10.12804/revistas.urosario.edu.co/disertaciones/a.16117
ESTUDIOS
Alejandra León Olvera 1
María Concepción Castillo-González2
1 Universidad Autónoma de Querétaro (México)
0000-0002-7728-2128
alejandra.leon@uaq.mx
2 Tecnológico de Monterrey, Escuela de Humanidades y Educación (México)
0000-0002-2892-90792
ccastill@tec.mx
Recibido: 15 de diciembre de 2025
Aprobado: 26 de mayo de 2026
Fecha de prepublicación: 20 de julio de 2026
Para citar este artículo: León Olvera, A., & Castillo-González, M. C. (2026). Narrar la solidaridad: lecturas feministas sobre la Global Sumud Flotilla y la disputa política contemporánea. Anuario Electrónico de Estudios en Comunicación Social "Disertaciones", 19(2). https://doi.org/10.12804/revistas.urosario.edu.co/disertaciones/a.16117
RESUMEN
El artículo examina las narrativas digitales de solidaridad y resistencia que surgieron en YouTube en torno a la Global Sumud Flotilla, una iniciativa transnacional que desafía las violencias estructurales, culturales y directas que impiden la entrega de ayuda humanitaria en la Franja de Gaza. Desde una perspectiva feminista crítica, se analiza cómo las narrativas digitales pueden reactivar preguntas éticas y políticas fundamentales, visibilizando las desigualdades y reconfigurando el sentido de justicia y dignidad. Al utilizar métodos digitales, analítica cultural y netnografía, se desentrañan las formas de resistencia simbólica y se explora el papel de las emociones en la producción de sentido político. La investigación destaca la capacidad de las narrativas de contrapoder para cuestionar discursos hegemónicos que reproducen la violencia y promover, en cambio, una comunicación transnacional para la paz, al tiempo que pone de relieve la importancia de las plataformas digitales como escenarios de disputa política.
Palabras clave: comunicación para la paz; Global Sumud Flotilla; narrativas de resistencia; netnografía; métodos digitales.
ABSTRACT
The article examines the digital narratives of solidarity and resistance that emerged on YouTube around the Global Sumud Flotilla, a transnational initiative challenging the structural, cultural, and direct violences that hinder humanitarian aid delivery in the Gaza Strip. From a critical feminist perspective, the analysis explores how digital narratives can reawaken fundamental ethical and political questions, highlighting inequalities and reconfiguring the sense of justice and dignity. Using digital methods, cultural analytics, and netnography, the study unpacks forms of symbolic resistance and explores the role of emotions in the production of political meaning. The research underscores the capacity of counter-narratives to challenge hegemonic discourses that reproduce violence, and instead, promote transnational communication for peace, emphasizing the importance of digital platforms as arenas of political contention.
Keywords: Communication for peace; Global Sumud Flotilla; narratives of resistance; netnography; digital methods.
RESUMO
Este artigo analisa as narrativas digitais de solidariedade e resistência que surgiram no YouTube em torno da Global Sumud Flotilla, uma iniciativa transnacional que desafia as violências estruturais, culturais e diretas que impedem a entrega de ajuda humanitária na Faixa de Gaza. A partir de uma perspetiva feminista crítica, analisa-se como as narrativas digitais podem reativar questões éticas e políticas fundamentais, tornando visíveis as desigualdades e reconfigurando o sentido de justiça e dignidade. Utilizando métodos digitais, análise cultural e netnografía, desvendam-se as formas de resistência simbólica e explora-se o papel das emoções na produção de sentido político. A pesquisa destaca a capacidade das narrativas de contrapoder para questionar discursos hegemónicos que reproduzem a violência e promover, em contrapartida, uma comunicação transnacional para a paz, ao mesmo tempo que realça a importância das plataformas digitais como cenários de disputa política.
Palavras-chave: comunicação para a paz; Global Sumud Flotilla; narrativas de resistência; netnografía; métodos digitais.
El seguimiento a la Global Sumud Flotilla ofreció un punto de observación privilegiado para comprender cómo se configuran hoy las narrativas de solidaridad, resistencia y acción colectiva frente a escenarios globales marcados por violencias estructurales y por el avance de proyectos políticos conservadores (Brown, 2020; Santos & Valdebenito, 2025; Vaggione, 2022). En contextos donde la desinformación, la estetización del conflicto y la normalización del sufrimiento producen una especie de adormecimiento social, las narrativas digitales que circulan alrededor de iniciativas de solidaridad transfronteriza permiten reactivar preguntas éticas y políticas fundamentales: ¿qué vidas se consideran dignas de apoyo? ¿Qué formas de violencia se hacen visibles o se silencian? ¿Qué lenguajes de resistencias emergen cuando las instituciones fallan?
La Global Sumud Flotilla, cuyo nombre alude al concepto árabe sumud entendido como "perseverancia" o "firmeza" frente a la opresión, se ha convertido en una plataforma simbólica y material desde la cual distintas comunidades, redes de activistas y colectivos articulan estrategias de acompañamiento, denuncia y cuidado mutuo. Más que un simple acto político, su despliegue narrativo abre un campo de disputas en el que los sentidos sobre justicia, dignidad y soberanía se construyen, se tensionan y se resignifican.
Este artículo propone una lectura feminista crítica desde esas narrativas, entendiendo que los feminismos —particularmente aquellos situados, transnacionales y decoloniales— han desarrollado un aparato analítico y ético que permite observar la complejidad afectiva, material y simbólica del conflicto. Desde este enfoque, la solidaridad no se asume como un gesto abstracto, sino como una práctica política situada que interpela privilegios, geografías de poder y modos de nombrar la violencia.
Argumentamos que la disputa narrativa alrededor del seguimiento en redes y medios digitales del viaje de la Global Sumud Flotilla1 constituye una disputa por la posibilidad misma del pensamiento crítico: por mantener abiertas las capacidades de sentir, imaginar y solidarizar más allá de los marcos interpretativos impuestos por proyectos políticos hegemónicos que buscan administrar el conflicto mediante silencios, estigmatizaciones o discursos securitarios.
