10.12804/revistas.urosario.edu.co/disertaciones/a.16095
AVANCES (TEMA ABIERTO)
Alba Marín-Carrillo 1
Jose A. Moreno 2
1. Universidad de Extremadura (España)
albamann@unex.es
0000-0003-0285-7086
2. Universidad de Extremadura (España)
joseamoreno@unex.es
0000-0003-3781-5644
Recibido: 12 de diciembre de 2025
Aprobado: 13 de abril de 2026
Fecha de prepublicación: 15 de mayo de 2026
Para citar este artículo: Marín-Carrillo, A., & Moreno, J. A. (2026). Análisis crítico del discurso de la precariedad en la representación periodística de la Federación de Jóvenes Investigadores. Anuario Electrónico de Estudios en Comunicación Social "Disertaciones", 19(2). https://doi.org/10.12804/revistas.urosario.edu.co/disertaciones/a.16095
RESUMEN
Este artículo es un estudio crítico que analiza la construcción discursiva de la precariedad laboral en el ámbito científico y universitario. Se examina la narrativa contrahegemónica impulsada por la Federación de Jóvenes Investigadores (FJI) a partir de su representación en prensa. Para ello, se realiza un análisis crítico del discurso en textos seleccionados de las cabeceras de la prensa española El País y El Mundo. Los resultados muestran que la federación sostiene una lucha activa por el derecho a la comunicación y por incidir en la esfera pública. Su voz colectiva desafía las lógicas neoliberales al atribuir la responsabilidad de la precariedad a las estructuras de poder y a los responsables políticos, y no al individuo. Este planteamiento contrasta con discursos que individualizan el problema y contribuyen a trivializar la desigualdad. Además, el estudio destaca la consolidación de una identidad precaria del colectivo y de una contranarrativa frente al modelo laboral dominante.
Palabras clave: periodismo; precariedad; universidad; jóvenes investigadores; análisis crítico del discurso.
ABSTRACT
This paper is a critical study that analyzes the discursive construction of labour precarity within the scientific and university spheres. It examines the counter-hegemonic narrative promoted by the Federación de Jóvenes Investigadores (FJI) based on their representation in the press. The study applies Critical Discourse Analysis to selected texts from the Spanish newspapers El Pais and El Mundo. Findings reveal that the Federation actively advocates for the right to communication and seeks to influence the public sphere. Its collective voice challenges neoliberal frameworks by holding power structures and political actors responsible for precarity, rather than individuals. This perspective contrasts with narratives that individualize the problem and contribute to trivializing inequality. Additionally, the study highlights how the collective consolidates a precarious identity and formulates a counter-narrative against the dominant labour model.
Keywords: Journalism; precarity; university; young researchers; critical discourse analysis.
RESUMO
Este artigo é um estudo crítico que analisa a construção discursiva da precariedade laboral no âmbito científico e universitário. Examina-se a narrativa contra-hegemónica promovida pela Federação de Jovens Investigadores (FJI) com base na sua cobertura mediática. Para tal, realiza-se uma Análise Crítica do Discurso em textos seccionados dos principais jornais espanhóis El País e El Mundo. Os resultados mostram que a Federação mantém uma luta ativa pelo direito à comunicação e por influenciar a esfera pública. A sua voz coletiva desafia as lógicas neoliberais ao atribuir a responsabilidade pela precariedade às estruturas de poder e aos responsáveis políticos, e não ao indivíduo. Esta abordagem contrasta com discursos que individualizam o problema, e contribuem para banalizar a desigualdade. Além disso, o estudo destaca a consolidação de uma identidade precária do coletivo, e de uma contra-narrativa face ao modelo laboral dominante.
Palavras-chave: jornalismo; precariedade; universidade; jovens investigadores; análise crítica do discurso.
Introducción
Comprender la precariedad requiere analizar las estructuras sociales que condicionan nuestra existencia (Bourdieu, 1998). Bajo esta lógica, la precariedad deja de ser un fallo sistémico para revelarse como una característica estructural y generalizada: un mecanismo intrínseco al funcionamiento de las sociedades occidentales que se normaliza hasta volverse invisible (Cavia & Martínez, 2013). En el contexto contemporáneo, el trabajo se vuelve precario y los cimientos del Estado asistencial parecen desplomarse ante unas arcas públicas incapaces de dotar a la ciudadanía de servicios adecuados. Una crisis que se manifiesta en España, por ejemplo, con la situación actual de la sanidad pública y la dificultad del acceso a la vivienda. Esta realidad es la que Ulrich Beck (2002) define como "precariedad estructural globalizada", sustentada en una "economía política de la inseguridad". De esta manera, el autor señala el paso de la sociedad laboral hacia la actual "sociedad del riesgo", transición motivada por la desregulación de las relaciones laborales y la flexibilidad (entendida como eufemismo de temporalidad).
Más allá de sus manifestaciones materiales y carácter estructural, la precariedad produce efectos en la forma en la que imaginamos el futuro, nos percibimos y nos relacionamos con el cambio social. En este punto, Jameson (2000) expone una paradoja central para comprender la cultura posmoderna bajo el capitalismo tardío: un escenario donde todo cambia constantemente, pero nada puede cambiar. El dinamismo se convierte en rutina y la aceleración termina llevando al estancamiento, de modo que el cambio ya no introduce diferencia, sino repetición. Esta aceleración se entiende como un mecanismo del propio sistema capitalista para perpetuarse a través de elementos como la precariedad laboral. En esta línea, Fisher (2018) vincula la desmovilización social a una precariedad ontológica que impide imaginar alternativas. La ausencia de percepción de futuro debilita la posibilidad de una transformación colectiva y tumba la motivación necesaria para la movilización social. Si Jameson analiza la parálisis de la cultura y Fisher la erosión de la ontologia, Standing (2014) le pone nombre al sujeto político que resulta de este proceso. Desde la falta de identidad ocupacional, el autor define al precariado como una clase social que resignifica el concepto de proletariado en la actualidad (Barcenilla-Román & Gayá-Morlá, 2025).
