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Henríquez, P. y Valecillos, C. (2008). El periódico digital – laboratorio, un estudio descriptivo sobre su pertinencia en la formación de periodistas. Anuario Electrónico de Estudios en Comunicación Social "Disertaciones", 1 (1), Artículo 2. Disponible en la siguiente dirección electrónica: http://proyectos.saber.ula.ve/ojs/index.php/Disertaciones/article/view/30/10

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El periódico digital – laboratorio, un estudio descriptivo sobre su pertinencia en la formación de periodistas

* Henríquez, Patricia, profesora adscrita al Departamento de Computación e Informática de La Universidad de Los Andes- Táchira; Valecillos, Carmen, profesora adscrita al Departamento de Comunicación Social de La Universidad de Los Andes- Táchira.

 

Indice

 

RESUMEN

El presente artículo ofrece los resultados de una investigación de naturaleza exploratoria y descriptiva acerca del papel y la pertinencia de los medios experimentales en la formación de periodistas como fase previa a la concepción y diseño de un periódico-laboratorio. En la primera fase del estudio, a partir de una revisión documental, se analizan las etapas por las que ha atravesado la formación del periodista y los cambios producidos. Igualmente, se recoge allí la presencia de los periódicos en los planes de formación y se establecen las razones teórico-prácticas que justifican la existencia de periódicos estudiantiles. En la segunda fase, se usó el focus group para identificar las expectativas e intereses de los estudiantes en torno a un periódico digital –laboratorio. Así se encontró, entre otros planteamientos, que: esperan obtener experiencia en todas las fases de producción de este medio; desean aproximarse al mundo laboral pero en un entorno favorable; y creen que este proyecto sería muy importante para dinamizar la enseñanza y aprendizaje de calidad. Igualmente, se concluye que retomar la figura de los medios laboratorios es una oportunidad para congeniar el operacionalismo teórico con el práctico, especialmente si las nuevas tecnologías se incorporan como saber tecnológico transformador.

Palabras clave: periódico digital-laboratorio, formación del periodista, escuelas de Comunicación Social.

Recibido: 17 de noviembre de 2008
Aceptado: 02 de diciembre de 2008

 

Abstract

This article provides the results of an investigation of an exploratory nature and descriptive about the role and relevance of ways pilots in the training of journalists as a pre-conception and design of a newspaper-lab. In the first phase of the study, based on a document review, discusses the stages through which has gone through the training of journalists and changes. Similarly, there is reflected the presence of newspapers in the training and establishing the theoretical and practical reasons justifying the existence of student newspapers. In the second phase of the research were used focus groups to identify the expectations and interests of the student newspaper on a digital laboratory. So it was found, among other approaches, that hope to obtain experience in all phases of production in this environment; want to approach the working world but in a supportive environment, and believe that this project would be very important to boost the quality of teaching and learning. It also concludes that pick up the figure of the laboratories is an opportunity for Congenies the operational theory with practical, especially if new technologies are incorporated technological processor like to know.

Key words: periodic digitalis-laboratory, formation of the journalist, schools of Social Communication.

Submission date: November 17th 2008
Acceptance date: December 02nd 2008

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  • INTRODUCCIÓN

Las escuelas de Periodismo ahora llamadas de Comunicación Social, surgieron en medio de una gran polémica: era o no necesario formar a quienes por más de dos siglos se habían considerado expertos en un oficio y no en una profesión: los periodistas. La discusión giraba en torno a qué tipo de conocimiento debería tener el responsable de elaborar el mensaje que transmitían los medios de comunicación. Los medios y las necesidades de la sociedad dieron el dictamen: estos profesionales no sólo requerían de una formación práctica obtenida en la reproducción universitaria de salas de redacción, sino que también necesitaban pasar por las aulas para obtener un conocimiento más universal.

