10.12804/revistas.urosario.edu.co/desafios/a.15379
DOSSIER TEMÁTICO
Federico Cormick1
Universidad Nacional de Moreno.
Instituto Ravignani- Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
0009-0009-0225-2598
federicocormick@gmail.com
Enviado: 23 de abril de 2025
Aprobado: 17 de julio de 2025
Para citar este artículo: Cormick, F. (2026). De Rothbard a Milei: (auto)justificaciones teóricas e históricas de la perspectiva libertaria. Desafíos, 38(1), 1-30. https://doi.org/10.12804/revistas.urosario.edu.co/desafios/a.15379
RESUMEN
La llegada de Javier Milei a la presidencia en Argentina y su identificación como primer presidente libertario latinoamericano, amplió la agenda de investigaciones. Una pregunta que está abierta es ¿hasta qué punto está presente la recuperación de la corriente libertaria en la acción y pensamiento de Milei? Para abordarla, en este trabajo se recuperan aspectos fundamentales del pensamiento libertario, a partir del aporte de Murray Rothbard, uno de sus referentes más destacados; y desde ello, se contrastan y evalúan puntos de convergencia y diferenciación con las orientaciones de Milei. El trabajo se basa en el rastreo y sistematización de aportes relevantes de Rothbard y de Milei, en el primer caso, sobre la base de una selección bibliográfica del autor, y en el segundo, rescatando sus intervenciones y discursos públicos y cotejándolos con sus acciones de gobierno. El artículo concluye que, si bien es claro el encuadramiento de Milei en la perspectiva rothbardiana del libertarianismo, se constatan algunas variaciones, por una parte, en relación al Estado (en la tensión entre su eliminación y su reducción), y por otra, en el plano de las libertades individuales, que se presentan condicionadas por una agenda conservadora en el plano cultural.
Palabras clave: Javier Milei; Murray Rothbard; libertarianismo; nuevas derechas; neoliberalismo; democracia.
ABSTRACT
The arrival of Javier Milei to the presidency in Argentina and his identification as the first Latin American libertarian president broadened the research agenda. One question that remains open is: to what extent is the libertarian movement present in Milei's actions and thinking? To address this question, this paper recovers fundamental aspects of libertarian thought, based on the contributions of Murray Rothbard, one of its most prominent figures, and contrasts and evaluates points of convergence and divergence with Milei's orientations. The paper is based on the tracking and systematization of relevant contributions by Rothbard and Milei, in the first case, based on a bibliographic selection by the author, and in the second, by recovering his public interventions and speeches and comparing them with his government actions. The article concludes that, although Milei clearly fits into the Rothbardian perspective of libertarianism, there are some variations, on the one hand, in relation to the state (in the tension between its elimination and its reduction), and on the other, in the area of individual freedoms, which are conditioned by a conservative agenda in the cultural sphere.
Keywords: Javier Milei; Murray Rothbard; libertarianism; new rights; neoliberalism; democracy.
RESUMO
A chegada de Javier Milei à presidência da Argentina e sua identificação como o primeiro presidente libertário da América Latina ampliaram a agenda de pesquisas sobre o tema. Uma questão que permanece em aberto é: em que medida a recuperação da corrente libertária está presente na ação e no pensamento de Milei? Para abordá-la, este artigo recupera aspectos fundamentais do pensamento libertário a partir da contribuição de Murray Rothbard, um de seus referentes mais proeminentes. A partir disso, contrastam-se e avaliam-se pontos de convergência e diferenciação entre suas ideias e as orientações de Milei. O trabalho baseia-se no rastreamento e na sistematização de contribuições relevantes de Rothbard e Milei — no primeiro caso, por meio de uma seleção bibliográfica do autor; no segundo, pelo resgate de suas intervenções e discursos públicos, que são comparados com suas ações governamentais. Conclui-se que, embora o enquadramento de Milei na perspectiva rothbardiana do libertarianismo seja claro, observam-se algumas variações: por um lado, em relação ao Estado (na tensão entre sua eliminação e sua redução) e, por outro, no plano das liberdades individuais, que são condicionadas por uma agenda conservadora na esfera cultural.
Palavras-chave: Javier Milei; Murray Rothbard; libertarianismo; novas direitas; neoliberalismo; democracia.
Introducción
El ascenso de Javier Milei como figura pública y su llegada a la presidencia en diciembre de 2023 implicó una inflexión relevante para la política argentina. La existencia de un jefe de Estado que rechaza toda pretensión igualitarista denostando la justicia social y que hace referencias a la destrucción del propio Estado, choca con las perspectivas dominantes en la política nacional en los últimos 40 años de democracia. Con la nueva política gubernamental, en su plano interno y en su intervención en el marco internacional, Milei se inserta de lleno en el campo más vasto de las nuevas derechas y su capítulo latinoamericano (Alemán, 2025; Grimson, 2024; Morresi & Vicente, 2023; Stefanoni, 2021), como parte de lo que algunos autores caracterizan como una cuarta ola del extremismo derechista global (Goldstein, 2024), al tiempo que se plantea como un nuevo y recargado capítulo de los proyectos neoliberales en el país, y una actualización de trayectorias de las derechas argentinas y su articulación entre el liberalismo conservador y el nacionalismo reaccionario (Morresi & Vicente, 2023). Entre las condiciones sociales, políticas y culturales sobre las cuales se despliega esta ola derechista se destacan los cambios en las formas del trabajo (en particular el desarrollo de las economías de plataforma); la revolución de la comunicación y el desarrollo a gran escala de las redes sociales; la construcción de nuevas subjetividades, dando lugar a la perspectiva de un individualismo autoritario; y los importantes fracasos que marcaron a diversas experiencias progresistas y/o de izquierda (Grimson, 2024). Sobre este escenario las derechas extremas operan bajo una lógica de la devastación, promoviendo el resentimiento contra aquello que el propio neoliberalismo ha precarizado (Alemán, 2025). Se trata de movimientos orientados generalmente por liderazgos carismáticos, marcados por el fanatismo y el oportunismo (Goldstein, 2024).
Por supuesto, la experiencia mileista presenta particularidades, que incluyen, pero exceden, los rasgos de una coyuntura política en la cual movimientos circunstanciales de las fuerzas en pugna dieron marco al triunfo de un partido hasta entonces minoritario. Algunos autores atendieron a las condiciones que posibilitaron el ascenso meteórico de un outsider de la política nacional, incluyendo la capitalización de un clima de resentimiento social (Souroujon, 2024). Como ha señalado Semán, entre las condiciones que hicieron posible esta experiencia política deben consignarse: la reconfiguración —en las últimas décadas— de las relaciones laborales y sociales de una sociedad crecientemente empobrecida que no encuentra salida en los modelos económicos preexistentes; el desarrollo de la interacción digital y las redes sociales; el retiro del Estado de ámbitos relevantes de la realidad social; la consolidación del individualismo; el descrédito alcanzado por el último Gobierno peronista y el particular impacto que generó la pandemia como acelerador de esta crisis (Semán, 2023). A partir de ello, el ascenso de Milei
Entrelaza la protesta contra el presente y la resignificación de la libertad, en una apuesta que se intersecta con las versiones actualizadas y más agresivas del neoliberalismo contra las dimensiones sociales de la democracia y, a veces, contra las dimensiones liberales y democráticas de la república. (Semán, 2023, p. 10)
En este marco, una de las particularidades del nuevo presidente argentino, es su adscripción explícita al libertarismo (o libertarianismo). Se trata, tal como señala Luis Diego Fernández (2023), de una doctrina radical y extrema basada en una filosofía utópica de mercado. El libertarismo se desarrolló particularmente en Estados Unidos a partir de la posguerra y alcanzó su época de oro en los años 70, cuando una serie de perspectivas antiestatistas en el plano económico, moral y político convergieron en una filosofía política que contó con Murray Rothbard como figura emblemática. Desde ese momento el libertarismo se desplegó en el plano político con la fundación del Partido Libertario, en el educativo a partir de la creación del Instituto cato como think tank libertario y en el plano filosófico dando cuerpo a una doctrina a partir de trabajos influyentes de diversos autores. Y sobre esta base se desarrolló como corriente, conteniendo en su interior diversas concepciones epistemológicas y éticas, así como distintas proyecciones utópicas que van desde el proyecto de un Estado limitado, pasando por el más reducido Estado mínimo del minarquismo, y llegando al total reemplazo de las funciones estatales por la actividad privada (Fernández, 2023).
Sin embargo, la propia delimitación del libertarismo varía en la lectura de sus protagonistas y analistas, con perspectivas más amplias que incorporan a todas las corrientes señaladas, y otras más restrictas que tienden a limitarlo a sus acepciones más radicales, aunque incluyendo en todos los casos a los más férreos antiestatistas. Si la sistematización de los límites y características del libertarismo se encuentra en desarrollo, aún mayor es el trabajo que resta profundizar en lo que refiere al carácter libertario del nuevo presidente argentino. Se trata de una tarea extensa considerando las distintas perspectivas y trayectorias que nutren a esta familia de teorías políticas. ¿Cómo avanzar entonces en la consideración de qué hay de libertario en el pensamiento y la práctica política de Javier Milei? Este trabajo se propone un avance parcial para abordar dicha pregunta: contrastar algunas de las principales iniciativas y definiciones teórico-políticas de Javier Milei, con las de una de las figuras más gravitantes del pensamiento libertario, el economista norteamericano Murray Rothbard, fundador del Partido Libertario en Estados Unidos y promotor de la perspectiva anarcocapitalista a la que Milei reivindica abiertamente.