La precariedad laboral en el ámbito de la academia constituye un terreno de estudio idóneo para profundizar en la comprensión de estas dinámicas. Este estudio aborda la lucha contra la precariedad y la construcción de una contrahegemonía desde los activismos. En este proceso de resistencia, las herramientas de comunicación y la visibilidad en medios de comunicación social han resultado determinantes para la transmisión de ideas críticas frente al sistema que estructura las condiciones precarias de trabajo. Por ello, este artículo propone el estudio de caso de la Federación de Jóvenes Investigadores, una organización pionera y referente en la reivindicación de los derechos laborales del colectivo investigador. Esta federación destaca por haber logrado, en la década de los 2000, que el trabajo de jóvenes investigadores fuera considerado como una relación laboral con todos los derechos que implica. En el repertorio comunicacional de esta organización, la incidencia mediática fue fundamental para conseguir sus propósitos. Así, este artículo aborda la representación en prensa de este colectivo y la construcción ideológica de la precariedad que introduce esta organización en la prensa española desde la perspectiva del análisis crítico del discurso.
Marco teórico
La precariedad en el sistema capitalista y su impacto en la academia
Como hemos esbozado, la precariedad es un concepto que impregna el trabajo contemporáneo. La definición de diccionario atribuye al adjetivo precariedad, del latín precarius, la cualidad "de poca estabilidad o duración" o "que no posee los medios o recursos suficientes" (RAE, 2023). Estas características definen el trabajo en la era de la globalización. Para Beck (2000), la precariedad laboral es una lacra que ha persistido, en la época contemporánea, en los países colonizados y del sur global, debido a relaciones de explotación, poder y desigualdad. A su vez, cada vez está más presente en el norte global, pese a los ligeros avances conseguidos en cuanto a derechos laborales. Esta precariedad laboral está marcada por las malas condiciones del empleo disponible, el traspaso del riesgo del empleador al empleado y la inseguridad laboral derivada de la desregulación del mercado de trabajo, y no solamente por el desempleo (Beck, 2000).
Lejos de ser un fenómeno reciente, la precariedad laboral constituye una cualidad intrínseca al marco capitalista. Desde la perspectiva de Marx y Engels (1976), la relación de explotación se articula a través de cuatro ejes fundamentales: la búsqueda de plusvalía mediante la inseguridad del trabajador, la competencia que fuerza la aceptación de empleos degradados ante la falta de alternativas, la desigualdad en la propiedad de los medios de producción que implica relaciones laborales de poder y sumisión y los ciclos de crisis económica que derivan, sistemáticamente, en la pérdida de derechos de la clase trabajadora.
De las distintas formas que puede adoptar la precariedad laboral, ponemos el foco en el ámbito académico. En este sector, la precariedad interacciona y se retroalimenta con otros elementos como la vocación o el entusiasmo. Para Eduardo Vara (2024), existen empleos marcados por la vocación, esto es, se entienden socialmente como realizados por personas que aman su trabajo o que tienen suerte de dedicarse a lo que se dedican. En cambio, tras la vocación existe una relación de autoexplotación y sometimiento que es posible trazar desde nuestros días hasta las cavernas, según el autor. De este modo, es posible entender la precariedad autoimpuesta no solo como una relación de poder, sino como una condición antropológica que ha sido desarrollada por la especie humana en su relación con la actividad de trabajar a lo largo de los siglos (Vara, 2024). En la sociedad neoliberal, la producción de precariedad funciona como forma de gobierno que produce una subjetividad trabajadora que convierte todos los espacios de la vida en trabajo y coloca en el individuo la responsabilidad de buscar constantemente el rendimiento productivo (Arango et al, 2021). Esta condición de sujeto que vive para trabajar (Arango et al., 2021) es transversal a todos los sectores profesionales. En cambio, en el ámbito académico existen ciertos matices que exacerban esta subjetividad autoexplotadora.
El análisis de Remedios Zafra (2017) resulta fundamental para desentrañar la precariedad en ámbitos creativos y académicos. Según la autora, la estrecha vinculación entre el trabajo intelectual, la identidad propia y la pulsión creadora genera un espejismo donde la búsqueda del conocimiento oculta su naturaleza de relación laboral. Esta difuminación de fronteras favorece dinámicas de autoexplotación y discriminación, en la línea de lo apuntado por Vara (2024) y Arango Tobón y colaboradores (2021). El sujeto académico se sitúa en una posición de vulnerabilidad frente a la inseguridad que caracteriza a los modelos de trabajo actuales descritos por Beck (2000). Por otra parte, la universidad en el norte global está siendo objeto de una progresiva mercantilización (Berg & Seeber, 2022). Esto provoca que las lógicas empresariales penetren en las instituciones educativas y que se impongan sus modos de funcionamiento, trayendo consigo prácticas precarias en la gestión de personal, recortes y búsqueda de la eficiencia por encima del interés social (Berg & Seeber, 2022).
A nivel psicosocial, este contexto precario se traduce en emociones negativas, problemas de ansiedad y agotamiento, según indican los estudios empíricos al respecto (Solomon & du Plessis, 2023). Frente a esto, las soluciones propuestas son más individuales que colectivas, más privadas que sistémicas, pues se centran en la resiliencia y el cultivo del optimismo en lugar de cuestionar la precariedad y las malas condiciones de trabajo (Solomon & du Plessis, 2023). Estos impactos son más agudos en función del género, ya que el sacrificio, la movilidad, la disponibilidad y la falta de conciliación con la vida personal tiene un efecto más perjudicial en mujeres (Berg & Seeber, 2022; Solomon &du Plesis, 2023). Además, las narrativas de la culpa individual tienen una relación con el contexto socioeconómico y el pensamiento neoliberal. Un estudio sobre los discursos de la precariedad en la crisis económica de finales de los 2000 indica que la narrativa neoliberal imperante trivializaba la desigualdad y la veía como un desafío individual (Smith, 2020).
Frente a este contexto, existen corrientes de pensamiento crítico que comprenden la desigualdad económica y la precariedad como una amenaza para la propia sociedad democrática (Smith, 2020). En oposición a la posible desmovilización y atomización descrita, la precariedad puede generar un paradigma identitario movilizador. Al asumirse como un rasgo estructural y generacional, tal condición genera reconocimiento mutuo y sentido de pertenencia (Cavia & Martínez, 2013). Es precisamente en esta búsqueda de transformación y acción colectiva donde se sitúa el presente trabajo, el cual busca comprender los discursos críticos con la precariedad en el ámbito académico.