Sin embargo, el proceso mencionado fue tan solo el inicio de una larga lista de cuestionamientos y discusiones a las que siempre se ha visto sometido el periodismo y por ende, sus escuelas de formación. Temas comprometedores y comprometidos que sin agotarlos, comprenden: la proliferación de escuelas públicas y privadas sobre la carrera de periodismo o áreas afines; los cambios tecnológicos presentes que abruman y arropan todas las actividades relacionadas con comunicación; los retos éticos que se crecen en número y  complejidad; la discusión curricular siempre presente, especialmente la referida a los espacios que ocupan en los planes de formación la práctica y la teoría; los recursos para formar a estos profesionales y su calidad, pero a la vez, la calidad de la enseñanza y el interés de responder a las necesidades de la sociedad.

De ellos serán los últimos tres los que se abordarán, directa o indirectamente en la presente investigación, pues la búsqueda de alternativas que mejoren la calidad de la enseñanza en la escuela de Comunicación Social de la ULA- Táchira ha llevado a retomar viejas prácticas (periódicos laboratorios), fundamentadas en aportaciones teóricas no tan viejas que ahora proponen desde otros ámbitos (formación basada en competencias), y sobre soportes muy nuevos (Internet) que permiten consolidar el operacionalismo teórico práctico con mayor facilidad, pertinencia y carácter transformador.

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  • OBJETIVO DE LA INVESTIGACIÓN

Esta investigación se propone analizar el papel que cumplen los medios experimentales, específicamente los periódicos-laboratorio, como espacios de imbricación teórico-práctica en la formación de periodistas.  
Para ello se plantean los siguientes objetivos específicos:

  • Analizar el planteamiento pedagógico subyacente en la inserción curricular de los medios experimentales.
  • Valorar la pertinencia de la creación de un periódico laboratorio digital a la luz de los planteamientos pedagógicos.
  • Identificar los medios experimentales usados en la formación de periodistas en la Escuela de Comunicación de la ULA Táchira desde sus inicios.
  • Identificar las necesidades, expectativas e intereses de los alumnos de la ULA Táchira con relación a un periódico digital - laboratorio.

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  • METODOLOGÍA

En esta investigación, la aproximación descriptiva que se hace sobre el medio experimental, parte de un estudio exploratorio que tenía en un principio dos objetivos. En primer lugar, como es obvio, ubicar teóricamente la labor que se había propuesto: la creación de un periódico digital-Laboratorio para la escuela de Comunicación Social. Y en segundo lugar, contrastar la experiencia que se estaba viviendo en este proceso con otras ya realizadas o en aquellas en proceso de construcción.

Sin embargo, para obtener los resultados buscados era necesario trascender un poco más y pasar de la “construcción de un marco de referencia teórico y práctico” (Méndez, 2001, pág. 136) a la elaboración de un marco más concreto donde se identificaran los elementos esenciales del proceso, pero además, y especialmente en el caso de este estudio, donde se relacionaran las conclusiones encontradas en el estudio exploratorio con las expectativas, intereses y preferencias que un periódico laboratorio pueda generar en los estudiantes, principales responsables del proyecto. Por ello, se quiso describir en esta parte cuáles son las expectativas y compromisos que los estudiantes de la ULA- Táchira pueden asumir frente a un periódico digital-laboratorio, partiendo de la hipótesis de que los medios experimentales pueden resultar espacios adecuados de imbricación entre la teoría y la práctica en la formación de periodistas.

Por tanto, para el estudio descriptivo se acudió a la técnica del focus group aplicada a un grupo de estudiantes de distintos años de la carrera con la finalidad de identificar y comprender la visión que poseen respecto a la creación de un medio experimental de la carrera de Comunicación Social de la Universidad de Los Andes “Dr. Pedro Rincón Gutiérrez”, bajo la figura de periódico – laboratorio concebido como un órgano divulgativo y una “sala de prácticas” donde los alumnos que cursan asignaturas relacionadas puedan ejercitar las competencias que adquieren. 

La población objeto de estudio estuvo representada por todos los alumnos cursantes de la carrera y a fines del diagnóstico se escogió una muestra intencionada compuesta por estudiantes de los distintos cursos que deseaban voluntariamente participar en la investigación. 