Como buscamos poner en evidencia, la perspectiva teórica de Rothbard, así como su forma de abordar el pasado histórico, parecen determinantes en la lectura mileista de la realidad, perfilando una serie de definiciones sobre las cuales el actual Gobierno argentino toma decisiones de política pública. Por supuesto, eso no agota una práctica política que debe lidiar con el abordaje directo de una realidad, que no siempre se condice con aquellos presupuestos teóricos o filosóficos, pero sí le da un marco interpretativo fundamental.
En función de esta hipótesis, presentamos someramente las trayectorias de ambas figuras, revisamos algunas concepciones fundamentales de Murray Rothbard y analizamos en qué medida y forma han sido recuperadas o resignificadas por Javier Milei. En primer lugar, analizamos las dimensiones de propiedad y de mercado; en segundo lugar, nos detenemos en el problema del Estado; en tercer lugar, recuperamos el abordaje del proceso histórico; y, en cuarto lugar, atendemos a la relación con la dimensión cultural.
Así mismo, recuperamos la bibliografía que ha trabajado al libertarismo —en general— y a ambas figuras —en particular—, y realizamos el análisis de Rothbard y Milei con base en el estudio de fuentes de ambos autores. Para el caso de un autor consagrado como Rothbard seleccionamos una serie de trabajos considerados medulares de su trayectoria intelectual, mientras que para el caso contemporáneo del presidente argentino Javier Milei priorizamos el trabajo con sus discursos e intervenciones públicas, que dan cuenta de su orientación en el marco de su ascenso al Gobierno.2 De esta forma, las fuentes de referencia incluyen tanto bibliografía editada como discursos y artículos periodísticos en los que se recuperan algunas exposiciones públicas del actual presidente argentino.
Dos trayectorias libertarias
El economista Murray Rothbard, nacido en Estados Unidos en 1926, tuvo un recorrido político e intelectual zigzagueante, pero frondoso (Morresi, 2024). Se inició rechazando por igual al comunismo y al New Deal, y aproximándose al Partido Republicano y a la vieja derecha, que adhería al laissez faire y al aislacionismo en el marco de la segunda guerra mundial. Su apuesta por un nuevo liberalismo lo llevó a integrar think tank ligados a la emergencia del neoliberalismo, como la Fundación para la Educación Económica (fee) y la William Volker Fund, y a formarse bajo la influencia de Ludwig von Mises y la Escuela Austríaca. Sus primeros trabajos elaborados a fines de los años 40 (como Hombre, Economía y Estado) se enmarcan en esta corriente, aunque con énfasis en el antiestatismo. En los años 50, comenzó a identificarse como libertario desplegando una línea de acción propia. Se enfrentó con los candidatos republicanos por sus perspectivas belicistas de la posguerra y la emergente guerra fría, y por su orientación proteccionista, y rechazó los vínculos con la nueva derecha. Apoyó circunstancialmente candidatos demócratas y adhirió al extremo individualismo profesado por la escritora derechista Ayn Rand, de quien luego terminaría alejado. Para los 60, la apuesta a promover un movimiento centrado en un ideal libertario lo llevó a acercamientos con la emergente nueva izquierda y los movimientos antiguerra. Apostaba con ello a converger en una orientación antiestablishment, confluyendo con propuestas antiestatistas como el rechazo a la guerra de Vietnam y al servicio militar obligatorio, considerando que las iniciativas guerreristas servían a la ampliación del Estado norteamericano. Fue entonces cuando fundó la revista Left & Right.
Después de este movimiento zigzagueante, en la década del 70, Rothbard se volcó a la consolidación e institucionalización del libertarismo, participando —junto a David Nolan— en la fundación del Partido Libertario y presentando una propuesta filosófica y estratégica más definida. En 1970 publicó Poder y Mercado en donde argumentó contra el Estado y su intervención en la economía y la vida social (Rothbard, 2015). En 1973 publicó un trabajo fundamental: Por una nueva Libertad. El manifiesto libertario, donde sistematizó su propuesta libertaria, desplegando tanto los fundamentos filosóficos de lo que será el anarcocapitalismo, como las perspectivas de aplicación práctica de ese credo, de un orden social centrado en el mercado y sin Estado (Rothbard, 2013). Nuevos trabajos insistieron sobre el cuestionamiento fundamental al Estado, tanto por medio de su revista Libertarian Forum, como en publicaciones específicas —como Anatomía del Estado de 1974 (Rothbard, 2000)—. Frente a la presidencia de Reagan, Rothbard se diferenció del Gobierno republicano que había conquistado la adhesión de sectores afines al libertarismo, y reafirmó su orientación anarcocapitalista. La sofisticación de sus planteos previos transcurrió de la mano de discusiones con otros autores y corrientes afines, a quienes cuestionó por creer en la posibilidad de un Estado mínimo, en vez de su completa eliminación (Rothbard, 2012). En el último capítulo de su trayectoria hasta su muerte, en 1995, hizo un nuevo viraje. Junto a otros referentes como Lew Rockwell y Hans-Hermann Hoppe, desplegó el paleolibertarismo. En un escenario de repliegue libertario, donde el neoconservadurismo ligado al Partido Republicano lograba cierta influencia, los paleolibertarios buscaron formas alternativas de acción política desplegando un "populismo de derecha" (Rothbard, 1992a), que incorporaba una agenda conservadora en el plano cultural (Rothbard, 1992b, 1993).
Casi treinta años después de la muerte de Rothbard, el credo libertario asumió un nuevo protagonismo, mediante una experiencia inédita. Javier Milei, un libertario outsider del sistema político, alcanzó una creciente influencia mediática acompañado por las grandes cadenas de comunicación y promovido en redes sociales, llegando a la presidencia de la nación. No era ahora Estados Unidos, sino Argentina, en América Latina. El economista capitalino, nacido en 1970, formado y ligado a la docencia en universidades privadas y empresariales, trabajó en algunos grupos económicos importantes —como el grupo Eurnekián—, pero su trampolín a la política fue su persistente presencia mediática como panelista económico, una actividad que articuló hacia fines del ciclo de gobiernos kirchneristas, con la publicación de trabajos propios que perfilaban su perspectiva económica, histórica y filosófica (Milei, 2014, 2015).
Poco después, capitalizando parte del descontento social que se desarrolló con la pandemia a nivel global y con el gobierno de Alberto Fernández en Argentina, conquistó un peldaño como diputado nacional, en 2021, en alianza con la conservadora promilitar Victoria Villarruel. Sobre esa base, construyó la plataforma política para su candidatura presidencial en 2023. Su frente La Libertad Avanza logró colarse como una nueva opción política ante la falta de expectativas electorales en las dos principales coaliciones: el oficialismo peronista de Unión por la Patria y la alianza derechista Juntos por el Cambio. Posicionado como segunda fuerza en una elección de tercios, logró entrar en un ballotage frente al peronismo ganador. Contó entonces con el efusivo apoyo de la derecha tradicional, conquistando la presidencia. Si bien algunos estudios sociales venían advirtiendo sobre la existencia de un profundo malestar en franjas importantes de la sociedad (Semán, 2023), que terminaron dando su apoyo a Milei, la mayor parte del sistema político vivió con asombro la emergencia de este outsaider que recuperaba los postulados del libertarismo rothbardiano.
Propiedad absoluta y mercado autorregulado
En la obra y concepción de Rothbard es fundamental la teoría del libre mercado desarrollada por el liberalismo en general y, particularmente, por la Escuela Austríaca. Según Rothbard:
La economía de libre mercado, y la especialización y división del trabajo que esta implica, es con mucho la forma de economía más productiva conocida por el hombre, y ha sido responsable de la industrialización y de la economía moderna dentro de la cual se ha construido la civilización. (Rothbard, 2013, p.62)
El autor recupera la perspectiva austríaca del mercado, entendido como un orden espontáneo, que es producto de la acción humana, pero no es guiado por una intención humana, sino que se despliega a partir del intercambio entre los agentes, y que, por lo tanto —siendo que no se trata de alguien en particular—, no tiene objetivos, ni sus resultados pueden preverse. Allí el conocimiento se encuentra disperso y es el mercado el que articula esos saberes y lo expresa en forma de precios, constituyendo una red de intercambios compleja que es imposible de ser conocida en profundidad. El mercado es así, "una vasta red de intercambios voluntarios y mutuamente acordados entre dos personas" (Rothbard, 2013, p. 62). Sobre la base de esta perspectiva es que los referentes austríacos rechazaron todo tipo de colectivismo y ponderaron un verdadero individualismo, reclamando la restricción de la intervención del Estado, cuestionando ya entonces la propia idea de justicia social (Hayek, 2013), considerando que el orden espontáneo del mercado es el que debe regir la dirección general de la sociedad y que el Estado debe limitarse a acompañar esa dinámica. Dicha orientación será retomada por Rothbard y teñirá toda su perspectiva con una impronta antiigualitarista, concibiendo que la defensa de la libertad presupone, al decir de Morresi (2024), una lucha contra la igualdad.
