, distintos en el tiempo y en el espacio (Mazari & Carrillo, 2022).
Desde el enfoque de potenciales territoriales, concebimos al territorio como detonador, más que como ente pasivo, de manera que sus características son los ejes orientadores de las intervenciones (Delgadillo et al., 2016a, 2016b, 2018). El desarrollo territorial así es el resultado del ejercicio de las capacidades locales para la superación de los problemas y el incremento en el bienestar de la población. Bajo una visión territorial, integral, y no solo funcional, el territorio pasa de ser un medio natural de soporte físico de los procesos a un agente de transformación social que vincula las relaciones económicas de acuerdo con y a través de su especificidad territorial e identidad económica, política, social y cultural (González, 2015).
Afrontar la desigualdad supone encarar condiciones de fortaleza y oportunidad y, por lo tanto, el emplazamiento de los rasgos del territorio que se relacionan con las actividades productivas, así como las sociales, culturales, entre otras más, conforme con el objetivo planteado por cada iniciativa; deben establecerse objetivos y prioridades particulares que requieren indudablemente de contratos, redes, alianzas y espacios de concertación público-privados. Es así que, frente a la especificidad manifiesta, consideramos a los potenciales territoriales como una noción que nos parece relevante incorporar al análisis, en tanto factores diferenciado-res sobre las condiciones de desigualdad y la superación de las problemáticas para la mejora de la calidad de vida (Delgadillo et al, 2018, p. 12).
Los potenciales territoriales son recursos relacionados en red que configuran al territorio, de manera que su enfoque de análisis identifica y valoriza los componentes de su estructura a partir de una perspectiva de sistema complejo, en el que el uso de recursos y el establecimiento de relaciones están apoyados por sus capacidades.
Hemos planteado que la desigualdad territorial es una cuestión de disparidad y vulnerabilidad, de forma que para identificar cuáles son las condicionantes necesarias para combatirla es necesaria una labor de planificación con enfoque de potenciales territoriales, misma que pueda aportar elementos para el diseño de estrategias en virtud del desarrollo territorial.
Por potenciales territoriales podemos entender un conjunto de condiciones latentes, facultades, dinámicas heterogéneas, instituciones, saberes, tecnologías, recursos, etc. -materiales e inmateriales-, en propósito del desarrollo que pueden ser activados mediante la generación e interacción de distintos tipos de relaciones, vínculos, interconexiones y procesos de articulación. Desde el enfoque del agenciamiento de desarrollo, estos potenciales territoriales no son estáticos ni condicionados (histórica o espacialmente), sino que se configuran a partir de encuentros y agenciamientos, prácticas concretas de gestión, participación, territorialización, innovación territorial y encuentros creativos.
Esta noción de potenciales territoriales para el desarrollo se apoya en la perspectiva de la formación y fortalecimiento de los capitales del territorio, retomada por distintos trabajos en el campo de la intervención y la planeación del territorio, cuyo marco teórico-instrumental ha partido del enfoque del desarrollo económico local. Los potenciales territoriales son elementos empalmados en una red que configura al territorio, de manera que su enfoque de análisis identifica y valoriza los componentes de su estructura a partir de una perspectiva heterogénea, en la que el uso de recursos y el establecimiento de relaciones están apoyados por sus propias capacidades (González & Sánchez, 2025).
Podemos decir que el problema de la desigualdad territorial se encuentra inscrito en el ámbito del funcionamiento de la estructura de un territorio, razón por la cual es fundamental analizar este último a partir de las interacciones que lo configuran. Para tales efectos, un enfoque basado en potenciales territoriales y la identificación de los agenciamientos que se presentan en el territorio nos permitirá entender y hacer propuestas sobre los procesos y las actividades de un determinado sistema territorial.
Los potenciales territoriales (figura 1), además de recursos medioambientales o materiales, comprenden las capacidades de los habitantes del territorio, las redes con que se encuentran vinculados los procesos de trabajo y vida, y la participación de las instituciones locales en la configuración del desarrollo y las actividades diarias, con esquemas participativos e incluyentes. Lo anterior supone el estudio de las relaciones entre factores tangibles e intangibles (Delgadillo et al, 2018, p. 12).
Los factores tangibles contemplan elementos sobre los cuales se realiza el desenvolvimiento de las actividades de desarrollo, entre los que podemos mencionar al propio medioambiente, la biodiversidad, la infraestructura de servicios e instalaciones para la producción de bienes y servicios, y otros factores no necesariamente físicos, tales como instituciones y organizaciones de diversa índole. Por otra parte, los factores intangibles refieren los rasgos de un territorio de acuerdo con las características de los agentes que lo componen, en relación con las particularidades demográficas, con las competencias con que cuentan, en dónde se ven reflejados los vínculos internos y externos del territorio (Alburquerque, 1994; Precedo, 2004).