Se realizaron un total de tres discusiones con grupos de entre seis y doce alumnos cada uno (cursantes de los cinco años de la carrera).  Cada discusión tuvo una duración aproximada de tres horas. Los alumnos participantes fueron informados de cuál era el objetivo de cada sesión, de manera que previo al encuentro podían pensar, analizar y redactar sus propuestas particulares, para que luego participaran con mayor propiedad en la técnica de lluvia de ideas.   En cada discusión hubo alta receptividad de los participantes, quienes aunque no siempre traían propuestas escritas (sólo tres estudiantes hicieron informes escritos de sus planteamientos al grupo) si que traían ideas claras que previamente habían analizado de modo individual.

Los aspectos centrales a discutir en los encuentros fueron: La estructura organizativa, es decir, el rol de alumnos y profesores dentro del medio experimental, la distribución de tareas y el equilibrio entre medio de divulgación y medio de formación.

Algunas de las preguntas que delimitaban estos temas eran las siguientes:

  • ¿Qué propósitos debería cumplir el periódico digital-laboratorio?
  • ¿El medio experimental se propone ser un medio de divulgación oficial de la carrera?
  • ¿El periódico estará vinculado a una materia en particular o será un espacio de prácticas para todas las asignaturas del área de formación periodística?
  • ¿La participación de los alumnos debe ser voluntaria o debe considerarse una actividad más de cada materia del área de formación periodística?
  • ¿Que equilibrio debería establecerse entre la participación de alumnos y profesores?
  • ¿Qué estilo debería caracterizar al periódico?
  • ¿Debe tener una línea editorial independiente? ¿Quién será el responsable de esa línea editorial?

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  • RESULTADOS

Tanto la revisión documental como el diagnóstico con los alumnos de la carrera permitieron dar respuesta a muchas de las cuestiones que previamente nos habíamos planteado.  En los siguientes apartados damos cuenta de esos hallazgos.

Trazos en la historia de las escuelas de Comunicación Social. Periodismo: ¿Profesión u oficio?

Los estudios de Periodismo, y luego Comunicación Social, se establecieron entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, así pues sería la escuela de periodismo establecida por Pulitzer la pionera en este campo, fundada en New York en 1912 (Núñez Ladeveze, 2004). Sin embargo, Garguverich (1997, p. 329) afirma que para la fecha de la creación de esta escuela existían en ese país más de veinte universidades que contemplaban la formación del periodista, entre ellas la Universidad de Pennsylvania que aprobó su plan de estudios en 1893.

Esos estudios, formalizados en Estados Unidos, rápidamente pasan a Latinoamérica y las primeras escuelas de nuestra región se fundan en la década de los treinta y los cuarenta –por ejemplo, Chile fundó su escuela en 1936; en Venezuela el primer intento se hizo en 1947; México en 1952; Perú, en 1945; Argentina, 1947; Brasil, 1947-. Aún cuando tanto en Latinoamérica como en España las escuelas surgen con el objetivo de formar los periodistas empíricos, las exigencias de la sociedad hace que también comience la búsqueda del saber universal: “La escuela es concebida inicialmente como la antesala de la redacción, pero la propia evolución de la enseñanza va generando un metalenguaje descriptivo a través del cual se expresa el interés por el estudio y el conocimiento de la realidad periodística” (Núñez Ladeveze, 2004, p. 31).

En Latinoamérica, por ejemplo,  el Centro Internacional de Estudios Superiores de Periodismo para América Latina (CIESPAL) realiza planteamientos teóricos que introducen la modernización de los planes de formación y transforma incluso la visión del profesional, ya no se intenta formar “periodistas”, sino que se busca un nuevo profesional: el comunicador social. Es así como desde 1964, el CIESPAL elaboró y promovió el primer plan piloto para la enseñanza del periodismo pero con una orientación clara hacia las llamadas “ciencias de la comunicación colectiva”. Solís y Guerra al hablar de la fundación de estas escuelas en Costa Rica señalan: “El primer plan de estudios regulares de la Escuela de Periodismo acogió la clasificación propuesta por CIESPAL en cuanto a dividir las disciplinas en tres áreas: ciencias de la comunicación, técnicas y prácticas profesionales, formación humanística, más un plan variable y opcional, con un catálogo de materias elegibles” (1981, p. 333).

