10.12804/revistas.urosario.edu.co/revsalud/a.12968
ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN CLÍNICA O EXPERIMENTAL
María Fernanda Molina, PhD1
Vanina Schmidt, PhD2
Mauro Pérez-Gaido, MSc3
1 Departamento de Salud y Seguridad Social, Universidad Nacional de Tres de Febrero (Buenos Aires, Argentina).
fmolina@untref.edu.ar
0000-0002-7361-7058
2 Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas; Instituto de Investigaciones, Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires; Facultad de Psicología y Relaciones Humanas, Universidad Abierta Interamericana (Buenos Aires, Argentina).
0000-0003-3239-4043
3 Departamento de Salud y Seguridad Social, Universidad Nacional de Tres de Febrero. Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Buenos Aires, Argentina),
0000-0003-3453-8290
Recibido: 23 de mayo de 2023
Aprobado: 24 de enero de 2025
Para citar este artículo: Molina MF, Schmidt V, Pérez-Gaido M. La percepción de un futuro significativo y su relación con el consumo de alcohol en la adolescencia. Rev Cienc Salud. 2025;23(1):1-23. https://doi.org/10.12804/revistas.urosario.edu.co/revsalud/a.12968
Resumen
Introducción: el consumo de alcohol es una de las conductas de riesgo más preocupantes en la adolescencia. La percepción de sí mismos en el futuro (posibles sí mismo [PSS]) y el sentido de propósito vital (PV) son reguladores de la conducta y pueden
ser un factor protector de conductas de riesgo. El objetivo fue analizar la
relación de los PSS y el sentido de PV y el patrón de consumo de alcohol de
adolescentes del Área Metropolitana Bonaerense (AMBA).
Materiales y métodos: participaron 276 adolescentes (60.1 %, mujeres; Medad = 15.32; DE = 1.31) de escuelas privadas
de enseñanza media del AMBA.
Respondieron la Escala de la Percepción de Sí Mismo en el Futuro, la Escala de
Propósito Vital para Adolescentes y el Cuestionario de Identificación de los
Trastornos Debidos al Consumo de Alcohol. Para analizar la relación entre las
variables se realizaron pruebas t de Student y regresiones lógicas
binarias.
Resultados: los/as
adolescentes que no consumen o lo hacen de manera moderada y menos frecuente
tuvieron una percepción de PSS más positiva y una mayor búsqueda e
identificación de PV. El principal predictor de un bajo nivel de consumo fue la probabilidad percibida de alcanzar PSS positivos en el dominio del comportamiento.
Conclusiones: se evidencia la importancia de los PSS en el dominio del comportamiento respecto al consumo de alcohol. Es recomendable trabajar sobre esta autopercepción y su vínculo con los otros PSS, que suelen ser creados con más frecuencia por los/as
adolescentes.
Palabras clave: salud mental; consumo de alcohol; adolescencia.
Abstract
Introduction: One of the most concerning risk behaviors in adolescence is alcohol consumption. Self-perception of the future (possible selves [PSS]) and a sense of purpose in life (pl) are behavior regulators and can be
protective factors for risk behaviors. The goal of this study is to analyze the
relationship between PSS and pl and the pattern of alcohol consumption among adolescents in the Metropolitan Area of Buenos Aires (MABA). Materials
and
Methods: A total of 276 adolescents (60.1%, women; Mage = 15.32; SD = 1.31) from private high schools in the MABA participated. They responded to the Possible Selves Scale for Adolescents, Purpose in Life Scale for Adolescents, and the Alcohol Use Disorders Identification Test. To analyze the relationship between the variables, Student's t-tests and binary logistic regressions were performed.
Results: Adolescents who do not
consume alcohol or do so in a moderate and less frequent manner had a more
positive self-perception of the future and a greater search and identification
of pl. The main predictor of low
alcohol consumption was the perceived probability of reaching positive PSS in
the behavior domain.
Conclusions: The importance of PSS in
the behavior domain with respect to alcohol consumption is evidenced. It is
recommended to work on this self-perception and its connection with other PSS
that are more frequently created by adolescents.
Keywords: mental health; alcohol consumption; adolescence.
Resumo
Introdução: o consumo de álcool é um dos comportamentos de risco mais preocupantes na adolescência. As percepções de si mesmo no futuro (possíveis "eus") e o senso de propósito de vida são reguladores do comportamento e podem ser um fator de proteção para comportamentos de risco. O objetivo deste estudo é analisar a relação entre possíveis "eus" e propósitos de vida e o padrão de consumo de álcool de adolescentes
da Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Materiais e métodos: participaram 276 adolescentes (60.1 %, do sexo feminino; mediana = 15.32; DP = 1.31) de colégios de ensino médio particulares da AMBA. Eles responderam à Escala de Percepção de Si Mesmo no Futuro, à Escala de Propósito de Vida para Adolescentes e ao
Questionário para Identificação de Transtornos Relacionados ao Uso de Álcool. Os testes t de Student e as regressões lógicas binárias foram usados para analisar a relação entre as variáveis.
Resultados: os/as adolescentes que não consomem ou consomem moderadamente e com menos frequência tiveram percepção mais positiva dos possíveis "eus" e maior busca e identificação de propósitos de vida. O principal preditor de baixo nível de uso foi a
probabilidade percebida de obter possíveis "eus" positivos no domínio
comportamental.
Conclusão: a importância dos possíveis "eu" no domínio comportamental em relação ao consumo de álcool é evidente. É aconselhável trabalhar com essa autopercepção e sua ligação com os outros possíveis "eu" que são criados com mais frequência pelos
adolescentes.
Palavras-chave: saúde mental; consumo de álcool; adolescência.
Introducción
El consumo de alcohol constituye un grave problema social y de salud pública. En todo el mundo, el uso nocivo de esta sustancia ocupa el tercer lugar entre los principales factores de riesgo de muerte prematura y discapacidad (1). En América Latina, Uruguay y Argentina encabezan el ranking de consumo de alcohol per cápita en la región con proyecciones en aumento para el 2025 (2). En Argentina, se estima que el 16 % de las muertes de personas entre 15 y 64 años, registradas en 2019, estuvo vinculado con el consumo de sustancias psicoactivas, de las cuales el 18 % estuvo relacionado directa o indirectamente con la ingesta de alcohol (3).
