10.12804/revistas.urosario.edu.co/territorios/a.14399

Sección General


Hacia una construcción de tipologías de movilidad cotidiana con foco en dos barrios populares informales de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina

Towards the Construction of Typologies of Daily Mobility in the Context of Two informal Settlements in the City of Buenos Aires, Argentina

Por uma construção de tipologias de mobilidade cotidiana com foco em dois bairros populares informais da Cidade Autônoma de Buenos Aires, Argentina


Denise Brikman1

1 CONICET-IIGG, Argentina.
denisebrikman@gmail.com.
0000-0001-5420-7670


Recibido: 22 de abril de 2024
Aprobado: 18 de abril de 2025


Para citar este artículo: Brikman, D. (2025). Hacia una construcción de tipologías de movilidad cotidiana con foco en dos barrios populares informales de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Territorios, (53), 1-27. https://doi.org/10.12804/revistas.urosario.edu.co/territorios/a.14399



RESUMEN

Este trabajo presenta el proceso de construcción de una tipología de movilidad cotidiana, o de modos de habitar el espacio urbano, realizada con foco en habitantes de barrios populares de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Argentina). Asimismo, se explora si es posible hablar de un modo de habitar característicos de los y las habitantes de los barrios populares. Para ello, se trabajan con datos obtenidos en encuestas en vía pública en zonas estratégicas de dos barrios seleccionados que poseen una distinta inserción en la estructura urbana. A partir de la aplicación de un método flexible y un análisis longitudinal de los movimientos cotidianos, se construye la tipología de movimientos diarios que esboza las principales características del habitar de los y las habitantes de estos barrios populares: 1) intra-barrial reproductiva y/o de cuidados, 2) intra-barrial actividades combinadas, 3) extendida pendular, 4) de proximidad productiva laboral remunerada y 5) de proximidad recreativas.

Palabras clave: Tipología; movilidades cotidianas; modos de habitar; barrios populares; informalidad; desigualdad; Argentina.


ABSTRACT

This paper presents the process of constructing a typology of daily mobility, or ways of inhabiting urban space, focusing on the inhabitants of poor neighborhoods in the Autonomous City of Buenos Aires (Argentina). It also explores whether it is possible to speak of a way of living characteristic of the inhabitants of working class neighborhoods. To this end, we work with data obtained from surveys on public roads in strategic areas of two selected neighborhoods that have a different insertion in the urban structure. Based on the application of a flexible method and a longitudinal analysis of daily movements, a typology of daily movements is constructed that outlines the main characteristics of the inhabitants of these working class neighborhoods: 1) intra-neighborhood reproductive and/or care activities, 2) intra-neighborhood combined activities, 3) extended pendular, 4) productive proximity to paid work and 5) recreational proximity.

Keywords: Typology; daily mobilities; modes of living; popular neighborhoods; informality; inequality; Argentina.


RESUMO

Este artigo apresenta o processo de construção de uma tipologia de mobilidade cotidiana ou de formas de habitar o espaço urbano, com foco em habitantes de bairros populares da Cidade Autônoma de Buenos Aires (Argentina). O objetivo é explorar se é possível falar de uma forma de habitar característica dos habitantes dos bairros populares ou, ao contrário, se essa caracterização não é aplicável. Para isso, foram utilizados dados obtidos por meio de entrevistas realizadas em áreas estratégicas de dois bairros selecionados, que possuem inserções diferentes na estrutura urbana. A partir da aplicação de um método flexível e de uma análise longitudinal dos deslocamentos diários, constrói-se uma tipologia de deslocamentos diários que delineia as principais características dos habitantes desses bairros: 1) atividades reprodutivas e/ou de cuidados intrabairros; 2) atividades combinadas intrabairros; 3) mobilidade pendular expandida; 4) mobilidade de proximidade produtiva (trabalho remunerado); 5) mobilidade de proximidade produtiva (atividades recreativas).

Palavras-chave: Tipologia; mobilidades cotidianas; modos de habitar; bairros populares; informalidade; desigualdade; Argentina.


Introducción

Este artículo se propone construir una tipología de movimientos cotidianos que permita iluminar circuitos diarios más o menos desiguales. Además, retoma las reflexiones impulsadas en mi tesis doctoral, pero se centra en el proceso de construcción de dicha tipología.

Se posiciona dentro de los estudios que analizan los procesos de segregación en las ciudades latinoamericanas actuales, haciendo foco en las características que toman estos procesos en los barrios populares.1 Asimismo, recupera aquellos trabajos que incorporan una perspectiva móvil, proponiendo un enfoque de estas problemáticas desde el análisis de las prácticas de movilidad (Sheller & Urry, 2006; Dureau et al., 2012; Jirón & Imilan, 2018; Di Virgilio & Cosacov, 2018).

En este sentido, a partir de un análisis de las movilidades cotidianas de los y las habitantes de dos barrios populares, este trabajo propone construir una tipología de movilidad cotidiana que evidencie distintas formas (o no) de recorrer y usar la ciudad. Adicional, se intenta analizar las características que toman los modos de habitar el espacio urbano de los barrios populares.

Para ello, seleccionamos dos barrios populares ubicados en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (caba), los cuales poseen dos localizaciones sustancialmente distintas (ver figura 1).2

Figura 1. Localización de los casos de estudio y referencias territoriales importantes

Fuente: elaboración propia.


El primero, Villa 15, se localiza en la zona sur, lindante al conurbano bonaerense (Área Metropolitana de Bs. As.3 en la figura 1), concretamente en el barrio de Villa Lugano —comuna 8—, territorio donde, desde la conformación de la ciudad, se localizan los sectores populares en diversas tipologías habitacionales (barrios populares, vivienda producida por el Estado y viviendas adquiridas en el marcado formal). Asimismo, dicha zona presenta cierta deficiencia de servicios y equipamientos en relación con otros barrios de la ciudad. El segundo, Rodrigo Bueno, se localiza en Puerto Madero —comuna 1—, uno de los barrios con mayor precio del suelo de la caba, asociado a los sectores medio-altos, y a metros del centro político-administrativo de la ciudad, por lo que presenta una mayor disponibilidad de bienes y servicios en las cercanías (Brikman, 2020).