La literatura señala que las narrativas audiovisuales de contra poder que circulan en plataformas digitales se enfrentan a los discursos hegemónicos que normalizan la violencia (Nos & Farné, 2015). Son relevantes para los movimientos sociales no solo porque coadyuvan a concretar logros cuando existen condiciones y oportunidades políticas, sino porque su dimensión simbólica fomenta la subjetivación política y el reconocimiento social frente al menosprecio. Castillo-González (2024) explica, a partir de la teoría del reconocimiento de Honneth, que estas prácticas narrativas rompen con la lógica comercial de las plataformas y construyen la dimensión política de la vida mediante inéditas mediaciones.
La presente indagación se centra en la plataforma sociodigital de YouTube, seleccionada por su relevancia como espacio de transmisión en vivo, archivo audiovisual y medio de comunicación utilizado por activistas, organizaciones de la sociedad civil y medios independientes para narrar acontecimientos políticos contemporáneos en contextos de movilización y conflicto (Ait Hadi et al., 2026; Arévalo et al., 2021; Sierra & Montero, 2015). El estudio de las contiendas sociales contemporáneas ha mostrado que plataformas como YouTube permiten a las audiencias ser testigos de acontecimientos en tiempo real por medio de videos en vivo —live streaming—, así como participar en su posterior circulación y resignificación (Vilar & Barranquero, 2024). De ahí deriva su potencial para configurar memorias colectivas digitales (Castillo-González& Leetoy, 2019; Polletta et al., 2011), en las cuales participan diásporas poblacionales, debido a su capacidad para crear sentidos compartidos desde los afectos (Daoudi&Awais, 2025). De esta manera, la presente indagación se sitúa en el debate actual sobre las prácticas comunicativas de contrapoder que ocurren en las plataformas sociodigitales.
Desde estas premisas, el presente artículo analiza las narrativas de contrapoder que, en torno a la Flotilla Sumud, circularon en formato live streaming a través de la plataforma sociodigital YouTube. El fenómeno se observa a través de una combinación de métodos digitales, analítica cultural y netnografía. La indagación responde a la siguiente pregunta de investigación: ¿de qué manera se produjeron significados que articularon afectos políticos y formas de resistencia simbólica frente a los procesos de violencias y deshumanización presentes en el caso? Se trata de un estudio exploratorio cuyo objetivo es caracterizar y analizar la emergencia de significados, afectos políticos y mecanismos de contra poder en tales transmisiones en vivo.
Dada la naturaleza cualitativa y exploratoria de este estudio, se parte del siguiente supuesto de investigación: el uso del formato en vivo en YouTube permite la configuración de espacios de contrapoder simbólico en el que circulan afectos políticos (Ahmed, 2014), que logran fracturar los marcos de guerra (Butler, 2009) y edificar contrapedagogías de la crueldad (Segato, 2018).
Coordenadas teóricas: narrativas solidarias situadas y transnacionales
Los feminismos transnacionales y decoloniales han problematizado desde hace décadas las desigualdades globales que atraviesan cuerpos, territorios y posibilidades de resistencia. En este trabajo, dichos aportes permiten analizar cómo las narrativas digitales en torno a la Flotilla Sumud producen sentidos políticos sobre la violencia, la solidaridad y la legitimidad del sufrimiento en contextos transnacionales. Autoras como Judith Butler (2009), Rita Segato (2018) y Sara Ahmed (2014) ofrecen herramientas para comprender que la solidaridad no es un acto espontáneo ni una identificación sentimental superficial, sino una práctica política situada que demanda reconocer las estructuras coloniales, raciales y patriarcales que producen la vulnerabilidad de ciertos grupos.
Para estas autoras, la violencia no solo es un fenómeno material; es una configuración simbólica. La feminista norteamericana Judith Butler y la feminista argentina Rita Segato coinciden en que las narrativas no son meras descripciones de la realidad, sino instrumentos para producirla, legitimarla o impugnarla. Butler (2009) afirma que las narrativas hegemónicas funcionan como marcos de guerra que, en las sociedades contemporáneas, tienen el potencial para deshumanizar a poblaciones enteras. Marcos que, en el caso de Gaza, encubren la asimetría y la fuerza de ocupación por parte de Israel.
Por su parte, Rita Segato (2018), desde su enfoque crítico y decolonial, sostiene que actualmente existen pedagogías de la crueldad: un conjunto de dispositivos que perpetúan la violencia y adormecen la sensibilidad, promoviendo la deshumanización de personas históricamente oprimidas. Al utilizar el término pedagogía, la autora enfatiza la dimensión simbólica del poder, el cual se reproduce en la cultura y se manifiesta en las violencias que se inscriben en cuerpos específicos. Según Segato (2003), las violencias como mecanismos de poder son moralizantes y forman parte de la performatividad de las masculinidades hegemónicas. De esta manera, la violencia expresiva (Segato, 2003) no solo alecciona a las víctimas que son criminalizadas en las narrativas y atacadas en sus cuerpos, sino que transmite un mensaje a los testigos para evitar su movilización.
Así, ambas autoras coinciden en que las narrativas tienen el poder de determinar qué violencias se reconocen como injustas, cuáles se naturalizan y qué interpretaciones adquieren fuerza en los medios de comunicación, plataformas digitales y, por lo tanto, en el espacio público. Por su parte, la feminista norteamericana Sara Ahmed (2014) incorpora al análisis la concepción de los afectos como formas de conocimiento situado. Desde este enfoque, emociones como la rabia, el duelo, la esperanza o la indignación no se interpretan como expresiones irracionales, sino como dimensiones centrales de la producción de sentido político y de la articulación de solidaridades transnacionales. Ahmed (2014) sostiene que los afectos circulan socialmente y se adhieren a ciertos cuerpos, imágenes y narrativas, configurando lo que denomina: una política cultural de las emociones. En el caso de la Flotilla Sumud, por ejemplo, las transmisiones en vivo de personas civiles, activistas y tripulantes movilizan emociones que generan empatia y orientan posicionamientos éticos y políticos frente a la violencia y la ocupación.
En el actual clima global, marcado por guerras culturales, campañas de desinformación y estrategias de manipulación algorítmica emocional, las narrativas se convierten en terreno de disputa política. El seguimiento de la Flotilla Sumud activa contranarrativas que cuestionan discursos de seguridad nacional, lógicas neocoloniales y retóricas conservadoras que apelan al miedo a la otredad como herramienta de control social e idea de securitización, pues visibilizan violencias estructurales y delitos de lesa humanidad que Estados específicos y medios buscan normalizar o minimizar.