Construyendo contrahegemonía a través de la comunicación: el caso de la Federación de Jóvenes Investigadores
Dentro de la precariedad académica, las etapas iniciales de la carrera son las que concentran un mayor deterioro de los derechos laborales (Stehli & Rivero, 2025). Tanto en el contexto español como en otros países europeos y latinoamericanos, como Francia o Argentina (López Alós, 2023; Naidorf & Armella, 2007), existen análisis que identifican las distintas barreras que una persona investigadora joven enfrenta para estabilizarse: los contratos temporales, de sustitución o de investigación, la falta de financiación, las dificultades de promoción y la elevada competitividad (Dueñas-Castrillo et al., 2022).
Paradójicamente, la precariedad puede tanto adormecer a las personas explotadas como empoderarlas e identificarlas bajo un mismo grupo que, en potencia, puede movilizarse y mejorar su condición. Esto es así porque el reconocimiento de la fragilidad compartida muestra la vulnerabilidad y conecta a las personas en la misma situación (Zafra, 2021). Exhibir esta fragilidad hace que los sujetos precarios se vean identificados los unos a los otros y superen el discurso de la culpa individual (Zafra, 2021). Es precisamente aquí donde reside el potencial activista de la precariedad, entendida en este punto como "un paradigma identitario que determina un tipo concreto de movilización y de situarse ante la sociedad, un medio de reivindicación de demandas sociales" (Cavia & Martínez, 2013, p. 56). Esta identificación puede surgir de distintas maneras, pero una mediación relevante a este respecto hace posible tantos los medios de comunicación como las plataformas digitales (Cavia & Martínez, 2013). Por un lado, los medios de comunicación y la exhibición de denuncias sociales sobre precariedad laboral en sus espacios aceleran la consecución de los cambios demandados (Diez-Garrido, 2022). Por otro, el conjunto de herramientas de comunicación que emplean los movimientos sociales ha cambiado con el auge de las redes sociales, configurando un panorama más diverso y complejo (Elias, 2018). El espacio digital se convierte en un lugar crucial, pues la legitimidad de los movimientos sociales y las acciones colectivas "deben partir fuera de espacios de alienación y dominación emanadas de instituciones políticas y económicas, y generarse en su ligar a través de prácticas de ciudadanía participativa desde la esfera pública" (Sierra et al., 2021, p. 12). Esta forma de presión y de visibilización se combina, también, con la acción directa basada en manifestaciones y negociaciones (Diez-Garrido, 2022) para conseguir así mayor efectividad.
La comunicación es un derecho fundamental que implica la capacidad real de ser escuchado e influir en el espacio público, una perspectiva se inscribe en la tradición de la comunicación para el cambio social (Sierra-Caballero, 2018, Barranquero & Sáez-Baeza, 2021) y que defiende a los movimientos sociales como cruciales para generar discursos contrahegemónicos capaces de enfrentar el deterioro del sistema. En el contexto del estudio, tratamos la incidencia mediática contra las lógicas del sistema científico, un ámbito cada vez más dominado por las lógicas neoliberales que perpetúan la precariedad. Couldry (2013) conceptualiza la voz, actualmente en crisis, como un valor fundamental para alcanzar un modelo alternativo, un término conector que interrumpe la visión que tiene el neoliberalismo cuestionando su idea de que la lógica del mercado domina la política y permite construir una alternativa.
En el ámbito español, la Federación de Jóvenes Investigadores (FJI) destaca por su contribución a la movilización del colectivo del personal joven académico y precario. También conocida como FJI-Precarios, esta organización ha logrado hitos, a lo largo de su historia, que han cambiado de forma rotunda las condiciones de trabajo de jóvenes investigadores (Diez-Garrido, 2022). Destaca, entre otros aspectos, la reivindicación de la conversión de las "becas" de investigación en contratos laborales. Durante décadas, los llamados "becarios" eran empleados sin derechos laborales básicos como la cotización a la Seguridad Social, la indemnización por fin de contrato al terminar la relación laboral temporal o el acceso a las prestaciones por desempleo. La reivindicación durante los años 2000 que aglutinó la FJI en España terminó con la adopción de distintas fórmulas intermedias que acabaron cuajando en la contratación laboral con derechos similares a otros trabajadores, como reclamaba el colectivo. Los años posteriores a la crisis económica tuvieron un grave efecto en la juventud, provocando que muchos jóvenes formados tuvieran que emigrar por falta de perspectivas vitales en España (Angulo, 2020). Aquí, la FJI sirvió para catalizar los malestares del colectivo de jóvenes investigadores en los años de los recortes en servicios públicos tras la crisis de 2008. Asimismo, la FJI también se ha destacado por ser una federación clave en la estructuración del asociacionismo científico en España, uniendo a asociaciones de distintas comunidades autónomas y localidades en coordinación para lograr fines compartidos. Entre otros objetivos, la FJI busca una mejora continua en la financiación de la ciencia hasta alcanzar el 3 % del PIB español, promover la contratación estable de personal investigador, defender condiciones laborales dignas en el ámbito académico, simplificar la carga burocrática y fomentar la transparencia, diversidad e integridad frente a los abusos de poder.
En definitiva, la FJI se inserta en un movimiento más amplio contra la precariedad que surge frente a los abusos del sistema y que ha sido especialmente combativo frente a las políticas de austeridad en contextos como el de Europa. La lucha del precariado consta de diferentes fases, en las que cualquier organización que se moviliza por los derechos laborales puede verse reflejada (Standing, 2014): una primera etapa de reconocimiento y búsqueda de identidad común; una segunda etapa de representación en medios e instituciones, búsqueda de una voz colectiva y transformación de los objetos pacientes de la política en sujetos con agencia propia, y, por último, una fase de redistribución, en la que la energía colectiva fragua en medidas concretas que acercan los bienes deseados al colectivo precarizado que los demandaba.
El análisis planteado en este trabajo aborda esta construcción de la contrahegemonía a la precariedad por parte de la FJI. Esta organización ha sido clave en el reconocimiento de una identidad precaria y en la búsqueda de representación mediática, social y política de las reivindicaciones de jóvenes investigadores. Es en este proceso de reconocimiento y búsqueda de representación donde se ubica este estudio, cuyos objetivos y método se exponen a continuación.
Objetivos y marco metodológico
Objetivos
El objetivo general es conocer la construcción mediática del discurso sobre la precariedad académica en el sistema de ciencia español a través de las narrativas generadas en torno a la Federación de Jóvenes Investigadores (FJI). Para alcanzar este objetivo se han seguido los siguientes tres objetivos específicos:
Objetivo específico 1: determinar las connotaciones y el significado que se le atribuye al concepto de precariedad a partir de la identificación y categorización del léxico utilizado.