Mientras los primeros estarían compuestos por elementos referidos a cierta lectura de 'base palpable' de las localidades, los segundos contemplarían atributos de otra naturaleza, entre los que figuran la organización social, la institucional, el capital humano, la cultura y las tradiciones. El enfoque de potenciales territoriales identifica y valoriza los componentes de la estructura territorial a partir de una perspectiva heterogénea en la cual el uso de recursos y el establecimiento de relaciones están apoyados por las capacidades del territorio (Gutiérrez, 2007).
Bajo esta perspectiva, se observa que el territorio es dinámico y se encuentra en constante cambio, no constituye algo acabado, razón por la cual el abordaje multidimensional por medio de potenciales permite observar los flujos y fuerzas que integran el sistema y las interacciones entre dimensiones, lo cual permite caracterizar de manera más fina los sutiles cambios que dan forma a un territorio (Alburquerque, 1994).
Para establecer cómo a través de los potenciales territoriales es posible generar propuestas de desarrollo económico local, consideramos los planteamientos e instrumentos del agenciamiento de desarrollo, que los tiene por base en tanto dimensiones de análisis, como abordaremos a continuación (figura 1).
Lo primero por tomar en cuenta es que el agenciamiento de desarrollo es un enfoque cuyo objetivo fundamental se encuentra en la incidencia territorial. La idea que propone del desarrollo implica abandonar visiones de carácter hegemónicas y unilaterales, ya que sostiene que las iniciativas que intenten abonar en el bienestar de los territorios deberán tomar en cuenta fenómenos tales como la heterogeneidad, la pluralidad y las distintas formas de actuar y entender el mundo por parte de los agentes regionales.
Definido como "el potencial de articulación que opera encuentros, territorializa procesos de intervención y por medio de su actuación distribuye multiescalarmente2 diversos elementos (rutas, funcionamientos y expresiones), en relación con el desarrollo", el agenciamiento de desarrollo implica un ejercicio de seguimiento, análisis e intervención de los territorios a partir de la investigación, el estudio y la incidencia de las relaciones que los producen y que al mismo tiempo generan (Delgadillo et al., 2016a, 2016b).

Fuente: elaboración de los autores.
Enfocarse en las relaciones y los vínculos como factor principal para el desarrollo permite ir más allá de las metodologías tradicionales, pues facilita lograr procesos de identificación y correlacionamiento de un mayor número de variables. Partiendo de la idea de que las relaciones y las series de relaciones producen tanto territorios como acciones concretas en los territorios, es posible afirmar que dichas series y dichas acciones distribuyen y conectan multiescalarmente diversos esfuerzos orientados a la constitución de rutas de desarrollo. El agenciamiento de desarrollo, así, opera la territorialización a través de cualidades particulares, es decir, la formación de rutas, relaciones, expresiones y acciones que determinan funcionamientos específicos para el territorio y su relación con otros territorios.
En esta metodología, se postula la existencia de dos procesos necesariamente asociados al territorio y, por lo tanto, al agenciamiento de desarrollo: la desterritorialización y la reterritorialización. El primero consistiría en apartarse (basados en una caracterización crítica) de los funcionamientos determinados por el territorio a través de la ruptura con cualquiera de sus elementos (Deleuze & Guattari, 2008, p. 14; Deleuze & Parnet, 2004). Por su parte, el segundo consiste en el establecimiento de nuevas formas de estos elementos, es decir, en el trazado de otro territorio.
Un agenciamiento se da cuando se efectúa el movimiento en un estado de cosas determinado y se expresa en un régimen de percepción colectiva espacio-temporalmente determinable (Deleuze & Guattari, 2008, p. 513). Así mismo, podemos señalar que pertenece al ámbito del desarrollo, cuando sus componentes se encuentran involucrados en un proceso de intervención que detona multivectorialmente rutas, funcionamientos y expresiones que abren nuevas formas de vida posibles (Delgadillo et al., 2016a, 2016b, 2022a, 2022b).
Para la operacionalización del agenciamiento de desarrollo se determinan tres ámbitos de acción, como ejes en el análisis tanto del territorio, así como de las relaciones: la participación, la gestión y la territorialización (figura 2).