Para llevar a cabo este estudio, se trabajan con datos obtenidos en encuestas en vía pública en zonas estratégicas de cada barrio y a partir de un método flexible o semiformal (Roldán, 1996; Heyman, 2012). De esta manera, se construye una tipología de movimientos diarios que parte de la reflexión teórica como marco de construcción general, pero que permite la emergencia de nuevas categorías por medio del análisis empírico. Se trabaja con dos variables principales (localización de las actividades y tipo de actividad) construidas teóricamente para analizar los movimientos realizados por las personas a lo largo de un día. A partir de dicho análisis se construye la siguiente tipología: 1) intra-barrial reproductiva y/o de cuidados, 2) intra-barrial actividades combinadas, 3) extendida pendular, 4) de proximidad productiva laboral remunerada y 5) de proximidad recreativas.

Hacia la construcción de una tipología

Buena parte de la sociología, desde Weber a la actualidad, utilizó la herramienta metodológica de la construcción de tipologías como modo de ordenar o clasificar la realidad que es compleja. La construcción de tipologías es un procedimiento de conceptualización y análisis empírico, mediante el cual se establecen distinciones y asociaciones entre las unidades observables. Así, se construyen un conjunto de categorías que intentan contener y reflejar la diversidad de situaciones que aparecen en la realidad social y permiten la comparación entre distintos casos de análisis. En este sentido, el producto final de la tipología es una construcción conceptual realizada por el investigador que permita iluminar elementos de dicha realidad que le interesa resaltar (Heyman, 2012).

Varios autores (Colina, 1990; Roldán, 1996; Heyman, 2012) plantean que existen dos grandes modos de construir tipologías: los que parten de la teoría y los que emergen directamente del análisis empírico. Sin embargo, exponen la necesidad de superar esta dicotomía y generar un proceso circular —perspectiva que intentamos desarrollar en este trabajo— que permita un ida y vuelta entre la construcción teórica y el análisis empírico. De este modo, proponen un método flexible o semiformal compuesto por distintas etapas. Primero, un momento de construcción teórica y elaboración conceptual, donde, luego de una revisión bibliográfica, se construyen nuevas entidades conceptuales que conforman los tipos de la tipología. Un segundo momento de carácter inductivo, donde, si bien parte de la tipología construida, se permite cierta flexibilidad para que de los datos analizados puedan surgir nuevos emergentes. Por último, se constata el emergente empírico con el modelo teórico elaborado.

Elementos teóricos como punto de partida de la tipología propuesta

En este sentido, este articulo tiene como objetivo la construcción de una tipología de movimientos cotidianos que permita iluminar la existencia de modos de vida particulares para los residentes de barrios populares. Para ello, mediante el análisis teórico se construyen los lineamientos generales de la tipología para, luego por medio del análisis empírico, moldear finalmente las categorías y someter a prueba la tipología construida. Por lo tanto, si bien es una tipología situada que dialoga con las características del territorio bajo análisis, se considera que puede resultar interesante la puesta a prueba en otros contextos urbanos.

En primer lugar, es necesario entender que las ciudades latinoamericanas se construyen de manera desigual: conviven espacios urbanos vinculados a la economía global con fuertes nichos de informalidad, lo cual abona a la construcción de ciudades cada vez más polarizadas, fragmentadas y segregadas (Sassen, 1997; Duhau & Giglia, 2008; Mattos, 2016). Asimismo, la distribución de las poblaciones en el territorio se solapa con una particular localización de los bienes, servicios y valores de uso: no casualmente, las zonas donde suelen residir los sectores más altos se encuentran mejor servidas, por el contrario, los territorios habitados por los sectores populares presentan ciertas deficiencias en relación al resto de la ciudad. Además, la posibilidad de apropiarse de estos beneficios se vincula al lugar que los sujetos ocupan en el espacio físico, vinculada con la posición en el espacio social (Bourdieu, 1999; Duhau, 2013). Retomando esta premisa, en este articulo nos preguntamos si existen (o no) formas de habitar características de los barrios populares o si es posible encontrar ciertas diferencias asociadas a la localización de los casos de estudio, ya que uno se emplaza en una zona habitada por sectores altos y mejor servida, mientras que otro se ubica en una zona popular.

Al hablar de modos de habitar, nos referimos a las formas en que las personas significan, utilizan y se apropian del entorno urbano (Duhau & Giglia, 2008). Aunque la localización residencial opera como referencia principal para estas prácticas, el espacio habitado no se limita necesariamente a ese territorio específico (Duhau & Giglia, 2008; Di Virgilio, 2008). Por lo tanto, es crucial examinar las rutinas diarias de las personas y los lugares que frecuentan en la ciudad para comprender cómo utilizan y se apropian del espacio urbano. Este artículo se centra en el análisis de las prácticas de movilidad cotidiana como un medio para comprender cómo las personas utilizan y se apropian del espacio. Estas prácticas incluyen los desplazamientos y movimientos que las personas realizan a lo largo del día para satisfacer sus necesidades y acceder a diversos bienes, actividades y servicios (Jirón, Lange & Bertrand, 2010; Mera, 2014; Di Virgilio & Perelman, 2014; Apaolaza et al., 2016).

Distintas investigaciones han señalado la posibilidad de identificar múltiples factores que inciden en la configuración de los patrones de movilidad. Estos factores pueden clasificarse en dos categorías principales: aquellos relacionados con las personas o los hogares, como el género, el empleo, la posición socioeconómica y la etapa del ciclo de vida, que se conocen como recursos de movilidad, y aquellos asociados con las características de los territorios, como la infraestructura y la accesibilidad, que influyen en la distribución de las oportunidades de movilidad espacial (Di Virgilio, 2008; Apaolaza & Blanco, 2015; Dureau, Giroud & Levy, 2021). Además, se ha observado una conexión entre la configuración de ciertos modos de habitar y el predominio de las actividades productivas o reproductivas a lo largo del día (Falú, 2014; Chaves et al., 2017; Jirón & Zunino, 2017). Estas diferencias en las actividades realizadas se traducen en diversos modos de desplazamiento, motivaciones para los viajes, duración de los desplazamientos, medios de transporte utilizados y costos asociados a los viajes.