Por tal motivo, la formación empírica, que convertía las aulas de clases en salas de redacción, comienza a dar paso a una formación más teórica, en la cual se incorporan las áreas de la teoría de la comunicación y materias tan diversas como economía, historia, realidad regional, filosofía y psicología, junto con las materias básicas donde el alumno se iniciaba en las técnicas de la construcción de mensajes: lenguaje, géneros y presentación, es decir, aprendían a obtener, jerarquizar, procesar y presentar el mensaje periodístico.

Sin embargo, acompañando el plan de estudios del CIESPAL, en Latinoamérica se mantuvo la idea de incorporar la visión de la comunicación como un instrumento para el desarrollo y el papel del periodista como un promotor del desarrollo y agente de cambio social (Guerra y Solís, 1981, p. 338).

Neira Bronttis (1997) divide todo este proceso de enseñanza del periodismo en tres etapas bien interesantes y apegadas a la realidad de América Latina. La primera de ellas la ubica entre la década de los 40, con prolongación hasta los años 70, iniciándose con la fundación de las escuelas en la región y culminado con el acercamiento a otras áreas del saber. La segunda etapa se refiere a la fundación de escuelas de Comunicación Social: “Se imaginaba la formación como una totalidad, por lo que los estudiantes de comunicación terminaban sabiendo de todo y al mismo tiempo de nada. Se valoraba profundamente lo social y lo cultural pero se ignoraba su encuentro con la sociedad” (p. 458). La tercera etapa, según Neira Bronttis, se inicia a finales de los años 80 en la cual: “Aparece una preocupación más precisa por una profesionalización más adecuada, que permita entender mejor el trabajo de los comunicadores en relación con los tiempos que vivimos” (p. 459).

En España, aún cuando la transformación inicial es la misma que en Latinoamérica, el proceso se consolidó sobre la formación teórica, al punto en que allí se acuñó el término de Escuelas de Ciencias de la Información y ese término, dice, Núñez Ladevéze, “…sirve por sí solo de aliento a la recepción en los programas de estudios de las abstracciones teoréticas estructuralistas y semióticas, entonces en boga…” (2004, p. 32), las cuales traerán la presencia de materias como: teoría de la información, sociología de la comunicación, hermenéutica, semiótica, teoría del lenguaje, entre otras y establecerán una línea de separación muy fina entre la formación española y latinoamericana.

Sin embargo, a más de medio siglo después de haberse iniciado la formación académica del periodista y de los cambios producidos en América Latina, Estados Unidos y España, seguimos haciéndonos la pregunta de cómo compaginar estas dos vertientes: “el operacionalismo teórico, (saber constituido y adquirido a través del conocimiento)” y el “operacionalismo práctico (saber adquirido a través de la técnica y sus instrumentos)” (Bisbal, 2001, p. 21).

Presencia de medios experimentales en el plan de estudios de la carrera Comunicación Social

Desde el inicio del proceso de formación para periodistas, los periódicos laboratorios, las radios y las televisoras universitarias aparecen en los planes de estudio en esa constante búsqueda de procesos formativos que equilibren el operacionalismo teórico y el operacionalismo práctico y aunque no existe mucha documentación al respecto, algunos ejemplos son ilustrativos.

En Costa Rica, en 1973, se acordó dar a estos centro de formación una visión desarrollista para lo cual la comunicación estaría vinculada a la sociedad tanto por ser depositaria del derecho a la información, como por ser instrumento de cambio (Solís y Guerra, 1981, p. 339). En los objetivos propuestos por esta visión ya se establecía, entre otros, la necesidad de:

  • Vincular la universidad con la sociedad, mediante la comunicación, por medio de la extensión o la acción social universitaria, y
  • Producir materiales culturales para su publicación.

