10.12804/revistas.urosario.edu.co/desafios/a.15377
DOSSIER TEMÁTICO


Populismo libertariano y anarcocapitalismo en América Latina:
disputas, desafíos y peligros para la democracia

Libertarian Populism and Anarcho-Capitalism in Latin America:
Disputes, Challenges and Risks for Democracy

Populismo libertário e anarcocapitalismo na América Latina:
disputas, desafios e perigos para a democracia


Luis Fabián Arias Monge 1

1 Investigador. Politólogo - Universidad Central del Ecuador (UCE), Maestrando en Gobierno - Universidad de Buenos Aires (UBA).
0009-0000-3940-4238
luchoarias@hotmail.es


Enviado: 28 de marzo de 2025
Aprobado: 4 de agosto de 2025


Para citar este artículo: Arias Monge, L. F. (2026). Populismo libertariano y anarcocapitalismo en América Latina: disputas, desafíos y peligros para la democracia. Desafíos, 38(1), 1-28. https://doi.org/10.12804/revistas.urosario.edu.co/desafios/a.15377



RESUMEN

El artículo de investigación pretende llevar adelante un análisis crítico sobre populismo libertariano (PL) en América Latina. El libertarianismo es una corriente que radicaliza la posición del mercado en la sociedad. El auge de liderazgos presidenciales vinculados a esta corriente, nos lleva a cuestionar la forma en que estos se desarrollan. El PL es la puesta política que vincula los principios del libertarianismo y la extrema derecha. Este estilo de gobierno implica una reconfiguración de poder en la relación entre estos sectores. El objetivo del trabajo es reconocer los fundamentos teóricos que constituyen al libertarianismo, su acción política estratégica y a los pl. a) Conocer los supuestos que dan forma a la alianza estratégica entre libertarianos y extrema derecha; b) problematizar la estrategia de acción política que estos sectores impulsan; c) analizar la estructura orgánica de este programa; y d) presentar algunos casos en los que se advierte un estilo de gobierno populista libertariano; nos permitirá problematizar en la relación entre los populismos libertarianos y la democracia. Finalmente, tras el análisis crítico sobre los PL, los hallazgos de la investigación demostraran que los PL son incompatibles y representan un peligro para la democracia en América Latina.

Palabras clave: libertarianismo; populismo; anarcocapitalismo; extrema derecha; democracia.


ABSTRACT

This research article aims to conduct a critical analysis of libertarian populism (LP) in Latin America. Libertarianism is a movement that radicalizes the position of the market in society. The rise of presidential leaders linked to this current leads us to question the way in which they develop. LP is the political stance that links the principles of libertarianism and the far right. This style of government involves a reconfiguration of power in the relationship between these sectors. The objective of this work is to recognize the theoretical foundations that constitute libertarianism, its strategic political action, and LP. a) Understanding the assumptions that shape the strategic alliance between libertarians and the far right; b) problematizing the political action strategy promoted by these sectors; c) analyzing the organic structure of this program; and d) presenting some cases in which a libertarian populist style of government is evident; will allow us to problematize the relationship between libertarian populisms and democracy. Finally, following a critical analysis of the pl, the research findings will demonstrate that the LP are incompatible with and pose a danger to democracy in Latin America.

Keywords: Libertarianism; populism; anarcho-capitalism; Alt-Right; democracy.


RESUMO

Este artigo de pesquisa tem como objetivo realizar uma análise crítica do populismo libertário (PL) na América Latina. O libertarianismo é uma corrente que radicaliza a posição do mercado na sociedade. A ascensão de lideranças presidenciais ligadas a essa corrente nos leva a questionar a forma como esses processos se desenvolvem. O pl é a posição política que articula os princípios do libertarianismo e da extrema direita. Esse estilo de governo implica uma reconfiguração de poder na relação entre esses setores. O objetivo deste trabalho é compreender os fundamentos teóricos do libertarianismo, sua estratégica de ação política e o funcionamento dos PLS; além disso, conhecer os pressupostos que conformam a aliança estratégica entre libertários e extrema direita; problematizar a estratégia de ação política que esses setores promovem; analisar a estrutura organizacional desse projeto político; e apresentar alguns casos em que se observa um estilo de governo populista libertário. Isso nos permitirá problematizar a relação entre populismos libertários e democracia. Finalmente, após a análise crítica dos PLS, os resultados da pesquisa demonstram que os pls são incompatíveis com a democracia e representam um perigo para a América Latina.

Palavras-chave: libertarianismo; populismo; anarcocapitalismo; extrema direita; democracia.


Introducción

En el libro Los ingenieros del caos (2019), Giuliano Da Empoli afirma que el mundo atraviesa un momento histórico-político caracterizado por el auge de los populismos. Para el pensador italiano, el apogeo de los gobiernos populistas ha tomado la forma de un "baile frenético que anula todas las reglas establecidas y las transforma en sus respectivas antagonistas" (Da Empoli, 2019, p. 13). Moffitt (2022) señala al populismo como la palabra de este siglo, reconociéndolo como un estilo político, que retoma relevancia tras la crisis financiera mundial de 2008 (Moffitt, 2023), la cual llevó a la formación de un tiempo populista.

La reflexión sobre el populismo forma parte de un tradicional debate dentro de las ciencias sociales. Interpretaciones del mismo desde la sociología, psicología, ciencia política, historia, etc. advierten la relevancia del concepto-problema. Singularmente, desde la ciencia política, la principal preocupación sobre el populismo ha girado en torno a su relación con la democracia. Ingresar en este debate no es el objetivo central de este trabajo, sin embargo, y ante el renacimiento de las formas de gobierno populistas, es pertinente definir el marco de interpretación utilizado para comprender al populismo.

Laclau (2005) no ve en el populismo una anormalidad, desviación o manipulación de la lógica política; lo caracteriza como una dinámica de organización política que pretende, bajo la figura de un líder carismático, unificar las demandas sociales insatisfechas para interpelar el orden existente, antagonizando con las fuerzas políticas tradicionales (élites), caracterizadas como las enemigas del pueblo (Laclau, 2005). La interpretación de populismo de Laclau, permite identificar los tres componentes básicos de este estilo de gobierno: la existencia de un pueblo, de un líder carismático y de un antagonista de los primeros, que son, comúnmente, las fuerzas políticas dominantes del sistema institucional vigente (las élites). Moffitt (2022) concibe al populismo como una modalidad de construcción discursiva del pueblo, que articula a una identidad política (que se encuentra en disputa por el poder). El enfoque discursivo-performativo bajo el que Moffitt construye su idea de populismo responde a dos principios: a) que no se trata de un fenómeno estrictamente antipluralista y b) que su desenvolvimiento puede expresarse indistintamente por medio de líderes, partidos o movimientos populistas que adoptan su forma y le asignan un contenido particular (Moffitt, 2022). El trabajo de estos autores demuestra la existencia de una premisa común en el estudio del populismo, la contraposición entre pueblo y élite. Sin embargo, es preciso reconocer que las caracterizaciones de Laclau (2005) y Moffitt (2022) sobre el populismo parten de enfoques opuestos. En Laclau advertimos una caracterización que vincula una interpretación ideacional y estratégica del populismo; mientras que, en Moffitt reconocemos una interpretación discursiva-performativa del fenómeno.

El 10 de diciembre de 2023, Javier Milei se posesionó como presidente de Argentina. Desde ese momento, Milei afirmó ser el rostro y el representante del libertarismo y de la nueva derecha mundial. En 2024, Barbara Kolm —expresidenta del Instituto Hayek— logró acceder al parlamento austriaco como candidata por el Freedom Party. Por su parte, el 20 de enero de 2025, Donald Trump fue posesionado por segunda vez como presidente de Estados Unidos. La asunción de estas figuras a distintos cargos de poder político son expresiones de este tiempo populista que rige la política global actual. Singulamiente, otra de las principales cualidades de estos gobiernos se encuentra en su estandarte de presentación: la defensa de la libertad.