Leer, o consumir, estas narrativas es, portanto, un ejercicio político: implica reconocer cómo se construye la otredad, cómo se distribuye la responsabilidad ética y cómo emergen lenguajes de resistencia que disputan silencios, distorsiones y marcos hegemónicos de interpretación.
El auge global de proyectos conservadores —desde políticas anti-derechos hasta discursos autoritarios o nacionalistas— ha dado lugar a una intensa disputa simbólica donde la narrativa se convierte en arma política. Este conservadurismo promueve retrocesos legales o institucionales, así como opera a nivel cultural y algorítmico, por medio de la producción de relatos que buscan despolitizar la violencia, criminalizar la solidaridad y estetizar la guerra. Recientes investigaciones afirman que esta ofensiva reaccionaria utiliza las plataformas sociodigitales para cautivar especialmente a las juventudes (Morán, 2023). Así, la infraestructura digital y mediática se convierte en un sofisticado instrumento ideológico de exclusión y opresión (Couldry & Mejias, 2019) que impide el ejercicio de una comunicación liberadora (Freire, 2022/1994).
En diálogo con estas perspectivas, Paulo Freire (2022/1994) plantea que la comunicación no debe entenderse como un proceso vertical de transmisión de información, sino como una práctica participativa orientada a la producción crítica de conocimiento y transformación social. Desde esta mirada, las audiencias no son sujetos pasivos frente a las narrativas mediáticas; son actores capaces de interpretar, cuestionar y resignificar los discursos dominantes. Esta dimensión participativa dialoga con la propuesta de Butler (2009), al reconocer que los marcos narrativos configuran posibilidades de reconocimiento político, y con Ahmed (2014), al comprender que los afectos movilizados por ciertas narrativas pueden convertirse en formas de conciencia ética y de acción colectiva.
La Flotilla Sumud adquiere relevancia precisamente porque interrumpe estos procesos al desplazar el foco, gracias a las transmisiones en vivo, hacia la dignidad del pueblo palestino afectado por la violencia. Estas transmisiones permiten la circulación de información en tiempo real, al igual que la producción de formas de acompañamiento simbólico, identificación política y solidaridad transnacional. De esta manera, se visibilizan las desigualdades estructurales y se recupera la centralidad del cuidado como forma de acción política. Por lo tanto, las narrativas digitales que acompañan la flotilla desestabilizan los marcos conservadores que justifican la violencia bajo retóricas de orden, defensa o civilización.
El potencial de utilizar las narrativas mediáticas para marginar o visibilizar injusticias se muestra en una reciente investigación que contrastó la cobertura que, del viaje realizado por la Flotilla Sumud, hicieron dos importantes medios: The New York Times y Al Jazeera. Entre los hallazgos más relevantes, Bahjat Arafat (2025) destaca que la aparente objetividad del The New York Times actúa como un respaldo sutil a los poderes institucionales, mientras que la cobertura de Al Jazeera promueve la solidaridad hacia los activistas a través de narrativas afectivas. Lo anterior refleja la importancia de reflexionar sobre el papel de las narrativas de contrapoder en la comunicación para la paz (Arévalo et al., 2024).
Desde la postura académica feminista, esta disputa narrativa es fundamental: cuando se controla qué historias pueden contarse, se controla quién merece vivir, quién puede resistir y quién tiene derecho a la solidaridad. Por ello, es urgente el análisis de las narrativas de la Flotilla Sumud para comprender cómo se libra la batalla simbólica por la memoria, la justicia y la interpretación del conflicto desde una mirada crítica, como lo es la mirada feminista.
Diseño metodológico: un enfoque híbrido para el análisis de la solidaridad
El diseño metodológico de esta investigación se inscribe en un enfoque cualitativo crítico con apoyo de métodos digitales (Rogers, 2019) y analítica cultural (Manovich, 2020), articulado con una estrategia de netnografía digital (Kozinets, 2015) desde una perspectiva feminista. Esta combinación metodológica permite analizar fenómenos socioculturales digitales a partir de la integración de técnicas computacionales para la sistematización de datos y estrategias interpretativas orientadas a la comprensión de significados, narrativas y prácticas políticas en entornos digitales.
Los métodos digitales se emplearon para recolectar, organizar y analizar los dotaseis creados a partir de ejercicios de scrapping en YouTube, mediante uso de software especializado y lenguajes de programación —Python— (Rogers, 2019). Desde esta aproximación, los datos no se conciben como representaciones objetivas de la realidad, sino como productos culturales mediados por infraestructuras técnicas, lógicas algorítmicas y relaciones de poder. En este sentido, el uso de Python se enmarca en la analítica cultural, entendida como una estrategia metodológica que permite observar patrones de producción, circulación y temporalidad de contenidos culturales digitales sin reducirlos a meras métricas cuantitativas (Manovich, 2020). Dicho esto, el diseño metodológico combinó cuatro etapas articuladas.
Métodos digitales para la recolección inicial de datos
La recolección inicial de los datos se realizó mediante el software YouTube Data Tools (Rieder, 2015), el cual operacionaliza la propuesta de los métodos digitales que plantea Rogers (2013,2019) al permitir la extracción de metadatos de videos públicos de forma sistemática y replicable mediante la API de la plataforma.
Se realizaron búsquedas a partir de dos search queries: "Flotilla Sumud" y "GlobalSumudFlotilla", considerando una temporalidad abierta que abarcó del 1 enero al 30 de octubre de 2025. A partir de las búsquedas realizadas, el corpus inicial se conformó por dos datasets independientes, uno por cada search query. Cada uno incluyó metadatos asociados a los videos identificados: fecha de publicación, canal emisor, número de visualizaciones, número de likes, duración del video y tipo de contenido.
La delimitación temporal adoptada en este estudio responde a la intención de identificar procesos de emergencia, intensificación y persistencia narrativa en torno al seguimiento de la flotilla, un enfoque que se alinea con la recomendación de Richard Rogers (2013), quien enfatiza la importancia de recopilar datos durante las etapas formativas de un fenómeno social, puesto que en este periodo se configuran patrones significativos. Bajo esta lógica, la selección inicial del corpus fue estratégica, pues responde a los principios de la investigación cualitativa, donde el objetivo no es la representatividad estadística, sino la profundidad analítica y la comprensión de las dinámicas sociales y culturales en estudio. Además, el uso de software especializado permitió realizar una extracción automatizada y sistemática de las producciones audiovisuales, lo cual minimiza los sesgos de selección manual por parte del equipo de investigación y asegura que el corpus recolectado considere la diversidad de los contenidos que circularon bajo los criterios de búsqueda y temporalidad definidos. Por último, cabe señalar que esta estrategia metodológica es consistente con estudios previos que han abordado fenómenos similares, lo que refuerza su pertinencia y adecuación para responder a las interrogantes planteadas en esta investigación (Meneses & Castillo, 2016; Castillo-González & Leetoy, 2019).