Objetivo específico 2: analizar los actores y agentes implicados en la representación y sus roles discursivos, en especial la representación de la FJI y su posicionamiento.
Objetivo específico 3: identificar las posibles estrategias empleadas en el discurso mediático que contribuyen a legitimar o deslegitimar las condiciones de precariedad de los investigadores jóvenes y la narrativa contrahegemónica de la FJI.
Análisis crítico del discurso
El análisis crítico del discurso pone el acento en los problemas sociales relevantes desde el punto de vista de aquellos que lo sufren (van Dijk, 2009). Los discursos existen dentro de un contexto y sus funciones están vinculadas a las estructuras textuales. La interpretación del discurso se lleva a cabo en un marco que pretende conectar las propiedades léxicas y estructurales con los significados sociales y culturales. Por lo tanto, un análisis crítico del discurso de las características del presente estudio implica un análisis sociocultural dentro del contexto mediático (van Dijk, 1983). El análisis crítico del discurso se puede utilizar para analizar los textos de las noticias, con el fin de exponer las estrategias que parecen normales o neutrales en la superficie, pero que en realidad pueden ser ideológicas y tratar de dar forma a la representación de los acontecimientos y las personas con fines particulares (Machin & Mayr, 2012). Así, puede considerarse como una metodología comprometida con el cambio político y social, puesto que su objetivo es revelar las ideologías y el discurso subyacentes a través del lenguaje (Fairclough & Wodak, 1997).
La propuesta metodológica del análisis crítico del discurso no pretende la objetividad, sino que persigue el compromiso ético de la persona investigadora para desvelar cómo los discursos mantienen y reproducen relaciones de poder desiguales (Fairclough & Wodak, 1997; van Dijk, 1983, 2009). En concreto, van Dijk (2009) insiste en que se basa en no ocultar su posicionamiento tras una falsa neutralidad, de modo que se trata de una disciplina transparente y comprometida con la perspectiva de quienes sufren dominación y desigualdad. Por eso, quien se ubica metodológicamente en tal enfoque no debe limitarse a describir estructuras lingüísticas, sino a situarlas en el sistema de opresión bajo análisis para dar cuenta de sus mecanismos discursivos.
Este compromiso ético con el conocimiento situado (Haraway, 1988) se refuerza al considerar que toda investigación cualitativa y crítica exige una reflexión constante sobre el lugar y la mirada del investigador. Seguimos los planteamientos de Pink (2006) y Marín (2022), los cuales defienden la necesidad de una reflexión constante sobre el lugar y el rol de quien investiga, así como una aproximación interpretativa donde la mirada investigadora no es neutral ni universal. Para el caso de este estudio, nos situamos como investigadores comprometidos con la lucha contra la precariedad, asumiendo que tras la lente (ya sea textual o visual) hay siempre un individuo cuya mirada necesariamente interpreta. Desde esta subjetividad tratamos de desentrañar los significados e ideologías presentes en el corpus analizado, reconociendo que nuestra participación no es un sesgo, sino una herramienta para dilucidar las situaciones encontradas.
Cuando se aplica una metodología que sigue el análisis crítico del discurso, "las categorías y las herramientas no se fijan de una vez por todas. Deben elaborarse para cada análisis según el problema específico que se investigue" (Wodak & Meyer, 2009, p. 111). El desarrollo de este estudio se inspira en otros casos de análisis crítico del discurso de índole periodístico y político. Estos estudios muestran que, en cada caso, las herramientas deben adaptarse a cada análisis y circunstancia. Por ejemplo, un estudio sobre textos en torno a la guerra de Ucrania (Hidalgo et al., 2025) publicados por EFE Verifica y Newtral revela que ambas agencias de verificación aplican un enfoque de salud pública para mitigar la desinformación rusa. Este estudio aporta un ejemplo de metodología robusta para identificar y evaluar las dinámicas entre periodismo y verificación, a la vez que explora posibles sesgos. Por su lado, otro análisis crítico, en este caso sobre el discurso de la administración Trump (Ojeda et al., 2019), expone cómo sus estrategias retóricas y lingüísticas justifican políticas económicas neoliberales. Aunque no se trata de un trabajo sobre contenido mediático, es de interés por su enfoque crítico con la ideología neoliberal, que subyace en el presente estudio sobre la precariedad académica y el periodismo. Asimismo, Tang (2021) analiza la representación de China en periódicos estadounidenses, demostrando cómo las estrategias lingüísticas construyen y refuerzan imágenes negativas acerca del país asiático. Este estudio aporta una metodología basada en la transitividad y medidas estadísticas de colocación, algo de utilidad en la interpretación crítica de los textos sobre la precariedad académica en España que estudiamos en este artículo. En concreto, es de interés porque analizar la transitividad y acciones de los actores representados en la prensa ayuda a comprender la atribución de causas y responsabilidades sobre los problemas tratados en el texto. En definitiva, estos ejemplos de análisis crítico del discurso demuestran que existen tanto bases sólidas como fuentes de inspiración para abordar el presente trabajo sobre cómo la prensa construye el concepto de precariedad al tratar sobre la actividad de la FJI en sus páginas.
En términos de Fairclough (2023), los discursos son prácticas semióticas que construyen la realidad desde posiciones sociales específicas y no solo las representan. Los discursos mediáticos sobre el investigador joven, además que describen su situación, construyen lo que se entiende por ser personal investigador joven y determinan la representación que tienen en la construcción social y política de la precariedad. Para ello, nos planteamos comprender cómo las cabeceras elegidas desde los textos seleccionados no solo hablan de precariedad, sino que la producen simbólicamente al definir: qué es la precariedad en este contexto, a quién se le atribuye la responsabilidad (el individuo, el estado, la universidad, el sistema de ciencia) y las acciones que legitima (resistencia, cambio, justificación).