Hasta la posesión de Donald Trump, los ojos y las cámaras del mundo se centraron en el nuevo rostro de la derecha mundial, Javier Milei. El presidente de Argentina logró capturar el interés mediático por: a) su abierta retórica ultracapitalista; b) su vehemencia discursiva en contra del Estado; c) su frenética lucha en contra del marxismo cultural y la agenda woke; d) su persecución a las colectividades y agrupaciones de izquierda o progresistas; e) sus vínculos con Elon Musk (hombre más rico del planeta); f) de su apoyo público a Israel en el genocidio del pueblo palestino; etc. Estas características —propias de su liderazgo, personalidad y toma de decisiones políticas— permiten ver a Javier Milei como el representante de una forma particular de operación política que reconfigura los vínculos entre la extrema derecha y el poder económico mundial. Para llevar adelante esta articulación, Milei ha adoptado un estilo de gobierno concreto, el Populismo Libertariano (PL).

Los principios teórico-ideológicos de libertarianismo se encuentran en las obras de pensadores clásicos como Ludwing von Mises y Friedrich Hayek, y de pensadores contemporáneos como Murraw Rothbard, Ayn Rand, Hans-Hermann Hoppe, Jesús Huerta de Soto y Walter Block, entre otros. El populismo libertariano no debe ser reducido a un estilo de gobierno; más bien, debe ser comprendido como la estrategia de acción política1 (Weyland, 1996; Weyland et al., 2004) que articula los intereses de los sectores libertarianos y de la extrema derecha, para desplegar un nuevo orden social que pretende la evangelización radical del mercado. Para ello buscan instaurar una sociedad sostenida en principios de orden moral, en la que se pretende defender, mantener y recuperar aquellos valores tradicionales que han caracterizado históricamente a Occidente. En La Ilustración Oscura (2019), Nick Land (pensador neorreaccionario de la extrema derecha) sostiene que el Estado y sus entidades, los intelectuales y burócratas, las élites progresistas y los medios de comunicación han conformado un bloque de reproducción de sentidos, valores y representaciones abstractas que vulneran las formas y valores tradicionales (Land, 2019, p. 58), siendo estos, los enemigos del progreso de Occidente.

Para combatir lo que ellos perciben como la actual crisis de valores y principios morales, las formas de gobierno libertarianas optan por llevar adelante la batalla cultural. Esta batalla se produce en el campo de las ideas, en la constante disputa por la (re)significación de valores, sentidos y representaciones culturales. La premisa de la batalla cultural es reconstituir el orden moral en Occidente, defendiendo los valores tradicionales que las distintas formas de colectivismo y progresismo (feminismo, ecologismo, movimiento LGBTQ+, etc.) violentan, al difundir ideológicamente el marxismo cultural y reproducir la agenda woke. Para los sectores libertarianos y de la extrema derecha, las políticas de reconocimiento que impulsan estas colectividades, afectan el valor central de la sociedad: la libertad. Estos consideran que, al ser estas políticas ideológicas reproducidas por el Estado, vulneran la condición humana por excelencia, la libertad del individuo, produciendo el declive de la sociedad occidental. Se reconoce entonces que, la formación de los populismos libertarianos se produce tanto en el campo de la política (a través de una contienda electoral populista), como de lo político (a través de la difusión ideológica, de la radicalización del mercado en contra de las colectividades que buscan la ampliación de derechos, de reconocimiento y redistribución).

Teniendo en cuenta la experiencia de Javier Milei en Argentina, es preciso preguntarse, ¿cuáles son los enunciados fundacionales que dan sentido al libertarianismo?, ¿cuál es la acción estratégica que utiliza el libertarianismo para difundirse y sostenerse como proyecto político-social real? También, ¿existen otras experiencias en América Latina, en las que los liderazgos presidenciales han buscado adoptar el populismo libertariano? Particularmente, se considera que algunas prácticas adoptadas por Jair Bolsonaro, en Brasil; Nayib Bukele, en El Salvador; y José Antonio Kast (candidato presidencial), en Chile, se ajustan a lo que se comprende como populismo libertariano. Estas experiencias regionales advierten que, los grupos libertarianos se han articulado de distintas formas y en distintos niveles con los sectores de la extrema derecha, ya sea orgánica o discursivamente, para combatir las colectividades y movimientos que ellos consideran transgresores de la libertad y de los valores tradicionales.

Pero ¿de dónde surge el populismo libertariano?, ¿es un fenómeno nuevo? El populismo libertariano es una continuidad estratégica del paleolibertarismo anarcocapitalista estadounidense de la década de 1990. El paleolibertarismo es una apuesta política que busca interpelar y reproducir un sistema de valores que giran en torno al principio de la libertad económica, el rechazo al Estado y la defensa de los valores tradicionales como la familia, las costumbres y el respeto a la autoridad. El teórico-ideológico fundador del paleolibertarismo fue Murray Rothbard, perteneciente a la tercera generación de la Escuela Austriaca de Economía y popularmente conocido como el padre intelectual del anarcocapitalismo. Públicamente, Javier Milei ha declarado que Rothbard y Hoppe (discípulo de Rothbard) son sus principales referencias. Rothbard siempre pensó al paleolibertarismo como una estrategia de acción política, fundamental para llevar adelante la concreción real del libertarianismo. A diferencia de otras corrientes liberales, el padre del anarcocapitalismo advierte la importancia de la acción política para sostener el programa libertariano. Javier Milei, fiel seguidor y creyente de los principios anarcocapitalistas, ha reconocido la importancia de esto, logrando implementar una agenda y varias medidas promercado, a pesar de no contar con un partido político formalmente consolidado, de no tener una mayoría en el Legislativo y a pesar del rechazo popular en las calles, entre otros.

Para los evangelizadores ideológicos del mercado, la experiencia de Javier Milei se presenta como un faro de luz que les permite superar las disputas ideológicas e intelectuales. Los defensores radicales del mercado tienen en estos gobiernos, la posibilidad de ejecutar y plasmar en la realidad, varios enunciados y principios teóricos que en el pasado no llegaban a la política real, disputando la arena pública a través de una acción política pensada estraté­gicamente para difundir los principios libertarianos en el hombre de a pie, en las masas, en el pueblo.

El presente trabajo de investigación propone un análisis crítico del populismo libertariano y del anarcocapitalismo en América Latina. En experiencias como las de Javier Milei, Jair Bolsonaro y Nayib Bukele, se encontraron rasgos de un estilo de gobierno populista libertariano, que busca evangelizar a la sociedad bajo los principios fundamentales del mercado. Se busca identificar los riesgos y peligros que suponen estas formas de gobierno para la democracia en sociedades históricamente vulneradas, violentadas y desiguales, donde el proyecto democrático supera su dimensión formal-electoral y sirve como un proyecto de organización social que busca reducir la injusticia social.

El trabajo se encuentra estructurado de la siguiente manera. En primer lugar, se desarrolla una revisión de la literatura sobre el libertarismo y el anarcocapitalismo. Posteriormente, se presenta la estrategia política que da paso al populismo libertariano, el paleolibertarismo. A continuación, se busca caracterizar la puesta en práctica de la acción política paleolibertaria, reconociendo en ella, la importancia de las masas, lo cual supone una tensión con los principios liberales clásicos. Después, se presenta una conceptualización del populismo libertariano, caracterizándolo e identificando algunos casos donde se reconoce la aplicación de este estilo de gobierno. Luego, se exponen algunas de las tensiones y discusiones que se presentan en la relación libertarianismo y democracia. Finalmente, se presentan las conclusiones del trabajo.

Libertarianismo y anarcocapitalismo: la operación teórico-ideológica del radicalismo de mercado

Para aproximarse a una conceptualización del concepto "libertario", se debe entender que este es un concepto histórico-social que se ha perseverado a través de varios siglos (Guerín, 1964). Hoy en día, el término libertario refiere a ese conjunto de posturas y prácticas políticas centradas en un eje rector fundamental: la reproducción de la lógica del capital bajo la radicalización del mercado. Rastrear el origen del término, permite apreciar que, en primer lugar, este fue vinculado a grupos de izquierda como los anarquistas o socialistas (Guerín, 1964). La perduración histórica del concepto se reconoce cuando, todavía en los inicios del siglo XX, este estuvo vinculado a las distintas formas de organización de obreros y trabajadores que buscaban la transformación radical de la sociedad, es decir, la superación del modo de producción capitalista a través de un proceso revolucionario.