La consideración sobre el mercado se liga a su vez con una teoría de la propiedad —de inspiración lockeana—, fundamentada en la doctrina del derecho natural. Hacia 1970, Rothbard señalaba críticamente que:
Ha habido un olvido generalizado del hecho de que el libre cambio significa intercambio de título de propiedad y que, por tanto, el economista está obligado a investigar las condiciones y la naturaleza de la propiedad que aparecerían en una sociedad libre. (Rothbard, 2015, p. 48)
Y a partir de ello sostenía que:
Si una sociedad libre significa un mundo en el que nadie ataque la persona o propiedad de otros, implica una sociedad en la que cada hombre tenga un derecho absoluto de propiedad sobre sí mismo y sobre los recursos naturales previamente sin dueño que encuentre, transforme a través de su trabajo y posteriormente intercambie con otros. (Rothbard, 2015, p. 48)
Así, la justificación rothbardiana del derecho absoluto de propiedad tendrá un fundamento iusnaturalista que, según el autor, existía desde los inicios del liberalismo, pero se había abandonado en el siglo XIX por la centralidad asumida por el utilitarismo (Rothbard, 2013, p. 32), y que el libertarismo del siglo XX debía poner en el centro. De allí que el intercambio, siguiendo a Locke, debiera ser valorado, según Rothbard, como "El único curso 'natural' para la supervivencia del hombre y la obtención de riqueza [lo que daba un carácter natural a los] derechos de propiedad" (Rothbard, 2000, p. 3).
Este recorrido lo sintetizaba en una tesis fundamental:
El núcleo central del credo libertario es, entonces, establecer el derecho absoluto de todo hombre a la propiedad privada: primero, de su propio cuerpo, y segundo, de los recursos naturales que nadie ha utilizado previamente y que él transforma mediante su trabajo. Estos dos axiomas [...] establecen el conjunto completo de principios del sistema libertario. Toda la doctrina libertaria se convierte entonces en el tejido y la aplicación de todas las implicancias de esta doctrina central. (Rothbard, 2013, p. 61)
De esta forma, el derecho de propiedad asume un status de primer orden, que puede ser incluso más importante que la valoración del libre mercado, cuyos resultados no están completamente asegurados. De allí que, según Rothbard, el "afortunado resultado utilitario del libre mercado, no constituye, para el libertario, la razón principal para defender este sistema. La razón principal es moral y está enraizada en la defensa de los derechos naturales sobre la propiedad privada" (2013, p. 62). Esto lo lleva a preferir al mercado aún si éste no brinda los resultados esperados, por ser el único orden social basado en el carácter voluntario del intercambio y por ello compatible con el derecho absoluto de propiedad.
En la perspectiva de Milei están presentes los principios fundamentales del modelo rothbardiano, a partir del derecho absoluto de propiedad con su fundamentación, como un orden natural, y la capacidad articuladora del mercado recuperando las perspectivas y a los referentes de la Escuela Austríaca. Se trata, según Milei, de "desregular la actividad económica para liberar el mercado y facilitar el comercio, y que el intercambio voluntario de bienes y servicios traiga prosperidad" (Milei, 2024i). La centralidad asignada a la capacidad autorreguladora del mercado —entendido como "un mecanismo de cooperación social donde se intercambia voluntariamente" (Milei, 2024a)— llevó a Milei a discutir con otras corrientes del liberalismo que sostienen la existencia de fallas del mercado y aceptaban allí una posible regulación (Milei, 2024a). En dicha polémica el presidente argentino se preguntaba y respondía:
¿Por qué la teoría neoclásica dice que los monopolios son malos, si nos trajo tanto bienestar y tanta caída en la pobreza? Y en realidad, como diría Murray Newton Rothbard, el inventor del anarcocapitalismo, el problema es que el análisis neoclásico está mal. (Milei, 2024b)
Así, según Milei, con "el pretexto de un supuesto fallo de mercado se introducen regulaciones que lo único que generan es distorsiones en el sistema de precios, que impiden el cálculo económico, y, en consecuencia, el ahorro, la inversión y el crecimiento" (Milei, 2024a). Sobre la base de esta perspectiva, Milei desplegó una campaña contra el concepto de justicia social, con una tónica también rothbardiana:
El problema es que la justicia social no es justa, sino que tampoco aporta al bienestar general; muy por el contrario, es una idea intrínsecamente injusta porque es violenta; es injusta porque el Estado se financia, a través de impuestos y los impuestos se cobran de manera coactiva. ¿Acaso alguno de nosotros puede decir que pagan los impuestos de manera voluntaria? Lo cual significa que el Estado se financia, a través de la coacción y a mayor carga impositiva mayor es la coacción, menor es la libertad. (Milei, 2024a)
Su cruzada contra la justica social empalma con la perspectiva antiigualitarista de Rothbard y otros autores afines. En este marco, en un país y contexto diferentes, Milei tomó de forma literal numerosas propuestas planteadas por Rothbard en los años 70 norteamericanos como la idea de eliminar el Banco Central, la privatización de la educación y la salud, el control de la inflación por un enfriamiento de la economía, el rechazo a las políticas públicas en defensa del medio ambiente y el ataque a la intelectualidad acusada de cómplice del Estado (Rothbard, 2013), aunque muchas de ellas por el momento no llegaron a realizarse. Así, como está a la vista, con la defensa irrestricta de la propiedad y la jerarquización del mercado, Milei recupera postulados nodales de Rothbard haciéndolos operativos para la Argentina del siglo XXI. De esta forma, apoyándose en los aportes del libertarismo, revitaliza perspectivas tradicionales de la derecha argentina (Morresi & Vicente, 2023) para el despliegue del neoliberalismo contemporáneo.
El odio al Estado
El corazón de la concepción filosófico-política de Rothbard consiste en responsabilizar al Estado y a sus respectivos Gobiernos de limitar el libre desenvolvimiento de la sociedad y con ello frustrar su potencial de desarrollo. De esta forma, como explica el liberal Bastos Boubeta, Rothbard radicaliza los postulados de la Escuela Austríaca:
La visión que Murray Rothbard (1926-1995) alumno y discípulo de Mises en Nueva York nos ofrece sobre la política pública es similar en la forma a la de su maestro y a la del resto de la escuela, pero en el fondo es muy distinta dado que su rechazo a la intervención pública es total y no parcial, y su fundamentación es moral y no utilitaria como la de su maestro. (Bastos Boubeta, 2015, p. 10)
Ya en Poder y mercado, diferenciándose de quienes postulaban un Estado mínimo, Rothbard argumentaba en contra de la intervención estatal en las diferentes áreas de la sociedad. Retomando al sociólogo alemán Franz Oppenheimer, sostenía que hay
Dos maneras de satisfacer los deseos de las personas: (1) mediante la producción y el intercambio voluntario con otros en el mercado y (2) mediante la apropiación violenta de la riqueza de otros. Al primer método lo calificó Oppenheimer 'los medios económicos' para la satisfacción de deseos; al segundo los medios políticos'. El Estado se define mordazmente como la 'organización de los medios políticos'. (Rothbard, 2015, p. 26)
La intervención del Estado en la vida económica y social se presenta entonces como expresión de "la relación hegemónica (la relación de mando y obediencia), en contraste con la relación contractual voluntaria de beneficio mutuo" (Rothbard, 2015, p. 27). Partiendo de esta perspectiva Rothbard clasificó y analizó críticamente distintos tipos de intervención estatal. Despojado de toda perspectiva de equidad social, argumentó, entre otras cosas, en contra de las leyes de salario mínimo —entendiendo que con ello "se les prohíbe trabajar a aquellos cuyo valor de productividad quede por debajo del mínimo legal" (Rothbard, 2015, p. 68)— y de las leyes que limitan el trabajo infantil —argumentando que "impiden coactivamente emplear a cierto tipo de trabajadores [en referencia a los niños] [y con ello] reduce[n] la oferta general de mano de obra" (Rothbard, 2015, p. 66)—. Rechazó las ayudas gubernamentales al desempleo y las leyes de protección del medioambiente, considerando que llevaban a la "restricción de la producción presente por el supuesto beneficio en la futura" (Rothbard, 2015, p.74). Junto a este tipo de intervención estatal, a la que denominó "triangular" porque el Estado se inserta en la relación entre dos partes, analizó también las intervenciones caracterizadas como "binarias", en las que el Estado interfiere directamente con una parte privada, cuestionando particularmente el cobro de impuestos al que señaló como "una apropiación coercitiva que el Gobierno extrae del pueblo" (Rothbard, 2015, p. 91). La conclusión de este análisis es que "cualquier servicio que verdaderamente preste el gobierno podría ser suministrado en forma mucho más eficiente y moral por la empresa privada y cooperativa" (Rothbard, 2013, p. 40).