Por último, un elemento esencial para la construcción de nuestra tipología es la noción de proximidad. Duhau y Giglia (2008) distinguen entre el espacio de proximidad (entendido como los alrededores de la vivienda y asociado a un tipo especifico de espacio urbano) y un espacio metropolitano más amplio (que permite la relación, uso y apropiación de la metrópoli). Se plantea que la vivienda es el punto de anclaje principal, donde se desarrollan las movilidades cotidianas, y que el barrio opera como un punto intermedio de conexión con el exterior. El espacio de proximidad funciona como soporte (económico, relacional, social, identitario, simbólico) de la inserción y las relaciones socioespaciales. Se vuelve un elemento central de la movilidad, ya que las percepciones y representaciones sociales, los vínculos construidos y los aspectos morfológicos promovidos influyen en las prácticas de movilidad cotidiana de sus habitantes (Duhau & Gilia, 2008; Miralles-Guasch & Sardà, 2013).

Existe cierta discusión sobre las potencialidades y limitaciones del uso de la proximidad, donde autores, quienes analizan procesos de ciudades europeas, lo plantean como un elemento positivo que reduce tiempos de viaje y tiene impactos ambientales y sustentables (Miralles-Guasch & Sardà, 2013). Sin embargo, desde la bibliografía latinoamericana, algunos autores lo asocian a la idea de repliegue barrial o encapsulamiento de la vida cotidiana, característico de los sectores populares (Lazo & Calderón, 2014).

Con este marco conceptual, en el que se sustentan la tipologías de modos de habitar el espacio urbano propuesto, se construyen dos dimensiones:

a) El tipo de actividades realizadas: 1) productivas-laborales remuneradas, 2) productivas-estudio, 3) reproductivas y/o de cuidados (compras, actividades en el hogar, llevar o buscar familiar a espacio educativo, acompañar y esperar a familiar o amigo en actividad), 4)recreativas, 5) administrativas y otros y 6) traslados o en movimiento.

Construimos dichas variables haciendo eje en la distinción entre actividades productivas, reproductivas y recreativas. Si bien se reconoce que existe un debate sobre el uso de las nociones de actividades productivas y reproductivas, para este artículo, en sintonía con otras investigaciones, ratificamos su vigencia y utilidad (Morales & Acosta, 2023). Asimismo, recuperando a dichas autoras, se valoran aquellas perspectivas que reconocen cómo estos términos se han ido nutriendo e incorporando de la noción de cuidados, la cual desarrolla una perspectiva más amplia del rol de las mujeres en las sociedades y de la importancia de los trabajos destinados a reproducir y cuidar la vida. A la vez, en este trabajo, se considera que tanto las actividades productivas como reproductivas deben ser entendidas como trabajo, puesto que ambas cumplen un rol fundamental en la reproducción del capital (Federici, 2013; Rodríguez, 2019).

b) Localización de las actividades (teniendo en cuenta la distinción entre la proximidad y el espacio metropolitano, ver figura 2): 1) en el propio barrio (Villa 15 o Rodrigo Bueno), 2) en la zona de proximidad de sus barrios de residencia, 3) en la zona central de la ciudad y su corredor centro, 4) en la zona norte de la ciudad, 5) en la zona sur y 6) en el Gran Buenos Aires.

Figura 2. Categorías de la dimensión "Localización de las actividades"

Fuente: elaboración propia.


Esta categorización amerita cierta explicación de las zonas mencionadas, ya que dicha división es producto de una combinación de factores: a) la división entre norte, sur y zona centro (ver figura 2) se construye mediante el análisis de indicadores socio-demográficos y su correlato espacial (Mazzeo et al., 2012); b) un análisis de tipo morfológico que tiene en cuenta las tipología de hábitats o contextos urbanos que definen dinámicas sociodemográficas y residenciales diferenciales (Marcos et al., 2015), y c) la clásica división entre el norte y sur de la ciudad dado por la Avenida Rivadavia (ver figura 1). Teniendo en cuenta estas tres dimensiones, se construye una división propia de las comunas4 y barrios de la ciudad entre norte, centro y sur.

Por otro lado, se distingue el barrio popular de la zona proximidad, entendida como el barrio contenedor de la villa (Lugano en el caso de Villa 15 y Puerto Madero en el caso de Rodrigo Bueno) y los barrios lindantes.5 Por último, se trabaja con la división entre la caba y su conurbano (GBA).

Asimismo, prestamos atención a la localización de las actividades bajo el supuesto que, en los desplazamientos más allá de la vivienda, es posible acceder a zonas más o menos dotadas de la ciudad y gozar de sus beneficios.

Elementos metodológicos

Concretamente este trabajo realiza un análisis longitudinal de las movilidades cotidianas de los y las habitantes de los barrios populares a lo largo de un día, tomado como modelo. Aunque el análisis longitudinal se ha utilizado, en un principio, en el estudio de las movilidades residenciales, incorporar esta técnica en el análisis de la movilidad cotidiana ofrece una perspectiva procesual de un fenómeno intrínsecamente dinámico. Esta metodología va más allá de solo registrar los desplazamientos con un propósito específico (el origen y destino) y sus características (el tiempo de viaje y la duración de la actividad), sino que permite examinar los circuitos formados por una serie de prácticas de movilidad encadenadas a lo largo del día, lo que revela el complejo conjunto de actividades que llevan a cabo los habitantes diariamente, incluso cuando los motivos de sus desplazamientos no son tan evidentes. Además, esta técnica resulta útil para identificar patrones de movimiento e investigar las razones que subyacen a estas diferencias.

Para realizar este análisis, se trabaja con datos primarios obtenidos en una encuesta realizada en vía pública en Villa 15 y Rodrigo Bueno. Este instrumento obtiene datos de las personas6 que están circulando por ciertos puntos del barrio. En estos casos, se seleccionaron como puntos estratégicos sus entradas, considerando que por dichos puntos circula una parte significativa de la población. Asimismo, el trabajo de campo contó con diferentes jornadas de recolección variando días y horarios, con el fin de obtener diferentes perfiles de población.7

La encuesta relevó datos sociodemográficos de las personas, los desplazamientos que realizaron durante el último mes por distintos motivos (y sus características) y el itinerario de actividades y movimientos que las personas realizaron durante el día de encuesta. En este artículo, analizamos los itinerarios de desplazamientos del día, es decir, las actividades realizadas y/o proyectados entre las 5 a. m. y las 12 a. m., detallando la hora de inicio de la actividad, el tipo de actividad, el lugar donde se realiza y localización, la hora de inicio del desplazamiento y el modo de transporte.