A pesar de su origen vinculado a los sectores de izquierda; en la actualidad, el término libertario ha adquirido un sentido inverso: la defensa del mercado y del capital por sobre todos los aspectos de la vida. En la actualidad, los libertarios sostienen la idea de superar y transformar un orden histórico-concreto, que consideran se caracteriza por: la suprapresencia del Estado en todos los ámbitos de la vida (que afecta la libertad); la hegemonía de una cultura woke o progresista que transgrede los valores tradicionales de la sociedad occidental; la existencia de élites políticas que utilizan al Estado como un instrumento para concentrar poder, etc. Para superar este orden social, los libertarios pretenden la instauración de un esquema de acción profundamente agresivo, en el que se legitiman políticas capitalistas imperialistas de carácter bélico2 y se combate y persigue abiertamente la organización política de distintas colectividades que buscan una redistribución de derechos materiales y reconocimiento.

Teniendo en cuenta estas características generales del libertarianismo, cabe preguntarnos, ¿qué es esta corriente que radicaliza el mercado? La descripción anterior permite apreciar la transformación de sentido que se produce en el marco de una sociedad en constante disputa de representaciones, valores y principios organizativos. Nos advierte un giro dentro de las formas de hacer política, que se ajustan a los cambios de la convencionalidad del tiempo histórico-concreto. La hegemonía de la racionalidad neoliberal ha producido la consolidación de la lógica mercantil-capitalista en todos los aspectos de posibilidad de vida; sin embargo, posturas ideológicas como las libertarianas, que cuestionan el actual orden social y que pretenden radicalizar aún más la razón capitalista, demuestran el intento de ciertos sectores por implementar una hipótesis política dominante que supere la actual psicopolítica neoliberal.

El libertarianismo es una corriente radical que tiene su origen en el sistema de ideas liberal. El libertarianismo parte de varios principios liberales del siglo XVIII; sin embargo, su posibilidad de realización teórico-ideológica se produce en Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX. Si bien los principios teórico-ideológicos recaen en los autores clásicos de la Escuela Austriaca de Economía (Ludwing von Mises, Friedrich Hayek), pensamientos contemporáneos como los de Murray Rothbard, Ayn Rand, Robert Nozick, Hans-Hermann Hoppe, Jesús Huerta de Soto, etc. continúan alimentando esta corriente política disruptiva. El marco de pensamiento libertarianista se ocupa tanto de lo económico, como de lo político y lo cultural, advirtiendo que es un proyecto ideado y construido orgánicamente para moldear la totalidad de la sociedad.

Es fundamental señalar que, a pesar de pensarse como una totalidad, no existe una teoría única libertariana. El conjunto de autores y principios que conforman al libertarianismo, deja ver que es una corriente de pensamiento que se hereda y se transforma continuamente. A pesar de aquello, existen algunos principios fundamentales que persisten en el núcleo de la corriente libertariana. Zwolinski (2008) reconoce que, para el libertarianismo, a) los individuos se constituyen como los elementos primarios de la sociedad, quitando relevancia al carácter social de los mismos; b) la propiedad privada es un principio fundamental para la organización social; c) el Estado se constituye como el mayor problema para los individuos, dado que saquea la riqueza social mediante procesos coercitivos, que afectan la libertad y el principio de competencia natural entre individuos; y d) se comprende a la libertad como el valor fundamental (Zwolinski, 2008). Estos supuestos centrales del libertarianismo, guardan una estrecha relación con la racionalidad neoliberal, creando puntos de encuentro en principios como la privatización y la reducción del tamaño del Estado.

Ahora bien, si decimos que el libertarianismo tiene su origen en el liberalismo clásico y que guarda una estrecha relación con la racionalidad neoliberal, ¿cuál es esa particularidad que lo diferencia de estas formas de interpretación de la realidad? La respuesta se encuentra en el carácter anarcocapitalista que sostiene a esta racionalidad. A priori, la diferencia del libertarianismo con liberalismo clásico y el neoliberalismo, radica en su posición sobre el Estado. Tanto para el liberalismo, como para el neoliberalismo, la presencia del Estado es central para sostener el Estado de Derecho y garantizar el orden y la seguridad. Por su parte, para el libertarianismo, el Estado se concibe como el mayor problema para el progreso de los individuos dado que, su misma racionalidad, lo opone al principio de libertad, reproduciendo —incluso— dinámicas moralmente cuestionables (Rothbard, 1992).

El anarcocapitalismo tiene su apogeo intelectual tras la publicación del libro For a New Liberty (1973) de Murray Rothbard. El objetivo de Rothbard era llevar hasta las últimas instancias las ideas del liberalismo clásico (Huerta de Soto, 2013). En su obra, Rothbard señala que el Estado es "el agresor supremo, el eterno, el mejor organizado, contra las personas y las propiedades del público" (Huerta de Soto, 2013, p. 64). El pensador estadounidense plantea al Estado como una organización criminal que no depende del régimen político (democrático, autoritario, dictatorial o monárquico) para reproducir las dinámicas opresoras y trasgresoras contra la libertad.

Huerta de Soto, pensador contemporáneo del libertarianismo, ve en el anarcocapitalismo la continuidad natural y evolutiva de las revoluciones del liberalismo del siglo XVIII. Para este autor, el anarcocapitalismo es superior al liberalismo clásico dado que critica su incapacidad para limitar el poder del Estado (Huerta de Soto, 2022); motivo por el cual, el liberalismo tiene una deuda histórica con los individuos y la libertad. Para el anarcocapitalismo, el problema del Estado radica en su imposibilidad teórica ideal, la cual busca ampliar y reproducir su poder hasta las cuestiones más íntimas de los individuos, ampliando el mismo "carácter letal que lo engendra" (Rothbard, 1992). Para estos pensadores, el anarcocapitalismo es "la representación pura del orden espontáneo del mercado, donde los servicios son provistos por un orden voluntario de cooperación social [logrando] eliminar los incentivos corruptos creados por el Estado" (Huerta de Soto, 2022, p. 4).

El anarcocapitalismo es una tendencia que en América Latina no se ha reproducido significativamente. Antes de Javier Milei, es difícil encontrar experiencias en la región en las que se declare abiertamente la intención de destruir o ser el topo del Estado. A pesar de aquello, el radicalismo de mercado sí es un fenómeno en continuo ascenso en la región. Las redes neoliberales como Mont Pelerin Society o la Universidad de la Libertad en México, muestran la existencia de instituciones de educación formal que forman cuadros profesionales y que fungen como espacios de reproducción ideológica donde se difunden los principios del pensamiento neoliberal y libertariano (Jarquín-Ramírez, 2025). La formación de intelectuales orgánicos libertarianos, como sucede en Brasil donde existe un instituto plenamente libertariano (Instituto Rothbard Brasil), advierten la creación de una red de operación política en la región que busca ampliar y extender las ideas y principios libertarianos.

Entendiendo la estrategia de acción política libertariana: el paleolibertarismo

Si bien los términos libertario y anarcocapitalismo han adquirido una mayor relevancia en el orden público actual, otro de los conceptos que se vincula a este proceso histórico-concreto de radicalización del mercado es el de paleolibertarismo. Singularmente, a diferencia del libertarianismo y anarcocapitalismo, el concepto paleolibertarismo refiere principalmente a una estrategia política (Jarquín-Ramírez, 2025). El paleolibertarismo responde a la puesta en práctica, a la acción política de aquellos principios de comprensión sobre el mundo y su funcionamiento que radicalizan la defensa del mercado (Rothbard, 1992). El paleolibertarismo nos permite comprender los modos de despliegue y funcionamiento real de los supuestos libertarianos en la sociedad. Tal como lo expresa Rothbard, el paleolibertarismo es la estrategia de acción política que busca acercar los principios e ideales del libertarianismo al ciudadano común (Rothbard, 1992).

El paleolibertarismo nace en la década de 1990 en Estados Unidos. Nuevamente, es Murray Rothbard quien concibe este plan de acción político. Llewellyn Rockwell (2021), discípulo de Rothbard, manifiesta que el paleolibertarismo es pensado como una estrategia política mucho más potente dentro del ámbito de las políticas promercado. Según Bebnowski y Slobodian (2024), la clave del paleolibertarianismo se encuentra en la búsqueda de adoptar a las masas dentro de su proyecto político, centrando la atención en los sectores desclasados de los trabajadores estadounidenses (Jarquín-Ramírez, 2025) y generando una disputa con las élites políticas y culturales.