En consecuencia, Rothbard cuestionó la idea de un Estado constitucional estrictamente limitado, por ser "un experimento noble que fracasó, incluso en las circunstancias más favorables y propicias" (Rothbard, 2013, p. 399), y abogando por la supresión completa de la intervención estatal sostuvo que: "[Si] se desea saber cómo ve el libertario al Estado y a cualquiera de sus actos —dirá—, basta con pensar en el Estado como en una organización criminal" (Rothbard, 2013, p. 70), recuperando la idea del individualista norteamericano decimonónico Lysander Spooner, quien se refería al Estado como una banda de ladrones. Así, el Estado fue presentado como "el agresor supremo, el eterno, el mejor organizado, contra las personas y las propiedades del público. Lo son todos los Estados en todas partes, sean democráticos, dictatoriales o monárquicos, y cualquiera sea su color" (Rothbard, 2013, pp. 69-76).
Retomando la concepción weberiana, Rothbard sostuvo que "el Estado es aquella organización en la sociedad que intenta mantener un monopolio sobre el uso de la fuerza y la violencia en una determinada área territorial", añadiendo críticamente que, con ello, "el Estado es la única organización que obtiene sus ingresos, no a través de contribuciones voluntarias o el pago por servicios prestados, sino a través de la coerción" (Rothbard, 2000, p. 2). Con ese poder, el Estado es presentado como responsable de asesinatos masivos —en relación con las guerras—, de promover esclavitud por sostener el servicio militar obligatorio y desarrollar el robo a gran escala con el cobro de impuestos (Rothbard, 2013, p. 40). Sobre esta base, para Rothbard, se configura el mismo orden social, puesto que "la misma existencia del impuesto y del Estado establece necesariamente una división de clase entre los explotadores gobernantes y los explotados gobernados" (Rothbard, 2013, p. 42): entre los contribuyentes de impuestos, que sostienen al Gobierno, y los consumidores de impuestos, que reciben esos beneficios (Rothbard, 2013, p. 78).
También como Rothbard, Milei carga las tintas sobre el Estado como principal responsable de los problemas sociales, lo que le da un perfil propio y diferenciado frente a la mayoría de las nuevas derechas contemporáneas. Para ello utiliza formulaciones literales de Rothbard, como considerar que "el Estado es una organización criminal y violenta, en tanto se financia con una fuente coactiva de ingresos llamada impuestos" (Milei, 2024f), promoviendo en consecuencia una polarización social sobre el clivaje anti-Estado y pro-Estado, y recuperando para ello una formulación también literal de Rothbard: el señalamiento de "casta" a los sectores políticos ligados al Estado, en contraposición con el resto de la sociedad bautizada como "gente de bien".
En este sentido, Milei cuestiona "la expansión infinita del aberrante Estado" (Milei, 2025)
De los derechos negativos a la vida, la libertad y a la propiedad, pasamos a una cantidad artificialmente infinita de derechos positivos. Primero fue la educación, luego la vivienda y, a partir de allí, cosas irrisorias como el acceso a Internet, la televisación del fútbol, el teatro, los tratamientos estéticos y un sinfín más de deseos que se transformaron en derechos humanos fundamentales, derechos que, por supuesto, alguien tiene que pagar. (Milei, 2025)
Y con ello, añade Milei, se desarrollaron un sinfín de
Regulaciones, controles de precios, cepos, trabas burocráticas y normativas, que violan la libertad y el derecho de propiedad de los argentinos [a partir de las cuales se] entorpece el cálculo económico y [se] destruye la generación de riqueza [con lo cual] el Estado —en su conjunto— se ha vuelto una máquina de impedir el comercio, el trabajo, la producción, el ahorro, la inversión, la generación de riqueza, el crecimiento económico y, fundamentalmente, la libertad. (Milei, 2023c)
De esta forma, en términos ideológicos, Milei parece seguir al pie de la letra las orientaciones de su maestro libertario en relación con la eliminación del Estado, lo que sintetizó en una entrevista con Bari Weiss al sostener: "Amo ser el topo dentro del Estado, soy el que destruye el Estado desde adentro" (Milei, 2024e).
En los hechos, sin embargo, en tanto gobernante, las alusiones a la destrucción del Estado aparecen como una suerte de imperativo moral o ideológico que moviliza un desguace estatal orientado a establecer un Estado mínimo. Bajo la orientación del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, el desmantelamiento, recorte y/o reconversión de infinidad de áreas y atributos estatales, implican una modificación drástica de las condiciones preexistentes, empalmando con una perspectiva más cercana a la Escuela Austríaca y a sectores minarquistas de la familia libertaria, que a la estrategia rothbardiana. En consonancia con esa orientación, Milei sostiene que:
Las funciones del Estado deben limitarse nuevamente a la defensa del derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad. Cualquier otra función que el Estado se arrogue será en detrimento de su tarea fundamental y culminará, inexorablemente, en el Leviatán omnipresente que hoy todos padecemos. (Milei, 2025)
Por lo cual, afirma que: "si queremos construir una nueva época de oro tiene que ser la reducción drástica del tamaño del Estado. No solo en cada uno de nuestros países, sino también la reducción drástica de todos los organismos supranacionales" (Milei, 2025). De allí la apuesta a una desregulación generalizada de las políticas de intervención estatal, particularmente en los ámbitos económicos (Milei, 2023c), apostando a tener "un Estado más chico, más efectivo y más barato para todos los pagadores de impuestos [bajo el presupuesto de que] cuanto más chico el Estado, más grande la libertad" (Milei, 2024j).
En términos prácticos, la idea de reducción del Estado se expresa de forma desigual en la política mileista, según los intereses en juego. En ello parecen entrecruzarse definiciones propositivas del propio Milei, con condicionamientos que no ha podido superar en el marco de las disputas realmente existentes en la Argentina actual, a lo que se suma cierto grado de pragmatismo.
En el plano propositivo se destaca el apoyo —coincidente con el de otras nuevas derechas latinoamericanas y globales— a un Estado activo en el plano de la seguridad interior y sus dispositivos de represión. La prioridad otorgada a las políticas policiales, el control de la calle y del conflicto social, y los altos fondos destinados al espionaje interno, entre otros ejemplos, contrastan con el ideal rotbhariano de un sistema de seguridad privado autocontrolado desde la ciudadanía, sin intervención estatal. Lo mismo puede decirse, al menos retóricamente, con relación a los conflictos bélicos, rechazados ampliamente por Rothbard al cuestionar las responsabilidades estatales en asesinatos masivos y señalar los enormes gastos públicos que requieren las guerras, algo que no parece ser valorado del mismo modo por Milei, quien privilegiando alineamientos internacionales, apoya enfáticamente a Israel en su enfrentamiento armado con la población palestina y otros pueblos de Medio Oriente, y tomó partido, también, durante un buen tiempo, por una guerra contra Rusia, dando su apoyo a Ucrania.
Pero además de estas variaciones conceptuales, en contraste con Rothbard debe anotarse también una mayor flexibilidad de Milei para aceptar la intervención estatal, aun contrariando sus propios postulados teóricos. Entre las razones principales para ello se puede señalar, en primer lugar, la necesidad de adaptarse a condiciones existentes o de mediar con fuerzas sociales y/o políticas que ponen limite a ciertas medidas de retiro del Estado. En segundo lugar, la voluntad de sostener un alineamiento internacional bajo la órbita del flamante presidente Donald Trump, en Estados Unidos, y su marco de alianzas, justificando, por ejemplo, su política arancelaria, opuesta a la concepción antiimpuestos de Rothbard. Se observa, en tercer lugar, una reformulación de la propia concepción del mileismo, que pasó a priorizar el sostenimiento del poder político —como condición para el desarrollo de su programa estratégico—, aunque ello implicara incumplir ciertas promesas de campaña (como la dolarización, la eliminación total de impuestos y la privatización del Banco Central) e intervenir sobre la economía para condicionar el precio del dólar o sobre las retenciones a los productores agropecuarios. Y como deriva de lo anterior, encontramos que el mileismo se ha planteado utilizar áreas del propio Estado para la consolidación de su política. De esta forma, junto al despido de miles de empleados públicos y el cierre de dependencias enteras, asistimos también al copamiento de algunos puestos y organismos clave, para su reutilización en función de un beneficio propio, sea para el control de medios públicos de comunicación, para aprovechar el despliegue territorial, que caracteriza a algunas agencias de Gobierno (sirviendo para el armado político nacional del mileismo), o simplemente para la obtención de mayores recursos por medio de la multiplicación de nuevos cargos públicos y el manejo de las áreas económicas de las distintas dependencias. Se trata, como es evidente, de prácticas denunciadas por Milei como propias de la casta política, que ahora son refuncionalizadas para el proyecto libertario.
En estas condiciones, aun mostrándose inviable la completa eliminación del Estado a la que aspiraba Rothbard y prometía Milei, el impacto de esta reestructuración está implicando una profunda regresión de derechos, a partir de una reconversión selectiva de la estatalidad, basada en el alejamiento del Estado de distintas esferas de actuación (comercial, burocrático-institucional, etc.), en la eliminación de todo lo que se vincule con un Estado social y en el fortalecimiento de su dimensión represiva.