Selección y justificación de la muestra
Los textos seleccionados para este estudio fueron extraídos de un corpus de análisis que se constituyó a partir de un trabajo previo de carácter cuantitativo realizado por los autores. En este trabajo se incluyeron un total de 352 textos en el que se mencionaba a la Federación de Jóvenes Investigadores (FJI) (Federación de Jóvenes Investigador* OR FJI-Precari* OR Precari* FJI), cubriendo las distintas denominaciones que ha tenido la federación a lo largo de sus 25 años de vida. Los periódicos seleccionados fueron El País, El Mundo y ABC, según criterios de difusión, influencia y diversidad de sus líneas editoriales. La búsqueda de textos se llevó a cabo con la herramienta Factiva y se determinó el periodo comprendido entre los años 2000 y 2024, ambos incluidos. Para el presente estudio, se aplicó un muestreo de tipo intencional y cualitativo tomando la muestra mencionada como universo. Se seleccionaron un total de 20 textos de las cabeceras El País y El Mundo y se optó por trabajar únicamente con aquellos que cumplían con criterios correspondiente al formato largo (artículos y reportajes). Esta selección se justifica por varios motivos. En primer lugar, por su idoneidad para la construcción de discursos complejos, algo esencial para realizar un análisis crítico del discurso, ya que cuentan un espacio más amplio que otros textos periodísticos de carácter breve como la noticia. En segundo lugar, se han seleccionado muestras similares en tamaño y extensión para ambas cabeceras con la intención de favorecer la comparación. Finalmente, se optó por excluir los textos de ABC, dado que el número no era suficiente para constituir una muestra comparable y significativa. Asimismo, la confección de la muestra se ha inspirado en estudios previos que emplean esta metodología (Hidalgo et al., 2025). Portanto, el corpus de textos final para el análisis crítico del discurso quedó conformado por 20 textos (10 de El País y 10 de El Mundo), recogidos en la tabla 1.
Tabla 1. Textos analizados
Periódico |
Fecha |
Titular |
Código |
El Mundo |
11/03/2003 |
Los 'precarios' exponen en un foro europeo la situación de la ciencia en España |
EM1 |
El Mundo |
15/10/2003 |
España, a la cola de la investigación europea |
EM 2 |
El Mundo |
19/11/2003 |
El Estatuto del Becario no convence |
EM 3 |
El Mundo |
09/03/2005 |
Los becarios creen que el nuevo Estatuto es «insuficiente» |
EM 4 |
El Mundo |
11/02/2008 |
¿Qué hay que hacer para que vuelvan los jóvenes investigadores que trabajan fuera? |
EM 5 |
El Mundo |
30/04/2012 |
Adiós a la vocación: 'Yo dejo la ciencia' |
EM 6 |
El Mundo |
19/04/2017 |
El doctorado perjudica la salud |
EM 7 |
El Mundo |
22/05/2018 |
Por qué ser científico en España es una carrera de obstáculos |
EM 8 |
El Mundo |
05/01/2019 |
La carta a los Reyes Magos de los investigadores españoles: más recursos y una carrera laboral digna |
EM 9 |
El Mundo |
07/01/2024 |
Así hemos perdido 154.800 millones de euros en capital humano español |
EM 10 |
El País |
25/02/2004 |
Parias de élite |
EP1 |
El País |
21/05/2006 |
Los investigadores jóvenes piden carreras profesionales estables |
EP 2 |
El País |
08/12/2007 |
Que vuelvan los cerebros |
EP 3 |
El País |
16/06/2009 |
La ciencia: ¿sólo en manos de funcionarios? |
EP 4 |
El País |
11/03/2012 |
Generación 'nimileurista' |
EP 5 |
El País |
17/03/2012 |
Todo por la ciencia (en precario) |
EP 6 |
El País |
10/12/2012 |
Cerebros que hacen las maletas |
EP 7 |
El País |
07/02/2018 |
El líder de los investigadores 'precarios' deja la ciencia y emigra a Bruselas |
EP 8 |
El País |
24/06/2020 |
Una protesta virtual de científicos exige que se solucione la precariedad de la ciencia española |
EP 9 |
El País |
29/03/2022 |
Incertidumbre, agravios y retrocesos salariales: la larga yincana de los científicos hasta la estabilidad laboral |
EP10 |
Fuente: elaboración propia.
Modelo y niveles de análisis
El diseño del análisis crítico del discurso adopta el modelo tridimensional de Fairclough (1992, 2023), según el cual un evento discursivo se compone de tres dimensiones interdependentes: el texto, la práctica discursiva y la práctica social. "En consecuencia, se requiere un método tridimensional de análisis del discurso: la descripción del texto, la interpretación de la relación entre texto e interacción, y la explicación de la relación entre interacción y contexto social" (Fairclough, 1992, p. 73). El diseño permite vincular las propiedades del discurso mediático con las estructuras sociales que operan en el sistema de ciencia español.
Dicho esto, el análisis se ha desarrollado en tres fases secuenciales:
El primer nivel, análisis textual, se ha realizado siguiendo la propuesta de Hansen y Machin (2019). Esta fase (objetivo específico 1) se centra en la descripción rigurosa de las propiedades del texto para identificar y categorizar el léxico utilizado (análisis léxico y sobrelexicalización).
El segundo nivel corresponde al análisis e interpretación de la construcción mediática del discurso, en relación con el segundo objetivo específico, actores, agentes implicados y sus roles discursivos. En esta fase, se trabajó extrayendo las implicaciones de la construcción del discurso a partir de las siguientes categorías del modelo de Hansen y Machin (2019): clasificación actores, transitividad, procesos del verbo y nominalización.
Tabla 2. Hoja de análisis
Categoría |
Elementos |
Análisis léxico |
Comentario general sobre el uso de las palabras. Foco en las referencias a la precariedad: en el nombre de la FJI, como concepto explícito, o de forma velada con menciones sistémicas. |
Sobrelexicalización |
Uso de sinónimos constantes o repeticiones para enfatizar la precariedad del colectivo. Identificación entre precariedad e investigación de forma reiterada que puede victimizar. |
Clasificación de actores |
Individual o colectivo (el profesor Nombre/ el profesorado). Nominalizado o funcionalizado (el investigador Nombre / el vocal de la FJI). Particular o agregado (el investigador Nombre / 200 investigadores). |
Transitividad |
Indicar si el investigador es sujeto (agente o participante) u objeto (afectado o paciente). Quién hace qué y cómo se representa esa acción. |
Proceso del verbo |
Identificar el tipo de agencia que se atribuye a un actor según el verbo empleado. |
Nominalización |
Sucede cuando un proceso o acción han pasado por un proceso de abstracción; cuando se transforma un proceso en un sustantivo. Por ejemplo, la situación de los jóvenes ha sido precarizada / La precaria situación de los jóvenes. [Alguien precariza, sean poderes públicos, instituciones... pero se borra esa agencia]. |
Fuente: adaptación a partir de Hansen y Machin (2019).