En Villa 15, en el año 2017, se realizaron 215 encuestas, de las cuales 174 viven en la villa. El 60 % de los casos eran mujeres y el 40 %, varones. En Rodrigo Bueno, efectuamos 241 encuestas en el año 2018, de las cuales 187 correspondían a habitantes del barrio. El 56 % de los entrevistados eran mujeres y el 44 %, varones. En ambos casos, se realizó una ponderación para expandir la muestra, teniendo en cuenta la edad y género de la población de estos barrios en el censo de 2010.8

Además, más allá de que la encuesta se aplicó a transeúntes de los puntos, se trabajó únicamente con los residentes de los casos de estudio. Como mencionamos, empleamos dos dimensiones de análisis que poseen las siguientes categorías: tipo de actividad y localización.

Mediante el paquete Optimal Matching (OM) del programa R se construyó una tipología de trayectoria diaria de actividades, una tipología de trayectoria diaria de localizaciones en la ciudad y una tipología que conjuga las dos variables mencionadas: el tipo de actividades realizadas a lo largo del día y sus ubicaciones en la ciudad. Esta técnica sirve para trabajar con datos longitudinales, prestando atención a la secuencia y temporalidad de los eventos. En este caso, la unidad de análisis son los movimientos de las personas realizados a lo largo del día (de 5 a. m. a 12 a. m. para captar los distintos horarios laborales), dividido en fracciones de veinte minutos. Estos movimientos se clasifican según el tipo de actividades realizadas y los lugares recorridos y luego se combinan ambas dimensiones.

Este tipo de análisis permite agrupar secuencias similares, a partir de identificar patrones estructurales y diferenciarlas de otros grupos. Como resultado, los diferentes "tipos de trayectoria de movilidad cotidiana" reunieron itinerarios homogéneos en su interior y diferentes entre sí, considerando tanto el tipo de actividades realizadas, su ubicación, secuencialidad y duración (Studer et al., 2011; Zwiers & Kleinhans, 2016).

Según Studer et al., (2011) este tipo de análisis en R poseen cuatro etapas. La primera etapa refiere a la elección del método que permite cuantificar las diferencias y similitudes. En este trabajo, utilizamos la herramienta ÜM, la cual permite efectivizar el costo mínimo de transformar una secuencia en otra a partir de dos operatorias: insertar/eliminar elemento y sustitución.9 En la segunda etapa, el programa agrupa secuencias similares que sean lo más homogéneas posibles y disimiles entre sí. El programa brinda una serie de agrupamientos, de modo que, en cada iteración, agrupa casos individuales para que sean lo más homogéneos entre sí. En tercer lugar, se calcula la calidad de cada una de las agrupaciones obtenidas; en este paso, se identifica la mejor partición desde el punto de vista estadístico de los agrupamientos y se trabajan con distintos indicadores, los cuales nos permiten tomar la mejor decisión en términos estadísticos. Por último, se interpretan los resultados. Para el análisis, utilizamos la técnica del árbol. Se comienza con todos los individuos agrupados en un nodo inicial. Luego, se particiona recursivamente cada nodo usando los valores de un predictor. En cada nodo, el predictor y la división se eligen de tal manera que los nodos secundarios resultantes se diferencien lo más posible entre sí y posean la mayor homogeneidad dentro de cada grupo. El proceso se repite en cada nuevo nodo hasta que se alcanza algún criterio de detención.

Asimismo, complementamos el análisis de árbol con un análisis de ANOVA11 para evaluar la relación entre las secuencias o trayectorias con otras variables más sencillas, en este caso, centrando el análisis en lugar de residencia.11 El objetivo reside en comprender qué variables explican las diferencias entre los agolpamientos (Studer etal., 2011), a partir de un análisis de varianza.

Tipologías y modos de habitar el espacio urbano

En este apartado se construyen las bases para realizar una tipología de movimientos cotidianos y modos de habitar (usar y apropiarse) el espacio urbano. En este caso, se trabajan con poblaciones de barrios populares para advertir si es posible identificar patrones de movimiento propios de estas poblaciones.

Para ello, se construyó la siguiente tipología de movimientos, teniendo en cuenta dos variables: tipo de actividad (ver figura 3) y localización de las actividades (ver figura 4).

Figura 3. Análisis de cluster mediante la técnica de ÜM de la dimensión "Tipo de actividad"

Fuente: elaboración propia con base en los datos de encuesta en vía pública.


Figura 4. Análisis de cluster mediante la técnica de ÜM de la dimensión "Localización de las actividades"

Fuente: elaboración propia con base en los datos de encuesta en vía pública.


En primer lugar, vale aclarar que, dentro de cada cuadrado, se observan filas que corresponden a la trayectoria diaria de una persona, desde las 5 a. m. a las 12 a. m., y se pueden observar los distintos tipos de actividades que realiza (o el conjunto de personas que conforman el grupo de cada una de las imágenes) a lo largo del día. El primero de los gráficos refiere al conjunto de las personas habitantes encuestadas de los barrios populares analizados. A medida que dicha muestra se va fraccionando, se generan nuevos subgrupos de dicha población, concluyendo con cinco subgrupos: actividades reproductivas; combinación de actividades reproductivas o de cuidados con pequeñas jornadas laborales remuneradas; actividades recreativas; actividades educativas y recreativas con algunas tareas de cuidado/reproductivas; y actividades laborales remuneradas en el día de estas personas.