Rothbard (1992) sostiene que la estrategia de acción política implementada por los líderes libertarianos tiene como objetivo el sometimiento de los hombres a los valores propios de la cultura burguesa (combatiendo la contracultura nihilista que prevalece en la cultura actual). Este principio —desarrollado por Rothbard y posteriormente reproducido y difundido por Rockwell— es el puente que trazan estos teóricos para vincular a los libertarios con los sectores conservadores de la sociedad. El paleolibertarismo se sostiene en esta alianza estratégica entre libertarianos y conservadores. El caso estadounidense de la década de 1990 permite apreciar la construcción de esta alianza. Es en esa época, cuando se produce la alianza entre los sectores libertarianos y los sectores más conservadores del Partido Republicano. Esta alianza constituye un proyecto orgánico que sostiene una postura libertarianista en relación al Estado y a la economía, y una postura conservadora con experiencia política para la confrontación y el posicionamiento público en contra de todas aquellas tendencias progresistas, que ponen en peligro los valores tradicionales de la sociedad (que tienen su expresión política estadounidense en el Partido Liberal).

La estrategia política que piensa Rothbard, reconoce la importancia de atraer a las masas. Advierte que, en los sectores desclasados de trabajadores, existe un electorado-consumidor que puede ser capitalizado políticamente a favor de la propuesta libertariana. El pensador reaccionario ve en estos sectores de la sociedad estadounidense, la existencia de un pueblo cansado de las élites políticas y culturales (Rothbard, 1992). La confrontación hacia las élites culturales que despliega Rothbard se sostiene en una postura, en la cual las denuncia como las culpables de paralizar y entorpecer el despliegue y el avance de las ideas libertarianas.3

El artículo "En defensa del paleolibertarismo", de Rockwell (2016), presenta los principios de esta estrategia política que vincula a aquellos sectores más radicales de la postura promercado del liberalismo (el libertarianismo) con los grupos conservadores de la sociedad estadounidense. Según Rockwell (2016), los 10 mandamientos que sostienen al paleolibertarismo son:

1.   El Leviatán del Estado es la fuente institucional que engendra el mal social a lo largo de la historia.

2.   El mercado libre no es un factor que interviene como un imperativo moral y práctico.

3.   La propiedad privada es una necesidad económica y moral fundamental para la sociedad libre.

4.   El Estado militar implica históricamente una amenaza prominente para la libertad y el bienestar social.

5.   El Estado de bienestar no es otra cosa que el robo organizado de las élites políticas que victimiza a los productores e incluso —eventualmente— a los clientes.

6.   Las libertades civiles basadas en el derecho de propiedad son el principio esencial para una sociedad justa.

7.   La ética igualitaria es constitutiva de la destrucción de la propiedad privada y de la autoridad social.

8.   La autoridad social (representada en la familia, la iglesia, la comunidad y otras instituciones intermediadoras) ayuda a proteger al individuo frente al Estado y es necesaria para una sociedad libre y virtuosa.

9.   La cultura occidental tradicional debe ser dignamente conservada y debe estar en constante defensa.

10.                 Los patrones objetivos de moralidad que deben regir en una sociedad libre, justa y civilizada, deben provenir de la tradición judeocristiana.

Los principios fundamentales o mandamientos del paleolibertarismo que presenta Rockwell, demuestran el carácter disruptivo y transgresor de esta estrategia de acción política. Para los paleolibertaristas la libertad no implica la negación automática de toda autoridad, más bien, implica un valor fundamental para la sociedad construido en la reproducción de un sistema de valores y creencias plenamente conservador. La alianza estratégica entre libertarianos y conservadores es puesta en práctica bajo los populismos libertarianos.

¡Yendo por las masas!: la estrategia política libertaria

Uno de los rasgos que caracterizaron a los postulados libertarianos clásicos de Mises y Hayek fue el rechazo de las masas. Los pensadores de la primera generación de la Escuela Austriaca de Economía compartieron la histórica crítica liberal que denunciaba a las masas como una tentación colectivista que desencadena en una posible tiranía de las mayorías (Jarquín-Ramírez, 2025). El rechazo de estos pensadores clásicos libertarianos a las masas se explica en su continuo trabajo por discutir las ideas liberales con las élites intelectuales o élites políticas.

Sin embargo, tal como señalamos anteriormente, la obra de Rothbard implica una ruptura dentro del pensamiento libertariano. La concepción libertariana de Rothbard, que se impulsa en la estrategia política paleolibertaria, reconoce la importancia de la política de masas.

A diferencia de los pensadores clásicos del libertarianismo, los pensadores contemporáneos que tienen como máximo referente la obra de Rothbard, reconocen el momento histórico-social, en el cual los individuos se encuentran cada vez más vinculados a través de las redes sociales y cuyas relaciones son aún más complejas. La coexistencia de culturas, religiones, lenguas, costumbres, formas de habitar y socializar en el mundo; obligan a repensar los elementos fundamentales de la estrategia política libertariana. Ir por las masas, implica una estrategia política disruptiva para el libertarianismo. La importancia de las masas, dentro del nuevo libertarianismo, permite llevar adelante una política de corte populista. La relación antagónica entre pueblo y élites es fundamental para reproducir el principio de agresión, pilar fundamental del libertarianismo. Tal como advierte Jarquín-Ramírez (2025), sin principio de no agresión, no existe orden libertariano.

Según Baykal (2017), Hans-Hermann Hoppe renueva los elementos estratégicos del paleolibertarismo. Pensar la intención de imbricar los principios teórico-ideológicos libertarianos en el hombre de a pie, yendo por las masas, obliga a los libertarianos a salir de las posturas netamente economicistas, reconociendo la necesidad de adentrarse en la disputa del campo de ideas, en lo cultural. Combatir y denunciar a las colectividades que implican un riesgo para libertad (élites en el aparato estatal, intelectuales, medios de comunicación tradicionales, periodistas y organizaciones mundiales, entre otras) y que son las responsables del quiebre de los valores y principios fundamentales de la moralidad social (como lo son la familia conformada por padre, madre e hijos, donde debe prevalecer el hombre blanco, heterosexual y cristiano) (Baykal, 2017), demuestran la relevancia de la cultura para el libertarianismo contemporáneo.

La reformulación del paleolibertarismo que sostiene Hoppe, obliga a la corriente libertariana a afianzar las alianzas estratégicas con los sectores de la extrema derecha. La alianza con la derecha, principalmente la antiigualitaria y defensora de la propiedad privada, permite ampliar las capacidades de acción política libertariana. A pesar de las incompatibilidades y tensiones que pueden existir entre las propuestas y agendas del libertarianismo con estos sectores (como la postura sobre el comercio internacional y sus tarifas comerciales), Hoppe postula la existencia de un proyecto capaz de sostener los intereses de ambos sectores: el populismo libertariano.

La alianza populista libertariana que piensa Hoppe toma los principios teórico-ideológicos del libertarianismo sobre el Estado y la economía, y los vincula con el conocimiento sobre política real de la derecha conservadora (la cual tiene la valentía para luchar y defender sus posiciones políticas en la arena pública, al conocer y entender la naturaleza del conflicto en la política real) (Baykal, 2017). Según el autor, las agendas y posturas de estos sectores pueden articularse a través de una serie de principios fundamentales:

1.   Detener la migración de masas.

2.   Retirarse de organizaciones internacionales como la ONU, OTAN y Unión Europea.

3.   Eliminar las leyes de no discriminación y las acciones afirmativas dentro de todo tipo de organización pública o privada.