El tercer nivel del análisis parte de los resultados obtenidos en las fases anteriores para comprender las relaciones de poder en la construcción discursiva de la precariedad. Este nivel se vincula directamente con el tercer objetivo específico, el cual busca identificar las estrategias discursivas mediáticas que contribuyen a legitimar o deslegitimar las condiciones de precariedad de los jóvenes investigadores y a reproducir o desafiar la narrativa contrahegemónica de la FJI.
Resultados
El léxico de la precariedad
En el plano léxico, hay tres formas de hacer referencia a la precariedad en los textos estudiados: como concepto explícito en el texto, como etiqueta en la denominación de FJI-Precarios o de forma velada con menciones al campo semántico de la precariedad. Las menciones como concepto explícito suelen estar ligadas a la introducción o cualificación de una situación atribuida al colectivo de jóvenes investigadores. Algunos ejemplos son: "La precariedad no se limita únicamente a los ingresos, sino también a los derechos laborales" (EM3) y "el colectivo de los jóvenes investigadores se ha manifestado siempre de forma pacífica ante la precariedad del sector" (EM5). En estas menciones, el periódico atribuye el concepto de precariedad a la situación del ámbito investigador y construye por sí mismo el atributo.
La segunda forma en que la prensa estudiada hace referencia a la precariedad es en la mención a la FJI con su etiqueta de Precarios. Así se produce una asunción por parte de periódico del concepto que propone la propia FJI en su denominación. Este fenómeno sucede, a su vez, de dos formas: como mención directa al nombre completo de la federación y como proceso de metonimia. Un ejemplo de mención directa al nombre es "puso de manifiesto, a juicio de la Federación de Jóvenes Investigadores (FJI-Precarios), que 'la política científica del Gobierno español sitúa a España a la cola de Europa...'" (EM1). En esta mención, el periódico se limita a reproducir el nombre de la asociación. Esta decisión, aunque consciente, dado que en muchos otros textos no mantienen esta etiqueta, no tiene tanto que ver con la intencionalidad del periódico como la de la propia asociación de construir el concepto de precariedad y transmitirlo a la sociedad. Aquí, el periódico reproduce esa intención. Sí tiene un rol más activo en la construcción mediática del concepto cuando utiliza la metonimia para referirse al colectivo como "Los 'Precarios'" (EM2) o "La Federación de Jóvenes Investigadores (FJI), conocidos como Becarios Precarios" (EM4). Este proceso metonímico se hace también evidente en el titular "El líder de los investigadores 'precarios' deja la Ciencia y emigra a Bruselas" (EP8), donde la etiqueta sustituye al nombre del colectivo. Por tanto, se aprecia una identificación integrada de tal modo en el discurso mediático que, en ocasiones, deja de ser un calificativo complementario para convertirse en una forma de designación.
Por último, la tercera forma de hacer mención de la precariedad (de forma no explicitada) sucede de forma velada. Esta mención la realiza la prensa estudiada a través del despliegue de términos del campo semántico de la precariedad. En otras palabras, a través de la explicitación de las condiciones precarias de trabajo del personal investigador joven, pero sin darle la etiqueta de precariedad a estas situaciones. Puede darse, a su vez, de tres formas. Una, con la reproducción de testimonios de sujetos afectados: '"Te pasas en el laboratorio de sol a sol, renovando contratos cada seis meses, sin saber si vas a poder pagar el alquiler, sin cobrar el paro ni las bajas médicas../, rememora [una persona entrevistada]" (EM6). Otra, con declaraciones de algún experto en la materia: "dice el sociólogo Esteban Sánchez, experto en juventud y precariedad 'altísimo desempleo, alta temporalidad y bajos salarios'" (EP5). Y, en tercer lugar, con la interpretación o explicación del propio periódico de las implicaciones de esta precariedad: "Son un ejemplo de los jóvenes españoles que, en plena crisis, decidieron dedicarse a la investigación, pese a los recortes, la incertidumbre sobre su futuro y las dificultades" (EM8).
Las distintas formas de hacer mención de la precariedad convergen, en ocasiones, en un proceso de sobrelexicalización. Esto es, un fenómeno lingüístico que se da cuando, a pesar del empleo de distintos términos, el concepto de referencia es el mismo; en este caso, la precariedad. Esta sobrelexicalización se caracteriza por el uso de abundantes palabras que hacen referencia a lo mismo o del mismo campo semántico para describir una realidad. Un ejemplo es el uso de "Becarios Precarios" (EM4) como etiqueta. Aquí, el término becarios ya tiene un componente de precariedad, por lo que precarios viene a sobrelexicalizar la propia expresión. Al desplegar un campo semántico con léxico sobre derechos laborales, que incluye palabras como bajas, cotización, contrato, desempleo, financiación, temporal, salario, bruto, neto, sueldo, entre otras, se crea una sensación de constante mención a la precariedad como concepto subyacente. Lo anterior, contribuye a la sobrelexicalización sobre el concepto de precariedad.
Los actores y su agencia
En los textos estudiados aparecen diversos grupos de actores: investigadores jóvenes afectados que participan en el texto como individuos; investigadores asociados a organizaciones activistas, como la FJI; expertos en materias de economía o derechos laborales, instituciones gubernamentales y sus representantes; otras organizaciones sindicales o que aportan conocimiento sobre la causa, y partidos políticos.
Los testimonios de investigadores individuales, cuya identidad aparece explicitada y no son individuos funcionalizados por su pertenencia a una organización, son entrevistados en los textos estudiados como ejemplo de la precariedad. Visibilizan sus condiciones y aportan un toque humano a los relatos, que el medio emplea para dar un toque sensacionalista a la historia. Estas reivindicaciones, a menudo, aparecen como relatos personales, fragmentadas y descontextualizadas de la estructura que las crea o los actores colectivos que las enmarcan. Por ejemplo, en los relatos sobre la emigración y el abandono (EM6), estas voces muestran procesos como "dejar la ciencia", "[irse] fuera de España", "[estar] exasperado con sus condiciones" o "colgar la bata [y abandonar la profesión]". En otras ocasiones, estas declaraciones individuales se presentan encadenadas, una tras la otra como una sucesión de casos particulares. Esta acumulación de voces da tugara una auténtica polivocality, de cuyo conjunto emerge un discurso superior y que el medio emplea para subrayar que se trata de una problemática extendida (EP5). Los testimonios de este ejemplo describen con detalle situaciones concretas como "ha vivido el paro de larga duración", "han tenido que regresar al hogar familiar", "yo ando perdida, pero otros lo están aún más", "no estoy cotizando", "cobra la mitad que antes". Estos relatos, centrados en situaciones y condiciones materiales, están desligados del sujeto agente, es decir, los individuos aquí aparecen como pacientes que sufren unas condiciones y que no pueden hacer nada para revertirías, salvo marcharse. Existen, también, contrapuntos a esta representación individualizada: "No creo que a los políticos les preocupe demasiado a pesar de lo que argumentan; no somos una gran fuente de votos y la ciencia no da beneficios inmediatos" (EM4).