Como ha sido sustentado conceptualmente en otros textos (Delgadillo et al., 2016a, 2016b, 2018, 2022a, 2022b), por participación se habrá de entender aquellas actividades de las cuales los actores "han formado parte" en una dinámica top-bottom, es decir, en vinculaciones entre instituciones consolidadas y la distribución de sus esfuerzos hacia agentes concretos (sociedad civil, organizaciones privadas, agencias de desarrollo, etc.). Por gestión, a su vez, comprenderemos aquellas actividades que los agentes "han formado", es decir, el conjunto de acciones, actividades o iniciativas que ellos mismos han realizado con la finalidad de modificar un estado determinado de cosas.
Esta figura recupera una dinámica bottom-top que la diferencia de la participación y la hace recuperar las motivaciones y los intereses públicos, así como su intención de vincularse con instituciones de todo tipo (Delgadillo et al., 2016a, 2016b, 2018, 2022a, 2022b). La territorialización, por su parte, se define como el resultado de las interacciones entre los ámbitos anteriores, la cual da cuenta de la configuración presente (Delgadillo et al., 2016a, 2016b, 2018, 2022a, 2022b; González, 2015).
Dichos ámbitos constituyen una propuesta para entender, pensar, analizar y, en su caso, incidir en los procesos de desarrollo a partir de una lectura clave del territorio y su mecanismo de constitución. Para la propuesta de agenciamiento de desarrollo, no solo es fundamental entender el territorio como el resultado de relaciones, interacciones y vínculos (más allá de la interpretación tradicional que lo entendía ya como la base física del espacio, ya como un constructo histórico-cultural), sino comprender que aquello que se relaciona funciona no a manera de 'activos', sino como 'potenciales'.
Recuperando las reflexiones y definiciones realizadas, es posible realizar una ruta que permita establecer una estrategia metodológica de intervención en los territorios (figuras 3 y 4). Al respecto cabe señalar que, desde una perspectiva general (figura 5), la puesta en operación de cualquier estrategia desde el agenciamiento de desarrollo implicaría cinco elementos:
Potenciales. Identificación participativa de potenciales y ventajas comparativas, factores territoriales tangibles e intangibles (económicos, culturales, políticos, sociales, medioambientales, etc.).
Análisis territorial. Análisis territorial multiescalar: micro, meso, macro, regional; actores político-económico-institucionales: gobierno (en sus tres órdenes), sociedad civil, ONG, etc.
Relaciones. Identificación y generación de relaciones y vínculos.
Articulación. Estrategias para la articulación de procesos.
Incidencia. Generación de mecanismos de intervención e incidencia.

Fuente: elaboración de los autores.
Como se ha mencionado, el estudio de caso que aquí se presenta formó parte de un esfuerzo efectuado por un equipo multidisciplinario de investigadores pertenecientes al CRIM-LTNAM, la Facultad de Ciencias Políticas de la misma casa de estudios, el IICA-México, así como del OMPD. Las acciones del estudio se llevaron a cabo de junio a diciembre de 2022 en el municipio de Rayones en el estado de Nuevo León (México).
Se arrancó con un análisis de gabinete en el cual se reflexionó sobre la pertinencia del uso del agenciamiento de desarrollo como metodología idónea para retomar en el estudio de caso. Igualmente, se diseñaron en gabinete los instrumentos que ocuparían a lo largo del proyecto. Ya en campo, se dictaron tres talleres grupales con aproximadamente 30 productores fundamentalmente de nuez y aguacate, al igual que con autoridades estatales y municipales y asociaciones civiles, y diez entrevistas individuales. El trabajo de campo se realizó a partir de entrevistas semiestructuradas a los actores territoriales. Para el caso de los talleres, se llevaron a cabo metodologías de análisis participativos.
De esta manera, la estrategia metodológica y de análisis de la información tuvo un enfoque descriptivo, identificando características y prácticas que permitieron delimitar los rasgos del territorio, empleando técnicas cualitativas para el tratamiento de los datos recabados con los actores y en general de las relaciones que se establecen en las prácticas productivas, en las que se emplearon datos estadísticos que permitieron entender el contexto situacional. En general se trató de un estudio de tipo transversal, que permitió obtener una imagen del estado en que se encontraba el territorio a partir de las relaciones establecidas (agenciamientos). Se llegaron a los resultados que aquí se comparten utilizando la metodología del agenciamiento de desarrollo.
Con base en la metodología señalada, se exponen algunos resultados del estudio de caso trabajado. Estos se presentan según el orden de la metodología.