Sistematización, limpieza y exploración de los videos en vivo en los datasets
La sistematización, limpieza y organización de la información recolectada se realizó mediante un proceso semiautomatizado, el cual combinó el trabajo humano con el manejo de Python, lo que permitió eliminar falsos positivos, estandarizar y preparar la información para el análisis. El uso de programación se concibió como una herramienta metodológica de apoyo para ordenar el corpus y detectar regularidades temporales sin que ello implicara una lectura causal o determinista.
Como parte del análisis exploratorio, se incorporó un procedimiento específico para la identificación de transmisiones en vivo, que suele tener un peso narrativo y político particular en contextos de activismo y acompañamiento transnacional en conflictos violentos. La identificación se realizó a través de búsquedas automatizadas con Python de términos como "en vivo" "live stream" y su equivalente en árabe, presentes en los metadatos de los videos.
Este procedimiento no tuvo como objeto establecer comparaciones cuantitativas de impacto, sino distinguir tipos de narrativas y modos de producción discursiva, permitiendo después seleccionar materiales relevantes para el análisis interpretativo. Las métricas de interacción se utilizaron únicamente como indicadores de circulación y visibilidad relativa sin equipararlas a formas directas de apoyo político o recepción crítica.
Desde la perspectiva de la analítica cultural, esta etapa permitió construir una visión panorámica de la producción de contenidos, entendida como una expresión cultural colectiva, previa a la selección del corpus cualitativo para el análisis netnográfico.
Establecimiento de criterios para la selección final del corpus cualitativo
Con base en la exploración previamente descrita, se definieron criterios para la selección del corpus destinado al análisis netnográfico profundo. Estos criterios incluyeron la continuidad temática de canales, la producción sostenida de contenidos relacionados con la Flotilla Sumud, la realización de transmisiones en vivo durante momentos de alta actividad narrativa, el posicionamiento explícito de solidaridad o denuncia política, la relevancia de los canales y el engagement que lograron las producciones (considerando visualizaciones y likes).
El cálculo de relevancia combinó el porcentaje de participación que tuvo cada canal en la muestra con el promedio de visualizaciones de sus producciones, mientras que el engagement de los videos consideró la relación entre las vistas y likes alcanzados. Esta fase permitió identificar los canales más relevantes y los videos con mayor engagement de toda la muestra.
El análisis interpretativo de las narrativas digitales desde una aproximación netnográfica feminista
La netnografía digital se utilizó como metodología interpretativa para contextualizar dichos patrones, profundizar en el análisis de las narrativas producida por actores específicos y comprender las prácticas simbólicas, afectivas y políticas que emergen en el seguimiento a la Flotilla Sumud (Kozinets, 2015). Desde una perspectiva feminista, esta aproximación metodológica incorpora la reflexividad, la ética del cuidado y el reconocimiento del posicionamiento de las investigadoras como elementos constitutivos del proceso de investigación.
Considerando lo anterior, el análisis netnográfico se enfocó en tres momentos:
1. La caracterización e interpretación cualitativa de los patrones de comportamiento presentes en ambos datasets. Esta caracterización incluyó el mapeo de los canales más relevantes.
2. La selección de los tres canales más relevantes de acuerdo con los criterios previamente explicados.
3. El análisis y contextualización de las narrativas producidas por estos tres canales en el marco de la iniciativa civil transnacional para crear el corredor humanitario, con el objetivo de comprender la ecología narrativa en la que se inscribe el seguimiento a la flotilla. A su vez, el análisis de las narrativas retoma aspectos del análisis del digital storytelling propuesto por Meneses Rocha y Castillo González (2016), quienes identifican aspectos prescriptivos y afectivos presentes en las narrativas de protesta que circulan en YouTube.
La metodología incorpora consideraciones éticas orientadas poruña perspectiva feminista. Se trabajó exclusivamente con contenidos públicos, evitando la reproducción de materiales que pudieran revictimizar a las personas involucradas o ponerlas en riesgo. Asimismo, se asumió una postura reflexiva respecto al posicionamiento de las investigadoras, reconociendo que toda interpretación está situada y políticamente implicada.
Entre las limitaciones del estudio se encuentra la elección de una plataforma específica y la dependencia de los mecanismos algorítmicos de YouTube, así como la imposibilidad de acceder a narrativas producidas en otros espacios no indexados o bajo condiciones de censura de la propia plataforma. Estas limitaciones no invalidan el diseño, sino que delimitan su alcance y refuerzan la necesidad de interpretar los resultados como una contribución parcial y situada al análisis de solidaridad transnacional.
Resultados
Como resultado inicial se obtuvieron dos datasets a partir de búsquedas en YouTube Data Tools: el primero compuesto por 407 videos asociados al search query "Flotilla Sumud", y el segundo integrado por 274 videos correspondientes al search query "Globalsumudflotilla". Si bien la recolección se realizó con una temporalidad abierta, los resultados se concentran en el otoño de 2025, particularmente entre finales de septiembre y los primeros días de octubre (ver tabla 1).
Tabla 1. Recolección inicial de datos en YouTube Data Tools
Search Query |
YouTube videos |
Periodicidad |
Flotilla Sumud |
407 |
23 de agosto al 29 de octubre de 2025 |
GlobalSumudFlotilla |
274 |
2 de octubre al 26 de octubre de 2025 |
Fuente: elaboración propia a partir de la sistematización en Python.