En este sentido, y en ese mismo año la escuela, se propuso la creación de una dirección de medios “con la responsabilidad de establecer órganos informativos experimentales, como periódicos, radioperiódicos y teleperiódicos que fueran laboratorio para las prácticas estudiantiles” (p. 341),   lo cual se concretó con la publicación de un periódico impreso (El periódico Universidad) y un radionoticiero cotidiano.

Por otra parte, en la escuela de la Universidad de Los Andes “Dr. Pedro Rincón Gutiérrez”, durante los 25 años de este plan de estudios se encontraron los siguientes medios:

1984. Viraje

Fue el periódico de la primera promoción. Se publicaban reportajes relacionados con el contexto económico, político y social de la época. El apoyo lo recibían los estudiantes del coordinador de la carrera, profesor Ramón González Escorihuela, del periodista Jesús Romero Anselmo y del Diario La Nación para la parte técnica, donde se hicieron las primeras impresiones. Las limitaciones económicas y el poco tiempo para dedicarle al impreso dieron al traste con el medio.

1985. En el espectro radial

La Radiodifusora Cultural del Táchira fue la primera emisora que permitió la presencia de los estudiantes de Comunicación Social en el espectro radial. Allí, paralelo al periódico Virajes, la profesora Sara Roby conducía el programa, mientras los estudiantes participaban en la producción.

1993. Grafos.

Periódico en formato ¼ de página estándar. Trataba distintos temas de interés estudiantil. Tuvo una vida efímera.

1996. Comunicándonos

Iniciativa comunicacional de la promoción de periodistas de esa generación.

1996. Extra

Boletín mensual paralelo al anterior. Su intención, ofrecer el humor y las cosas divertidas de la vida universitaria

2001. elcomunicador.com

La ausencia de publicaciones estudiantiles propias de la escuela para la fecha fue resuelta con la propuesta de los tesistas Erica Lobo y Exis Edgardo Rujano (2001) quienes materializaron la idea con la construcción de un periódico estudiantil en formato digital, elaborado con la intención de establecer un sistema informativo centrado en datos puntales de la carrera (pensum, personal docente, trabajos periodísticos).

Pertinencia de un periódico laboratorio en la formación de un periodista

Recientemente aparece en el escenario universitario el modelo de formación basado en competencias en oposición a la forma tradicional de enseñar y de entender la formación profesional universitaria.  La formación por competencias supone un acercamiento entre las enseñanzas que reciben los alumnos y el mercado laboral para el cual los estamos preparando.   Bajo esta visión los perfiles profesionales se construyen casi siempre en torno a competencias genéricas, comunes a cualquier profesional y por tanto cualquier titulación y competencias específicas “relacionadas directamente con la labor profesional que tendrá que desempeñar el estudiante una vez finalizados sus estudios” (Bautista-Cerro, 2007, p. 8).  Es en las competencias específicas donde se aprecia la búsqueda de pertinencia del modelo competencial. “El enfoque de las competencias contribuye a aumentar la pertinencia de los programas educativos debido a que busca orientar el aprendizaje acorde con los retos y problemas del contexto social, comunitario, profesional, organizacional y disciplinar-investigativo …” (Tobón, 2007, p.16).

A la luz de las ideas previas parece claro entonces que un medio experimental, en nuestro caso bajo la forma de un periódico-laboratorio, representa un escenario ideal para este acercamiento entre la formación universitaria y el mundo laboral. Pero además, este instrumento de enseñanza y aprendizaje se justifica por otras ventajas que ofrece, las cuales van desde el uso óptimo de las herramientas teórico prácticas obtenidas en clases, hasta el desempeño del periodismo sin la presión de los intereses de la empresa, pasando por la posibilidad de dar respuesta a las múltiples exigencias y críticas que hace la sociedad a la profesión.