Los patrones de consumo adulto están influenciados por la iniciación precoz y el consumo excesivo durante la adolescencia (4,5). En este grupo etario, se ha instalado desde hace años un patrón denominado consumo episódico excesivo (CEEA), definido como la ingesta de gran cantidad de alcohol (aproximadamente más de 5 UB = 60 g/cm3 de alcohol puro) en una sola ocasión o lapso breve (3 a 4 h). En los últimos tiempos, se encontró una mayor prevalencia de CEEA en adolescentes, así como un aumento en el consumo en mujeres y una edad de inicio más temprana (6). Más allá del género, el 53.9 % de adolescentes escolarizados de Argentina consumió alcohol al menos una vez en el último mes, proporción que alcanza casi el 80 % a partir de los 17 años (7). Cuando se comparan datos de la Encuesta Mundial de Salud Escolar con su homónima realizada 10 años antes, se encuentra un aumento del 73 % de adolescentes que consumieron alcohol por primera vez antes de los 14 años (8,9). Por último, el 40 % de los/ as adolescentes que consumieron alcohol en el último mes presentan prácticas de CEEA (9).
Por otro lado, en investigaciones locales, la edad de inicio y el CEEA se asoció con persistencia en el consumo y mayor tendencia a consecuencias negativas (10,11). Los jóvenes que comenzaron a beber a una edad temprana mostraron mayor propensión hacia la embriaguez, lo que aumenta la probabilidad de desarrollar problemas de salud mental, como depresión, ansiedad y dependencia al alcohol en etapas posteriores de la vida. El consumo excesivo de alcohol se vincula también con la participación en conductas riesgosas, como violencia, accidentes de tránsito y relaciones sexuales sin protección. Estos efectos resaltan la importancia de llevar a cabo investigaciones que permiten orientar políticas y acciones de prevención en materia de reducción de riesgos y daños, y que indaguen aspectos novedosos del desarrollo positivo adolescente que pueden funcionar como factores protectores del consumo de alcohol.
En las últimas décadas, desde el enfoque del desarrollo positivo juvenil, se ha hecho hincapié en el estudio de las fortalezas, competencias y rasgos positivos que se forman en la adolescencia (12,13). Desde este enfoque se plantea la formación de una identidad positiva como uno de los recursos del desarrollo (13,14).
En la adolescencia, la percepción del sí mismo se complejiza. El desarrollo de la capacidad de abstracción permite a los/as adolescentes integrar diferentes aspectos de su identidad: cómo fueron en el pasado, cómo son actualmente y cómo desean o temen ser en el futuro (15). De esta forma, como parte del proceso de exploración y formación de la identidad, los/as jóvenes reflexionan sobre el tipo de persona en la que desean convertirse (16). A partir de esta reflexión, crean distintos posibles sí mismos (PSS), es decir, diversas representaciones de posibles versiones de quienes podrían ser (17). Este constructo fue introducido por Markus y Nurius en 1986, y se define como las proyecciones futuras del autoconcepto, es decir, representaciones de lo que uno aspira o teme ser en los próximos meses, años o en un momento particular de la vida (18,19). Aunque los PSS funcionan como metas, implican más que eso: constituyen una imagen de uno mismo realizando esa meta y, por lo tanto, contribuyen a la definición personal (20).
Los PSS tienen un importante rol en la motivación, en la autorregulación y en el emprendimiento de acciones orientadas al futuro (21-23). En la medida en que señalan el estado futuro del sí mismo que se quiere alcanzar o evitar, los PSS también señalan aquellas acciones que llevan a acercarse o alejarse del PSS deseado (24,25). Por este motivo, existen evidencias de que están fuertemente implicados en el compromiso con comportamientos favorables para la salud, así como con conductas de riesgo (26).
Por otra parte, el proceso de formación de la identidad va de la mano de la exploración de la manera en que los/as jóvenes quieren relacionarse con el mundo y de contribuir con cuestiones que van más allá de sí mismos. De este modo, la exploración de la identidad, a través de la percepción del sí mismo en el futuro, está fuertemente asociada con el desarrollo de un propósito en la vida (PV) (27). El PV se define como "una intención estable y generalizada de lograr algo que es significativo para el sí mismo y que, al mismo tiempo, tiene consecuencias para el mundo más allá del sí mismo" (28).
Al igual que los PSS, el PV involucra una dirección y una meta. Dicha meta también influye en la autodefinición y las posibilidades de autorrealización, pero al mismo tiempo brinda una conexión con el mundo, por cuanto tiene un componente prosocial, es decir, un impacto social que trasciende el beneficio personal (29-31). El PV también lleva a que las personas elijan las conductas que promueven el logro de dicho propósito y seleccionen el apoyo del contexto para alcanzarlo (32).
De esta forma, la búsqueda e identificación de un PV y los PSS componen la percepción de un futuro significativo en la que se conecta una meta que da sentido a la vida con una visión del sí mismo positiva y compleja en ese futuro. Su poder en la motivación y autorregulación abre la posibilidad de pensar que la percepción de un futuro significativo constituye un factor protector frente a conductas de riesgo, como lo es el consumo de alcohol. Sin embargo, el estudio de esta relación es reciente y quedan muchos interrogantes por abordar.
Con respecto a los PSS, se ha encontrado que el tipo de contenido generado espontáneamente por los adolescentes, a través de cuestionarios de preguntas abiertas, se asocia con un menor consumo de alcohol. Por un lado, en un estudio con adolescentes norteamericanos se documentó que los/as adolescentes que, en octavo grado, producían tanto PSS deseados como PSS temidos en el dominio académico y que, a su vez, los clasificaban como los más importantes para ellos, no consumían alcohol en el siguiente año lectivo o lo consumían en menor medida (33). En contraposición, en un estudio con adolescentes taiwaneses se encontró que los PSS en el dominio académico no se relacionaban con el consumo de alcohol. En cambio, se encontró que los/as adolescentes que crearon PSS deseados en el dominio de la apariencia física (e. g., deseos de ser más altos), consumían alcohol con una mayor frecuencia y presentaban más problemas con esta sustancia seis meses después (22).
Un contenido que podría ser particularmente relevante es el del PSS en el dominio del consumo de alcohol o la conducta problemática. Sin embargo, estos suelen ser creados con baja frecuencia por los/as adolescentes: 5.8 % en adolescentes norteamericanos (34), 2.7 % en adolescentes taiwaneses y 6.9 % en adolescentes argentinos (22,35). Esto dificulta su estudio. En un estudio en que se indagó este contenido por medio de una pregunta cerrada (i. e., cuál era la probabilidad de que la frase "beber demasiado alcohol" los describiera en el futuro), se encontró que solo un 11 % de los participantes indicaba que eso era probable en alguna medida (i. e., un poco, algo, bastante o mucho). En dicho estudio, el tener un PSS de bebedor problemático predijo el nivel de consumo problemático y el consumo de tabaco al año siguiente (33).
Por su poder en la regulación de la conducta, se han desarrollado una variedad de intervenciones destinadas a promover el desarrollo de PSS que funcionen como un factor protector frente a conductas que comprometen la salud (36). Conocer mejor la relación entre los aspectos de los PSS y el patrón de consumo de alcohol permitiría perfeccionar dichas intervenciones.