La elaboración del diagnóstico de potenciales territoriales se hizo a partir de talleres participativos en los cuales se involucró a diversos productores de la región. En dichos talleres participaron autoridades locales y estatales. De igual manera, se realizaron grupos focales que contaron con la participación de autoridades federales, estatales y municipales. Lo revelado en este primer punto del análisis refiere relaciones positivas presentes en los distintos potenciales, no obstante que requieren de fortalecimiento, como, por ejemplo, el caso del potencial productivo en el que se registran acciones para la comercialización de la nuez y el aguacate a granel, que figuran entre los productos principales de la estructura económica del municipio; sin embargo, se han hecho esfuerzos en cuanto a la agregación de valor mediante procesos agroindustriales que requieren mayor empuje (tabla 1).
Con una extensión de 673,76 km2, Rayones es uno de los 51 municipios que integran el estado de Nuevo León ubicado al noreste de México, colinda a su vez con los municipios de Santiago, Galeana, Iturbide, Linares y Montemorelos en la misma entidad, así como con el estado de Coahuila; en una altitud de 906 m s. n. m. (figura 6). El municipio se localiza en la región citrícola del estado, predominantemente agrícola, destacando la producción de frutales, principalmente nuez pecana, aguacate, manzana y durazno. Destaca también la producción caprina y bovina.
De acuerdo con información oficial (Inegi, 2022), la actividad económica depende en un 80 % de la producción de nuez pecana, en virtud de que las condiciones atmosféricas, climáticas y orográficas de la región favorecen esta actividad productiva. La producción media anual de nuez en el territorio es de 1250 toneladas, lo que representa un valor de 75 millones de pesos. Los productores de nuez son mayoritariamente ejidatarios, con huertas de 2,5 ha en promedio, en las que se aprovechan más de dos variedades de nogal; la mayoría de estas pequeñas unidades de producción trabajan de manera individual y con escasos recursos, lo que limita el incremento de la productividad.
Algunas prácticas productivas no se realizan o se hacen de manera inadecuada, por las competencias limitadas del productor o por falta de equipo; fertilización, riego, poda, control sanitario, cosecha, selección, extracción de almendra y comercialización. La baja población en el territorio genera escasez de mano de obra, lo que ocasiona un incremento en los costos de producción.
| Potencial | Actual | Latente | |||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Suficiente | En consolidación | Insuficiente | Exiguo | Alto | Medio | Bajo | |
| Medioambiental | x | x | |||||
| Material | x | x | |||||
| Productivo | x | x | |||||
| Financiero | x | x | |||||
| Capital humano | x | x | |||||
| Capital social | x | x | |||||
[i]Fuente: elaboración de los autores con información de Fernández (2022).
Según la medición de la desigualdad generada por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, en la figura 7 es posible observar cómo el coeficiente de Gini muestra un comportamiento fluctuante en el estado de Nuevo León entre cada año de medición durante el período 2010 a 2022, en el que el mayor valor fue para el año 2016 de manera sobresaliente al resto de las entidades y al indicador nacional, por lo que ocupa el lugar número 27 de los 32 estados.
Así mismo, resulta relevante que esta condición cambió para 2022 en que disminuye el valor y se coloca en el número 13. Por su parte, el municipio de Rayones presenta el mismo comportamiento que la entidad para los años 2010 y 2020, en los que a nivel municipal pasó del lugar 45 de desigualdad en 2010 al 38 para 2020; comparativamente con los valores del estado, Rayones tuvo una reducción mayor (figura 8).

Fuente: elaboración de los autores con base en información del Coneval (2024).
A partir del análisis territorial realizado y lo identificado en campo, podemos observar una relación regional muy localizada en cuanto a las interacciones productivas en la producción de la nuez. Las actividades y relaciones son limitadas con un impacto y alcance territorial de la misma índole. Con base en el agenciamiento de desarrollo, la información recolectada en campo caracterizó el desenvolvimiento de las actividades productivas mediante actores inscritos en los ámbitos de gestión y participación.
Las principales interacciones de la producción de nuez en Rayones se encuentran inscritas en el ámbito de la participación, con instituciones que proporcionan, bajo esquemas asistenciales, apoyos para infraestructura y aquellos destinados al manejo del cultivo. Entre los actores inscritos dentro de este ámbito se encuentran instituciones de orden federal como la Comisión Nacional del Agua, la Representación Estatal de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, la Comisión Nacional Forestal y la Secretaría de Economía, ubicadas en los municipios de Cadereyta Jiménez y Monterrey (figura 9).

Fuente: elaboración de los autores.
En cuanto a instituciones de orden estatal, se identifican la Secretaría de Desarrollo Regional y Agropecuario, la Delegación Estatal de la Procuraduría Agraria y el Comité Estatal de Sanidad Vegetal, localizados en los municipios de Monterrey y Montemorelos.