Por ejemplo, hace casi 20 años, en las Jornadas de Reflexión por un mejor Periodismo, auspiciadas por el Consejo Venezolana para la Enseñanza y la Investigación de la Comunicación Social, Gilberto Alcalá (1988), mostraba en el discurso de cierre dos preocupaciones por el periodismo: la relación gobierno empresa (en la cual crece el periodismo acrítico) y la poca investigación que realiza el periodista. Sin embargo, también criticó en este discurso la formación impartida por las escuelas de Comunicación Social pues según él esas escuelas “tienden, en la práctica académica, a formar reporteros cuyo norte o meta es el empleo en el medio o en la oficina de prensa, por lo que cada año se acentúa más el carácter de formadores de empleados y no de periodistas en el concepto integral de esta profesión” (1988, p. 76).

Al respecto, la propuesta de un periódico laboratorio representa la oportunidad para que los estudiantes desarrollen un periodismo independiente, busquen con libertad los hechos y hurguen por sí mismos en su entorno; configurando con ello la capacidad crítica en la construcción del mensaje periodístico y fortaleciendo las capacidades que logran insertarlo en el mercado laboral, esto, claro está,  sin intentar ser reduccionistas respecto a la larga diatriba entre quienes privilegian la esencia profesionalizante de la universidad y por tanto regulada por el  mercado (concepción napoleónica) y quienes trascienden esta visión hacia otra más ambiciosa, cual es la creación de saberes en un escenario de autonomía  (concepción humboltiana) (Benito, Ferrer, y  Ferreres, 1995).

Otro beneficio de un medio laboratorio es que reproduce en parte las condiciones laborales reales, aunque sin el riesgo que en muchas ocasiones se corre cuando, por desorganización o por la propia dinámica empresarial, se envían los futuros periodistas  a hacer sus prácticas profesionales o pasantías a medios que aprovechan estos recursos sin la debida supervisión, tal como lo plantea Garbuverich: “Nuestra experiencia nos muestra un sistema desordenado de excesiva oferta para los medios, muchos de los cuales han aprovechado para reducir costos de personal a través de las prácticas que exigen los planes de estudio…” (1997, p. 400) y lo cual según el mismo autor pone a los profesionales a competir en plano desigual.

Al respecto, se ha encontrado una situación sui generis en Brasil, donde por Decreto Federal en 1979 se determinó la anulación de las pasantías para los alumnos del último año de los cursos de periodismo debido a la deformación de esta figura, pues según De Freites Nuzzi (1997) se repetía la versión de usar los pasantes como obra de mano barata, que sin ninguna garantía laboral trabajaban por cuatro u ocho meses y luego era sustituido “por otro grupo de de pasantes que ya estaba en la entrada de la redacción, aguardando a su vez” (p. 280). Esta situación también la plantea para Argentina Liliana Llobet (1997), quien propone buscar alternativas que permitan la realización de la práctica profesional, necesaria para obtener una formación integral, pero sin recurrir a los vicios mencionados.

Y finalmente, un medio experimental permite contemplar en su haber los tres grandes saberes propuestos, a partir de la Teoría Social Crítica, para delinear la práctica educativa de comunicación social en su relación con las tecnologías de la información: saber tecnológico reproductor, saber tecnológico crítico y saber tecnológico transformador (Villalobos, 2001). El primero, el aprendizaje de las destrezas: “…este saber está precedido por el interés técnico como valor que subyace al criterio científico de la aplicación” (p. 59); el segundo se relaciona con el criterio que puede ir conformando el estudiante con el área de trabajo: “…una práctica educativa que permita la discusión, la reflexión y el análisis de los fenómenos sociales en el contexto específico en el cual se desarrollan” (p. 59); y finalmente, el tercero se construye a partir de las anteriores y de la propia creatividad del sujeto quien podrá sobreponerse a los esquemas planteados con el objetivo de lograr la “autoemancipación”: “Se considera que este saber es autoreflexivo pues no permite el encasillamiento en esquema y recetas permanentes del comportamiento social” (p. 59). Se trata en síntesis de intentar que, a través de un medio experimental como el periódico digital-laboratorio que proponemos, el futuro periodista haga una apropiación crítica de la tecnología, trascendiendo el ámbito de los saberes reproductores para convertirse en un innovador de las prácticas comunicativas en los nuevos entornos digitales.