Finalmente, y en concordancia con lo expuesto, Corte et al. revisaron la relación entre los PSS y los comportamientos que comprometen o promueven la salud (26). Los autores señalan que el contenido de los PSS y la probabilidad de lograrlos son factores determinantes. Esto muestra la importancia de analizar la probabilidad percibida por los/as adolescentes de lograr PSS positivos en dominios relevantes y su relación con el consumo de alcohol.
Respecto al vínculo entre el consumo de alcohol y el PV, estudios con adultos emergentes muestran que la identificación de un PV se ha asociado con un menor consumo de alcohol (37,38). Sin embargo, hasta nuestro conocimiento, son escasas las investigaciones llevadas a cabo con adolescentes. Recientemente, una pesquisa con adolescentes italianos en la etapa de transición entre la escuela media y secundaria (14 años) indicó que niveles más bajos de PV se relacionan con el CEEA (39). Por otro lado, un estudio con adolescentes norteamericanos reveló que poseer un PV se asociaba con un menor consumo de sustancias (incluyendo el alcohol); mientras que poseer metas que únicamente involucraban el crecimiento personal, con un mayor consumo (40).
Estos estudios consideraron únicamente la identificación de PV. Sin embargo, teniendo en cuenta que la adolescencia es una etapa de exploración en la que el PV se está descubriendo, su búsqueda puede ser tan importante como su identificación (41,42).
El objetivo de este trabajo fue analizar la relación con la percepción de un futuro significativo y el patrón de consumo de alcohol. El primer objetivo específico fue analizar la relación entre la probabilidad de lograr PSS positivos y el patrón de consumo de alcohol de los/as adolescentes (i. e., consumir alcohol, consumirlo de manera frecuente, realizar CEEA y realizar CEEA de manera frecuente). Teniendo en cuenta que la probabilidad de lograr los PSS deseados se ha asociado con más comportamientos saludables y menores conductas de riesgo (26), la primera hipótesis es que los/as adolescentes que perciben que es más probable tener PSS positivos realizarán un consumo menos riesgoso de alcohol (i. e., no consumir alcohol o, en caso de consumirlo, hacerlo de manera esporádica, no realizar CEEA o con baja frecuencia).
El segundo objetivo específico es analizar la relación entre la búsqueda e identificación de PV y el patrón de consumo de alcohol de los/as adolescentes. De acuerdo con los resultados de las investigaciones presentadas anteriormente, la segunda hipótesis es que los/as adolescentes que presentan altos niveles de identificación de PV tienen un consumo menos riesgoso de alcohol. Como la relación con la búsqueda de PV no se ha investigado, este objetivo es exploratorio y no se formularon hipótesis al respecto.
Por último, se propone estudiar la contribución relativa de los PSS y el sentido del PV para predecir la probabilidad de consumir alcohol, consumirlo de manera frecuente, realizar CEEA y realizar CEEA de manera frecuente. La tercera hipótesis es que los/as adolescentes que perciben que es más probable tener PSS positivos y presentan una mayor identificación de PV no van a consumir alcohol, o lo van a consumir con menor frecuencia, no van a realizar CEEA o el CEEA va ser con menor frecuencia.
Materiales y métodos
Este fue un estudio descriptivo correlacional con un diseño no experimental de tipo transeccional (43). La muestra estuvo compuesta por adolescentes de entre 13 y 19 años (n = 276) de ambos sexos (mujeres = 61.6 %) que asistían a escuelas de enseñanza media del Área Metropolitana Bonaerense (AMBA) (Medad = 15.32; DE = 1.31). Un 64.9 % de los/as adolescentes pertenecía a hogares biparentales. El 81.8 % de las madres y el 93.6 % de los padres tenía empleo estable. Un 74.8 % de las madres y el 68.8 % de los padres tenía estudios superiores (completos o incompletos).
Instrumentos
Cuestionario sociodemográfico
Este es un cuestionario especialmente diseñado para caracterizar a la muestra en función de variables sociodemográficas (edad, composición familiar, nivel socioeconómico, etc.).
Escala de Propósito Vital para Adolescentes
La escala de propósito vital para adolescentes evalúa el sentido de PV a través de 15 ítems (44). Cinco de ellos, la búsqueda de pv, es decir, la búsqueda de un propósito que sea significativo para el adolescente, que defina quién es, permita la autorrealización y que le brinde una conexión con el mundo (e. g., "Busco un proyecto vital que represente quien soy"). Los diez ítems restantes evalúan la identificación de PV, es decir, el grado en que el adolescente siente que ha encontrado y está comprometido con un proyecto que le brinda realización personal, y es importante para su identidad y su relación con el mundo (e.g., "Descubrí un proyecto en mi vida que me hace sentir profundamente pleno"). Como opciones de respuesta posee una escala Likert de 5 puntos (de totalmente de acuerdo a totalmente en desacuerdo). La escala presenta una adecuada validez de contenido, factorial y de constructo. A su vez, tiene buena confiabilidad. En esta muestra se hallaron adecuados indicadores de consistencia interna (alfa de Cronbach): búsqueda de PV = 0.79; identificación de PV = 0.87.
Escala de la Percepción de Sí Mismo en el Futuro
La escala de la percepción de sí mismo en futuro evalúa los PSS de los adolescentes, tomando como punto de referencia el final de la escuela secundaria, en seis dominios: autosuficiencia, relación con los pares, apariencia física, habilidad física, buen comportamiento y valoración global (35). Posee 43 ítems con cinco opciones de respuesta (muy probable a muy poco probable). La subescala de autosuficiencia se compone de 11 ítems y evalúa si los/as adolescentes piensan que, al finalizar el secundario, van tener las habilidades intelectuales necesarias y a estar preparados para ser autónomos, tener un trabajo y conseguir los bienes materiales necesarios para la subsistencia (e. g., "Voy a aprender las cosas con facilidad", "Voy a tener dificultades para llevar adelante un trabajo pago").
La subescala de relación con los pares consta de 9 ítems que evalúan si creen que van a poder tener una buena relación con las personas de su edad, hacerse amigos, tener amigos íntimos y estar en pareja o tener citas con alguien que les guste (e.g., "Voy a poder tener muchos amigos", "Voy a tener dificultades para salir con personas que me parezcan atractivas").
La subescala de apariencia física consta de 5 ítems que evalúan si piensan que van a sentirse lindos, estar satisfechos con su apariencia y su cuerpo (e. g., "Voy a ser una persona físicamente atractiva", "Voy a desear que mi cuerpo sea diferente"). La subescala de habilidad física (5 ítems) evalúa el grado en que piensan que van a tener habilidades para los deportes, juegos y actividades físicas (e.g., "Voy a ser bueno en actividades que requieran habilidad física", "Voy a ser torpe en los deportes").