Un revisionismo histórico al servicio del proyecto libertario
Como parte del arsenal teórico-político desplegado por Rothbard para sostener su perspectiva libertaria, se puede incluir su abordaje sobre la historia, que dio forma a una suerte de filosofía de la historia, en tanto marco general, desde el cual abordar el conocimiento de los procesos pasados bajo el supuesto de un sentido último que le da fundamento. De hecho, Rothbard entendió a la historia como un continuo de "competencia entre el poder estatal y el poder social, [donde] en una mano hay productividad creativa, intercambio pacífico y cooperación; [y] en la otra dictados coactivos y depredación sobre aquellas relaciones sociales" (Rothbard, 2000, p. 16).
Para justificar esta perspectiva, el autor realizó una genealogía en la cual fue descubriendo antecedentes del libertarianismo y su rechazo total al Estado en experiencias políticas previas, principalmente a partir del desarrollo del liberalismo clásico. Sostuvo entonces que, "el movimiento liberal clásico fue, a lo largo de la historia del mundo occidental, una poderosa 'revolución' libertaria contra lo que podríamos llamar el Antiguo Régimen" (Rothbard, 2013, p. 14). Así, según el autor, con los Levelers de la revolución inglesa y una línea genealógica —que tuvo a John Locke como figura destacada—, emergió el dogma libertario, centrado en recuperar la libertad individual en todos sus aspectos. En particular, en Norteamérica, los colonos de origen inglés fueron desplegando la devoción hacia el credo y las instituciones del libertarianismo, que se cristalizó en la revolución estadounidense, las constituciones y las declaraciones de derechos, expresando un libertarianismo radical transformador, que ponía amplias restricciones a la intervención del Estado y contenía un tono antimilitarista. De esta forma:
Los Estados Unidos, por sobre todos los países, nacieron de una revolución explícitamente libertaria. [Como contraparte, se desplegó un campo refractario compuesto por] fuerzas conservadoras y reaccionarias, [...] poderosas fuerzas elitistas, sobre todo entre los grandes comerciantes y agricultores, que deseaban mantener el sistema restrictivo 'mercantilista' inglés de altos impuestos, controles y privilegios monopólicos otorgados por el gobierno. (Rothbard, 2013, pp. 14-20)
A partir de allí Rothbard argumentó que toda la historia de Estados Unidos consistía en una lucha entre el libertarismo —característico del espíritu originario de la independencia opuesto a la intervención estatal— y una oposición reaccionaria heredera del absolutismo inglés que quería fortalecer al Estado. Sin embargo, en el siglo xx, un hecho significó un grave error estratégico:
Después de haber comenzado como radicales y revolucionarios, [...] los liberales dejaron el campo abierto para que el socialismo se convirtiera en el partido de la esperanza y del radicalismo, [y se transformaron] en un movimiento 'conservador', en el sentido de estar conformes con la preservación del status quo [o en] meros reformistas graduales, [con lo cual] cambiaron sus principios [al] aceptar cederle al Estado el dominio sobre todas las palancas de poder en la sociedad. (Rothbard, 2013, pp. 29-32)
De esta forma, Rothbard construyó una versión de la historia norteamericana y global, según la cual, el libertarismo antiestatal constituía el fundamento originario del progreso y la propia nacionalidad estadounidense, pero las presiones del estatalismo reaccionario y la emergencia del estatalismo socialista habían llevado al liberalismo a abandonar su perspectiva radical. Frente a ello, en un siglo XX en el que el rol del Estado asumía nuevo protagonismo (de la mano del New Deal, las políticas públicas durante la segunda guerra y en la posguerra), el desarrollo de la corriente libertaria era presentada como la puesta en práctica de los valores e ideales abandonados que debían ser recuperados.
En sintonía con la perspectiva de Rothbard, pero con mayor persistencia, Javier Milei despliega su estructura argumental sobre la base de una apelación sistemática a la historia. Para ello parte de una mirada de largo plazo sobre el desarrollo de la sociedad occidental, en una línea casi calcada a la de su antecesor:
Tras imponerse de manera definitiva sobre el absolutismo, el liberalismo inauguró una nueva era en la existencia humana. Dentro de ese nuevo marco moral y filosófico que ponía la libertad individual por encima del capricho del tirano, Occidente pudo dar rienda suelta a la capacidad creativa del hombre, dando inicio a un proceso de generación de riqueza nunca antes visto. (Milei, 2025)
A partir de entonces, según Milei —quien apela a cifras de un supuesto crecimiento económico "constante" indemostrable—, la sociedad occidental del siglo XIX, hija de la revolución industrial, se desarrolló exponencialmente gracias a una convergencia de valores fundamentales, que incluyen "el respeto a la vida, la libertad y la propiedad que hicieron posible el libre comercio, [...] sacando de la pobreza al 90% de la población mundial" (Milei, 2025). Sin embargo, sobre este mundo decimonónico idealizado donde las nueve décimas partes ya no eran pobres, Milei señala un giro hacia el siglo XX, cuando se impuso una "nueva clase política [con ideologías] de corte colectivista, [tirando por la borda] toda la riqueza creada por el capitalismo hasta ese momento, [que en adelante] sería redistribuida bajo algún esquema de planificación centralizada" (Milei, 2025). Un colectivismo que alcanzó no solo a las experiencias que se consideraron a sí mismas socialistas, sino también —tal como lo había sostenido Rothbard— a quienes dentro del paradigma liberal impulsaron una agenda socialista y desvirtuaron con ello al liberalismo (Milei, 2025).
Sostenido sobre esta perspectiva y emulando la mirada de Rothbard sobre Estados Unidos, Milei presenta una versión de la historia argentina como "una tragedia en dos partes: ascenso y caída" (Milei, 2024c), donde el nacimiento de la nación aparece ligado a las ideas de un liberalismo antiestatista, pero que el colectivismo del siglo XX tiró por la borda aquella prosperidad. La primera parte del argumento, empalma en buena medida con la historiografía liberal, abierta por Bartolomé Mitre a fines del siglo XIX y sistematizada por la Nueva Escuela Histórica en la década del 20 del siglo XX, que ha sido objeto de revisión y discusión por buena parte de la historiografía posterior. Replicando aquella perspectiva, Milei describe cómo las ideas de la libertad dieron su impronta a la Revolución de Mayo, aunque estuvieron condicionadas por "un país de bárbaros enfrascados en una guerra sin cuartel" hasta que la Generación del 37 —liberal, antirosista y enemiga del caudillismo bárbaro— pudo expresar esa continuidad al dar forma a una Constitución liberal. A partir de entonces, sostiene —ya en un plano de completa imaginación—, Argentina vivió:
La expansión económica más impresionante de nuestra historia [llegando a ser] la primera potencia mundial [y] el faro de luz de Occidente, [de forma tal que] la explosión de riqueza, crecimiento y progreso que generó la adopción de los principios de mayo, no ha tenido, ni tuvo, parangón en la historia, tal vez solo equiparable a la revolución americana y al progreso de los Estados Unidos como nación. (Milei, 2024d)
Como ha señalado con acierto Brienza (2025), esta recuperación mileista del proyecto decimonónico, empalma con un perfil milenarista, que necesita volver al inicio de los tiempos para justificar su política de tierra arrasada. Esto, más allá de que aquel liberalismo decimonónico argentino era, según Palti (2024), un "liberalismo [que] puede considerarse, de hecho, lo opuesto al de la tradición a la que Milei refiere", en la medida en que la generación de Alberdi y Sarmiento "se propuso construir el Estado y, a partir de él, forjar un modelo de nación, ese mismo Estado que Milei hoy se propone desmantelar" (Palti, 2024). Así, la Argentina liberal de fines de siglo xix (que evidentemente, no fue potencia mundial), se planteaba que el desarrollo económico debía ser impulsado por políticas estatales, incluyendo en ello la promoción de la educación pública, el despliegue del ferrocarril, la promoción de colonias agrícolas, la generación de obra pública o la consolidación de las fronteras. Además, muy lejos de aquella supuesta salida de la pobreza (que según Milei habría alcanzado al 90% de la sociedad del siglo xix), en esa Argentina la gran mayoría de peones rurales y obreros urbanos vivía en condiciones de miseria.