El análisis de la distribución temporal de los videos muestra un pico significativo de producción y circulación los días 2 y 3 de octubre de 2025 en ambos datasets (ver figura 1 y 2). Esta intensificación coincide con acontecimientos clave relacionados con la intercepción de la flotilla por parte del Gobierno de Israel. Esta concentración temporal no puede interpretarse únicamente como un efecto de viralidad algorítmica; por el contrario, los datos sugieren que la Flotilla Sumud operó como un acontecimiento político-mediático que activó y rearticuló redes de solidaridad y reconfiguro agendas públicas que previo a esta iniciativa habían estado contenidas bajo la amenaza de criminalización por parte de diversos Estados. Cabe señalar que existen evidencias sobre la existencia de represiones públicas de manifestaciones solidarias por Palestina (García, 2025; Ghanem, 2025). La intensificación narrativa que provocó la flotilla fue acompañada por una serie de reacciones internacionales —protestas, pronunciamientos institucionales, movilizaciones académicas— en diferentes puntos del mundo incluida Latinoamérica, que ampliaron el acontecimiento más allá del espacio digital. Sin embargo, la captura de la flotilla disminuyó drásticamente las conversaciones públicas sobre el tema que se reflejan en los datos analizados.
Figura 1. Distribución de videos por fecha dataset "Flotilla Sumud"
Fuente: elaboración propia a partir de la sistematización en Python.
Figura 2. Distribución de videos por fecha dataset "Global Sumud Flotilla"
Fuente: elaboración propia a partir de la sistematización en Python.
Desde la comunicación participativa, esta temporalidad puede leerse como un momento pedagógico dialogal (Freire, 2022,1998), un tiempo de condensación en el que los relatos informan e invitan a comprender el presente desde una historia larga de bloqueos, colonialidad y resistencias. De esta manera, las narrativas no se limitan a "contar lo que pasó", sino que producen un marco de inteligibilidad que conecta el evento con estructuras de violencia y pedagogías de la crueldad (Segato, 2018) persistentes.
El análisis de los dataseis permitió identificar un ecosistema narrativo amplio y heterogéneo. En el caso del primer dataset, se registraron 193 canales distintos y 228 transmisiones en vivo; en el segundo, 206 canales que produjeron 274 videos, de los cuales únicamente 30 corresponden a transmisiones en vivo (ver tabla 2). Esta diversidad da cuenta de un campo comunicativo donde confluyen grandes medios internacionales, canales institucionales, medios alternativos, activistas y productores independientes.
Tabla 2. Canales con videos en vivo
Número total de canales |
Número total de videos |
Número de live streams videos |
193 |
407 |
228 |
206 |
274 |
30 |
Fuente: elaboración propia a partir de la sistematización en Python.
Sin embargo, esta pluralidad no implica igualdad de las condiciones de visibilidad. El cálculo de relevancia —que, como explicamos previamente, combinó porcentaje de participación de cada canal con el promedio de visualizaciones de sus producciones— muestra una jerarquización clara del espacio narrativo (ver figuras 3 y 4), en la que ciertos actores concentran la atención, mientras otros quedan en posiciones periféricas, a pesar de su cercanía al acontecimiento o la densidad política de sus contenidos. La mayoría de los canales más activos y con mayor audiencia —tanto en la muestra general como en el subconjunto de canales con transmisiones en vivo-corresponden a medios de comunicación consolidados como Middle East Eye, Al Jazeera English, France 24 Español y Associated Press. Sin embargo, al analizar únicamente el nivel de engagement —considerando la interacción entre vistas y likes— se pudieron identificar canales que, sin ser medios consolidados, lograron un gran compromiso por parte de las audiencias. Entre ellos están cinco canales de produsuarios que apoyan la causa Palestina, la mayoría desde la región árabe (ver mapa 1) y que acompañaron a la Flotilla Sumud a título personal, así como el propio canal del colectivo Global Sumud Flotilla (ver figura 5).
Esta tensión es central para una lectura crítica: no todas las narrativas circulan con la misma fuerza, y esa desigualdad no es neutral. Está atravesada por lógicas algorítmicas, capital simbólico mediático, geolocalización y marcos de legitimidad informativa que favorecen ciertas voces sobre otras.
Figura 3. Canales más relevantes dataset Flotilla Sumud
Fuente: elaboración propia a partir de la sistematización en Python.
Figura 4. Fuente: elaboración propia a partir de la sistematización en Python.
Fuente: elaboración propia a partir de la sistematización en Python.
Figura 5. Canales con mayor engagement dataset Global Sumud Flotilla
Fuente: elaboración propia a partir de la sistematización en Python.
Mapa 1. Geolocalización de los 10 canales con mayor engagement de Global Sumud Flotilla
Fuente: elaboración propia con apoyo de Phyton.
Una vez analizados los resultados en las gráficas y el mapa, encontramos que los videos con mayor engagement fueron realizados por canales que frecuentemente hacen alusión a la solidaridad y a la paz desde el reconocimiento del sufrimiento, pero con una perspectiva esperanzadora. Por ejemplo, el canal que tiene el video más viral (Medina Live) comparte oraciones en árabe por la paz, mostrando una contranarrativa del Islam como una religión violenta.
El primer hallazgo más relevante es el lugar que ocupa Middle East Eye dentro del ecosistema analizado. Este medio aparece de manera reiterada como uno de los canales con mayor relevancia en términos de participación, transmisiones en vivo y engagement. Sin embargo, a diferencia de otros medios internacionales, Middle East Eye no se limita a replicar contenidos producidos por la flotilla, sino que forma parte del acontecimiento, acompañando el trayecto y produciendo cobertura desde los barcos. En su video más viral, vemos que esta posición es clave para comprender su autoridad narrativa.
Figura 6. Screenshot del video más viral de Middle East Eye (2025)
Fuente: captura propia en proceso netnográfico.
Se trata de un formato short, breve y altamente circulable, que no busca ofrecer una explicación exhaustiva del acontecimiento, sino producir una experiencia de copresencia con lo que está ocurriendo en el mar. Esta elección formal no es menor, el video no se sitúa "sobre" el acontecimiento, sino dentro de él. Este encuadre conecta con una lectura crítica de la solidaridad, más cuando es el último video grabado en el último barco interceptado, el cual no logró llegar a Gaza, se aleja de la lógica colonial de "ayuda" y se sitúa como acción política transnacional.
El encuadre narrativo del video disputa de manera directa los marcos dominantes que tienden a securitizar o despolitizar la acción de la flotilla. Al inscribirse simultáneamente en un registro humanitario y político, Middle East Eye propone una lectura de solidaridad como acción colectiva trasnacional.
Asimismo, Middle East Eye construye una enunciación que combina recursos del periodismo profesional con elementos propios del testimonio situado: la presencia física, la narración en tiempo real y la incorporación explícita de afectos y riesgos. Desde una perspectiva feminista y participativa, esta forma de narrar desestabiliza la supuesta neutralidad (Ahmed, 2014) periodística y muestra que estar ahí importa.
