Martínez, G., & Ribera, E. (Eds.). (2024). La historiografía urbana y la historia de las ciudades mexicanas. Instituto Mora. 355 pp.

 

Aun cuando a primera impresión la historia de la ciudad y la historiografía urbana podrían aparentar que persiguen el mismo objetivo de análisis, es pertinente señalar que una se distingue de la otra por una particular posición epistemológica, en la que se abordan preguntas tanto generales como específicas en aras de lograr un mejor entendimiento del problema tempoespacial que comportan las ciudades.

La historia de la ciudad, por una parte, se ha entendido como aquella que se plantea analizar a fondo y con espíritu crítico el fenómeno de la urbe, desarrollando análisis integrales basados en el estudio de las decisiones antrópicas de orden político, económico y sociocultural que se hayan subsumidas en la constitución material y operativa de la "ciudad". Por otro lado, la historiografía urbana se advierte como la literatura producida en el ámbito de ese tema, lo que necesariamente implica la elaboración de un examen encauzado a identificar las investigaciones efectuadas por especialistas y redes expertas que han interpelado el dilema histórico y evolutivo de la ciudad.

Es bajo tales perspectivas que el libro titulado La historiografía urbana y la historia de las ciudades mexicanas adquiere su sentido de conocimiento, configurándose como un esfuerzo colectivo destinado a comprender las cuestiones relacionadas con la experiencia histórico-urbana desplegada en México. Su realización se debe a la iniciativa de Gerardo Martínez Delgado y de Eulalia Ribera Carbó, quienes han encontrado terreno común en la materia urbana y en el interés académico manifestado en el seno del Instituto Mora.

Esta suma de once reflexiones se produjo en la incertidumbre que resultó de la pandemia de Covid-19 y de las desigualdades socioespaciales que se hicieron patentes en el contexto de dicha emergencia sanitaria de proporciones globales, lo que llevó a plantear un encuentro interdisciplinar en el que se discutió sobre la cuestión urbana y las ciudades. Esta convocatoria, que se materializó con un ciclo de conferencias celebrado en el Instituto Mora entre marzo y septiembre de 2021, condensó la experiencia de geógrafos, arquitectos, urbanistas, planificadores e historiadores, todos ellos aglutinados en un interés común conciliado sobre la idea de "ciudad".

El eje temporal de la obra se desdobla sobre una curva de larga duración de cinco siglos en la que se hacen evidentes los períodos de uso común en la historiografía mexicana. Desde el posclásico mesoamericano hasta los problemas urbanos recientes, los investigadores convocados por Martínez y Ribera llevan a cabo un esfuerzo historiográfico en el cual son develadas las formas de estudiar la ciudad mexicana en términos metodológicos, de lectura de fuentes, de análisis de restos materiales y de nuevos interrogantes que se han formulado dentro de esta corriente de estudio.

Asuntos como el "aislacionismo" de la ciudad, los determinismos económicos, el poder de las élites citadinas, la falta de pluralidad en las fuentes o el enfoque excesivo puesto en los temas de arquitectura y de diseño son conocidas como las críticas más duras que se han dirigido a la historiografía urbana. Sin embargo, los investigadores que participan en esta publicación han procurado, desde sus respectivos campos de estudio, sortear estos señalamientos esbozados por expertos como David Harvey, Edward Soja y Manuel Castells.

El trabajo con códices, fuentes coloniales, mapas indígenas y restos materiales coloca en el inicio de esta obra a Eduardo Matos Moctezuma, quien se dedica a problematizar el tema de la sacralidad del espacio tenochca. Más adelantado en términos cronológicos, Marcelo Ramírez Ruiz debate la interpretación hecha por los conquistadores peninsulares al respecto del término altépetl y de su relación con la idea del "pueblo de indios". De esta manera, el autor reafirma la conocida idea de que los españoles malinterpretaron el significado de la espacialidad mesoamericana para ajustar la organización político-territorial nahuatlaca a los estándares de organización occidental.

En lo que respecta a la etapa del Virreinato de la Nueva España, se hacen presentes los trabajos de Alain Musset y Diana Ramiro, quienes, respectivamente, se ocupan del problema del traslado y desaparición de ciudades novohispanas, así como de la ocupación y expansión de la frontera norte de la América Septentrional. Cabe mencionar que la cuestión novohispana en la que coinciden ambos autores reviste el inconveniente de no estar suficientemente abordada, ya sea por la carencia de fuentes directas o por la falta de formulación de preguntas de estudio. Esto es indicativo de una veta de oportunidad para futuras investigaciones y de un área de trabajo que, por ejemplo, ya han sido planteadas desde una perspectiva urbano-regional por Manuel Miño Grijalva a través de su libro El mundo novohispano: población, ciudades y economía. Siglos XVII y XVIII (2001).