La subescala de comportamiento (5 ítems) evalúa el grado en que los/as adolescentes piensan que van a estar conformes con su comportamiento, van a hacer lo correcto, evitar meterse en problemas y hacer lo que es moralmente correcto (e. g., "Voy a meterme en problemas por las cosas que haga", "Voy a hacer siempre lo correcto"). La subescala de valoración global (8 ítems) evalúa en qué medida piensan que van a estar satisfechos con su persona, cómo llevan adelante sus vidas y van a sentirse competentes y felices por sus logros (e. g., "Voy a tener mucho por lo que sentirme orgulloso", "Voy a estar decepcionado de mí mismo"). La escala presenta una adecuada validez de contenido, factorial, de constructo y convergente. A su vez, tiene buena confiabilidad (coeficientes de confiabilidad de 0.94 a 0.80). En esta muestra se hallaron adecuados indicadores de consistencia interna (alfa de Cronbach): autosuficiencia, a = 0.79; buen comportamiento, a = 0.81; apariencia física, a = 0.83; habilidad física, a = 0.85; relación con los pares, a = 0.83; y valoración global, a = 0.78.
Cuestionario de Identificación de los Trastornos Debidos al Consumo de Alcohol versión abreviada (AUDIT-C)
El AUDIT-C mide frecuencia de consumo actual, cantidad y frecuencia de CEEA (45,46). Para valorar la cantidad se le pide al sujeto que indique cuántas bebidas estándar se consumieron en la misma ocasión. Cada bebida estándar (UB) equivale a 330 cm3 de cerveza, un vaso de vino o una medida de bebida blanca. Se calcula la UB teniendo en cuenta los gramos de alcohol puro ingeridos por un sujeto en la misma ocasión.
A partir del punto de corte, se considera que la persona realiza un CEEA definido como la ingesta de gran cantidad de alcohol (más de 4/5 UBS = 60 g/cm3 de alcohol puro aproximadamente) en una sola ocasión y en un lapso corto (3 o 4 h). Se ajustó el punto de corte en función del género (mujeres: 4 UB y varones: 5 UB), de acuerdo con lo establecido por la literatura. El AUDIT-C mostró alta sensibilidad y baja especificidad, diferencias en el punto de corte óptimo en función del género, relativa consistencia interna y alta estabilidad test-retest en población argentina (47). Para la presente muestra, la consistencia interna por alfa de Cronbach fue de 0.88.
Análisis de datos
Para analizar las diferencias en los PSS y el PV en función del patrón de consumo de alcohol se utilizó la prueba t de Student para muestras independientes. En primer lugar, se comparó a los/as adolescentes que consumen con aquellos/as que no. En segundo lugar, se comparó a los/as adolescentes que consumen de manera esporádica (i. e., una vez al mes o menos) con los que lo hacen de manera frecuente (i. e., 2 a 4 veces al mes o más). En tercer lugar, se comparó a aquellos/as que consumen de forma moderada (i. e., 3 UB o menos en el caso de las mujeres y 4 UB o menos en el caso de los varones) con los que realizan CEEA (i. e., consumen, en una misma ocasión, 4 UB o más, en el caso de las mujeres o 5 UB o más en el caso de los varones). Por último, se comparó a quienes realizan CEEA de manera esporádica (i. e., menos de una vez al mes) con quienes lo realizan con frecuencia (i. e., una vez al mes o más). Se estudió el tamaño de efecto con la d de Cohen y se siguieron sus lineamientos para la interpretación: pequeño = 0.20, mediano = 0.50 y grande = 0.80 (48).
Para conocer cómo estas variables predicen el patrón de consumo de alcohol (el consumo, la frecuencia, el CEEA y la frecuencia de CEEA) se realizaron regresiones logísticas binarias. Se utilizó el R2 de Nagelkerke para medir el tamaño de efecto de los modelos (49). Para los análisis estadísticos se utilizó el paquete estadístico SPSS para Windows, versión 26.
Resultados
Resultados preliminares
De los/as adolescentes muestrados, el 64.6 °% (n = 175) refiere no haber consumido alcohol. Dentro de ese grupo, un 39.4 °% (n = 69) señala hacerlo esporádicamente (i. e., una vez al mes o menos); mientras que el 60.6 % (n = 106) consume de 2 a 4 veces al mes o más. Por otro lado, el 60.9 °/o (n = 165) refiere haber consumido, por lo menos, una UB alcohólica en una misma ocasión. De ese grupo, el 61.2 °% (n = 101) lo hizo de manera moderada (i. e., 3 UB o menos en el caso de las mujeres y 4 UB o menos en el caso de los varones) y el 38.8 %% (n = 64) realizó CEEA (i. e., consumen, en una misma ocasión, 4 UB o más, en el caso de las mujeres o 5 UB o más en el caso de los varones). Por último, un 21.0 %% (n = 58) indica realizar CEEA de manera esporádica (i. e., menos de una vez al mes); en tanto que un 22.8 % (n = 63) lo hace con mayor frecuencia (i. e., una vez al mes o más).
Relación entre los posibles sí mismos, el sentido de propósito vital y el patrón de consumo de alcohol
Como puede observarse en la tabla 1, se encontraron diferencias significativas en función de los distintos aspectos considerados en el patrón de consumo de alcohol de los/as adolescentes. En primer lugar, los PSS en el dominio del comportamiento presentan diferencias significativas en función de todas las modalidades de consumo, es decir, los adolescentes que no consumen alcohol (p = 0.003; d = 00.38), los que lo consumen con baja frecuencia (p = 0.048; d = 0.30), los que no realizan CEEA (p < 0.001; d = 0.68) o realizan CEEA con baja frecuencia (p = 0.004; d = 0.54) perciben que es más probable tener PSS DE COMPORTAMIENTO POSITIVOS AL FINALIZAR EL SECUNDARIO.
En segundo lugar, la valoración global de los PSS es significativamente más positiva en aquellos/as adolescentes que no consumen alcohol (p = 0.019; d = 0.30), lo hacen de manera moderada (ausencia de CEEA; p = 0.003; d = 0.48) o realizan CEEA de manera esporádica (p = 0.035; d = 0.39), en comparación con quienes realizan un mayor consumo.
En tercer lugar, se encontró que los/as adolescentes que realizan CEEA presentan PSS en el dominio de la habilidad física significativamente más negativos que quienes tienen un consumo moderado (p = 0.011; d = 0.43). A su vez, los adolescentes con CEEA presentan PSS más negativos en el dominio de la apariencia física, pero en este caso la significación es marginal (p = 0.063; d = 0.29).