4.   Combatir a grupos comunistas, antifascistas y sindicalistas, entre otros.

5.   Deshacerse de los parásitos del Estado.

6.   Sacar al Estado de la educación.

7.   No confiar en políticos o partidos políticos, y dado el caso, eliminarlos.

El radicalismo de los supuestos de Hoppe, advierte desde un principio los desafíos y peligros que representa esta alianza para la democracia. A pesar de ello, existen experiencias en las que podemos apreciar la aplicación del recetario de Hoppe. La plataforma que llevó a Donald Trump al poder ejecutivo en Estados Unidos por segunda ocasión tiene una evidente puesta en escena de varios de los enunciados de Hoppe; las redadas antinmigrantes, el reforzamiento violento de las fronteras, las deportaciones en masa, el nombramiento de Elon Musk como el director del departamento de Eficiencia Gubernamental, etc. responden a la aplicación concreta y simbólica de varios de los principios expuestos anteriormente. Del mismo modo, otra experiencia —en la que se evidencia la influencia de Hoppe— es el gobierno de Javier Milei.

La eliminación voraz de ministerios y entidades estatales, la erradicación del uso del lenguaje inclusivo dentro del Estado y las escuelas, el violento, homofóbico, ultraderechista y reaccionario discurso en Davos, donde señaló, "no solo no les tenemos miedo. Sino que los vamos a ir a buscar hasta el último rincón del planeta en defensa de la libertad. Zurdos hijos de puta tiemblen. La libertad avanza ¡Viva la libertad carajo!" (Pittaro, 2025), además, de referirse a los homosexuales como pedófilos que enarbolan la bandera de la diversidad sexual para llevar consigo abusos, manifestando que "en sus versiones más extremas la ideología de género constituye lisa y llanamente abuso infantil" (Pittaro, 2025); ejemplifican la puesta real de un recetario reaccionario y violento, expresado bajo este estilo de gobierno populista libertariano.

Experiencias como las de Trump y Milei, a las que podemos sumar algunas de las prácticas políticas de Jair Bolsonaro durante su mandato en Brasil o de Viktor Orbán en Hungría; dejan ver la lógica de funcionamiento de estos programas que se sostienen en una estrategia política basada en el principio de agresión hacia las colectividades que consideran peligrosas para la libertad.4 Estos casos demuestran que, a pesar de las distancias, diferencias y tensiones entre el libertarianismo y la Alt-Right, estos han logrado hacer estable su programa de acción política. Comprender la racionalidad de los populismos libertarianos obliga a comprender que la reproducción sistémica de poder, bajo la que estos se rigen, se produce en un doble movimiento: a) el de la formación de cuadros profesionales que ejerzan su papel de intelectuales orgánicos que difundan los principios teórico-ideológicos del libertarianismo y b) el de la necesaria incorporación de las masas a la política de su programa (Rothbard, 2016).

Otro de los rasgos distintivos de los liderazgos populistas libertarianos es la disputa por la resignificación de los valores y sentidos de la sociedad, bajo el despliegue de la famosa batalla cultural. La batalla cultural se ha convertido en el estandarte de presentación de figuras políticas como Javier Milei, Donald Trump, Jair Bolsonaro, Víctor Orbán, Santiago Abascal y Giorgia Meloni, entre otros. La batalla cultural se lleva adelante en contra del marxismo cultural, la agenda woke y la ideología de género, entre otras, que son consideradas como las ideologías que han producido el declive moral en Occidente. El intento de reordenar los valores y sentidos de la sociedad occidental, tiene como objetivo intervenir en la psicopolítica social, reafirmando y reproduciendo los principios del mismo libertarianismo. Como se advirtió anteriormente, la narrativa discursiva de la batalla cultural responde al principio de agresión que es constitutivo del libertarianismo. En el plano de sociedades formalmente democráticas, la reproducción de estos discursos y la ampliación de esta batalla tiene como objetivo capitalizar políticamente la rabia contenida en la psicoesfera social (Da Empoli, 2019).

El reconocimiento de una política que busca a las masas, obliga a la estrategia política libertariana —el paleolibertarismo— a pensar estilos de gobierno que permitan concretar el programa social del mismo. Para ello, Hoppe propone el estilo de gobierno populista libertariano (Baykal, 2017). El populismo libertariano es el estilo de gobierno que busca difundir y llevar adelante el programa libertariano. El populismo libertariano persigue una racionalidad que radicaliza la posición del mercado en la sociedad, que se muestra abiertamente antiestatista y que defiende a la libertad como el valor fundamental para el despliegue de la vida de los individuos. El populismo libertariano va por las masas, para ello, recrea las cuestiones principales de los populismos clásicos (existencia de un líder carismático que se presenta como representante del pueblo, cuyo antagonista son las élites políticas o económicas). Gobiernos como los de Donald Trump, Javier Milei, Jair Bolsonaro y Víctor Orbán, son algunos en los que se evidencia un estilo de gobierno populista libertariano.

Analizando la alianza estratégica: la CPAC y su relevancia en la difusión de los populismos libertarianos

El populismo libertariano es una estrategia de acción política que resulta de una alianza entre libertarianos y los distintos sectores de la Alt-Right. Las condiciones de existencia actuales del populismo libertariano impiden concebirlo como un movimiento o una estructura sólidamente conformada. Hablar de una forma específica del populismo libertariano sería cometer un error metodológico severo. Propiamente, de la alianza estratégica que permite su condición de ser, es que cada populismo libertariano se ajusta a las condiciones de cada formación social en la que se produce. Más allá de los clivajes clásicos que propone discursivamente el populismo libertariano —pueblo vs casta; libertad vs dictadura; libertad vs Estado; libertad vs socialismo; etc.—, su reciente concreción histórico-concreta, impide señalarlo como una forma política estable.

En el caso latinoamericano, las experiencias de Javier Milei, algunas prácticas de Jair Bolsonaro y propuestas de José Antonio Kast han demostrado que el despliegue estratégico de agresión de los populismos libertarianos se lleva a cabo contra las colectividades y organizaciones sociales de la izquierda latinoamericana. El ataque y disputa contra las organizaciones de izquierda, recoge tanto a las agrupaciones formalmente constituidas como partidos políticos, asociaciones, sindicatos, gremios, etc. como a movimientos sociales que albergan una diversidad de luchas en su interior (feministas, ecológicos, LGBTQ+, etc.).

A pesar de que existe una colaboración a priori entre libertarianos y conservadores de la Alt-Right para dar paso a la acción política populista libertariana, las diferencias teórico-ideológicas entre ambos sectores expresan la complejidad en la que se construye este estilo de gobierno. La necesidad de consolidar bases sólidas, que sirvan como marcos referenciales para la reproducción de este tipo de estilo político, ha obligado a crear espacios de intercambio de supuestos y principios que permitan agilizar las discusiones orgánicas de la alianza para no entorpecer los procesos en la política real. En este sentido, la Conferencia de Acción Conservadora (CPAC) se ha consolidado como la cumbre política internacional para sentar la base orgánica de los populismos libertarianos.

La cpac, creada en 1974, es una conferencia internacional que ha logrado vincular las posiciones ligadas a la extrema derecha y al neofascismo europeo. La razón de ser de la congregación inicial fue la creación de un espacio de encuentro para las fuerzas conservadoras estadounidenses. La conferencia surge ante la necesidad de los sectores conservadores estadounidenses para combatir el liberalismo parasitario y las tendencias izquierdistas en la política nacional. Para ello, el objetivo de la CPAC fue crear un espacio de discusión de ideas y propuestas, donde se supere el plano teórico permitiendo una reunión entre actores con distintos tipos de influencia a nivel social, que permitan difundir los principios y valores de los sectores conservadores de Estados Unidos. La CPAC buscó consolidar redes de colaboración con sectores de la política institucional, la participación social, los medios de difusión de información, etc. Actualmente, la CPAC es impulsada abiertamente por el trumpismo y el Partido Republicano.

Entre los hitos de la cpac se encuentra la consolidación formal de la razón neoliberal en Estados Unidos. Este espacio sirvió como la plataforma política que impulsó el triunfo electoral de Ronald Reagan (Schlapp, 2019). En el trabajo de Jarquín-Ramírez (2025) se detalla exhaustivamente los distintos actores que han tenido participación en las cumbres internacionales de la CPAC durante los últimos años. Entre los actores más reconocidos se encuentran, José Antonio Kast, Eduardo Bolsonaro (hermano de Jair Bolsonaro), Santiago Abascal (líder de vox, partido político de extrema derecha de España), Steve Bannon (estratega político de extrema derecha), Javier Milei (actual presidente de Argentina) y Elon Musk (hombre más rico del mundo). Entre los actores anteriormente mencionados, existe un conjunto de características compartidas, que advierte la construcción de una internacional de extrema derecha: a) comparten un discurso cuya narrativa expresa una profunda evangelización radical del mercado; b) pretenden una profundización de las políticas neoliberales en la gestión estatal e, incluso, la eliminación absoluta de la gestión estatal; c) reproducen un discurso violento y de ataque frontal hacia todos los sectores de la izquierda; d) "tienen conexiones orgánicas y/o ideológicas con el movimiento libertarianista global" (Jarquín Ramírez, 2025, p. 9); y e) impulsan una política de acción, centrada en las masas de clase trabajadora.