Su centralidad en las gráficas no se explica solo por su alcance previo como medio, sino por su capacidad de articular una narrativa que conjuga información, contextualización histórica y compromiso político. Así, Middle East Eye se posiciona como un actor híbrido: no es un medio activista en el sentido estricto, pero tampoco un observador distante. Esta posición intermedia le permite disputar marcos dominantes (Butler, 2009) sin renunciar por completo a la legitimidad mediática.
Desde la comunicación participativa, esta práctica dialoga con la idea de la comunicación desde la experiencia, en la que la autoridad no proviene exclusivamente del estatus institucional, sino de la implicación ética y corporal del proceso narrado (Freire, 1998; Segato, 2003, 2018). Por lo tanto, y dialogando respecto a los contenidos que mostraban el "estar dentro", el canal de Global Sumud Flotilla y su video más viral invita a seguir reflexionando sobre las contra narrativas y su potencial de solidaridad.
Figura 7. Screenshot del video más viral de Global Sumud Flotilla (2025)
Fuente: captura propia en proceso netnográfico.
El video más viral del canal Global Sumud Flotilla, centrado en el barco Marinette, ocupa un lugar significativo en el ecosistema narrativo analizado porque desplaza el foco desde la cobertura mediática hacia la materialidad simbólica de la flotilla. A diferencia de otros contenidos que enfatizan la intercepción, el conflicto diplomático o la reacción internacional, este video construye al Marinette como sujeto narrativo de sí mismo: un barco con nombre, historia y misión. La embarcación no aparece únicamente como medio de transporte, sino como encarnación de la persistencia/esperanza (sumud) —ya que fue el último barco que fue interceptado por el ejército de Israel—, condensando en su trayecto la dimensión ética y política de la acción colectiva.
Dicho esto, lo que vuelve especialmente potente a este video es la forma en que articula personalización, memoria y afecto. Nombrar al barco y narrar su significado permite humanizar a la flotilla sin recurrir a la lógica individualizante típica del relato heroico, lo que centra la atención en el Marinette como un símbolo compartido, capaz de movilizar identificación afectiva y sentido de pertenencia. Esta estrategia narrativa activa una amalgama emocional basada en el cuidado, la dignidad y la continuidad histórica, elementos que, siguiendo a Ahmed (2014), orientan a las audiencias hacia una lectura política del acontecimiento anclada en la empatía.
A diferencia de los grandes medios, su función principal no es la maximización del engagement, sino la articulación, documentación y coordinación del movimiento. Sus contenidos operan como un archivo vivo del proceso: comunicados, transmisiones, actualizaciones y llamados a la acción, específicamente los días de intersección de la flotilla.
En términos narrativos, el canal no busca espectacularizar el acontecimiento, sino sostener una narrativa de continuidad. La flotilla se presenta no como un evento aislado, sino como parte de una lucha prolongada por la apertura de corredores humanitarios y el fin del bloqueo. Esta narrativa se construye desde un nosotros explícito, que interpela a las audiencias como parte potencial de la acción colectiva.
Desde la tradición latinoamericana de la comunicación participativa, este uso del canal puede leerse como una forma de comunicación organizativa y pedagógica (Freire, 2022,1998), donde el objetivo, además de informar, es fortalecer la conciencia política, la cohesión del movimiento y la responsabilidad compartida.
La menor visibilidad relativa del canal frente a medios hegemónicos no debe interpretarse como una debilidad comunicativa, sino como un efecto de las lógicas algorítmicas (Zuboff, 2020) que penalizan contenidos no sensacionalistas o explícitamente políticos. Sin embargo, su persistencia en el tiempo y su función articuladora muestran que la eficacia política no siempre coincide con la centralidad algorítmica.
El tercer hallazgo es el caso de Madina Live, identificado como el canal con mayor engagement dentro del dataset Global Sumud Flotilla. Este canal ofrece claves fundamentales para comprender cómo operan las narrativas "desde abajo" en contextos de profunda desigualdad mediática y jerarquización de la visibilidad.
A diferencia de medios internacionales consolidados o de canales institucionales de la propia flotilla, Madina Live se configura como un espacio híbrido de producción comunicativa que combina transmisiones en vivo, comentarios en tiempo real, reacciones emocionales y una relación sostenida con la audiencia.
This channel stands in solidarity with the peace —spreading truth, hope, and humanity. Here, we share peaceful messages, heartfelt prayers, and voices that call for justice and compassion. Join us, subscribe, and let the world hear your
voice for peace and dignity.
#StandWithPalestine
#Peace #Humanity #Hope". (Madina Live, 2025)
Desde su descripción el canal se presenta explícitamente como un espacio de solidaridad y posicionamiento ético, al afirmar "This channel stands in solidarity with the peace —spreading truth, hope, and humanity". Esta autoinscripción no funciona solo como una declaración de principios, sino como un marco narrativo que orienta la lectura de los contenidos y establece una comunidad moral previa entre quienes producen y consumen los mensajes. La apelación a valores como la paz, la dignidad y la humanidad construye una gramática afectiva que interpela a la audiencia no como espectadora distante, sino como parte de un "nosotros" comprometido. Los mensajes emitidos en sus publicaciones refuerzan esta lógica de copresencia afectiva y política:
Lo nombró Mushtaq Ahmed Sahib. Toda la nación lo llama Salahuddin Ayubi. Que Alá te conceda éxito en tu misión y que regreses con bien y felicidad como ghazi. Que Alá proteja el convoy de la Flotilla Global Samood. Amén. ¿Por qué? Muchos corazones pequeños y ojos brillantes esperan con ansias la llegada de la Flotilla Global Samood a las costas de Gaza. Por favor, sé su voz y difunde este mensaje. Únete a la campaña de estos muyahidines y aporta tu granito de arena.
Estos barcos pasarán, pero estas postraciones en el camino de la resistencia quedarán grabadas para siempre en el corazón del Mediterráneo.
Que Allah Todopoderoso proteja al convoy Global Samood Fio Tila. (Madina Live, 2025) (traducción automática)
Expresiones como "Muchos corazones pequeños y ojos brillantes esperan con ansias la llegada de la Flotilla Global Samood a las costas de Gaza" o "estos barcos pasarán, pero estas postraciones en el camino de la resistencia quedarán grabadas para siempre" operan como dispositivos narrativos que articulan esperanza, memoria y persistencia. Lejos de limitarse a un registro informativo, se inscriben al acontecimiento en una temporalidad moral que conecta el presente de la flotilla con un futuro esperado y con una historia de resistencia compartida.