Al igual que en el caso anterior, identificamos distintos gráficos que nos iluminan sobre las trayectorias diarias de las personas encuestadas, observando las distintas localizaciones que recorren a lo largo de un día. Se obtuvieron cinco tipos de trayectorias diarias vinculadas a la localización: un primer grupo que realiza la mayor cantidad de actividades en el propio barrio (intra-barriales); un segundo grupo, donde se observan mayores recorridos localizados en la zona norte y corredor centro y zona sur (que denominaremos movilidades extendidas); un tercer grupo con fuerte peso de recorridos localizados en la Provincia de Buenos Aires o conurbano bonarense (al igual que las anteriores, denominaremos movilidades extendidas); un cuarto grupo con mayores movilidades en zona norte (también movilidades extendidas), y un último grupo donde las movilidades y actividades se realizan principalmente en la zona de proximidad.

De la combinación de estas categorías emergentes para cada dimensión (localización y tipo de actividad), se construye una tipología que integra ambas dimensiones: 1) intra-barrial reproductiva y/o de cuidados, 2) intra-barrial actividades combinadas, 3) extendida pendular, 4) de proximidad productiva laboral remunerada y 5) de proximidad educativas y recreativas. A continuación, desarrollaremos cada una de ellas en profundidad, teniendo en cuenta el peso que tienen en los casos de estudio, siendo la primera la que ocupa al 35 % de los encuestados y la quinta la que menor peso posee (7 %) (ver figura 5).

Figura 5. Distribución porcentual de las tipologías sobre el total de la muestra de ambos barrios

Fuente: elaboración propia.


Tipología 1. Intra-barrial reproductiva y/o de cuidados

La primera tipología se caracteriza por pasar la mayor cantidad de horas del día dentro de los límites del barrio (ver figura 6, color verde) y realizar la mayor cantidad de tiempo actividades de tipo reproductivas (ver figura 6, color celeste). Por lo tanto, una parte importante de la población de estos barrios populares (35 %) pasa la mayor parte de su día dentro del territorio de residencia, evidenciando un alto grado de encapsulación de la vida cotidiana (Hannerz, 1986, citado en Segura, 2013).

Figura 6. Tipología 1. Intra-barrial reproductiva y/o de cuidados

Fuente: elaboración propia con base en los datos de encuesta en vía pública.


Estas poblaciones habitan, la mayor parte del día, en el propio barrio, con algunos períodos de tiempo en la zona de proximidad y, en menor medida, en la zona sur y centro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Estos periodos de tiempo fuera de la villa se realizan entre las 7 a. m. y las 8 p. m. Asimismo, esta tipología refiere a quienes realizan, a lo largo del día, actividades reproductivas y/o de cuidado (compras en el hogar, llevar y traer niños y niñas del colegio, acompañar a alguien a alguna actividad, tareas en el hogar), las cuales se combinan con actividades recreativas o administrativas/otros que ocupan franjas horarias más cortas que se realizan principalmente dentro de las inmediaciones de la villa.

Estamos frente a movilidades cotidianas que configuran modos de habitar centrados en el propio barrio, con un uso casi inexistente de otras zonas de la ciudad. En este sentido, son poblaciones que gozan en su cotidiano de las externalidades positivas y negativas12 de los barrios populares. En términos positivos, se evidencia en la encuesta que se accede fácilmente a una serie de comercios, espacios comunitarios (comedores, centros sociales y culturales, etc.) y oficinas estatales descentralizadas (para hacer trámites como el documento de identidad, asistencia social, garantía de derechos, entre otros) emplazadas en estos territorios. Evidentemente para estas personas resulta posible resolver sus necesidades cotidianas dentro de los márgenes de las villas, gracias a la existencia de cierto equipamiento (en muchos casos construido por los propios habitantes) lo permite. Por ejemplo, en ambos barrios existen espacios educativos (que van desde el nivel inicial hasta el bachillerato tanto para niños/as como adultos), espacios sociales (comedores13 sobre todo) o emprendimientos comerciales (kioscos, almacenes, carnicerías, entre otros).

En términos negativos, son barrios que presentan deficiencias en relación a la disponibilidad y calidad de los servicios y equipamientos. La dotación de servicios (agua, luz) posee un tendido informal y, en muchas situaciones, una provisión deficiente y de menor calidad que la de la ciudad formal. Asimismo, las calles y veredas, en muchos casos, han sido construidas por los propios vecinos por lo que son más angostas o con superficies que presentan complicaciones para circular, sobre todo para personas que circulan con cochecitos de bebés, personas con discapacidad o de la tercera edad. A la vez, están expuestos a condiciones ambientales deficientes debido a situaciones de contaminación, basura y más. Pasar gran parte de día en sus barrios implica estar expuestos constantemente al uso de servicios y equipamientos deficientes en comparación a los que se localizan en otras zonas de la ciudad y a situaciones que empeoran su calidad de vida.

Por último, por las características que toman este tipo de movilidades cotidianas intra-barriales, es posible suponer que generan relaciones sociales estructuradas principalmente con poblaciones de su misma clase social, con bajas interacciones con personas de otras clases. En este sentido, se asocia a lo que Katzman (2001), identifica como "el aislamiento social de los pobres" (p. 178), fenómeno por el cual los procesos de segregación reducen las interacciones entre los distintos estratos sociales, generando un círculo vicioso en el que se potencia la segregación. El tendiente proceso de desafiliación del mercado de trabajo formal, el crecimiento de poblaciones que se vinculan con el mercado informal,14 la segmentación de los servicios públicos y la concentración espacial generan un grado de aislamiento que se convierte en un obstáculo para acumular los activos que se necesitan para dejar de ser pobre. Además, dos elementos refuerzan este proceso para los y las residentes que presentan este tipo de movilidades. Por un lado, los y las habitantes de los barrios populares suelen ser estigmatizados por los medios de comunicación, lo cual es un elemento reconocido por los propios habitantes a la hora de preguntarles qué creen o qué opinan del barrio y de la población a los y las vecinos de la zona. Por otro lado, el resto de la población evita circular por estos barrios, tal como se observó en la encuesta, reduciendo las posibilidades de interacción social. Por lo tanto, la baja circulación por otras zonas de la ciudad, sumado a la poca vinculación con personas de otras clases sociales, produce una retroalimentación constante de los procesos de segregación en donde ser pobre produce cada vez más aislamiento y reduce las posibilidades de mejorar tal condición.