La CPAC ha logrado constituirse como la cumbre internacional de extrema derecha de mayor relevancia e impacto a nivel global. Este espacio sirve para sostener y reproducir las ideas, supuestos y principios que promulgan los sectores promercado más radicalizados de la sociedad. El poder político y económico concentrado en la cumbre otorga legitimidad y relevancia a una conferencia en la que se proscriben discursos profundamente clasistas, homofóbicos, xenófobos y más.

Populismo libertariano en América Latina: el gobierno de Javier Milei

A lo largo del trabajo se ha presentado los supuestos y principios teórico-ideológicos del populismo libertariano. Se ha reconocido los principios fundamentales que sostienen esta propuesta de gobierno, que radicaliza la posición del mercado en la sociedad. Se ha advertido que el populismo libertariano implica una estrategia política que vincula al sector libertariano, a los sectores conservadores y a la Alt-Right.

La imagen de Javier Milei, actual presidente de Argentina representa la apuesta política populista libertariana por excelencia. Javier Milei llegó al poder ejecutivo argentino tras una contienda electoral que lo enfrentó en la segunda vuelta comicial con Sergio Massa, candidato del movimiento popular más grande del país, el peronismo. En la primera vuelta electoral, Milei se consolidó como la alternativa de derecha más votada por los argentinos, superando a Patricia Bullrich (candidata por el pro). Javier Milei llegó al poder como el representante del partido político La Libertad Avanza (fundado en 2021), cuyo programa ideológico sostiene la necesidad de implementar un régimen libertarianista y anarcocapitalista.

El actual presidente de Argentina es un fiel seguidor de la doctrina de la Escuela Austriaca de Economía, promulgando y defendiendo los valores que dan forma a la razón libertariana. Antes de consolidarse como un serio candidato al cargo presidencial, Milei logró posicionarse a través de los medios de comunicación y las redes sociales, criticando violentamente las prácticas y medidas adoptadas tanto por los gobiernos de izquierda (de Alberto Fernández) como de derecha (de Mauricio Macri). La vehemencia verbal y gestual que utilizó Milei para referirse en contra del Estado y la burocracia fue acompañada de un lenguaje técnico que lo transformó en un personaje mediático sumamente atractivo para la audiencia argentina (Vommaro, 2023).

En el campo de lo político, el crecimiento exponencial de la figura de Javier Milei está ligado al apoyo estratégico de sectores conservadores y profundamente radicalizados de la derecha argentina tradicional (Ubilluz, 2024). Varias de estas agrupaciones, que ahora sostienen a Milei, fueron parte de la coalición que llevó a Mauricio Macri a la presidencia en 2015 (bajo la coalición llamada Cambiemos). El apoyo de estos grupos a Javier Milei se produjo por un descontento con la toma de decisiones durante el gobierno de Mauricio Macri, advirtiendo la intención —de estos sectores— de buscar una propuesta que se ajustara al cambio que estaba atravesando el mundo, tal como lo representaban Donald Trump o Jair Bolsonaro (Morresi & Vicente, 2023). El apoyo de estas agrupaciones conservadoras permitió la construcción de esa alianza estratégica que forma al populismo libertariano.

En la práctica real, es imposible no referirse a la pandemia para comprender el fenómeno Milei. La pandemia del Covid-19 "se transformó en una oportunidad política favorable para [la] postura ideológica de Milei" (Vommaro, 2023, p. 8). Este momento crítico fungió como plataforma para el despliegue de lo que actualmente se constituye como la batalla cultural que lleva adelante Javier Milei. El rechazo a las restricciones impuestas por el gobierno de Alberto Fernández, sirvieron para la reproducción ideológica antiestatista que tanto defiende Milei. Referencias al control total de la población y al sueño zurdo por excelencia de tener en cuarentena a la población, entre otras, lo transformaron en un líder popular para un específico sector de la sociedad argentina.

Utilizando el contexto, Milei logró construir una narrativa populista para presentarse como el representante de la gente de bien contra la casta política. La casta fue el concepto que utilizó Milei para referirse a la élite política argentina que, para él, es la culpable de la profunda crisis económica que atravesaba el país. Desde su discurso, el actual presidente de Argentina ha tachado tanto al kirchnerismo como al macrismo, de ser la casta corrupta que ha utilizado al Estado para enriquecerse y empobrecer al país. La narrativa construida sobre la corrupción le ha servido para sostener su proyecto de reducir hasta el mínimo posible el tamaño del Estado. La alianza estratégica que logró construir el liderazgo de Milei se evidencia en el giro conservador que tuvo este a partir de 2022 (cuando forma parte, por primera vez, de la CPAC). A diferencia de Bolsonaro, que partió de un proceso conservador para llegar a un neoliberalismo crudo y violento; Milei partió de su libertarianismo teórico-ideológico para arribar a la agenda conservadora del país (Ubilluz, 2024). El giro se evidencia en la reproducción constante del discurso negacionista sobre los 30000 desaparecidos durante la dictadura militar, mostrando la intención de establecer un pacto con el sector militar.

La experiencia de Javier Milei permite apreciar que los proyectos paleo-libertarios buscan el apoyo de las masas. Más allá del uso de los medios tradicionales de comunicación para difundir las ideas libertarianas, el permanente uso de las redes sociales demuestra el intento por saltar líneas entre el líder y el público-elector, llevando un discurso orgánico que se ajuste a las reacciones y retroalimentaciones de la opinión en redes (Da Empoli, 2019).

Tensiones y discusiones del libertarianismo y anarcocapitalismo

Las distintas inconsistencias, contradicciones e incluso inviabilidades del programa político libertariano, lo constituyen como un campo de disputas en constante reconstrucción. Más allá de los supuestos que fungen como pilares fundacionales del libertarianismo, la anhelada articulación con los principios liberales clásicos sigue siendo una deuda para los teóricos del libertarianismo. Distintos sectores liberales han sido profundamente críticos con las experiencias populistas libertarianas que buscan difundir la radicalización del mercado en la sociedad. En el caso particular de Javier Milei, la crítica liberal se sostiene en su estilo de gobierno. Para varios sectores liberales, el gobierno populista libertariano de Milei implica un riesgo para las libertades dado que "el populismo es un péndulo que oscila y se entrelaza" entre sectores de izquierda y derecha (Marty, 2024). En el plano global, teóricos liberales han señalado a los liderazgos que forman parte de la CPAC, como expresiones de derechas nacionalistas que atentan contra la libertad individual y el libre mercado al implementar políticas basadas en restricciones comerciales (Deist, 2024).

La relación entre libertarianismo y derecha alternativa o la relación entre anarcocapitalismo y sectores conservadores de la sociedad, demuestran la complejidad que envuelve a este programa en la política real y que muchas veces supera los marcos referenciales de interpretación propios de la teoría. A pesar de las limitaciones y condicionamientos histórico-estructurales, bajo los que se desarrollan los populismos libertarianos, es innegable que estos gobiernos implican una reconfiguración dentro del poder que permite apreciar una alianza polémica y con profundas tensiones entre libertarianos y sectores conservadores. Un análisis sobre los centros de pensamiento (que sostienen económicamente a programas libertarios) y centros de producción de conocimiento (que difunden los ideales libertarianos) sería un primer paso para identificar los modos en los que se produce la relación y la articulación entre estos sectores. La CPAC, el Foro de Davos, el Grupo Faro o el Instituto Rothbard Brasil demuestran la articulación orgánica bajo la que se está construyendo una forma política radicalizada a favor del mercado, que ridiculiza al Estado y que supone un peligro para la forma de vida democrática.