La segunda parte de la tragedia argentina, al igual que en el marco global, Milei la ubica cuando "Lamentablemente nuestra dirigencia decidió abandonar el modelo que nos había hecho ricos y abrazaron las ideas empobrecedoras del colectivismo" (Milei, 2023b), algo que identifica con la primera elección de un presidente por el voto universal (masculino), al señalar que "la decadencia argentina arrancó con el primer populista llamado Hipólito Yrigoyen, quien contaminó de socialismo al país" (Milei, 2023a). A partir de entonces, según Milei:
La dirigencia política se enamoró del Estado, abandonó las ideas de la libertad y las reemplazó por la doctrina de la justicia social, que atenta directamente contra la libertad y la propiedad del individuo. Ahí comenzó el siglo de humillación argentina. (Milei, 2024c)
En este relato cobra relevancia la relectura del gobierno de Milei sobre la última dictadura militar (1976-1983) que, en su cruzada contra la que llamó "subversión" —que incluía lo que Milei llama justicia social y colectivismo—, abrió el camino al neoliberalismo en Argentina. Actualmente, las campañas oficiales a cargo de la Fundación Faro —a la que Milei asigna la vanguardia de la "batalla cultural" (Milei, 2024h)— afirman que en Argentina no existió ni genocidio ni terrorismo de Estado en contraposición con lo que sostienen la enorme mayoría de analistas e investigadores que atienden al proceso (Feierstein, 2009). Se pasa por alto que el Estado tuvo la responsabilidad de una política de terror sobre la población que incluyó miles y miles de muertos, desaparecidos, presos políticos, torturados y exiliados, desplegando un plan sistemático de exterminio que incluyó más de 500 centros clandestinos de detención. Como contrapartida, poniendo a flote nuevamente las tesis que utilizaron las Fuerzas Armadas para intentar evitar los juicios por los crímenes de la dictadura, el Gobierno sostiene la existencia de una guerra, colocando en igualdad de condiciones al Estado y su represión sistemática, con una serie de organizaciones armadas, la mayoría de las cuales fueron desarticuladas antes o al inicio de la dictadura, y pasando por alto que el objetivo de la represión dictatorial se extendió mucho más allá, matando y desapareciendo a militantes barriales, sindicales, sociales, religiosos, estudiantes y personas sin participación política. De esta forma, la lectura histórica del mileismo, presentada como una historia completa, recupera las operaciones del negacionismo —desarrollado ampliamente en las lecturas que, en Alemania, tendieron a minimizar el holocausto— y abre la puerta a un subterráneo afirmacionismo promilitar, que reivindica la represión dictatorial, en línea con las perspectivas de la Doctrina de Seguridad Nacional de los años 60 y 70 (Campos & Cormick, 2025).
Habiendo pasado los dos primeros actos de la tragedia argentina, el relato mileista concluye con un tercer acto que expresa su propia afirmación mesiánica: si el liberalismo fundante de la Argentina del siglo XIX —que intentó ser recuperado y desplegado por la dictadura de 1976 y por el neoliberalismo menemista de los años 90— fue boicoteado por las fuerzas del colectivismo y la justicia social, el ascenso de Milei es entonces un momento de sutura, que permitirá la realización del frustrado proyecto de nación.
De esta forma, lo novedoso no es que un Gobierno realice un recorte histórico y construya un panteón propio de próceres, sino el hecho de que, confrontando con las trayectorias previas, el discurso histórico mileista implique una impugnación general de los procesos de democratización política, social y cultural de los siglos XX y XXI (Bragoni, 2025). Frente a ello, tal vez el desafío para cientistas sociales e historiadores/as es que no se agote en la refutación fáctica del relato mileista, sino, como sostiene Acha, en el aporte a la elaboración de "otras narrativas de cambio, que expliquen que esto que nos ocurre pertenece a las contradicciones del orden capitalista, que parece haber roto con su maridaje de conveniencia con la democracia durante los siglos XIX y XX" (Acha, 2025).
El giro cultural del paleolibertarismo
En sus últimos años, en el marco político que caracterizó al mundo unipolar de los 90 y cuando el libertarismo buscaría renovarse para recuperar terreno, la perspectiva de Rothbard se modificó sensiblemente, tal como lo expresó en su apuesta paleolibertaria. Esta implicó una transformación profunda en la estrategia política. Descartando otras líneas de acción, como el modelo Hayekiano de educacionismo a largo plazo con centro en sectores intelectuales y la estrategia fabiana orientada a la persuasión en los corredores del poder, señaló que "la estrategia adecuada para la derecha debe ser lo que podemos llamar 'populismo de derecha': excitante, dinámico, duro y confrontacional, que despierte e inspire, no solo a las masas explotadas, sino también a los cuadros intelectuales de derecha" (Rothbard, 1992a). El planteo incorporaba la idea de un liderazgo carismático, que debía intervenir de forma disruptiva —recuperando para ello el ejemplo de Joe McCarthy en los 50— y dar la disputa en las estructuras existentes del Partido Republicano. Eso implicaba "encontrar a alguien que lidere una revolución popular contra el desmoronado George Bush en las primarias presidenciales republicanas" (Rothbard, 1992b). Dejando atrás la experiencia del Partido Libertario, ahora se debía desarrollar el paleolibertarismo y converger con los sectores paleoconservadores que, en contraste con la nueva derecha, ligada al Estado, sostenían una línea dura que combinaba el Estado mínimo y el tradicionalismo cultural. Entonces Rothbard brindó su apoyo al referente de derecha David Duke, exmiembro del Ku Klux Klan, racista y antisemita (Lewin & Lutzky, 2024).
En la nueva propuesta programática para ese movimiento paleo, Rothbard dejaba atrás la ponderación de ciertas libertades individuales, cuestionadas desde el tradicionalismo, y en cambio incorporaba una perspectiva segregacionista y tradicional. Junto a reclamos como reducir los impuestos y abolir o, por lo menos, reducir drásticamente la asistencia social, se incluía una perspectiva de tradicionalismo cultural: la defensa de los valores familiares —y con ello el reemplazo del control estatal por el control parental—; abolir la acción afirmativa de privilegios raciales y toda la estructura de los derechos civiles; deshacerse de los vagabundos en las calles; dar vía libre a los policías para que administren castigos instantáneos sobre los delincuentes y para que limpien las calles de vagabundos; y promover una política aislacionista bajo el lema Estados Unidos primero, en la que se reclamaba dejar de apoyar a los vagabundos del extranjero; a lo que se añadían reclamos de mayor presencia de la religión, rechazando los límites establecidos por el Estado en las escuelas (Rothbard, 1992b) y planteando una alianza con los cristianos conservadores antiabortistas (Rothbard, 1993). Sus posiciones incluyeron el apoyo al supremacismo blanco (Lewin & Lutzky, 2024).
De esta forma, en el paleolibertarismo, la sociedad de puro mercado se complementaba con el tradicionalismo cultural expresado en valores como la familia, la Iglesia y las costumbres establecidas. Hans-Hermann Hoppe, uno de sus principales continuadores y referentes, caracterizó al conservadurismo, no como la defensa del status quo, sino como la creencia en un orden natural perdurable, en el que las familias —basadas en la propiedad privada— constituyen las unidades básicas y el modelo de orden social jerárquico, y donde el poder secular está naturalmente subordinado a la instancia espiritual religiosa (Hoppe, 2001). Entendiendo que se vivía en un "estado de degeneración moral, desintegración social y podredumbre cultural [fruto del exceso de tolerancia con] los igualitaristas, demócratas, socialistas, comunistas, multiculturalistas y ecologistas" (Hoppe, 2001); el movimiento libertario —que había intentado una síntesis imposible con el multiculturalismo igualitario— debía reconocer que su desarrollo estaba ligado a la integración con el conservadurismo cultural. De allí que Hoppe conminara a los verdaderos libertarios conservadores a que reconocieran que, para que existiera una sociedad, basada exclusivamente en el derecho privado, debía sostenerse la más estricta discriminación, en tanto mecanismo de autoafirmación (Hoppe, 2001, pp. 274-288).
Así, el proyecto paleolibertario, en el que concluyó la perspectiva de Rothbard, llevó a una necesaria articulación entre el derecho absoluto de propiedad y el derecho absoluto de admisión, con base en el cual se rechazó el igualitarismo no solo económico, sino también cultural, y se promovió la exclusión de aquellos indeseables, que no coincidían con la perspectiva de libre mercado del libertarismo (lo que involucra a todos quienes valoran la intervención del Estado) y/o con las formas culturales tradicionales (incluyendo todas las expresiones alternativas a la familia, la religión y las autoridades tradicionales). En este marco, Rothbard desplegó también una tendencia cada vez más reñida con la democracia. Si ya tempranamente había señalado que la "democracia, esencialmente, es en sí misma una forma de gobierno inestable y transitoria [y en perspectiva] la democracia no es compatible con la sociedad libre pura" (Rothbard, 2015, p. 190), su trayectoria hacia el paleolibertarismo terminó dando forma a un modelo social basado en la exclusión y la vigilancia, incompatible con la tolerancia y las prácticas de convivencia propias de la democracia política. En consecuencia, Hoppe, reivindicando su formación de la mano de Rothbard (Hoppe, 2019), promovió "las formas más radicales de intolerancia y discriminación" (Hoppe, 2001, p. 288).
La trayectoria libertaria de Rothbard terminó cristalizándose así, en lo que —siguiendo a Castro— podemos definir como una perspectiva sustantiva de lo conservador que, a diferencia de su concepción adjetiva —que liga lo conservador al rechazo al cambio—, entiende que la dirección política de lo social debe estar en manos de fuerzas suprapersonales (Castro, 2021). En este caso, la perspectiva de Rothbard se terminó configurando como un conservadurismo radical, apostando al libre desarrollo del orden natural del mercado, y luego también de la tradición, y rechazando al Estado entendido como un instrumento voluntarista, que impide ese libre desenvolvimiento.