Por su parte, el discurso de las personas afiliadas o que ejercen la portavocía de asociaciones, como la FJI, tiene un carácter más reivindicativo. En este caso, la transitividad de sus acciones es diferente y muestran que son sujetos, agentes de la acción, no simplemente pacientes que sufren una problemática. Así, en el caso de la FJI, encontramos procesos verbales dirigidos a atribuir responsabilidades y pedir cambios. Sus intervenciones en el texto están referidas a medidas concretas, como la cotización, la conversión de becas en contratos, los déficits del Estatuto del Becario, las necesidades de financiación o el establecimiento de planes de retención de talento. Por ejemplo, en un texto (EM7), la FJI indica que "la solución" está en "aumentar la financiación destinada al doctorado para favorecer la contratación de más personal y aprobar un estatuto del personal investigador en formación para crear un marco legal y jurídico estable". Estas menciones específicas hacia acciones de gobierno factibles y concretas hacen que su intervención no sea solo reactiva frente a un problema, sino propositiva y constructiva.
El Gobierno como entidad, a veces funcionalizada a través de representantes ministeriales mencionados con su nombre y otras veces nombrado como institución, tiene una representación ambivalente. Por un lado, aparece como responsable de la situación o como blanco de críticas, sin voz propia en el texto: "De ahí que el Ministerio de Ciencia haya tratado de paliar la desprotección social de este colectivo fundamental para la investigación española con la aprobación del Estatuto del Becario" (EM3) o "los Presupuestos de 2012 le han recortado los fondos" (EM6). Por otro lado, aparece representado con voz propia: "María Jesús San Segundo, ministra de Educación y Ciencia, ha prometido crear 900 plazas estables para investigadores, financiadas con 117 millones de euros" (EM4).
Otras organizaciones que aparecen en los textos son los sindicatos, que se encuentran alineados en cuanto a discurso y transitividad con la FJI: "El Sindicato de Estudiantes va más allá y considera la nueva normativa 'un insulto que no recoge ni una sola de las reivindicaciones de los becarios'" (EM3). Además, aparecen partidos políticos, como responsables: "el PSOE presentó una enmienda a esta disposición adicional para que reciban esas retribuciones desde ese año. Sin embargo, la enmienda fue desestimada este miércoles en el Congreso con los votos en contra de Ciudadanos y Partido Popular" (EM8).
Contrahegemonía y representación
Del análisis de las nominalizaciones orientado a identificar procesos de abstracción en el discurso se observa cómo, en múltiples ocasiones, la agencia (particularmente la de los poderes públicos y las instituciones científicas) se elimina o se diluye. La acción (alguien precariza) se transforma en el sustantivo abstracto (la precaria situación), desplazando así la responsabilidad desde sujetos o políticas concretas hacia formulaciones impersonales. En algunos casos, esta nominalización elimina la atribución de responsabilidades o la sustituye por causas difusas, como sucede en expresiones del tipo: "La crisis ha ahondado en los problemas de precariedad..." (EP6), "El sistema científico español no le ha correspondido" (EM6) o "El sistema no te da nada y te pide mucho" (EP10).
Este proceso contrasta con las declaraciones provenientes de representantes de la FJI o de científicos implicados en protestas y reivindicaciones. En estos casos se da la atribución directa de responsabilidad junto a una lectura estructural del problema: desde la exigencia de "un pacto de Estado para que España duplique sus inversiones en investigación" (EP1), hasta referencias concretas a leyes, estatutos, convocatorias o decisiones gubernamentales. Un ejemplo es el análisis recogido en el texto EP6: "El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, degradó el departamento [Ministerio de Ciencia y Tecnología] y lo convirtió en la Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, enmarcada en el Ministerio de Economía y Competividad. [...] Luego llegó el anuncio a principios de legislatura de un recorte de 600 millones de euros..."
En relación con la construcción discursiva de la precariedad, encontramos textos que presentan la precariedad como un rasgo sistémico del campo científico español, en línea con las reivindicaciones de la FJI y sus esfuerzos por mostrar análisis realizados con métodos científicos que examinan la estructura del sistema de l+D a escala macro (como la evolución de la financiación pública, la distribución territorial de recursos o las diferencias salariales entre comunidades autónomas) y que se difunden mediante estudios e informes elaborados por la propia federación. El titular "Todo por la ciencia (en precario)" sitúa lo precario en las condiciones de ejercicio de la actividad científica, sin atribuir esta condición a individuos ni siquiera a colectivos particularmente vulnerables. De forma similar, en el texto EP9, titulado "Una protesta virtual de científicos exige que se solucione la precariedad de la ciencia española", la precariedad es definida como un problema del sistema, no como una característica generacional o biográfica. Estos casos contrastan con otras formulaciones mencionadas donde la precariedad se individualiza o se asocia a categorías sociológicas específicas. Por ejemplo, en el texto que alude a la generación "nimileurista" (EP5), la vulnerabilidad laboral se presenta como un atributo generacional.
En cuanto a la utilización de la etiqueta precario, la sustitución discursiva que introduce el calificativo tiene diversas implicaciones sociales. Por una parte, supone la asunción y naturalización de una "identidad precaria" del colectivo. Si bien esta identidad es trabajada y reivindicada estratégicamente por la FJI, su circulación en la prensa la proyecta hacia el imaginario mediático y social en general. Como se ha expuesto, los medios no solo reproducen la autodenominación promovida por la federación, sino que la reinterpretan y la consolidan como un rasgo definitorio de los jóvenes investigadores. De este modo, se refuerza un sentimiento de comunidad ya existente al tiempo que se legitima de manera pública la problemática que el colectivo busca visibilizar. En este sentido, la metonimia no opera únicamente como un recurso lingüístico, sino como un mecanismo que contribuye a fijar una percepción social específica sobre el grupo y sobre sus condiciones laborales.