¿Libertad por democracia en América Latina? La posibilidad democrática ante las nuevas formas de poder

Después de reconocer los supuestos y fundamentos que dan sentido a la propuesta libertariana, es preciso preguntarse si este proyecto implica un peligro para la democracia. El carácter violento que evocan públicamente los libertarios (tanto teóricos, políticos, como seguidores) provoca una emergencia intelectual que debe ser estudiada con rigurosidad. En el marco de sociedades democráticas, la existencia de posturas que alientan abiertamente a la persecución, el acecho e incluso "el ataque violento" hacia los otros (Stefanoni, 2025), evidencia una profunda crisis en la composición del tejido social que afecta al sistema político, ergo, a la democracia.

Cuestionarse por la condición de la democracia es una problemática central para la ciencia política (Sartori, 1976; Dahl, 1993; O'Donnell, 1997). En el caso específico de América Latina, la reflexión sobre la democracia debe explorar los marcos de su posibilidad, reconociendo el carácter violento y desigual que históricamente condicionan a la región (Ansaldi, 2022); así mismo, advirtiendo la complejidad y heterogeneidad que envuelve a las distintas formaciones sociales latinoamericanas, Lechner (1990) y Franco (2013) sostienen que la democracia en América Latina se constituye como un proyecto de reconfiguración del tejido social. Lechner señala que la democracia en América Latina se presenta como una esperanza para mejorar las condiciones de vida y garantizar los derechos humanos (1990, p. 29). Para el autor, la posibilidad de la democracia se construye a partir de un doble proceso que actúa de manera orgánica sobre la totalidad de la sociedad. El proceso denominado revalorización de la política pretende la consolidación de un sistema político, sostenido en el reconocimiento recíproco de los sujetos entre sí, con sus pluralidades y diferencias (Lechner, 1990, p. 36); mientras que, el proceso llamado revalorización de la sociedad civil busca la reestructuración del tejido social a través de medidas de redistribución de derechos y oportunidades que garantizan las condiciones para una vida digna (Franco, 2013). El carácter sustantivo que le asignan estos autores a la democracia permite comprenderla como un proyecto que busca la reorganización plena de las condiciones de vida.5

La experiencia de Javier Milei en Argentina representa la puesta en acción de un sistema de organización social (libertarianismo) que confronta directamente a los fundamentos de la democracia sustantiva. La evangelización radical del mercado que defiende y reproduce la estrategia de acción política libertariana, violenta —incluso— a uno de los fundamentos de la democracia liberal-representativa, el reconocimiento del otro político. Este fenómeno, que afecta directamente a la forma política, se intensifica con la aplicación de medidas que atentan, también directamente, contra lo público. La radicalización del recetario neoliberal da cabida a un proceso de satanización de lo público que afecta y descompone al tejido social (Borón, 2003). En este sentido, podemos sostener que la propuesta libertariana implica un riesgo real para la democracia.

Conclusiones

En el transcurso del presente artículo se identificaron los distintos principios y enunciados fundamentales bajo los que se sostiene el libertarianismo. La revisión teórico-conceptual desplegada permitió cumplir con el objetivo de investigación que era reconocer los principios teóricos de la propuesta libertariana. El libertarianismo expresa una corriente radical de evangelización del mercado que pretende llevar hasta las últimas instancias varios principios del liberalismo clásico. Se identificó que, el carácter disruptivo que marca la diferencia entre el libertarianismo con el liberalismo clásico y el neoliberalismo se encuentra en la lógica anarcocapitalista que pretende el primero. La lógica anarcocapitalista conduce a pensar en el Estado como la causa de todos los males morales de la sociedad, motivo por el cual, su existencia misma es puesta en discusión. La radicalización del mercado en todos los aspectos de la vida, la defensa de la propiedad privada, la libertad individual máxima, entre otros, son algunos principios constitutivos que son llevados al extremo por la propuesta teórico-ideológica libertariana, demostrando la búsqueda de una política dominante aún más radical que la neoliberal.

Se reconoció que la puesta real del libertarianismo se produce a través del paleolibertarismo (la estrategia de acción política de su enfoque teórico). El paleolibertarismo es la estrategia de acción política construida por Rothbard, que busca difundir los principios libertarianos en la sociedad y acercar esta corriente al ciudadano de a pie. A diferencia del liberalismo clásico, el paleolibertarismo ve en las masas, un sector de la sociedad que debe ser utilizado a favor para la ejecución del programa teórico-ideológico libertariano. Transmitir los ideales libertarianos al hombre de a pie, es la consigna que impulsa el paleolibertarismo, para ello, busca el establecimiento de una alianza estratégica entre libertarianos y varios sectores conservadores de la sociedad. La alianza estratégica entre estos grupos sociales permite la consolidación de un sistema programático que pretende construir una nueva lógica de poder dominante, en la que el tipo ideal planificado gira en torno de aquellos valores tradicionales de la sociedad (respeto a la autoridad, familia tradicional, entre otros). Este vínculo lleva adelante una agenda basada en la batalla cultural contra todas esas colectividades de izquierda —progresistas o wokes— que, para los libertarios, trasgreden los valores tradicionales que han permitido el progreso de Occidente.

El caso emblemático de este estilo de gobierno lo representa Javier Milei. El actual presidente de Argentina es un fiel seguidor del pensamiento de la Escuela Austriaca de Economía, declarándose abiertamente como un libertario-anarcocapitalista. En Milei se distinguen las condiciones principales de un populismo libertariano: un líder carismático que se muestra como representante de los ciudadanos de bien y antagonista de la casta política, que es la culpable de la actual crisis económica que enfrenta el país. Milei se ha declarado públicamente como el topo del Estado, buscando ser ese agente que busca la destrucción del Estado desde su interior. Para Milei, el Estado es el culpable de la crisis económica debido a su presencia en todos los ámbitos de la vida, cooptando libertades y dis­minuyendo las posibilidades de competencia natural entre individuos. Así mismo, Milei ve en el Estado un aparato ideológico supremo del marxismo cultural y de la agenda woke, los cuales han llevado al declive moral de Occidente debido a sus posturas progresistas y colectivistas que transgreden los valores tradicionales de la sociedad.

La experiencia de Milei demuestra que, para los populismos libertarianos, la alianza estratégica con los sectores conservadores es indispensable. Llevar adelante una acción política como la libertariana implica sostener y defender a toda costa el principio de agresión, que forma parte de los supuestos fundamentales del libertarianismo. El principio de agresión del gobierno de Milei se despliega bajo su estandarte de presentación: la batalla cultural. Esta disputa ve como enemigos tanto a la casta política, como a las distintas colectividades y movimientos de izquierda (feministas, ecologistas, lgbtq+, etc.). El objetivo de la batalla cultural no busca exclusivamente restituir esos valores tradicionales, que han sido vulnerados por el progresismo; busca también, entrar con un discurso disruptivo y violento, en el campo de disputa de ideas y resignificaciones de valores y sentidos de la psicoesfera social, para reproducir y difundir los principios libertarianos (Stefanoni, 2025).

Los populismos libertarianos son expresiones de una nueva forma de articulación entre el poder económico y el poder político de extrema derecha. La irrupción de estos gobiernos se produce en el marco de una sociedad que atraviesa un momento de transformación de los modos de acumulación de riqueza de capital y de una plena resignificación de los sentidos y valores en la psicoesfera social (Da Empoli, 2019). En el marco de formaciones sociales como las latinoamericanas, históricamente vulneradas, violentadas y desiguales, este tipo de gobiernos representan un peligro para la democracia. El papel que ocupa la democracia en las sociedades de la región, supera la lógica representativa. En América Latina, la democracia implica un proyecto y una promesa para impulsar la justicia social, la redistribución de derechos y oportunidades, e impulsar una agenda que disminuya la desigualdad estructural que la caracteriza. Los populismos libertarianos reproducen discursos de odio sobre colectividades que pretenden una mayor redistribución de derechos materiales y de reconocimiento. Estos gobiernos despliegan un discurso de poder sostenido en el odio hacia el otro, demostrando su carácter violento y antidemocrático. La experiencia de los populismos libertarianos advierte el carácter polisémico del término populismo. A diferencia de lo sucedido con los liderazgos populistas pertenecientes al socialismo del siglo XXI en América Latina, en los cuales sus políticas no implicaron una afectación a la democracia (De la Torre, 2013); los populismos libertarianos sí implican un peligro para la estabilidad democrática. Se concluye señalando que, en nombre de la libertad, la propuesta libertariana implica un peligro para ese proyecto de democracia que busca la redistribución de derechos y oportunidades.