Así mismo, los actores de gestión, además de los situados dentro del municipio de Rayones, se encuentran principalmente en los municipios de Montemorelos y Monterrey. Dentro del municipio las principales localidades son Rayones, José María Morelos (Santa Rosa), Pablo L. Sidar (Casillas) y Emilio Carranza. A salvedad de la relación establecida con un agente localizado en Atotoniles (Hidalgo), vinculado a la venta de la producción, el alcance de los nogaleros es local, ya que fuera de su territorio pierden rastro del destino de sus productos. Lo anterior limita las capacidades de incidir y escalar la producción de nuez, y con ello la obtención de mejorar su desarrollo.
A partir de la información levantada en los talleres participativos, así como en los grupos focales, podemos mencionar, en un primer momento, que la vocación productiva de la región tiene que ver con la producción de nuez, aguacate y, en mucha menor medida, con caprinos y bovinos. La dinámica de la producción es muy básica y obedece mayormente a la acción de productores individuales. En pocos casos se encuentran procesos de organización consolidados. El quehacer que a los productores ocupa su tiempo es relativo al manejo de los cultivos, al igual que a la renovación de los huertos.
A pesar de que existe la idea de que los procesos productivos podrían mejorar y de qué sería posible transitar esquemas de trabajo terciario (servicios turísticos), aún es muy incipiente el desarrollo de estos. En este sentido, como podemos observar en la figura 10, las actividades del municipio se concentran en actores relacionados con la producción de la nuez en un esquema un tanto limitado, sobre todo enfocado a la proveeduría de insumos y al control del eslabón de la producción. Así mismo, existe presencia de un entramado de actores institucionales relacionados con la actividad primaria y el uso de los recursos medioambientales, habiendo acciones presentes de la Conafor en la conservación de los bosques y de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, que acompaña algunas de las iniciativas productivas.

Fuente: elaboración de los autores con información de Fernández (2022).
Ahora bien, cuando particularizamos el nivel de análisis de la información recopilada por el grupo de trabajo en los talleres participativos y en los grupos focales, y utilizamos las herramientas propias del esquema de agenciamiento de desarrollo, empezamos a realizar hallazgos importantes. Partiendo de nuestro marco conceptual que indica la necesidad de particularizar las acciones referentes a la 'participación' y 'gestión', hallamos que, en el primer rubro, caracterizado como aquellas acciones realizadas de 'arriba abajo' identificadas mayormente con el ámbito gubernamental, la incidencia ha sido baja (ver figura 11).

Fuente: elaboración de los autores.
Si bien encontramos la participación a nivel federal de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, de la Secretaría de Economía, de la Comisión Nacional para el Agua, así como de la Comisión Nacional Forestal, el impacto de las acciones que ejecutan ha sido bajo. Los apoyos recibidos en el mejor de los casos continúan con una dinámica inercial. En este contexto, es necesario subrayar la desaparición de programas públicos dedicados al fomento de proyectos productivos.
A nivel estatal observamos presencia de la Secretaría de Desarrollo Regional y Agropecuario, de algunas instancias que los productores reconocen como sanidad vegetal, al igual que de la Procuraduría Agraria. En todos los casos la participación es menor.
En lo que tiene que ver con la gestión, podemos identificar algunos elementos relevantes que, sin embargo, se inscriben en la lógica básica del desarrollo de las actividades del sector primario: proveedurías, intermediaciones, comercializadores, etc. Si bien la incidencia en estos nodos sería relevante, únicamente redundarían en el mejor de los casos en el incremento de algunas acciones productivas.
Es por esto que, a lo largo del trabajo tanto de los talleres como de los grupos focales y de algunas entrevistas llevadas a cabo con los actores posteriormente, se identificó la necesidad de ubicar algunas líneas de fuga, esto es, algunas actividades que en la lógica del agenciamiento de desarrollo pudieran generar ejercicios de desterritorialización y reterritorialización en actividades de diversa índole.
Para el caso específico de Rayones, Nuevo León, este proceso de desterritorialización, de resemantización "rizomática" (Delgadillo et al., 2016b) del trabajo y de las acciones productivas condujo a lo que tradicionalmente se denominan "actividades turísticas", que, conforme con el potencial medioambiental del territorio, se inscribe en la línea del ecoturismo.
A lo largo del proceso de trabajo, diversos productores, autoridades, líderes locales y en general ciudadanos participantes en los talleres dictados, así como en los grupos focales, dieron cuenta de la inquietud de generar iniciativas de turismo y ecoturismo que permitieran, por un lado, trabajar a partir de los potenciales locales, específicamente el potencial medioambiental; y, por otro, de encontrar salidas rentables a la producción que llevan a cabo, como hemos dicho, ligada a la nuez y al aguacate.