Tipología 2. Intra-barrial actividades combinadas

Esta tipología se caracteriza por una fuerte tendencia al encapsulamiento dentro del propio barrio a lo largo del día de los habitantes, aunque con mayores tiempos fuera del barrio y lugares recorridos. Como se observa en la figura 7, los tiempos en el que las personas están fuera del barrio —todos los colores menos el verde oscuro— haciendo alguna actividad son más prologados. A lo largo del día, se combinan actividades reproductivas con productivas (laborales o educativas) de jornadas reducidas, actividades recreativas y/o administrativas. Teniendo en cuenta ambas tipologías (1 y 2), es posible afirmar que más de la mitad de la población de estos territorios (35 % referido a la tipología 1 y 29 %, a la 2) transcurre gran parte de su día y realiza la mayoría de las actividades dentro de los límites de la villa. En este sentido, se observa una diferencia con lo que sucede en la ciudad general, donde —más allá de las diferencias en los datos disponibles—15 es posible mostrar que el 64 % de los desplazamientos cotidianos se desarrollan hacia fuera de las zonas de proximidad residencial y solo el 36 % se emplazan en la misma comuna en la que se reside (ENMODO, 2018).

En este caso, se observa con claridad la asociación entre las actividades reproductivas y las circulaciones intra-barriales (puesto que, como se observa en la figura 7, los momentos cuando se realizan este tipo de actividades —celeste claro— coinciden con los momentos de permanen­cia en el barrio —verde oscuro—) y el traslado por la zona de proximidad u otras zonas asociadas a la realización de otras actividades. Si bien en esta tipología también el espacio barrial funciona como estructurador de la vida cotidiana, se observan mayores circulaciones hacia otros puntos de la ciudad.

Figura 7. Tipología 2. Intra-barrial actividades combinadas

Fuente: elaboración propia con base en los datos de encuesta en vía pública.


Tanto en esta tipología como en la anterior, resulta interesante recuperar la idea de la movilidad en tanto capital. En una urbe caracterizada por la distribución desigual de recursos, bienes y servicios, el acceso a estos elementos está condicionado por los capitales disponibles, ya sean económicos, simbólicos, etc. (Aguiar, 2011). En este contexto, la movilidad se convierte en un recurso crucial, dado que facilita el acceso a otros recursos (Kaufmann et al., 2004; Jouffe, 2011; Apaolaza & Blanco, 2015). Estos modos de habitar, caracterizados por movilidades cotidianas desarrolladas dentro de los limites barriales, evidencian cierta limitación en la disponibilidad de este conjunto de capitales, aunque el abordaje de esta línea de trabajo implica un trabajo más profundo cualitativo, el cual no se desarrolla en esta oportunidad.

Por otro lado, algunos autores (Lazo & Calderón, 2014) plantean que el uso de la proximidad no solo se relaciona con limitaciones económicas o con un repliegue hacia el barrio, sino que puede ser concebido como una estrategia desarrollada por los individuos para obtener beneficios en términos de costos y tiempo de desplazamiento, lo que se podría considerar como ganancias temporales de localización (Bourdieu, 1999).

En este sentido, el aprovechamiento del entorno barrial se presenta de manera dual: por un lado, restringe el acceso a recursos y servicios disponibles en otras áreas de la ciudad; por otro, funciona como una estrategia adoptada por los habitantes de estos barrios que, aunque de manera informal o con una calidad inferior, permite satisfacer sus necesidades cotidianas en su entorno inmediato.

Tipología 3. Extendida pendular

En tercer lugar, se ubica la tipología que contiene a las poblaciones que a lo largo del día recorren mayores distancias para realizar sus actividades cotidianas, estructuradas a partir del trabajo. Esta tipología representa el 20 % del total. Para este conjunto se observa que la actividad laboral ocupa gran parte del día con jornadas que se extienden, en general, desde horas tempranas de la mañana hasta la tarde (ver figura 8 en color azul). Se trasladan principalmente a la zona centro y sur de la ciudad.

Si examinamos detalladamente la figura 8, notamos que estos lugares visitados no corresponden a las mismas trayectorias, sino que refieren a personas que se trasladan a la zona sur o la zona norte de la ciudad (ver figura 8 en violeta o amarillo). En menor medida, se observan recorridos diarios hacia el Gran Buenos Aires. Estas rutas diarias implican un uso más amplio del territorio y desplazamientos más extensos que en los casos anteriores, además de un mayor tiempo dedicado a estar viajando (en movimiento). Asimismo, existe un pequeño grupo de personas que también estructuran sus días en torno a la actividad laboral —con jornadas extendidas a diferencia del grupo 2—, pero trabajan en su propio barrio.

Figura 8. Tipología 3. Extendida pendular

Fuente: elaboración propia con base en los datos de encuesta en vía pública.


Estos desplazamientos diarios y repetidos entre el lugar de trabajo y el hogar suelen ser denominados por la bibliografía como movimientos pendulares (Dureau et al., 2015). Si bien existen debates, retomados por Rodríguez (2008), en torno a la capacidad de estructurar la vida por parte del trabajo en las sociedades actuales, coincidimos con aquella bibliografía que afirman que la vinculación con el mercado laboral (incluso no tener trabajo) moldea las prácticas diarias. En otras palabras, el funcionamiento del mercado laboral y, por lo tanto, también en parte localización de los empleos, continúan moldeando los patrones de movilidad cotidiana (Rodríguez, 2008). La localización del empleo, caracterizado por la gran cantidad de horas que las personas pasan allí, opera como otro anclaje fundamental (sumado al de la vivienda) ante el cual las personas construyen su espacio de vida, es decir, articulan dicha actividad con otro tipo de movilidades como pueden ser las compras, salidas y más (Di Virgilio et al., 2022).

Por otro lado, se observa una clara relación entre el predominio de las actividades laborales y la realización de movilidades más extendidas. En este sentido, Valdivia (2018) sostiene que hay una vinculación entre algunas actividades y el espacio donde se desarrollan. En este caso, las movilidades vinculadas al trabajo remunerado muestran desplazamientos más extensos por fuera de los barrios de residencia.