En lo que refiere a Millei, mientras su intervención disruptiva —que lo caracterizó desde el inicio— recuerda el carácter confrontacional, que Rothbard llamó un "populismo de derecha", en la lógica de sus argumentos teórico-políticos se puede observar un movimiento que de algún modo emula, pero de forma acelerada, la trayectoria intelectual de Rothbard. Por supuesto, el economista argentino nunca se aproximó siquiera a explorar articulaciones con corrientes de izquierda (como lo hiciera Rothbard en los 60 con la nueva izquierda antiguerra), pero la perspectiva neoliberal que lo caracterizó como panelista de tv, antes de alcanzar funciones políticas, tenía un perfil similar al del primer Rothbard, en el que, la reivindicación de las libertades individuales y de su carácter privado lo llevaba a posicionamientos sobre la sexualidad, la religión o la familia, que chocaban con las perspectivas tradicionalistas.
Ese perfil, sin embargo, fue virando rápidamente al calor de su ascenso como dirigente político. Entre otras cosas, porque Milei se propuso canalizar un estado de ánimo adverso a la dirigencia política, en la que confluían sectores diversos que se expresaron, principalmente desde la pandemia, algunos de los cuales incluían una agenda conservadora de rechazo a nuevas conquistas, en particular en lo que refiere a derechos para las mujeres y disidencias sexuales (como la interrupción voluntaria del embarazo y el matrimonio igualitario). El cambio se expresó en sus alianzas —tal como reclamaba el último Rothbard— con los sectores más tradicionales de la derecha argentina, como su alianza con Victoria Villarruel (representante de sectores militares y adherente a los principios de familia, religión y propiedad), con quien consiguió su banca de diputado primero y la presidencia después.
Esta perspectiva permitió a Milei entroncar en un marco internacional con otras expresiones de las nuevas derechas, con las que, aunque no coincidieran en el rechazo total al Estado, se encontraban en una campaña común contra los derechos de las minorías, convirtiéndose en un promotor de la agenda conservadora global. Así, en la Conferencia Política de Acción Conservadora en Brasil, Milei reclamó que se atendiera a "los pilares de nuestra sociedad y de nuestro derecho constitucional, que son la defensa de la vida, la libertad y la propiedad, o nuestra versión aquí: Dios, patria y familia" (Milei, 2024g). Para ello, el presidente argentino promovió "la enorme tarea de dar la batalla cultural, frente a quienes quieren imponernos una visión del mundo que no solo es inmoral, sino que es contraria a los valores que hicieron grande occidente", refiriéndose en particular a una "supuesta moral en cuestiones como el género, la cuestión racial o la cuestión ambiental" (Milei, 2024c), y considerando que "Hasta que no saquemos esta ideología aberrante de nuestra cultura, nuestras instituciones y nuestras leyes, la civilización occidental e incluso la especie humana no logrará retornar la senda del progreso que demanda nuestro espíritu pionero" (Milei, 2025).
Con respecto a las políticas de género, reclamó que se deje de tratar como víctimas y otorgar privilegios a las mujeres (Milei, 2024c), cuestionó "la pelea ridícula y antinatural entre el hombre y la mujer, [considerando que] en lo único que devino esta agenda del feminismo radical [fue] en mayor intervención del Estado para entorpecer el proceso económico" (Milei, 2024a), y atacó la "agenda sanguinaria y asesina del aborto" (Milei, 2025). Y en la misma tónica, en relación con los problemas ambientales, cuestionó que "culpan al ser humano del calentamiento global" (Milei, 2024b), por medio de un "ambientalismo fanático donde los seres humanos somos un cáncer que debe ser eliminado y el desarrollo económico poco menos que un crimen contra la naturaleza" (Milei, 2025); y propuso, en cambio, "Dejar que el mercado encuentre como ha hecho siempre, las mejores soluciones" (Milei, 2024c).
El mismo tipo de intervenciones se repite frente a otros problemas. Así, según Milei, "feminismo, diversidad, inclusión, equidad, inmigración, aborto, ecologismo, ideología de género, entre otros, son cabezas de una misma criatura, cuyo fin es justificar el avance del Estado mediante la apropiación y distorsión de causas nobles" (Milei, 2025). De esta forma, en sintonía con otras lecturas (Morresi & Vicente, 2023; Souroujon, 2024), observamos que Milei se emparenta cada vez más al paleolibertarismo, para el cual la impersonalidad del mercado se conjuga con la impersonalidad de la tradición, expresada en los planteos sexistas y racistas que entroncan con los principios de la religión, la familia y las tradiciones. En este marco de exclusiones sociales y culturales, también la afinidad del mileismo con la democracia ha sido puesta en duda por autores que se preguntan por un posible giro autoritario (Grimson, 2024), una perspectiva que pareció ratificar el propio Gobierno a fines de 2024, al realizar una encuesta para conocer si la población estaría dispuesta a elegir un Gobierno autoritario, que logre buenos resultados económicos, en vez de uno democrático. En la misma sintonía, al filo del cierre de este trabajo, Milei festejaba públicamente la prisión y la inhabilitación para ejercer cargos públicos de su principal opositora, la dos veces presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Conclusiones
En este artículo analizamos el carácter del libertarianismo postulado por Javier Milei, a la luz de los aportes de Murray Rothbard, uno de los principales referentes de dicha corriente. Porque, si bien la experiencia mileista se integra en procesos más amplios, tanto a nivel internacional —como parte de la emergencia de nuevas derechas y el desarrollo global del neoliberalismo—, como nacional —considerando las trayectorias históricas de las derechas y los distintos proyectos neoliberales como la dictadura de 1976, el menemismo de los 90 y el macrismo de hace un lustro—; al mismo tiempo el ensayo de una perspectiva libertaria desde el Gobierno constituye una inflexión relevante para la política local e internacional.
En este sentido, observamos la efectiva integración de definiciones centrales del libertarianismo rothbardiano en aspectos como la ponderación de la propiedad privada y del mercado autorregulado, como pilares del funcionamiento social. En sintonía, la justificación histórica del proyecto libertario se sostiene sobre el mismo recurso revisionista, tomando al pie de la letra las lecturas de Rothbard sobre la historia global y adecuándolas a la historia nacional. Otros planteos de Milei encuentran diferencias con el pensamiento clásico de Rothbard y lo acercan a las revisiones de su última etapa, cuando se convirtió en un promotor del paleolibertarismo. Así, replantea ideas por razones que parece articular su formación ideológica con los condicionamientos sociopolíticos de la coyuntura actual y un movimiento pragmático para la consolidación de su poder, sin dejar de denostar públicamente al Estado; Milei reemplazó la idea de eliminación por una reestructuración del Estado en función de los intereses su partido, lo que incluye el achique del Estado, el recorte de políticas de corte social —salud, educación, asistencia social, ciencia y tecnología, entre otras—, una ponderación de las políticas de seguridad —en sintonía con las derechas latinoamericanas—, pero también iniciativas económicas —para el control de cambios o la recaudación— y el aprovechamiento del propio Estado para la consolidación del proyecto gubernamental —con base en recursos, propaganda y despliegue territorial—. Y, a su vez, en sintonía con las derechas globales, el proyecto mileista se afirma sobre un fuerte conservadurismo cultural que contrasta con algunas ideas clásicas de Rothbard —en la medida en que atentan contra las libertades individuales— y, en cambio, se emparenta con su último capítulo paleolibertario. El resultado es un antiigualitarismo, tanto social como cultural, cuya perspectiva está reñida con los derechos más fundamentales y con la misma democracia.
Notas
1 Mi agradecimiento a Fabricio Castro por la lectura y sus valiosos aportes.
2 La jerarquización de discursos recientes se debe a que muestran con mayor claridad algunas tensiones y matices que plantea el ejercicio presidencial. Este abordaje puede ser ampliado y enriquecido con los trabajos y libros publicados por Milei, la mayoría de los cuales fueron elaborados con anterioridad a su rol actual.
Referencias
Acha, O. (2025). La historiografía profesional argentina ante Javier Milei. Passés Futurs, (17). https://www.politika.io/fr/article/historiografia-profesional-argentina-ante-javier-milei
Alemán, J. (2025). Ultraderechas. NED.
Bastos Boubeta, M. A. (2015). La teoría de la política pública de Murray Rothbard. En M. Rothbard, Poder y mercado. El gobierno y la economía (pp. 6-14). Unión Editorial.
Bragoni, B. (2025). El panteón de Milei y los historiadores. Passés Futurs, (17). https://politika.io/fr/article/el-panteon-milei-y-los-historiadores
Brienza, H. (2025). El síntoma Milei. Marea.
Castro, F. (2021). El conservadorismo político de la primera mitad del siglo xix. Una conceptualización a partir de las teorías políticas de Edmund Burke, Joseph de Maistre y Juan Donoso Cortés [Tesis de doctorado, Universidad de Buenos Aires]. https://repositorio.sociales.uba.ar/items/show/3083
Campos, E., & Cormick, F. (2025, 26 de marzo). La doctrina mileísta sobre el pasado reciente: ¿Memoria completa o recuperación de las tesis militares sobre la dictadura? Tiempo Argentino. https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/la-doctrina-mileista-sobre-el-pasado-reciente-memoria-completa-o-recuperacion-de-las-tesis-militares-sobre-la-dictadura/
Feierstein, D. (Coord.). (2009). Terrorismo de Estado y Genocidio en América Latina. Prometeo.