Notas

1 Weyland et al. (2004) sostienen que el populismo debe entenderse como una estrategia política —que se "enfoca en los métodos y los instrumentos para ganar y ejercer el poder" (Weyland et al., 2004, p. 31)— que aplica un líder para sostener o incrementar su base de poder. Esta perspectiva permite superar aquella lectura de los populismos sujeta a la forma de hacer política o al plano meramente discursivo o performativo.

2 El caso de Milei ejemplifica esta característica. El gobierno argentino se ha mostrado abiertamente a favor del conflicto en Medio Oriente, apoyando al gobierno de Israel.

3 La crítica de Rothbard hacia los círculos intelectuales denuncia, también, la incapacidad de estos para trascender el plano economicista (Rothbard, 1992).

4 Una de las claves del trabajo de Moffitt (2022) sobre el populismo radica en el reconocimiento del componente "iliberal" que posee el concepto. Para ello, Moffitt realiza una propuesta metodológica que consiste en separar los elementos que componen a la democracia liberal (democracia y su forma liberal), para apreciar la relación directa de estos con la categoría analítica central, el populismo. Esta acción permite apreciar que la persecución y ataque a las colectividades "progres" que despliegan los libertarios, se opone directamente al carácter liberal de la democracia formal-representativa.

5 Este enfoque critica la postura liberal sobre la democracia, que la concibe como un mecanismo formal de representación política a través de elecciones libres, justas y competitivas (Held, 1992).


Referencias

Ansaldi, W. (2022, julio-diciembre). ¿Cómo investigar el enigma América Latina? Nueve proposiciones para capturar una liebre muy esquiva. Estudios Latinoamericanos. Nueva época, 37(50), 19-50. https://doi.org/10.22201/fcpys.24484946e.2022.50.85913

Baykal, J. (2017). Libertarianism and the Alt-Right: In search of a libertarian strategy for social change (2017) [Reseña del discurso del profesor Hans-Hermann Hoppe pronunciado en la Duodécima Reunión Anual de la Property and Freedom Society, en Bodrum, Turquía, el 17 de septiembre de 2017]. HansHoppe.com. https://hanshoppe.com/2017/10/libertarianism-and-the-alt-right-pfs-2017/

Bebnowski, D., & Slobodian, Q. (2024). El cerebro del nuevo populismo de derecha. DIEZEIT. https://www.zeit.de/kultur/2024-09/murray-rothbard-palaeo-koalition-javier-milei-oekonomie

Borón, A. (2003). La trama del Neoliberalismo. Mercado, Crisis y exclusión social. CLACSO.

Dahl, R. (1993). La democracia y sus críticos. Paidós.

Da Empoli, G. (2019). Los ingenieros del caos. Anaya Multimedia.

Deist, J. (2024). ¿Es el populismo inherentemente malo? México Libertario. https://mexicolibertario.org/es-el-populismo-inherentemente-malo-por-jeff-deist/

De la Torre, C.(2013, septiembre-octubre). El populismo latinoamericano: entre la democratización y el autoritarismo. Nueva Sociedad, (247). https://nuso.org/articulo/el-populismo-latinoamericano-entre-la-democratizacion-y-el-autoritarismo/

Franco, C. (2013). Acerca del modo de pensar la democracia en América Latina. UNLA.

Guerín, D. (1964). Marxismo y socialismo libertario. Proyección.

Held, D. (1992). Modelos de Democracia. Alianza.

Huerta de Soto, J. (2013). Prólogo. En M. Rothbard, Hacia una nueva libertad. Unión Editorial.

Huerta de Soto, J. (2022, 27-28 de octubre). Anarcocapitalismo contra liberalismo clásico. 6ta conferencia anual sobre Economía Austriaca. Universidad Rey Juan Carlos, Madrid. https://www.jesushuertadesoto.com/wp-content/uploads/2023/01/Anarchocapitalism-versus-classical-liberalism-.pdf

Jarquín-Ramírez, M. R. (2025). Alcances y límites del populismo libertariano en américa latina. Utopía y praxis latinoamericana, 30(108). https://doi.org/10.5281/zenodo.14625105

Laclau, E. (2005). La razón populista. FCE.

Land, N. (2019). La ilustración oscura. Materia Oscura.

Lechner, N. (1990). De la Revolución a la democracia. En Los patios interiores de la democracia. Subjetividad y política. FCE.

Marty, A. (2024, 06 de marzo). Milei, el populista "liberal" que sube impuestos y gobierna como un adolescente. El Español. https://www.elespanol.com/opinion/ tribunas/20240306/milei-populista-liberal-sube-impuestos-gobierna-adoles-cente/837786218_12.html

Pittaro, F. (2025, 25 de enero). Milei en Davos: El discurso completo. El Grand Continent. https://legrandcontinent.eu/es/2025/01/25/milei-en-davos-el-discurso-completo-2/

Moffitt, B. (2022) Populismo. Guía para entender la palabra clave de la política contemporánea. Siglo XXI.

Moffitt, B. (2023). El ascenso global del populismo. Performance, estilo político y representación. Prometeo.

Morresi, S., & Vicente, M. (2023). Rayos en un cielo encapotado: la nueva derecha como una constante irregular en la Argentina. En P. Semán (Coord.), Está entre nosotros. ¿De dónde sale y hasta dónde puede llegar la extrema derecha que no vimos venir? (pp. 67-129). Siglo XXI.

O'Donnell, G. (1997). Contrapuntos: ensayos escogidos sobre autoritarismo y democratización. Paidós.

Rockwell, L. (2016). En defensa del paleolibertarismo. Centro Mises. https://www.mises.org.es/2016/03/defensa-del-paleolibertarismo/

Rockwell, L. (2021). Mitos y verdades del Rothbard paleolibertario. Centro Mises. https://www.mises.org.es/2021/06/mitos-y-verdades-del-rothbard-paleolibertario/

Rothbard, M. (1992). Right-Wing Populism: A Strategy for the Paleo Movement. Roth-bard-Rockwell Report, 5-14. https://www.rothbard.it/articles/right-wing-populism.pdf

Rothbard, M. (2016). ¿Por qué páleo? Centro Mises. https://www.mises.org.es/2016/03/por-que-paleo/

Sartori, G. (1976). Partidos y Sistemas de Partidos. Marco para un análisis. Alianza.

Schlapp, M. (Ed.). (2019). Reagan at CPAC. The words that continue to inspire a revolution. Regnery.

Stefanoni, P. (2025, enero-febrero). ¿Libertad sin democracia? Distopías neorreaccionarias que recorren el mundo. Nueva Sociedad, (315). https://www.nuso.org/articulo/315-libertad-sin-democracia/

Ubilluz, J. C. (2024). De cómo la singularidad de la derecha radical populista en américa latina permite repensar a la derecha radical populista global. Letras, 95(141), 12-39. https://doi.org/10.30920/letras.95.141.2

Vommaro, G. (2023, noviembre). La ultraderecha en Argentina: entre el oportunismo y la innovación de Milei [Folleto Análisis. Serie Democracia y Derechos Humanos]. Friedrich Ebert Stiftung. https://library.fes.de/pdf-files/bueros/chile/20671.pdf

Weyland, K. (1996). Neopopulismo y neoliberalismo em América Latina: Afinidades inesperadas. Studies in Comparative International Development, 31(3), 3-31. https://doi.org/10.1007/BF02738987

Weyland, K., De la Torre, C., Aboy, C., & Ibarra, H. (2004). Releer los populismos [Serie Diálogos]. Centro Andino de Acción Popular, CAAP.

Zwolinski, M. (2008). Libertarianism. Internet Enciclopedia of Philosophy. https://phil-papers.org/rec/ZWOL



Inicio



Todos los textos publicados en esta revista se distribuyen, a partir del año 2015,
bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional
https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/