En cuarto lugar, hubo diferencias con una significación marginal en la identificación de PV entre los/as adolescentes que no consumen y aquellos que sí lo hacen (p = 0.064; d = 0.24). Más específicamente, los adolescentes que no consumen refieren una mayor identificación de PV. Por último, existe una mayor búsqueda de PV en aquellos/as adolescentes que consumen alcohol (p = 0.076; d = 0.28) o realizan CEEA de manera esporádica (p = 0.090; d = 0.31) respecto de quienes consumen con mayor frecuencia. En este caso, las diferencias también ofrecen una significación marginal. En su mayoría, los tamaños de efecto de estas diferencias fueron bajos.
Tabla 1. Diferencias en los posibles sí mismos y el sentido de propósito vital en función del consumo de alcohol, frecuencia de consumo, CEEA y frecuencia de CEEA
Subescala |
Grupo |
gl |
t |
p |
d |
|
No |
Consumo |
|||||
Media (DE) |
Media (DE) |
|||||
PSS-Autosuficiencia |
44.22 (5.32) |
43.77 (5.31) |
195.51a |
0.66 |
0.508 |
0.08 |
PSS -Relación con los pares |
33.21 (6.68) |
33.89 (5.74) |
269 |
-0.88 |
0.382 |
-0.11 |
PSS -Comportamiento |
19.38 (3.52) |
17.86 (4.19) |
269 |
3.00 |
0.003 |
0.38 |
PSS -Apariencia física |
17.84 (3.92) |
17.23 (4.03) |
269 |
1.21 |
0.226 |
0.15 |
PSS -Habilidad física |
18.18 (4.84) |
18.38 (4.69) |
190.61a |
-0.33 |
0.742 |
-0.04 |
PSS Autovaloración Global |
31.97 (4.20) |
30.57 (4.91) |
269 |
2.36 |
0.019 |
0.30 |
Búsqueda PV |
17.92 (4.31) |
17.15 (4.52) |
269 |
1.36 |
0.175 |
0.17 |
Identificación PV |
35.14 (7.50) |
33.31 (7.84) |
268 |
1.86 |
0.064 |
0.24 |
Consumo |
Consumo |
gl |
t |
p |
d |
|
PSS -Autosuficiencia |
43.30 (5.58) |
44.08 (5.13) |
173 |
-0.94 |
0.350 |
0.15 |
PSS -Relación con los pares |
33.13 (5.65) |
34.38 (5.76) |
173 |
-1.41 |
0.160 |
0.21 |
PSS -Comportamiento |
18.64 (4.04) |
17.36 (4.22) |
173 |
1.99 |
0.048 |
0.30 |
PSS -Apariencia física |
17.45 (4.05) |
17.08 (4.04) |
145.18a |
0.58 |
0.561 |
0.08 |
PSS -Habilidad física |
17.81 (4.43) |
18.75 (4.84) |
173 |
-1.29 |
0.199 |
0.21 |
PSS -Autovaloración global |
30.55 (5.11) |
30.58 (4.79) |
173 |
-0.05 |
0.964 |
<0.01 |
Búsqueda PV |
17.90 (3.98) |
16.66 (4.79) |
173 |
1.78 |
0.076 |
0.28 |
Identificación PV |
33.17 (8.27) |
33.39 (7.59) |
173 |
-0.18 |
0.864 |
0.02 |
Moderado |
CEEA |
gl |
t |
p |
d |
|
PSS -Autosuficiencia |
44.12 (5.52) |
43.11 (4.99) |
163 |
1.19 |
0.237 |
0.19 |
PSS -Relación con los pares |
33.93 (5.58) |
32.97 (6.38) |
163 |
1.02 |
0.309 |
0.16 |
PSS -Comportamiento |
18.81 (3.73) |
16.11 (4.25) |
163 |
4.30 |
0.000 |
0.68 |
PSS -Apariencia física |
17.49 (3.72) |
16.30 (4.34) |
163 |
1.87 |
0.063 |
0.29 |
PSS -Habilidad física |
19.03 (4.01) |
16.98 (5.47) |
105.49 |
2.58 |
0.011 |
0.43 |
PSS -Autovaloración global |
31.53 (4.68) |
29.19 (5.07) |
163 |
3.04 |
0.003 |
0.48 |
Búsqueda PV |
17.14 (4.68) |
17.20 (4.40) |
163 |
-0.09 |
0.930 |
0.01 |
Identificación PV |
33.42 (7.57) |
33.45 (8.30) |
163 |
-0.03 |
0.976 |
<0.01 |
CEEA |
CEEA |
gl |
t |
P |
d |
|
PSS -Autosuficiencia |
43.83 (4.42) |
43.11 (5.40) |
119 |
0.79 |
0.428 |
0.15 |
PSS -Relación con los pares |
34.03 (5.82) |
33.40 (6.17) |
118.93a |
0.59 |
0.559 |
0.11 |
PSS -Comportamiento |
18.26 (3.45) |
16.19 (4.15) |
119 |
2.97 |
0.004 |
0.54 |
PSS -Apariencia física |
17.67 (4.00) |
16.57 (4.17) |
119 |
1.48 |
0.142 |
0.27 |
PSS -Habilidad física |
18.47 (5.17) |
17.94 (5.02) |
117.49a |
0.57 |
0.569 |
0.11 |
PSS -Autovaloración global |
31.22 (4.78) |
29.32 (5.05) |
118.92a |
2.13 |
0.035 |
0.39 |
Búsqueda PV |
17.79 (4.37) |
16.41 (4.49) |
119 |
1.71 |
0.090 |
0.31 |
Identificación PV |
33.86 (7.48) |
33.57 (7.66) |
118.59a |
0.21 |
0.833 |
0.04 |
PSS: posibles sí mismos; PV: propósito vital; CEEA: consumo episódico excesivo de alcohol.
a Por no cumplirse la igualdad de varianzas según la prueba de Levene se utilizó la prueba t para varianzas desiguales.
Al estudiar los modelos que predicen los patrones de consumo de alcohol (tabla 2), se encontró que el principal predictor de las distintas formas de consumo fueron los PSS en el dominio del comportamiento. Los PSS negativos en este dominio predicen el consumo de alcohol (p = 0.006), el consumo frecuente (p = 0.051) y la alta frecuencia de CEEA (p = 0.005). La capacidad predictiva global de los modelos es moderada y los R2 son bajos.
Tabla 2. Modelo de regresión logística para la predicción del consumo de alcohol

EE: error estándar; OR: odd ratios; IC: intervalo de confianza; gl: grados de libertad; CEEA: consumo episódico excesivo de alcohol; PSS: posibles sí mismos; PV: propósito vital.