Avanzando en esta ruta de desterritorialización creativa, podemos postular otro entramado de relaciones que correlacionen las iniciativas llevadas a cabo por los productores mayormente de nuez y algunos esfuerzos relacionados con la generación de emprendimientos de naturaleza turística, es decir, como se muestra en la figura 12, cuál sería una propuesta de red articulada con actores que se incorporen y conecten a la ya existente.
En este sentido y siguiendo nuestra metodología, que en un primer momento enuncia los procesos de participación y gestión en la producción de nuez, anclada a una actividad en este último ámbito (gestión) que se ha venido impulsando como es la Feria de la Nuez, se considera la posibilidad de promover actividades derivadas dirigidas hacia el ecoturismo, en función de que el potencial medioambiental es propicio, en el que podemos mencionar la relevancia a nivel federal de la Secretaría de Turismo.
A nivel estatal también podemos sumar a la secretaría encargada de llevar estos temas. Más relevante aún resulta proponer las actividades que llevan y podrían llevar a cabo las instituciones municipales. A este respecto cabe mencionar la Dirección de Turismo, la Dirección de Educación y Cultura, y la Dirección de Economía. Particularmente en el caso de Rayones, Nuevo León, el gobierno municipal ha mostrado un gran interés en efectuar proyectos relacionados con el turismo, por lo que se ha convertido en un buen aliado para estos temas.
En lo tocante a la gestión, encontramos ya diversas iniciativas, tales como restaurantes, cabañas, hoteles y tiendas de productos artesanales. Estas iniciativas requieren de procesos pormenorizados de capacitación, por lo cual se plantea la vinculación con instituciones educativas tales como la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma de Nuevo León, así como de organizaciones no gubernamentales u organismos multilaterales como el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura y el Observatorio Mexicano de Políticas para el Desarrollo A.C.
La realización del proyecto en conjunto posibilitó encontrar valiosas lecciones en torno a los ejes de la propuesta de agencia-miento. En lo relativo a la gestión, se identificó la pertinencia de la constitución de organizaciones de productores, así como la necesidad de eficientar sus mecanismos de coordinación. La lección aprendida más importante en este rubro tuvo que ver con la disposición de los agentes locales para llevar a cabo iniciativas de desarrollo local y regional.
En lo tocante a la participación, la lección aprendida principal estuvo relacionada con la disminución de apoyos por parte del gobierno federal para las organizaciones, al igual que para la elaboración de proyectos específicos.
En términos de territorialización, se aprendió que el mapa de acciones y relaciones que configura la realidad actual dista mucho de lo que existía anteriormente. Las acciones ejecutadas por los gobiernos actuales han forzado que los procesos de gestión incrementen su proporción y cobertura.
Para el caso de Rayones, Nuevo León, las lecciones aprendidas cubren de manera más compleja las tres áreas del agenciamiento de desarrollo.
En lo referente a la participación, es menester mencionar que el principal hallazgo es la alta relevancia que tiene el trabajo e incidencia del gobierno municipal para llevar a cabo las iniciativas de desarrollo gestionadas por los agentes locales, del diseño a la implementación. Los agentes gubernamentales locales son sensibles a las necesidades de los productores y apoyan los esfuerzos efectuados por los productores locales en diversas áreas.
Ahora bien, se aprendió que es preciso reforzar en esta escala subnacional la idea de que no en todos los casos las necesidades ciudadanas tienen que ver directamente con la asignación de recursos de manera directa. Se encontró que es indispensable hacer reflexionar a los actores gubernamentales locales sobre estrategias y formas de atender a los productores que no necesariamente tengan que ver con lo pecuniario. Actividades de fomento y divulgación como la 'Feria de la Nuez' contribuyen a la promoción del territorio, sin que se realice una transferencia directa a productores u organizaciones.
En lo que tiene que ver con los procesos de gestión, el hallazgo más importante tuvo que ver con el interés de la localidad para desarrollar iniciativas de desarrollo ligadas al turismo. Si bien la vocación productiva primaria local es mayormente nogalera y aguacatera, se identifica que el potencial ambiental con el que cuentan puede generar sinergias productivas positivas que no solo fortalecerían el ingreso de los pobladores, sino incluso las actividades cooperativas y organizativas. El desarrollo de emprendimientos turísticos y ecoturísticos, se aprendió, puede incrementar el valor agregado de las actividades primarias de la región. Existe un gran potencial para desarrollar actividades productivas que den el paso del sector primario al sector terciario.
Otro mecanismo para agregar valor es la identificación de las propiedades nutricionales y diversificación de usos de los productos primarios (como la nuez).