Fernández, L. D. (Comp.). (2023). Utopía y Mercado: pasado, presente y futuro de las ideas libertarias. Adriana Hidalgo.
Goldstein, A. (2024). La cuarta ola. Marea.
Grimson, A. (Coord.). (2024). Desquiciados. Los vertiginosos cambios que impulsa la extrema derecha. Siglo XXI.
Hayek, F. (2013). Derecho, legislación y libertad. Una nueva formulación de los principios liberales de justicia y de la economía política. Unión Editorial.
Hoppe, H. (2001). Monarquía, democracia y orden natural. Unión Editorial.
Hoppe, H. (2019). Entendiendo correctamente el libertarismo. Centro Mises.
Lewin, M., & Lutzky, H. (2024, 02 de mayo). ¿Este es tu ídolo? Quién es Murray Rothbard, el gurú de Milei. Anfibia. https://www.revistaanfibia.com/murray-rothbard-este-es-tu-idolo/
Milei, J. (2014). Lecturas de economía en tiempos del kirchnerismo. Unión Editorial.
Milei, J. (2015). El retorno al sendero de la decadencia argentina. Unión Editorial.
Milei, J. (2023a, 22 de septiembre). Las principales frases que dejó Javier Milei en Parque Norte [Discurso en Parque Norte]. Perfil. https://www.perfil.com/noticias/actualidad/las-principales-frases-que-dejo-javier-milei-en-su-conferencia-de-prensa.phtml
Milei, J. (2023b, 10 de diciembre). Palabras del presidente de la Nación, Javier Milei, luego del acto de jura y asunción presidencial, desde las escalinatas del Honorable Congreso de la Nación. Casa Rosada Presidencia. https://www.casarosada.gob.ar/informacion/discursos/50258-palabras-del-presidente-de-la-nacion-javier-milei-luego-del-acto-de-jura-y-asuncion-presidencial-desde-las-escalinatas-del-honorable-congreso-de-la-nacion
Milei, J. (2023c, 20 de diciembre). Anuncios del presidente de la Nación, Javier Milei, por cadena nacional, desde el Salón Blanco, de la Casa Rosada. Casa Rosada Presidencia. https://www.casarosada.gob.ar/informacion/discursos/50266-anuncios-del-presidente-de-la-nacion-javier-milei-por-cadena-nacional-desde-el-salon-blanco-de-la-casa-rosada
Milei, J. (2024a, 17 de enero). Palabras del presidente de la Nación, Javier Milei, en la 54° Reunión Anual del Foro Económico Mundial, en Davos. Casa Rosada Presidencia. https://www.casarosada.gob.ar/informacion/discursos/50299-palabras-del-presidente-de-la-nacion-javier-milei-en-el-54-reunion-anual-del-foro-economico-mundial-de-davos
Milei, J. (2024b, 24 de febrero). Palabras del presidente de la Nación, Javier Milei en la Conferencia Política de Acción Conservadora (cpac), en Washington, Estados Unidos. Casa Rosada Presidencia. https://www.casarosada.gob.ar/informacion/discursos/50371-palabras-del-presidente-de-la-nacion-javier-milei-en-la-con-ferencia-politica-de-accion-conservadora-cpac-en-washington-estados-unidos
Milei, J. (2024c, 19 de mayo). Discurso del presidente de la Nación, Javier Milei, en el gran acto de Vox "Viva 24", en Vistalegre Madrid, España. Casa Rosada Presidencia. https://www.casarosada.gob.ar/informacion/discursos/50498-discurso-del-presidente-de-la-nacion-javier-milei-en-el-gran-acto-de-vox-viva-24-en-vista-legre-madrid-espana
Milei, J. (2024d, 25 de mayo). Cadena Nacional del presidente de la Nación, Javier Milei, en el Día de la Conmemoración del Aniversario Número 214 de la Revolución de Mayo, en el Cabildo de Córdoba. Casa Rosada Presidencia. https://www.casarosada.gob.ar/informacion/discursos/50514-cadena-nacional-del-presi-dente-de-la-nacion-javier-milei-en-el-dia-de-la-conmemoracion-del-aniversa-rio-numero-214-de-la-revolucion-de-mayo-en-el-cabildo-de-cordoba
Milei, J. (2024e, 06 de junio). Argentina's President Javier Milei Loves Being the Skunk at the Garden Party / Entrevistado por Bari Weiss. The Free Press. https://www.thefp.com/p/bari-weiss-argentina-president-javier-milei
Milei, J. (2024f, 12 de junio). Discurso del presidente Javier Milei en la conferencia del Instituto Cato y Libertad y Progreso. Casa Rosada Presidencia. https://www.casarosada.gob.ar/informacion/discursos/50538-discurso-del-presidente-javi-er-milei-en-la-conferencia-del-instituto-cato-y-libertad-y-progreso
Milei, J. (2024g, 07 de julio). Palabras del presidente, Javier Milei, en la Conferencia Política de Acción Conservadora (cpac), Camboriú, Brasil. Casa Rosada Presidencia. https://www.casarosada.gob.ar/informacion/discursos/50566-palabras-del-presidente-javier-milei-en-la-conferencia-politica-de-accion-conservadora-cpac-camboriu-brasil
Milei, J. (2024h, 13 de noviembre). Palabras del presidente de la Nación, Javier Milei, en la cena de la Fundación Faro. Casa Rosada Presidencia. https://www.casarosada.gob.ar/informacion/discursos/50772-palabras-del-presidente-de-la-nacion-javier-milei-en-la-cena-de-la-fundacion-faro
Milei, J. (2024i, 18 de noviembre). Intervención del presidente Javier Milei ante la Cumbre de Líderes del G20. Casa Rosada Presidencia. https://www.casarosada.gob.ar/informacion/discursos/50779-intervencion-del-presidente-javier-milei-ante-la-cumbre-de-lideres-del-g20
Milei, J. (2024j, 10 de diciembre). Discurso del presidente Javier Milei en cadena nacional por el año de gestión. Casa Rosada Presidencia. https://www.casarosada.gob.ar/informacion/discursos/50817-discurso-del-presidente-javier-milei-en-cadena-nacional-por-el-ano-de-gestion
Milei, J. (2025, 23 de enero). Discurso del presidente de la Nación, Javier Milei, desde el Foro de Davos, Suiza. Casa Rosada Presidencia. https://www.casarosada.gob.ar/informacion/discursos/50848-discurso-del-presidente-de-la-nacion-javier-milei-desde-el-foro-de-davos-suiza
Morresi, S. (2024). Libertad hasta que duela. Murray Rothbard y la lucha contra la igualdad. En M. Berdondini, & G. Souroujon (Comps.). Los olvidados. El pensamiento político contemporáneo en los bordes del canon (pp. 218-242). UNR Editora.
Morresi, S., & Vicente, M. (2023). Rayos en cielo encapotado: la nueva derecha como una constante irregular en la Argentina. En P. Semán (Coord.). Está entre nosotros (pp. 43-80). Siglo XXI.
Palti, E. (2024, 18 de enero). Milei y su visión de la historia: Hacer de esta nación un desierto. Anfibia. https://www.revistaanfibia.com/milei-hacer-de-esta-nacion-un-desierto/
Rothbard, M. (1992a). A Strategy for the Right. Mises Dialy. https://mises.org/mises-daily/strategy-right
Rothbard, M. (1992b). Right-Wing Populism: A Strategy for the Paleo Movement. David Hart's. http://davidmhart.com/liberty/AmericanLibertarians/Rothbard/Strategy/1992RightWingPopulism.html
Rothbard, M. (1993). La derecha religiosa: hacia una coalición (Trad. O. E. Grau Rotela). Centro Mises. https://www.mises.org.es/2019/09/la-derecha-religiosa-hacia-una-coalicion/
Rothbard, M. (2000). Anatomía del Estado. En M. Rothbard, El igualitarismo como rebelión contra la naturaleza y otros ensayos (Cap. 3, pp. 55-88). Mises Institute. https://cdn.mises.org/Anatomia%20del%20Estado.pdf
Rothbard, M. (2012). La ética de la libertad. Unión Editorial.
Rothbard, M. (2013). Hacia una nueva libertad. El manifiesto libertario. Unión Editorial.
Rothbard, M. (2015). Poder y mercado. El gobierno y la economía. Unión Editorial.
Semán, P. (2023). La piedra en el espejo de la ilusión progresista. En P. Semán (Coord.), Está entre nosotros (pp. 9-42). Siglo XXI.
Souroujon, G. (2024). Argentina en la cueva de los leones. Javier Milei y La Libertad Avanza, entre el resentimiento y la esperanza. En E. Iglesias, G. Souroujon, G. Pereyra Doval, J. Lucca, & S. Castro Rojas, ¿La Libertad Avanza? El ascenso de Milei y la derecha radical en Argentina. Prometeo.
Stefanoni, P. (2021). ¿La rebeldía se volvió de derecha? Siglo XXI.

Todos los textos publicados en esta revista se distribuyen, a partir del año 2015,
bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional
https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/