Expectativas de los alumnos con relación a un periódico digital -laboratorio

Las sesiones de focus group permitieron puntualizar las expectativas y en todo caso las ideas que los alumnos tenían respecto del propósito que debería cumplir el medio experimental propuesto, la estructura organizativa y redaccional y el estilo.

      • Propósitos del medio

Con relación a los propósitos del medio experimental, los alumnos valoran los siguientes:

  • Posibilidad de trascender la teoría y práctica de aula al  publicar en un medio real y ser leído por una audiencia específica con las consecuencias que de ello derivan.  La opinión de PD01 al respecto es esclarecedora:

Trascender de la teoría y práctica reporteril al hecho final de la publicación en un medio de comunicación real y, sobre todo, cercano; esto es, un medio que funja como vehículo que traslade al redactor periodístico en formación hasta las implicaciones y consecuencias que conlleva poner su producción intelectual en las manos de la sociedad. (Informante PD01).

Un periódico-laboratorio como el que concebimos democratiza el acceso de los alumnos a los medios tradicionalmente desprovistos de esta posibilidad por la escasa o nula relación entre los medios comerciales y la universidad.  El desempeño de distintos roles permitiría desarrollar experticia en asuntos como línea editorial, estilo redaccional, gerencia de medios, etc.

  • Motivación adicional para convertir los “trabajos de clase” en escritos de alta calidad que garantice su publicación y lectura.

En este aspecto varios alumnos coincidían en cuanto a que “no es lo mismo escribir pensando que te va a leer sólo tu profesor, a hacerlo para un público general que luego puede interactuar contigo” (Informante GI3).

  • Modelo de buen periodismo, un periodismo limpio orientado por principios éticos y alejado de intereses económicos, políticos o sectarios.

Acerca del periodismo que se hace en medios comerciales los alumnos manifiestan que esas prácticas atienden intereses económicos y que en muchos casos están reñidas con la ética del ejercicio, por lo que el periódico laboratorio más que un acercamiento del mundo laboral a la universidad representaría un modelo del “deber ser” del periodismo.

Sobre la dualidad del periódico que se considera un medio experimental pero también el órgano divulgativo oficial del Departamento consideran difícil de conciliar ambos perfiles.

      • Estructura organizativa del medio

En cuanto a la estructura organizativa los alumnos coinciden mayoritariamente en que el medio experimental exige que todo el peso de la gerencia, producción de contenidos y línea editorial descanse en la figura del estudiante, aunque los profesores ejerzan una acción tutorial.  

Insisten en la necesidad de participación de los alumnos de todos los años de la carrera por cuanto sólo la implicación de los cursantes de los primeros años garantiza la preparación de una generación de relevo.  El informante GL4 afirma: “El problema de todos los medios experimentales de la escuela ha sido que en cuanto se gradúan los alumnos que lo promovieron, el medio desaparece.  Hay que involucrar a todos los años”.   

Consultados acerca de si la participación de los alumnos debía ser voluntaria sostienen la conveniencia de que la participación sea totalmente voluntaria.  Al respecto el informante CS2 dice: “Es importante que los alumnos no lo vean como una obligación sino como una oportunidad que no muchos tienen, y que hace un tiempo nadie tenía, tener el periódico como medio para experimentar en él  es un completo privilegio”.

Después de discutir distintos esquemas organizativos se consensuo el siguiente organigrama:

Figura 1. Organigrama propuesto para el periódico digital-laboratorio
cuadro1

Tal como fue propuesto, el Consejo de Publicaciones estaría conformado por dos profesores y dos alumnos.  Los cargos de editor jefe y secretaria de redacción serían desempeñados por alumnos seleccionados mediante concurso.  La corrección de estilo es realizada por un profesor del área de formación periodística.  El cuerpo de reporteros y los delegados de cada año (alumnos) tendrían sobre sí el trabajo de acopio de información.  El marketing y funcionamiento seria realizado por alumnos.