Por otro lado, en conjunto con los PSS en el dominio de las habilidades físicas (p = 0.037), los PSS del comportamiento predicen el consumo moderado (p < 0.001), es decir, la ausencia de CEEA. Cuanto más positivos son los PSS en estos dominios, menor es la probabilidad de que los/as adolescentes realicen CEEA. Este modelo tiene una capacidad predictiva global moderada tendiendo a alta y el R2 es mediano.
Discusión
Este trabajo tuvo como objetivo indagar la relación entre la percepción de un futuro significativo y el consumo de alcohol en la adolescencia. Para esto se analizó la probabilidad de lograr PSS positivos en múltiples dominios, la búsqueda e identificación de PV, y su asociación con diferentes patrones de consumo de alcohol.
Los resultados indican que los/as adolescentes que no consumen alcohol perciben que es más probable tener PSS de comportamiento y globales positivos al finalizar el secundario. Entre quienes consumen, los/as que lo hace de manera esporádica perciben que es más probable tener PSS de comportamiento más positivos. Por otra parte, quienes no realizan CEEA perciben que es más probable tener PSS de comportamiento, habilidad física, apariencia física y globales más positivos. Dentro del grupo de adolescentes que realizan CEEA, aquellos/as que lo realizan con menor frecuencia perciben que es más probable tener PSS de comportamiento y globales más positivos. Estos resultados aportan evidencias a favor de la primera hipótesis propuesta, que sostenía que los/as adolescentes que perciben que es más probable tener PSS positivos realizarán un consumo menos riesgoso de alcohol. Asimismo, coincide con los hallazgos en estudios previos, según los cuales la probabilidad de lograr los PSS deseados se asocia con menos conductas de riesgo, entre ellas, el consumo de alcohol (26).
Con respecto al sentido de PV, en aquellos/as adolescentes que no consumen alcohol hay una mayor identificación de PV que en quienes sí lo hacen. Este resultado coincide con los estudios previos, que indican que haber encontrado un PV se asocia con un menor consumo en adolescentes y adultos emergentes (37-40). Esto plantea evidencias parciales a favor de la segunda hipótesis, pues los/as adolescentes con altos niveles de identificación de PV no consumen alcohol, pero esta variable no diferencia entre formas riesgosas y no riesgosas de dicho consumo. Entre los/as que consumen, solo la búsqueda de PV diferenció a quienes lo hacen de manera esporádica de quienes lo hacen de manera frecuente. En ambos casos, los/as que consumen (ya sea que realicen o no PV) con menor frecuencia refieren una mayor búsqueda de PV. De todos modos, es importante resaltar que estas diferencias tienen una significación marginal y su tamaño de efecto es pequeño.
Por último, al analizar la contribución relativa de los PSS y el sentido de PV respecto de la probabilidad de consumir alcohol o realizarlo de manera riesgosa se encontró que solo los PSS predicen el consumo. En primer lugar, que cuanto más baja es la probabilidad percibida de lograr PSS positivos en el dominio del comportamiento, mayor es la probabilidad de que los/as adolescentes consuman alcohol. En segundo lugar, cuanto más baja es la probabilidad percibida de lograr PSS positivos en el dominio del comportamiento y de la habilidad física, mayor la probabilidad de que los/as adolescentes realicen CEEA. Por último, cuanto más baja es la probabilidad percibida de lograr PSS positivos en el dominio del comportamiento, mayor es la probabilidad de que consuman de manera frecuente y realicen CEEA con regularidad.
Estos resultados ofrecen evidencias parciales para la tercera hipótesis, ya que solo algunos dominios de los PSS predijeron el patrón de consumo y la identificación de PV no tuvo efecto como predictor.
Entre los dominios de los PSS, el que predice el consumo en todas sus modalidades es el del comportamiento. Estos hallazgos concuerdan con el estudio realizado por Lee et al., según el cual los/as adolescentes que referían que era probable tomar demasiado alcohol en el futuro, presentaban mayores niveles de consumo problemático (33). En el presente trabajo se realizó una evaluación más general de este dominio, con ítems más abstractos que expresan de manera más amplia la forma como los/as adolescentes perciben que será su conducta, si van a hacer lo que es correcto para ellos/as, si van a actuar de acuerdo con sus valores morales y lo que piensa que es debido hacer, o si van a meterse en problemas y hacer cosas que no deberían. Es posible que, por esta razón, se hayan captado relaciones más sutiles y podido diferenciar a los/as adolescentes en todas las modalidades de consumo, y no solo cuando este es problemático.
En los otros estudios que indagaron la relación entre PSS producidos espontáneamente por los adolescentes y el consumo, la frecuencia en que los participantes generaron PSS vinculados con el consumo de oh fue muy baja (i. e., entre el 2.7 % y el 5.8 %) (21,33). En una de dichas investigaciones, esto impidió estudiar su asociación con dicho consumo (21). En la otra pudieron estudiarse los PSS temidos, ya que los/as adolescentes no generaron PSS esperados o deseados respecto de esta conducta (33). A su vez, los que generaron estos PSS temidos eran adolescentes que ya tenían problemas con el consumo de dicha sustancia. Por lo tanto, este estudio dejó abierta la pregunta de cómo se relacionan los PSS temidos de este dominio con el consumo en adolescentes que no tienen problemas con dicha sustancia.
Los resultados de la presente investigación señalan la importancia de combinar distintos métodos (i. e., cualitativos y cuantitativos) e instrumentos (e. g., cuestionarios de preguntas abiertas, escalas y entrevistas) para evaluar los PSS, para dar cuenta de relaciones que pueden ser captadas por un medio y no por el otro (26).
Por otra parte, no se hallaron asociaciones con dominios con los que se esperaba que las hubiera. Por ejemplo, el consumo de alcohol, principalmente cuando es excesivo, podría llegar a ser incompatible con tener los logros necesarios para alcanzar la autosuficiencia. Estos PSS implican el logro de una vida autónoma con la capacidad de sostener un trabajo, ser independiente y conseguir los recursos materiales necesarios para la subsistencia. Considerando que este dominio está estrechamente relacionado con la autopercepción actual en el dominio académico, los presentes hallazgos difieren de lo encontrado por Lee et al., pero coinciden con lo encontrado por Wu y Lee (22,34,35).