Desde una perspectiva feminista de los afectos, este tipo de narrativa permite observar cómo se construye una comunidad afectiva (Ahmed, 2014) en torno al acontecimiento. Los afectos movilizados —esperanza, cuidado, devoción, duelo anticipado— no aparecen como expresiones individuales aisladas, sino como emociones socialmente organizadas que orientan la acción colectiva. En este sentido, el uso de referencia religiosas, oraciones y bendiciones no debe leerse únicamente como un rasgo cultural o identitario, más bien como una forma de politización del afecto, mediante la cual se produce sentido, legitimidad y compromiso.
El alto nivel de engagement de Madina Live puede explicarse por esta capacidad de transformar la transmisión en un espacio de acompañamiento y participación. Las audiencias no solo consumen contenidos, sino que comentan, reaccionan, comparten y se reconocen mutuamente como parte de una comunidad que "está ahí", sosteniendo simbólicamente a la flotilla. Esta dinámica coincide con lo que la tradición latinoamericana de la comunicación participativa ha señalado como una comunicación centrada en el vínculo, el diálogo y la experiencia situada (Freire, 2022/1994), donde la autoridad narrativa no se funda en la neutralidad, sino en el compromiso ético y político con la causa comunicada.
Así, Madina Live no solo amplifica el seguimiento de la Flotilla Sumud, puesto que produce un espacio comunicativo en el que información, afecto y acción se entrelazan. Este hallazgo resulta clave para comprender cómo, en contextos de silenciamiento algorítmico y marcos mediáticos restrictivos, las narrativas desde abajo logran sostener la atención, fortalecer solidaridades transnacionales y disputar el sentido común dominante en torno al conflicto.
En este mismo sentido del análisis narrativo, el concepto sumud emerge como un eje transversal que articula sentidos en distintos tipos de canales. Más que un nombre propio, sumud funciona como un marco ético-político que organiza la interpretación del acontecimiento: resistencia persistente y dignidad frente a la violencia.
Este marco se opone a narrativas mediáticas que tienden a representar la resistencia como episodios aislados o como expresiones de radicalidad. En cambio, las narrativas analizadas presentan la resistencia como una práctica cotidiana, colectiva y sostenida, que se expresa en la acción material de la flotilla como en el acompañamiento simbólico desde múltiples territorios y que se permite gracias a las plataformas digitales.
Esta lectura dialoga con la tradición latinoamericana que concibe la comunicación como práctica de dignificación y construcción de sujeto y la acción colectiva (Mata, 2023). Estos afectos se traducen en prácticas concretas: convocatorias a manifestaciones, presión a gobiernos, pronunciamientos académicos y seguimiento permanente al acontecimiento.
Las narrativas analizadas participan en la disputa por los marcos interpretativos de la sobrevivencia (Butler, 2009). Frente a discursos securitarios que criminalizan la flotilla o neutralizan su dimensión política, los contenidos producen contramarcos centrados en derechos humanos, legalidad internacional y ética del cuidado. Estas prácticas incluyen la comparación de coberturas, la denuncia de omisiones y la contextualización histórica del bloqueo.
Finalmente, los hallazgos evidencian que la autoridad narrativa está profundamente atravesada por lógicas algorítmicas y conservadoras. Las voces más cercanas al acontecimiento no siempre son las más visibles, y esta desigualdad configura qué lecturas se vuelven hegemónicas.
Discusión y conclusiones
Los hallazgos presentados en este artículo permiten afirmar que el seguimiento digital de la Global Sumud Flotilla en YouTube durante 2025 no constituye únicamente un fenómeno de visibilidad mediática episódica, sino un proceso comunicativo complejo, atravesado por disputas narrativas, afectivas, algorítmicas y políticas. A partir de la integración de métodos digitales y netnografía, el análisis evidencia cómo la producción y circulación de contenidos en torno a la flotilla articuló sentidos que desbordaron la lógica informativa tradicional y se inscribieron en una pedagogía política de solidaridad, en diálogo con la tradición latinoamericana de la comunicación participativa. En esta sección, se discuten los principales hallazgos en cinco ejes analíticos, con el fin de explicar sus implicaciones teóricas, metodológicas y políticas. De esta manera, se responde a la pregunta de investigación que busca comprender de qué manera se produjeron los significados y articularon los afectos políticos y formas de resistencia simbólica en el caso.
En primer lugar, los datos muestran una clara concentración temporal de contenidos entre finales de septiembre y los primeros días de octubre de 2025, con picos intensos el 2 y 3 de octubre. Este comportamiento, observado en ambos datasets, confirma que la Flotilla Sumud operó como un acontecimiento catalizador, capaz de activar una producción narrativa intensa y transnacional. Sin embargo, la discusión permite ir más allá de una lectura basada en ciclos de agenda o viralidad. El análisis narrativo revela que la relevancia de estos contenidos no radica solo en el volumen de videos o transmisiones en vivo, sino en cómo se narraron los acontecimientos.
La apelación constante al presente, la transmisión en tiempo real y la construcción de relatos abiertos interpelaron a las audiencias como sujetos éticamente implicados, no como observadores distantes, lo que dialoga con la tradición de comunicación participativa, la cual concibe la comunicación como un proceso orientado a la concientización y la acción colectiva. En el caso de la Flotilla Sumud, las narrativas no se limitaron a informar, sino que produjeron condiciones para el posicionamiento político, configurando una pedagogía del "estar ahí", incluso en la digitalidad. Al ser los activistas de diversas nacionalidades, se activó una vigilancia transnacional en tiempo real, que protegió su integridad física y exigió el cumplimiento del derecho internacional que cuestionó los posicionamientos de los gobiernos y de los ciudadanos del mundo. Retomando el supuesto de investigación, estas narrativas transnacionales en tiempo real actuaron en efecto, como contrapedagogías de la crueldad (Segato, 2018).
En segundo lugar, uno de los aportes centrales de esta investigación es mostrar que los afectos no funcionaron como un subproducto emocional de las narrativas, sino como infraestructura política (Ahmed, 2014) del proceso comunicativo. La indignación, el duelo y la esperanza aparecieron de manera sistemática como afectos organizadores de sentido, durante toda la observación netnográfica.