      • Estilo del periódico-laboratorio

Uno de los aspectos que requirió mas discusión fue el relativo al estilo del periódico en su parte redaccional, línea editorial e incluso aspectos gráficos.

Mientras unos alumnos deseaban un estilo reivindicativo que defendiera sus posturas y ventilara los problemas cotidianos de la vida universitaria, otros se decantaron por un periódico más conservador.  Lo que sí quedó claro desde el inicio fue el interés por tener libertad para desarrollar una línea editorial independiente del Departamento de Comunicación Social.

En el estilo redaccional destacan las diferencias notorias que supondría para el periódico –digital laboratorio por su propia condición de medio digital.

El informante CS2 afirma:

Aunque un periodista en cualquiera de sus áreas debe mantener un estilo muy personal que lo caracterice, igual es de suma importancia que logre adaptarse al medio en especial donde labora, por ello el conocer cómo funciona un medio digital brinda aprendizajes extras, saber cómo redactar, aprender a priorizar información y llevar al formato web algún conocimientos empleados en otros formatos; así también la forma de publicación debería ser lo más sencilla posible para el periodista, para facilitar el proceso sobre todo en un medio experimental donde el aprendizaje no se detiene.

Los aspectos del diseño gráfico fueron abordados sugiriendo un estilo sencillo que identificara a la universidad y proporcionara abundante información sobre ella.

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  • CONCLUSIONES

En la Sociedad de la Información, donde los cambios se producen vertiginosamente y la tecnología impone su ritmo, las escuelas de Comunicación Social tienen la obligación de buscar salidas revitalizando su oferta formativa, haciéndola atractiva y pertinente.   Retomar la figura de los medios laboratorios es una oportunidad para ofrecer una formación sólida que permita congeniar el operacionalismo teórico con el práctico. Precisamente desde el modelo de formación basado en competencias se justifican los medios experimentales como acercamientos entre la formación universitaria y el mercado laboral, garantizando la pertinencia de nuestras carreras.

Entendemos que un proyecto de este tipo no es la solución definitiva, pero al mismo tiempo destacamos que si hacemos de él un medio para la formación, estaremos construyendo la herramienta que permitiría reunir el trabajo teórico y práctico del periodismo, con el de la investigación y extensión que toda universidad debe adelantar.

Pero además estos medios permiten involucrar a los estudiantes en dos procesos importantes. Por un lado el estudiante debe, como en su futuro campo laboral, tomar decisiones y solucionar imprevistos; por el otro, la dinámica de trabajar para un medio puesto en la red le permite usar los recursos digitales para la investigación y el análisis y con ello ir construyendo su propia visión de lo que es y debe ser la comunicación y el periodismo en el presente siglo, es decir, ir cumpliendo con el saber tecnológico transformador, necesario para alcanzar mayor desarrollo en nuestras sociedades.

Finalmente, los alumnos esperan del medio la oportunidad para ganar experiencia en todas las fases de producción del medio como primera aproximación al mundo laboral pero en un entorno favorable, no sometido a cortapisas y con una línea editorial independiente. Confían en que el medio será un importante dinamizador para una enseñanza y aprendizaje de calidad y proponen una estructura organizativa donde el peso específico lo lleven los estudiantes dejando labores de acompañamiento a los profesores.  Igualmente, proponen la participación voluntaria del alumnado de todos los años de la carrera y desean un estilo ágil, moderno, independiente y veraz.

 

  • AGRADECIMIENTO

Las autoras de este artículo quieren agradecer al Consejo de Desarrollo Científico, Humanístico y Tecnológico (CDCHT) de la Universidad de Los Andes (ULA) por el financiamiento recibido al proyecto "Construcción y Evaluación de un medio digital para la Escuela de Comunicación Social de la ULA Táchira", bajo el codigo NUTA-H-264-07-09-B.

 

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  • REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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