Tal como se mencionó, el uso de diferentes instrumentos de medición podría explicar estas diferencias. Lee et al. utilizaron cuestionarios de preguntas abiertas, y en el presente estudio, una escala con preguntas cerradas (34). A su vez, los puntos de referencia temporal para los PSS son diferentes. Los estudios citados toman un punto de referencia cercano (el próximo año), este trabajo tomó como punto de referencia un hito vital de transición, el final del secundario (35). Por otra parte, Lee et al. consideraron el nivel de importancia de los PSS: solo se asociaban con el consumo cuando eran los más importantes para los/as adolescentes (34). Este aspecto y otros posibles factores intervinientes deberán ser tenidos en cuenta en futuros estudios. La disparidad en los resultados también podría deberse a diferencias culturales. El estudio de Lee et al. tuvo una muestra de adolescentes anglosajones el de Wu y Lee, una con adolescentes orientales, y el presente, con adolescentes latinos (22,34). Las tres muestras pertenecen a culturas muy diferentes.
Por otro lado, el dominio de la relación con los pares tampoco se vinculó con el consumo. Esto concuerda con los resultados de los estudios previos, en los que no hubo relación entre este dominio de los PSS y el consumo (21,33). Sin embargo, es preciso continuar analizando dicha relación, ya que en estudios sobre el autoconcepto actual se encontró que una autopercepción positiva en los dominios del atractivo amoroso y la aceptación social se asociaban con un mayor consumo (50). Es preciso, por lo tanto, analizar cuáles factores moderan estas relaciones, de modo que la autopercepción actual en el dominio de la relación con los pares se asocie con un mayor consumo. No obstante, cuando se trata de los PSS, no hay relación entre estas variables.
Otra cuestión para señalar es que, al controlar el efecto de los PSS en el dominio del comportamiento, la autovaloración global de los PSS dejó de vincularse al consumo. Una posible explicación para este resultado es que el consumo de alcohol es una conducta específica. Los antecedentes en el estudio de las autopercepciones actuales señalan que las autopercepciones globales se asocian con estados generales (e. g., la autoestima global, con satisfacción vital o depresión); mientras que las específicas lo hacen con conductas concretas (e. g., la autopercepción en el dominio académico se asocia con rendimiento académico) (51). Que el consumo se relacione con la autopercepción de comportamiento, más que con la autopercepción global, concuerda con estos antecedentes.
Por último, la probabilidad de tener PSS positivos en el dominio de la habilidad física, combinada con la de comportamiento, predijo la ausencia de CEEA. Estos resultados se relacionan con un estudio realizado por Schmidt et al. (52). En este, los deportistas más comprometidos, que invertían una gran cantidad de energía en su deporte, presentaban menor frecuencia de consumo y de CEEA. Se hipotetiza que el consumo excesivo de alcohol supone ciertas consecuencias que dificultan el desarrollo de habilidades físicas, como las necesarias para participar en el deporte.
En cuanto al PV, tanto la búsqueda como la identificación de PV dejaron de tener efectos en relación con el consumo cuando se controló el efecto de los PSS. De todos modos, es interesante considerar estas relaciones y continuar su estudio. Principalmente, porque el estudio de la búsqueda de PV ha sido escaso y esta variable puede funcionar como un factor protector en esta etapa vital. Por ejemplo, en la adolescencia, la búsqueda de PV, a diferencia de lo que sucede en la adultez, se asocia con una mayor satisfacción vital (53). Es decir, como parte del proceso de exploración característico de esta etapa es esperable que los/as adolescentes busquen proyectos que los/as definan, les permitan autorrealizarse y sentirse conectados con el mundo, y que esta búsqueda colabore con un desarrollo positivo (41,42).
Por otro lado, la búsqueda no es el reverso de la identificación de PV. Las personas pueden sentir que tienen metas significativas y, al mismo tiempo, seguir buscando proyectos adicionales que les permitan una mayor realización (41). Por lo tanto, se recomienda que en futuros estudios se analice la relación entre perfiles de búsqueda e identificación de PV y su relación con el consumo de alcohol (44). Por último, tal como sucede con las autopercepciones, puede pensarse que las aspiraciones y expectativas más globales, como es buscar o tener un PV, no tengan tanto poder sobre conductas específicas como lo tienen las expectativas y aspiraciones estrechamente vinculadas con esas conductas.
Este trabajo presenta algunas limitaciones. En primer lugar, se trabajó con una muestra no probabilística y por conveniencia. Por lo tanto, esta muestra no es representativa y los resultados no pueden generalizarse directamente a otros grupos de adolescentes de Argentina. Particularmente, los participantes pertenecían a escuelas privadas y religiosas. Por este motivo, sería conveniente repetir esta investigación con adolescentes de escuelas laicas, públicas o que no estén escolarizados.
Se usó, así mismo, un diseño no experimental y transversal con un alcance descriptivo correlacional. Por lo tanto, no se pueden establecer causas-efectos ni dar cuenta de procesos. Sería conveniente avanzar en el estudio de las relaciones encontradas en este trabajo, analizando la percepción de un futuro significativo con las trayectorias en el consumo de alcohol de los/as adolescentes. Este tipo de estudio longitudinal permitiría conocer si los PSS y el PV predicen patrones de cambio en el consumo de alcohol a lo largo del tiempo (54). De este modo, se conocería si el futuro significativo percibido funciona como factor protector del consumo riesgoso de alcohol a largo plazo.
Otra cuestión que es importante tener en cuenta es cómo se operacionalizaron los constructos. Tanto el PV como los PSS son constructos complejos que pueden evaluarse con diferentes herramientas y dar lugar a distintos resultados (26,29). Por ejemplo, en el presente estudio se evaluaron los PSS en dominios específicos a través de preguntas cerradas. Es decir, se presentaron a los/as adolescentes los dominios sobre los que se quería conocer su autopercepción futura. En cambio, en otros estudios se analizaron los PSS generados espontáneamente por los/as adolescentes (22,34). Ambos métodos tienen ventajas y desventajas. En el primer caso, se puede indagar el efecto de dominios relevantes de la autopercepción de los que no suelen dar cuenta de manera espontánea los/as adolescentes, pero que, tal como se puede observar a partir de los resultados de este estudio, se asocian con conductas relevantes (35). En el segundo caso, se puede conocer la relación con el consumo que tienen los PSS más accesibles y disponibles para los/as adolescentes, es decir, los que están más activos en la mente (23,26).
Para futuras investigaciones, se recomienda combinar ambos métodos, los cuestionarios de preguntas cerradas y los de preguntas abiertas y, a su vez, incorporar entrevistas en las que sea posible profundizar en el sentido que tienen los PSS para los/as adolescentes. Tal como lo plantean Wu y Lee, un PSS en el dominio de la apariencia física estaría vinculado con ser más popular o lograr una mayor pertenencia al grupo de pares y por esto asociarse con un mayor consumo de alcohol (22). Del mismo modo, es necesario conocer qué significan para los/as adolescentes sus PSS en el dominio del comportamiento o de la habilidad física. Por otra parte, Oyserman y Horowitz plantean que lo que más poder tiene para generar acciones orientadas al futuro es la relevancia para el sí mismo actual que posee, en un contexto presente, una identidad futura (23). Esto plantea la necesidad de incorporar, en el estudio de los PSS, su relevancia percibida y su relación con las autopercepciones actuales. Asimismo, es importante realizar una ecoevaluación de los PSS en la que su valoración esté enmarcada en el contexto particular en que estos se activan (e. g., cómo desean o temer ser en el próximo año en su actividad favorita) (55).