La discusión de estos hallazgos permite sostener que los afectos observados no operaron como reacciones inmediatas y efímeras, sino como emociones socialmente encuadradas, articuladas con datos, referencias legales y memorias históricas. Esta configuración afectiva permitió sostener la atención y el compromiso más allá del momento de tendencia, aun cuando la visibilidad algorítmica comenzó a descender.
Desde una perspectiva feminista, este resultado cuestiona los discursos que oponen emoción y racionalidad. En las narrativas de la Flotilla Sumud, sentir no se contrapone a conocer: sentir es una forma de conocimiento político (Ahmed, 2014), una vía para comprender la injusticia y actuar frente a ella (Freire, 2022/1994; hooks, 2022/1986). En este sentido, los hallazgos confirman que los afectos son clave para la producción del pensamiento crítico, sobre todo en contextos de violencia deshumanizante.
En tercer lugar, el análisis de los canales más relevantes muestra una tensión estructural entre visibilidad y autoridad narrativa. Canales como Middle East Eye concentran altos niveles de relevancia y engagement, no solo por su volumen de producción, sino por su capacidad de articular una narrativa situada desde el terreno y ser parte de la flotilla.
No obstante, la discusión de estos datos permite problematizar que esta visibilidad sigue siendo excepcional dentro de un ecosistema mediático global profundamente desigual. Las narrativas producidas desde el activismo, como las del canal Global Sumud Flotilla o Madina Live, enfrentan mayores barreras para alcanzar audiencias amplias, a pesar de su cercanía al acontecimiento y su densidad política. Lo anterior revela que, contrario al supuesto de investigación, la movilización no alcanza a fracturar los- "marcos de guerra", pero visibiliza la existencia de sujetos políticos de su tiempo, resistencias globales que se articulan y que están dispuestas a cruzar los mares y encender las redes para enfrentar la crueldad del mundo y con la esperanza de edificar la paz.
Este contraste evidencia que la autoridad narrativa continúa estando mediada por jerarquías geopolíticas y coloniales (Couldry & Mejias, 2019), las cuales defienden qué voces son reconocidas como legítimas. En este sentido, los hallazgos dialogan con los planteamientos de la comunicación participativa latinoamericana, que cuestiona las nociones hegemónicas de legitimación basadas exclusivamente en el alcance y propone valorar la capacidad de producir sentido colectivo y fortalecer procesos organizativos (Mata, 2023).
En cuarto lugar, la rápida caída de visibilidad de los contenidos tras el pico de producción evidencia el papel central de las plataformas digitales como agentes activos en la administración del conflicto. La discusión de este patrón permite interpretar los algoritmos no sólo como mecanismos técnicos, sino como dispositivos de control del arco dramático que moldean el ritmo, la duración y la intensidad de la atención pública.
La saturación inicial seguida del silenciamiento contribuye a un desgaste afectivo que favorece la normalización de la violencia y limita la posibilidad de sostener procesos críticos de largo plazo (Valencia, 2019). Frente a esta lógica, las narrativas de la Flotilla Sumud desplegaron estrategias de resistencia comunicativas: transmisión en vivo, repetición de mensajes, archivo y reinscripción constante del acontecimiento en una continuidad histórica de la propia plataforma de YouTube.
Estos hallazgos permiten afirmar que la disputa por el sentido no se juega únicamente en el plano del contenido, sino en la infraestructura misma de la visibilidad digital (Zuboff, 2020). En contextos de avance de grupos ultraconservadores, los algoritmos operan como aliados silenciosos de discursos que buscan despolitizar el conflicto y clausurar la empatía.
En quinto lugar, otro aporte de esta investigación con perspectiva feminista es mostrar que la comunicación participativa no es un fenómeno restringido a escalas locales o comunitarias; es una lógica trasnacional de producción de sentido, capaz de articular actores, afectos y narrativas en contextos digitales altamente mediados.
Las prácticas observadas en torno a la Flotilla Sumud encarnan principios clásicos de la propuesta comunicativa freiriana —diálogo, horizontalidad, pedagogía crítica, centralidad en la experiencia—, pero lo hacen en tensión con plataformas corporativas que priorizan lógicas extractivistas de datos y potencian narrativas conservadoras. Esta tensión obliga a repensar la comunicación participativa desde una perspectiva feminista y algorítmica, idónea para dar cuenta de las nuevas formas de mediación.
En este sentido, el caso Global Sumud Flotilla amplía el campo de la comunicación participativa al mostrar cómo la solidaridad, la memoria y la acción colectiva pueden sostenerse en red, incluso en escenarios adversos, como lo pueden ser las plataformas digitales en contextos de violencia extrema. La comunicación no aparece como un complemento de la acción política (Mata, 2023), sino como condición de posibilidad.
Si bien los límites de esta investigación están acotados a una metodología cualitativa en el marco de una temporalidad concreta desde una perspectiva feminista, los resultados revelan datos válidos que muestran cómo las transmisiones en vivo del recorrido de la Flotilla Sumud en YouTube cuestionan la crueldad del mundo y rompen la dicotomía entre emoción y racionalidad. En estas narrativas, sentir no se contrapone a conocer: los afectos constituyen formas de conocimiento situado y orientación política (Ahmed, 2014). De igual manera, emociones como la indignación, el duelo o la esperanza permiten interpelar la violencia, construir marcos éticos de reconocimiento (Butler, 2009) y articular solidaridades transnacionales que constituyen contrapedagogías de la crueldad (Segato, 2018). En este sentido, los hallazgos confirman que los afectos son centrales para la producción del pensamiento crítico y la movilización política, especialmente en contextos de violencia extrema donde la dimensión afectiva es base de la resistencia.
Notas
1 La Global Sumud Flotilla, o Flotilla Sumud, es un movimiento solidario internacional que se ha propuesto romper, a través de operaciones marítimas, el bloqueo impuesto por Israel que impide a la Franja de Gaza recibir ayuda humanitaria. Una de sus misiones más destacadas fue la travesía realizada en el otoño de 2025, en la que participaron convoyes con 462 activistas y periodistas procedentes de 47 diferentes países. Esta misión culminó con la intercepción por parte de Israel los días 2 y 3 de octubre en aguas internacionales (Wikipedia, 2025).
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