Cuando la sobrelexicalización incide sobre esta identidad precaria compartida, se observa, en ocasiones, un proceso de victimización. La abundancia de términos vinculados a la precariedad en los textos analizados puede contribuir a construir una identidad colectiva centrada en el papel de víctima o paciente, más que en la figura de sujeto con agencia capaz de transformar su situación. Aunque la etiqueta de precarios posee un potencial movilizador al articular experiencias compartidas, un uso reiterado y descontextualizado del término (sin referencias a la capacidad de acción o a los responsables políticos) puede favorecer una representación pasiva del colectivo. Así, mientras la visibilización de las condiciones de precariedad cumple una función de denuncia, la consolidación de una identidad victimizada en el discurso mediático puede desplazar la atención hacia el daño padecido y dificultar la articulación de demandas o la identificación de los actores a quienes exigir responsabilidades.
Se observa también una variante discursiva que presenta la movilidad internacional de los investigadores como una consecuencia derivada de las propias condiciones precarias del sistema. En numerosos textos (EP1, EP3, EP7, EP8, EM4, EM5, EM6, EM9 y EM10), la narrativa sobre la precariedad aparece diluida bajo la figura de la emigración científica. Este desplazamiento genera dos marcos interpretativos. Por una parte, se produce una romantización del desplazamiento internacional, que es presentado como una oportunidad formativa o como una decisión individual. La acción de marcharse se formula como una decisión personal: "científicos que salieron de España para formarse en el extranjero" (EP7). En este mismo texto, el científico Mariano Barbacid afirma que "el problema no es la salida de científicos, sino el hecho de que, una vez formados, no sepamos cómo utilizarlos y se desprecie su talento". De forma más explícita, se presenta el caso del "líder de los investigadores 'precarios' [que] deja la Ciencia y emigra a Bruselas" (EP8), mientras que en otros se reformula la movilidad como un fenómeno positivo: "Si exportamos más de los que importamos quiere decir que formamos buenos científicos... Creo que ya no se da la fuga de cerebros, se da movilidad de cerebros y eso es positivo". Para Miguel Ángel Quintanilla, exsecretario de Estado de Universidades e Investigación, "lo importante es abrir el mercado y hacer que nuestra ciencia sea internacional" (EP8).
Estas narrativas, expresadas por fuentes gubernamentales, expertas o mediáticas, contrastan con la línea discursiva promovida por la FJI, que vincula la salida del país con la falta de condiciones dignas para desarrollar una carrera científica en España: "ha decidido buscar una beca fuera que le permita realizar el doctorado de forma digna" (EP7). La precariedad queda relegada a un segundo plano, pero actúa como fundamento implícito que explica la raíz del problema. Mientras el discurso institucional tiende a presentar la emigración como una elección racional o incluso deseable, el discurso de la federación la conceptualiza en términos críticos: "[En la FJI] prefieren el término 'exilio investigador' antes que 'fuga de cerebros' o 'fuga de talento'" (EM10). Esta puntualización de la federación expone la obligatoriedad de marcharse como consecuencia directa de las decisiones políticas.
Discusión y conclusiones
Si retomamos los planteamientos de Standing (2014), observamos que la federación encontró su identidad común en el concepto de precariedad y que la prensa, al reproducir esta identificación, contribuye a visibilizar ese marco. Además, el discurso mediático en los textos estudiados refleja algo significativo: el colectivo actúa como sujeto con agencia propia y no solo como objeto que sufre pasivamente una situación de opresión. Su voz se incorpora, en ocasiones, como fuente experta, interpretando su situación, formulando demandas, exigiendo, interpelando y participando de forma activa en la definición pública del problema. Esto evidencia una consolidación de su presencia y de la legitimidad de su discurso en el espacio mediático.
Este proceso encaja con la tercera fase señalada por Standing (2014) en la evolución del activismo contra la precariedad, en la que la energía colectiva se transforma en medidas concretas orientadas a obtener los bienes reclamados por el grupo. En el caso de la FJI, esta fase se evidencia en su capacidad para incidir en las instituciones responsables de las políticas científicas, como el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Agencia Estatal de Investigación (AEI) o la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), donde han logrado ser escuchados. Asimismo, su acción colectiva ha contribuido a la adopción de cambios específicos en políticas públicas, como la consolidación de los contratos predoctorales tras años de reivindicaciones. De este modo, la federación no solo nombra y visibiliza la precariedad, sino que interviene de forma efectiva en su transformación.
Desde un enfoque de disputa hegemónica, la narrativa contrahegemónica articulada por la FJI en la prensa estudiada representa una lucha activa por el derecho a la comunicación y por la incidencia en la esfera pública. Frente a las lógicas neoliberales que dominan el sistema científico (Zafra, 2017; Fisher, 2018; Berg & Seeber, 2022), la voz colectiva de los jóvenes investigadores representada por la FJI supone un desafío para los responsables políticos y una tensión para las estructuras de poder dominantes. Futuras investigaciones pueden abordar la producción discursiva de la propia organización, tratando de estructurar los mensajes que produce la federación para establecer comparaciones con su representación mediática. Asimismo, un análisis de su argumentación y producción textual podría profundizar sobre posibles ambivalencias o contrastes ideológicos, cuyo análisis queda fuera del alcance del presente estudio. En cualquier caso, el discurso que promueve la FJI en la prensa analizada que señala a las instituciones responsables contrasta con otra vertiente encontrada en los textos, representada por personas no movilizadas en un plano estructural y que ponen el foco en el individuo. Esta vertiente no crítica con el sistema y los responsables políticos y tiene relación con los planteamientos de Smith Ochoa (2020) sobre la trivialización de la desigualdad como desafío individual, así como con la concepción de la subjetividad trabajadora y las vidas-trabajo en el régimen neoliberal (Arango et al., 2021).
Este análisis revela las dos direcciones en las que opera el rol ideológico del discurso mediático: por un lado, contribuyendo a la reproducción del statu quo, al silenciar o minimizar estas voces; por otro, ofreciendo un espacio para la emancipación discursiva, donde la voz del colectivo gana legitimidad y capacidad de acción. En este sentido, la presencia mediática de la FJI supone un ejercicio de poder simbólico que cuestiona las lógicas establecidas en el ámbito laboral científico.
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