En este sentido, es posible sostener que la actividad reproductiva se asocia fuertemente a la construcción de espacios de vida intra-barriales, mientras que en los grupos donde la actividad laboral toma más importancia se construye una dinámica diaria con lugares de destino no unívocos y un mayor uso de la ciudad. Asimismo, estas trayectorias diarias muestran mayor tiempo destinado a viajar, es decir, a trasladarse desde el barrio de residencia al lugar de trabajo.

Por último, a diferencia de las tipologías anteriores, se observan jornadas más largas fuera de su hogar y mayores tiempos de permanencia en la zona donde trabajan. Sacando algunas excepciones, se reflejan jornadas ininterrumpidas que se desarrollan, en su mayoría, entre las 6 a. m. y las 9 p. m. variando el horario de inicio y fin.

Tipología 4. De proximidad productiva laboral

La cuarta tipología representa a una pequeña población de los barrios populares seleccionados (8 %). Esta tipología tiene en común con la anterior que, a lo largo del día, se destina la mayor cantidad de tiempo a las actividades laborales. Aglutina a quienes trabajan, pero lo hacen principalmente en la zona de proximidad (ver figura 9 en verde claro), presentando menor tiempo de traslados y, en algunos casos, una jornada laboral más limitada. En ciertas trayectorias, la actividad laboral está precedida y sucedida por el tiempo destinado a desplazarse, aunque es menor tiempo que en el caso anterior.

Figura 9. De proximidad productiva laboral

Fuente: elaboración propia con base en los datos de encuesta en vía pública.


Podríamos decir que, en comparación con la tipología 3, se observan jornadas laborales disímiles en función del tiempo destinado a esta actividad, las cuales imprimen diferencias en las trayectorias. Quienes trabajan medio tiempo tienden a hacerlo en el propio barrio o zona próxima, mientras que el resto muestra una mayor diversidad de puntos de destino. Para enriquecer esta reflexión, se recurre a investigaciones previas (Brikman, 2021) que han explorado la ubicación de las actividades laborales. Se destaca que las zonas visitadas para llevar a cabo estas tareas, fuera de la propia villa, tienden a ser áreas y barrios contiguos. En el caso de Rodrigo Bueno, se hace referencia a la zona central y norte de la ciudad, mientras que en Villa 15 implica desplazamientos por los barrios del sur.

Tipología 5. De proximidad recreativas

Por último, una porción más pequeña de la población (7 %) organiza su día en torno a actividades recreativas (ver figura 10 en rojo) principalmente combinadas con educativas (en verde musgo) y/o productivas en menor medida (en azules). A diferencia del primer y segundo grupo que también contenían estas actividades, se realizan sobre todo en la zona de proximidad, y en menor medida en la propia villa, zona sur y GBA.

Figura 10. De proximidad recreativas

Fuente: elaboración propia con base en los datos de encuesta en vía pública.


Hasta el momento hemos construido 5 tipologías de modos de vida cotidianos, a partir del análisis de la localización y tipo de actividades diarias. Sacamos dos grandes conclusiones. Por un lado, los modos de vida preponderantes para esta población (tipología 1 y 2) muestran circuitos cotidianos centrados principalmente en el propio barrio y zonas de proximidad, evidenciando un fuerte encapsulamiento en las movilidades cotidianas de los habitantes de estos barrios populares. Ello no quiere decir que no realicen actividades por fuera de sus barrios de residencia, sino que gran parte de sus movilidades y tiempo del día lo pasan dentro de este territorio. Por otro lado, las trayectorias más móviles (tipología 3 y 4) —es decir, quienes recorren mayores distancias, durante más tiempo— se vinculan con los motivos laborales remuneradas. El espacio donde se realizan las actividades laborales aparece como elúnico elemento que permite estructurar la vida cotidiana por fuera del territorio donde se vive.

Conclusiones

Este artículo se propuso construir una tipología de trayectorias cotidianas que permitiera visibilizar los modos de habitar el espacio urbano de los y las habitantes de los barrios populares. La potencialidad de este tipo de herramienta reside en la posibilidad de cristalizar elementos de la realidad e identificar patrones típicos. Para la construcción de dicha tipología se aplicó un método flexible que combinó el sustento en materiales teóricos para conformar las dimensiones iniciales, así como del análisis empírico para consolidar las categorías de análisis y la conformación de las tipologías. En este sentido, si bien es una tipología construida a partir de las movilidades cotidianas de habitantes de barrios populares, podría resultar interesante analizar cómo se aplica a otros territorios y/o clases sociales.

Concretamente, se construyeron cinco tipologías de trayectorias cotidianas: 1) intra-barriales reproductivas y/o de cuidados, 2) intra-barrial actividades combinadas, 3) extendida pendular (trabajo remunerado), 4) de proximidad productiva laboral remunerado y 5) de proximidad recreativas. Cada una de estas tipologías se caracterizó por mostrar distintos grados de centralidad del territorio de residencia en la construcción de los espacios de vida, grados de apertura hacia otros territorios y circuitos cotidianos con eje en distintas actividades, mostrando una fuerte distinción entre las movilidades vinculadas a las actividades reproductivas y/o de cuidados y las estructuradas en torno a las actividades laborales remuneradas.

Además de las características que identificamos alrededor de cada una de estas tipologías, fue posible identificar una serie de elementos que nos podrían iluminar los modos de habitar en los barrios populares.

En primer lugar, identificamos que más de la mitad de la población de ambos territorios construye su espacio de vida dentro de los márgenes de la propia villa (trayectorias 1 y 2, intra-barriales). Residir en un barrio informal conlleva un uso del propio barrio y alrededores particular, con un fuerte anclaje y resolución de gran parte de sus necesidades dentro de los límites de la villa, promoviendo una tendencia a la encapsulación (Hannerz, 1986, citado en Segura, 2013) y una dinámica endógena. Sin embargo, también es posible reconocer esta localización en tanto capital locacional/espacial (Abramo, 2003; Apaolaza & Blanco, 2015), puesto que se convierte en un territorio accesible (en general y en términos económicos) para que los sectores populares puedan habitar la ciudad y satisfacer sus necesidades, incluso reduciendo costos y tiempo de viaje.