Finalmente, es posible señalar que la principal lección aprendida en términos de territorialización tuvo que ver con que, para lograr constituir un caso exitoso de turismo sustentable, se requiere contar con un instrumento tal como un 'plan maestro' que incorpore los procesos productivos de la región. Dicho plan maestro deberá contar con planes de innovación y planes de inversión sujetos a ser apoyados por programas, o vinculados a financia-miento de la banca social y de desarrollo.
Igualmente, algunas buenas prácticas detectadas en los territorios de trabajo del proyecto estuvieron fundamentalmente relacionadas con la organización y las relaciones establecidas durante el desenvolvimiento de las actividades económicas productivas.
La colaboración con las instancias gubernamentales potencia las capacidades de los productores en la medida en que son apoyados en la búsqueda de recursos. En el caso de la producción de nogal, ello ha significado la promoción de la actividad y la posibilidad de fortalecer al territorio e incursionar en el fomento de otros productos y sectores. Existe igualmente una cercana colaboración del gobierno municipal con los productores en las iniciativas de desarrollo gestionadas por los agentes locales, así como una diversificación de las actividades económicas del territorio por medio de la inclusión de otros sectores productivos (producción de nuez y actividades turísticas). En lo tocante a las actividades turísticas existentes, se cuenta con una 'Feria de la Nuez'.
Partiendo de lo antes mencionado, para realizar una propuesta de incidencia que recupere tanto las actividades que se generan actualmente en el municipio de Rayones, así como las inquietudes de los productores en torno a mejorar sus procesos productivos y avanzar en el desarrollo de otro tipo de actividades, es necesario tomar en cuenta las siguientes acciones:
Es preciso transitar de la producción primaria, esto es, de la producción de nuez y aguacate, hacia actividades relacionadas con el turismo y ecoturismo. Como se anticipó en el apartado anterior (figura 8) y se observa en la figura 13, para llevar a cabo un mejor aprovechamiento de los potenciales territoriales en dichas actividades se requiere incentivar procesos de participación, es decir, las acciones con el gobierno federal y el estatal. Igualmente, se requiere que el gobierno local se involucre de manera decidida en la promoción y gestión de las actividades ecoturísticas.
Entre las iniciativas propuestas (ver figura 13), un área de especial atención para la colaboración entre la Secretaría de Turismo estatal y los productores locales es la capacitación para el fortalecimiento de la producción de productos artesanales locales. Si bien se identifican iniciativas en este sentido, muchas de ellas se encuentran carentes del andamiaje necesario para optimizar y mejorar en distintos aspectos (volúmenes, estándares de calidad, etc.), así como para la promoción de los puntos de venta que actualmente realizan ya esa labor.
Esta vinculación es relevante, pues logrará apoyar las iniciativas de ecoturismo que se lleven a cabo y otras varias actividades relacionadas con el consumo de estos productos, como son los restaurantes y la oferta de hospedajes de manera inmediata y ya existente. Las alianzas con instituciones académicas y de cooperación internacional para el desarrollo son otras más de las interacciones ya existentes con importantes impactos posibles en cuanto a la colaboración en distintos ámbitos para la mejora del panorama productivo y social no solo de los productores y prestadores de servicios involucrados, sino de la población del municipio en general.
En lo referente a los procesos de gestión, es indispensable la generación de un 'plan maestro' que incorpore las actividades que se realizan actualmente, las actividades que pudiesen efectuarse en el corto plazo, así como planes y modelos de negocios a largo plazo. Como fue expuesto previamente, para llevar a cabo esta actividad en específico es viable ampliar y generar alianzas estratégicas con instituciones tales como el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura. Esta institución, responsable de elaborar este primer estudio, puede acompañar las acciones que en torno a este plan maestro se ejecuten.
El desarrollo en los territorios depende de un gran número de factores. En este documento hemos intentado generar algunas reflexiones sobre lo anterior a partir del agenciamiento de desarrollo a la luz de la desigualdad. Podríamos concluir este apartado sumando algunas recomendaciones que podrían coadyuvar a atender las necesidades territoriales mencionadas. A nuestro entender es preciso:
Acompañar a las instituciones sub-nacionales de gobierno con mecanismos de reconocimiento de formas de atender a los productores que no necesariamente tienen que ver con lo pecuniario.
Fortalecer las actividades cooperativas entre los productores, a partir del desarrollo de los proyectos ecoturísticos, como promover la creación de valor agregado de las actividades nogaleras para impactar en el incremento del desarrollo turístico.
Identificar las propiedades nutricionales y diversificación de usos de la nuez como mecanismo para agregación de valor.