De vuelta al texto, Ernesto Aréchiga, por su parte, se aboca a complejizar estudios de caso relacionados con el problema urbano indígena enfrentado a las políticas liberales del momento medio de la centuria decimonónica, al tiempo que reflexiona sobre la relación ciudad-periferia. En similar tónica del análisis de casos situados, Juan Sánchez postula una interesante tesis al proponer que el conocimiento de las ciudades mexicanas decimonónicas es menor en comparación a lo que se sabe de los bienes eclesiásticos. Eulalia Ribera, por su parte, y siguiendo un estudio tradicional de evolución urbana, se refiere al proceso de construcción del espacio urbano de Orizaba, mientras que Gerardo Martínez Delgado expone los recursos fotográficos como fuentes de alta utilidad para la investigación histórico-urbana.

En complemento y con el ánimo de construir la herramienta conceptual de "conquista de la periferia rural", Danivia Calderón cuestiona los sentidos y las rutas de urbanización que fueron seguidas para constituir el espacio de la ciudad de Oaxaca. En similar empatía por los problemas conceptuales, Héctor Quiroz pone en el centro de la discusión la idea de "urbanismo popular" para usarse como puente de análisis a la hora de estudiar y comprender los problemas urbanos de México y de América Latina.

Finalmente, esta serie de propuestas de estudio se cierra con el trabajo de Víctor Delgadillo, quien también recurre a los dilemas urbanos de los siglos XIX y XX para observarlos desde los enfoques del turismo y del patrimonio con el propósito de repensar los temas de herencia, identidad y memoria histórica de México. En términos generales, la obra apuesta por la larga temporalidad en aras de abstraer problemas teóricos, metodológicos, conceptuales y de fuentes.

A su vez, busca subrayar el potencial analítico de la historiografía urbana y su necesidad de observar su objeto de estudio en una dimensión espacial, social y multisituada, y no solamente en una escala inmóvil. Estos objetivos bien pueden suponer una continuidad de la idea ensayada en Después de la heroica fase de exploración: la historiografía urbana en América Latina, un trabajo que también fue coordinado por Martínez Delgado junto a Germán Mejía Pavony (2021).

No hay duda del aporte al conocimiento que se hace en el libro de La historiografía urbana y la historia de las ciudades mexicanas. No obstante, en ese mismo texto se identifica una tarea pendiente en el abordaje del problema urbano-histórico mexicano. Y es que, en gran medida, los autores apelan a la excepcionalidad, es decir, no se apoyan en unos conceptos ampliamente discutidos y unificados de la "ciudad" ni de lo "urbano" que sean acordes a la realidad histórica mexicana.

Con todo, la compilación de Martínez Delgado y Ribera Carbó sirve de pretexto para repensar estos temas sobre una discusión que apele a varias preguntas de interés. Por ejemplo, ¿cómo se puede definir la ciudad mexicana en un plano evolutivo? ¿Cómo ajustar la noción occidental de "ciudad" a las realidades históricas, centralizadas y periféricas de México? O, bien, ¿cuáles son las implicaciones de lo "urbano" en la historia de los Estados mesoamericano, novohispano y mexicano? Esto por mencionar solo algunos interrogantes en los que no se debe dejar de insistir. Pero, si hay algo que no se le puede negar a este libro, es su intención perfilada de debatir la cuestión urbana. En el largo plazo, su contribución podría sintetizarse en una historia sistémica que generalice, unifique y especifique las diversas experiencias urbanas practicadas en México.

Referencias

Martínez, G., & Mejía, G. (Coords.). (2021). Después de la heroica fase de exploración: la historiografía urbana en América Latina. Flacso Ecuador. https://doi.org/10.46546/2021-17

G. Martínez G. Mejía 2021Después de la heroica fase de exploración: la historiografía urbana en América LatinaFlacsoEcuadorhttps://doi.org/10.46546/2021-17

Martínez, G., & Ribera, E. (Eds.). (2024). La historiografía urbana y la historia de las ciudades mexicanas. Instituto Mora. https://doi.org/10.59950/IM.93

G. Martínez E. Ribera 2024La historiografía urbana y la historia de las ciudades mexicanasInstituto Morahttps://doi.org/10.59950/IM.93

Miño, M. (2001). El mundo novohispano: población, ciudades y economía. Siglos XVII y XVIII. Colmex.

M. Miño 2001El mundo novohispano: población, ciudades y economía. Siglos XVII y XVIIIColmex