En segundo lugar, la realización, o no, de actividades laborales opera como un factor de diferenciación determinante que configura espacios de vida más o menos extendidos. El espacio donde se realizan las actividades laborales aparece como el único elemento que permite estructurar la vida cotidiana por fuera del territorio donde se vive. En este sentido, las actividades reproductivas se asocian fuertemente a la construcción de espacios de vida intra-barriales, mientras que en los grupos donde la actividad laboral toma más importancia se construye una dinámica diaria con un mayor uso de la ciudad.

Por lo tanto, llegamos a la conclusión de que residir en un barrio popular moldea vidas cotidianas más ancladas en el propio barrio y alrededores y que los motivos de mayor movilidad se vinculan con la actividad laboral remunerada. Sin embargo, en otros trabajos (Brikman, 2020, 2024), se ha abordado que más allá de estos patrones generales se vislumbran ciertas diferencias vinculadas a las características y anclajes territoriales de cada caso de estudio que le dan distinto peso a cada una de las tipologías analizadas. Por ejemplo, un uso menor del propio barrio (tipología 1) y un uso mayor de la zona de proximidad (tipología 2) de los y las habitantes de Rodrigo Bueno.


Notas

1 Se entiende por barrio popular aquellos territorios de origen informal, es decir, producidos al margen de las reglas de acceso y ocupación del suelo (Abramo, 2003), tanto en términos dominiales como urbano-ambientales (Clichevsky, 2000). En Buenos Aires, históricamente se los denominó villas o asentamientos; sin embargo, durante los últimos años se estableció un nuevo consenso (académico y político) para redefinir a estos territorios como barrios populares, intentando quitar los estigmas asociados a los términos utilizados. En este trabajo, se usará, indistintamente, el termino barrio popular y villa.

2 La Ciudad de Buenos Aires es la capital del país. Se concentran allí las actividades político-administrativas del país y es un epicentro financiero y de negocios. En conjunto con su área metropolitana, concentra la mayor cantidad de población del país con 16 469 318 habitantes, según el Censo Nacional de 2022, de los cuales 3 121 707 corresponden a la ciudad.

3 El Área Metropolitana de Bs.As. es la región que incluye la Ciudad de Buenos Aires y los 40 municipios lindantes correspondientes a la Provincia de Buenos Aires. A la vez, a esta zona se la denomina "conurbano bonarense", haciendo referencia a la conurbación de la ciudad, puntualmente al área más próxima (24 municipios).

4 A partir del 2005, con la sanción de la Ley 1777, la CABA se divide en comunas: divisiones políticas y administrativas que engloban ciertos barrios y territorios.

5 Consideramos zona de proximidad a los barrios lindantes. Para el caso de Villa 15: otras zonas de Villa Lugano, Mataderos y Villa Madero (Provincia de Bs. As). Para el caso de Rodrigo Bueno: otras zonas de Puerto Madero, La Boca y San Telmo.

6 Se encuestaron a personas mayores de 16 años. Tomamos como referencia dicha edad, puesto que en Argentina, según el Código Civil y Comercial, las personas a partir de los 16 años se hacen responsables de sus actos, pueden tomar decisiones sobre el cuidado de su cuerpo como si fueran personas adultas, tienen derecho a votar, entre otros.

7 En Villa 15, la encuesta fue realizada entre 2016 y 2017. Se seleccionaron tres puntos (las dos entradas principales y una feria). En los tres primeros, se realizaron tres turnos por la mañana, tres por la tarde y un turno prolongado el sábado. En la feria, se asistió durante una semana los días que había feria en el turno de la mañana y la tarde. En el caso de Rodrigo Bueno, las encuestas se realizaron en 2018, en un único punto: la entrada principal, donde se localiza una calle principal, la parada de colectivo y unos locales de comida. En este punto, se realizaron tres turnos en la mañana, tres en la tarde y el sábado en jornada extendida.

8 Se tomó la diferenciación varon/mujer y los grupos de edad: 16-19, 20-34, 35-49, 50-64, 65 +. De este modo, la muestra de Rodrigo Bueno es representativa de 1 945 casos y en Villa 15 de 10 129.

9 Estas operaciones tienen un costo asignado y el algoritmo busca la menor suma de costos posible para convertir una secuencia en otra. En el caso de eliminar, se suprime un elemento de la secuencia; en el caso insertar, se introduce un elemento, y en sustitución, se reemplaza un elemento por otro.

10 Este análisis obtiene indicadores sobre la significación estadística de la discrepancia entre las tipologías, a la vez que desarrolla una medida sobre la fuerza de asociación entre las secuencias y las covariables (pseudo R2). Por último, permite las discrepancias al interior de cada uno de los grupos definidos por la covariable (Levene generalizado) (Studer et al., 2011).

11 En otros casos, hemotrabajado con otras variables como lugar de nacimiento (dentro de CABA-fuera de CABA), género (femenino, masculino, otre), edad (0-19, 20-29,30-49, 50-64, más de 65) y educación (hasta secundario incompleto, secundario completo y más).

12 La noción de externalidades es utilizada para hacer referencia al conjunto de servicios proporcionados por una estructura urbana que conlleva la accesibilidad relativa a los beneficios de otras unidades urbanas (transporte, servicios públicos, educación salud, fuentes de trabajo, etc.). Estas externalidades pueden ser positivas o negativas (por ejemplo, cercanía a un servicio de salud o a una fuente de contaminación o un basural) (Topalov, 1979; Oszlak, 1983).

13 En Argentina, en los barrios populares existen espacios comunitarios donde los y las vecinas cocinan y entregan comida a personas que lo necesitan. En algunos casos, se hace con recursos estatales y en otros de organizaciones sociales y/o políticas.

14 Dentro de la población encuestada existen niveles altos de precarización laboral. En ambos barrios más de la mitad de las encuestadas (65 % en Ciudad Oculta y 53 % en Rodrigo Bueno) no poseen aportes jubilatorios ni cobertura de salud, elementos que visibilizan un grado de informalidad laboral.

15 Una de las diferencias reside en que en los datos que analiza este trabajo es posible calcular el porcentaje de personas que se movilizan y la encuesta trabaja con movimientos. Más allá de que la unidad de análisis sea diferente, resulta interesante el dato para realizar una comparación general.


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