Del mismo modo, es necesario aclarar que en este estudio se evaluó el sentido de PV y no los PV concretos de los/as adolescentes. Es decir, no se han indagado cuáles son los PV de los/ as adolescentes, ni la medida en que realmente están realizando acciones para lograrlos. Lo que se analizó fue el grado en que ellos/as sienten que tienen o están buscando un PV. Esto último es verdaderamente importante, porque la búsqueda e identificación de PV se trata, en gran parte, de una experiencia privada y subjetiva. Sin embargo, sería interesante, para evitar posibles sesgos, triangular los datos con el estudio cualitativo de aquellos proyectos concretos que los/as adolescentes identifican con su PV y de las formas en que sienten que se comprometen con ellos (56).
Además, para dar cuenta de la percepción de un futuro significativo se evaluó la contribución relativa de dos variables: las expectativas futuras para uno mismo en dominios específicos y el poseer proyectos significativos para uno mismo y el mundo. Sería interesante que futuras investigaciones logren una mayor integración de estas variables. El uso de métodos cualitativos o mixtos sería de gran utilidad para ello. ¿Cómo son los PSS que se desprenden de los propósitos encontrados por los/as adolescentes? ¿Cómo es la relación que tienen con el alcohol aquellos/as adolescentes que desarrollan PSS asociados a sus propósitos vitales?
Asimismo, sería interesante indagar por medio de estudios cualitativos cómo los/as adolescentes perciben que el consumo de alcohol se vincula con sus proyectos a futuro. Es decir ¿en qué media obstaculiza o facilita lograr los PSS que desean ser, y la búsqueda e identificación de un PV? ¿Cuáles son las vivencias, experiencias y sentidos que atribuyen al consumo y que se vinculan con la realización de sus PSS y PV?
Más allá de las limitaciones que presenta este estudio, los resultados encontrados tienen implicancias teóricas y prácticas. Por un lado, permiten conocer mejor cómo se vinculan la percepción de sí mismo y las expectativas y proyectos de los/as adolescentes con conductas de riesgo, como es el consumo de alcohol. La formación de la identidad y la proyección a futuro son aspectos clave de un desarrollo positivo juvenil. Mientras los/as jóvenes experimentan con nuevos roles y prueban nuevas identidades, pueden incurrir en conductas de riesgo o, por el contrario, desarrollar y consolidar hábitos beneficiosos para la salud (26).
Los hallazgos de este estudio suman evidencias de que la forma como los adolescentes se proyectan a sí mismos en el futuro puede funcionar como un factor protector o de riesgo de conductas que serían perjudiciales para la salud de los adolescentes, como lo es el CEEA. Dicha imagen proyectada a futuro tiene un fuerte poder en la regulación de la conducta, por cuanto impulsa que los jóvenes se comprometan con las acciones que los lleven al logro de los PSS deseados y, al mismo tiempo, a que no incurran en aquellos comportamientos que los alejan de la persona en la que quieren convertirse en el futuro (22). A partir de los resultados de este trabajo, podemos señalar la importancia de considerar los PSS de dominios específicos y su relación con las conductas o hábitos particulares que se quieren promover o prevenir. Por otro lado, brinda nuevo conocimiento para continuar desarrollando intervenciones capaces de prevenir dichas conductas:
En primer lugar, se evidencia la importancia del dominio del comportamiento cuando consideramos el consumo de alcohol. Los/as adolescentes que creen que, al finalizar el secundario, es probable no meterse en problemas por las cosas que hagan, comportarse como es debido, hacer lo que es moralmente correcto, hacer siempre lo correcto y no hacer cosas que no deberían, consumen menos alcohol o lo hacen de manera menos riesgosa. En consecuencia, es recomendable trabajar sobre esta percepción del sí mismo y en cómo se vincula con los otros PSS que suelen ser creados con más frecuencia por los/as adolescentes. Considerando nuestros resultados y los de los estudios realizados en otros países, es importante, en los distintos ámbitos en los que se trabaja con los/as adolescentes (e. g., clínico, educativo, social comunitario), promover la visualización de quienes quieren ser y quienes no quieren ser en diferentes áreas de sus vidas (22,33,57). Cómo estas percepciones se integran u obstaculizan entre sí. Además, de trabajar específicamente en la forma en que se imaginan a sí mismos respecto del consumo de alcohol y otras conductas potencialmente problemáticas. ¿Cuál es el impacto de esos PSS vinculados con el consumo sobre los otros PSS que tiene? Es importante, así mismo, trabajar en los obstáculos y estrategias para lograr sus PSS más importantes (36,58). ¿Qué lugar ocupa el consumo actual de alcohol en sus posibilidades de lograr esos PSS?
En segundo lugar, si bien no puede provocarse intencionalmente la identificación de un PV, sí pueden facilitarse los medios para encontrarlos y, de acuerdo con los resultados de este estudio, es importante promover su búsqueda (41). Por lo tanto, se recomienda en el trabajo con los/as adolescentes favorecer su propia búsqueda y exploración de intereses y posibilidades para su futuro. Indagar qué los apasiona y cuáles son los valores que quieren promover en sus vidas, así como establecer su vínculo con sus metas más importantes, y las metas mínimas para lograrlos, es una forma de promover la búsqueda e identificación de PV (58).
Por último, como parte de las intervenciones que invitan a explorar los PSS y desarrollar estrategias para alcanzarlos, puede incorporarse la exploración de las implicancias de esas metas para la realización personal, su valor social y la propia relación con el mundo.
Agradecimientos
Se agradece a los/as alumnos/as, docentes y autoridades de las escuelas en las que se realizó el estudio, su colaboración en este proyecto de investigación.
Contribución de los autores
María Fernanda Molina: conceptualización, curación de datos, análisis formal, adquisición de fondos, investigación, administración del proyecto y redacción (borrador original). Vanina Schmidt: metodología y supervisión. Mauro Pérez-Gaido: redacción (revisión y edición).
Conflicto de intereses
Los autores declaran que no existe conflicto de intereses en este manuscrito.
Financiación
Proyecto interno UNTREF 32/19 80120190200023tf (2020/2023), El consumo de alcohol en la adolescencia: su relación con las experiencias positivas en las actividades de disfrute y la percepción de un futuro significativo. Directora: María Fernanda Molina. Codirectora: Noelia Trupa.
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