Desarrollar actividades productivas que den el paso del sector primario al sector terciario.
Promover alianzas de coordinación con las instituciones financieras con presencia en el territorio seleccionado, para puntualizar requerimientos sobre las características de solicitantes y expedientes que deben presentar establecidas.
Así como fortalecer procesos de acompañamiento y asistencia técnica en por lo menos tres áreas: la búsqueda de financiamiento internacional para proyectos o desarrollo de capacidades de financiación; la facilitación para la organización y generación de actividades ecoturísticas con respeto al medio ambiente; y el fomento y la capacitación para empresarialidad de productos, servicios turísticos e, incluso, infraestructura turística.
El presente estudio ha permitido analizar el desarrollo territorial a través de la metodología de agenciamiento de desarrollo, aplicada al turismo local en Rayones, Nuevo León (México), como factor relevante para atender a la problemática de la desigualdad. Habiendo ubicado un panorama positivo en este tema, tanto para la entidad como para el municipio, la desigualdad es un elemento que se debe considerar en favor de mejores perspectivas productivas y de vida en general para los habitantes de Rayones.
Los resultados muestran que la identificación de potenciales territoriales es fundamental para diseñar estrategias que promuevan el desarrollo territorial. La metodología de agenciamiento de desarrollo demostró ser una herramienta efectiva para estudiar la articulación de los actores locales, incluyendo comunidades, autoridades y organizaciones, en la construcción de iniciativas turísticas que fortalecen la economía local y mitigan las desigualdades estructurales.
Para el caso de Rayones, destaca cómo el turismo local, cuando se lleva a cabo a partir de consensos y procesos participativos, puede convertirse en un motor de desarrollo sostenible, al aprovechar los activos endógenos del territorio y fomentar la cohesión social. Sin embargo, los hallazgos también señalan desafíos, como la necesidad de mayor apoyo institucional y financiamiento para escalar estas iniciativas.
Este estudio subraya la relevancia de integrar enfoques multidimensionales en la planificación territorial, abriendo caminos para futuras investigaciones sobre cómo el agenciamiento de desarrollo puede adaptarse a otros contextos rurales en México y América Latina, contribuyendo a la reducción de la desigualdad y al fortalecimiento de las capacidades locales.
La desigualdad territorial es un factor relevante por considerar en función de que, si bien el municipio cuenta con amplias posibilidades en el aprovechamiento de sus potenciales dada su ubicación geográfica, la conectividad es un factor que impacta de manera relevante, ya que en algún punto puede ser un factor de aislamiento, por ello, resulta relevante la promoción de acciones de cohesión social con otros municipios de la región, a fin de promover no solo acciones limitadas e individuales, sino de impacto para todo el territorio en donde se encuentran.
La colaboración con el gobierno municipal, que mostró interés en promover el turismo, y la propuesta de un 'plan maestro' para integrar actividades productivas y turísticas emergen como estrategias viables para el desarrollo territorial del municipio. Sin embargo, se identificaron desafíos, como la limitada incidencia de programas federales y la necesidad de capacitación para consolidar emprendimientos turísticos.
Este estudio subrayó la relevancia de los potenciales territoriales como herramientas para mitigar la desigualdad y fomentar el desarrollo económico local. Futuras investigaciones podrían explorar la escalabilidad de estas iniciativas en otros contextos rurales, así como la vinculación con instituciones educativas y financieras para fortalecer la gestión y la innovación territorial. La metodología de agenciamiento de desarrollo se consolida como un enfoque integral para transformar territorios, promoviendo la cohesión social y el bienestar de sus habitantes.
Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). (2024). Medición de pobreza: la cohesión social. https://www.coneval.org.mx/Medi-cion/Paginas/Cohesion_Social.aspx
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[2]Este trabajo forma parte de las actividades del proyecto PAPIITIN302123 "Desarrollo territorial y gestión institucional: un estudio sobre el desarrollo económico local y los potenciales territoriales en las periferias rururbanas de la región Centro de México, 2018-2024". Una versión descriptiva y no vinculada al tema de la desigualdad de este documento se encuentra enDelgadillo et al. (2025).
[3]Condición en la que una persona se enfrenta a carencias en más de una de las dimensiones que garantizan el derecho a un nivel de vida digna (https://igualdad.cepal.org/es/eje-de-desigualdad/desigualdad-territorial).
[5] González Valadez, I., Delgadillo Macías, J., & Lee Cortés, J. V. E. (2026). Desigualdad y potenciales territoriales. El caso del turismo en Rayones, Nuevo León (México). Territorios, (54-Especial), 1-27. https://doi.org/10.12804/revistas.urosario.edu.co/territorios/a.15229